UN ABUELO

 

2019

 

Un abuelo

12 de febrero de 2019  · 

El 12 de octubre de 2017 la ONU hacia este llamamiento que se une a tantos otros que reivindican un mundo más justo con las niñas.

Podría pensar en que mi nieta ha tenido la suerte de no nacer en tantos lugares del mundo donde ser mujer supone el carecer de los más elementales derechos básicos y de la dignidad de un ser humano. Podría pensar también que estamos en un tiempo de avance para las causas de las mujeres. Podría hacerlo y seguro que hay motivos para ello, pero me lo impide el asomarme a mi ventana y ver lo que nos rodea.

Desde mi ventana se ve gente que intenta la equidistancia entre machismo y feminismo, que habla de varones también víctimas, que se opone a lo que llaman ideología de género, que considera que la discriminación positiva no es justa y no es igualitaria, y que plantea que se mida a cada cual según su competencia.

Y sin dudar de que existan excepciones para todo, pero no es posible ser neutral y no ser beligerante en algo tan grave. Existe violencia machista y de género, que supera lo que constituiría la violencia doméstica, y en la que las mujeres sufren por el hecho de serlo y a manos de varones. Y esta violencia no se puede atender sin entrar en lo peculiar de sus causas, íntimamente ligadas a cierta visión sobre la mujer en nuestra sociedad.

Y es necesario que en todos los planos (educativo, laboral, social, ….) se aborden los elementos discriminatorios sobre la mujer, como también hacerlo con el desarrollo de una corresponsabilidad en los que los varones somos muy deficitarios aún.

Si hablamos de competencias nuestra sociedad estima los esfuerzos para el éxito profesional, social y económico, incluso prescindiendo de lo ético en la consecución de fines, pero deja de lado o se limita a juegos florales de reconocimiento, una competencia esencial para la felicidad de los seres humanos: la asistencial.

En los ámbitos de los negocios, de la tecnología y de la economía aún no llegamos a la paridad, pero está mucho más cerca que en el campo asistencial. Basta con darse una vuelta por hospitales y residencias, o mirar en nuestras propias casas, y ver quien cuida de otros, quien atiende y satisface sus necesidades, en el ámbito profesional pero de manera clamorosa en el familiar. Cuanto necesitamos los varones mejorar nuestra competencia asistencial. Cuanto mejoraría nuestra sociedad si hiciera hincapié en ello a la hora de formar personas. Y en primera persona reconozco que, con escusas más o menos válidas sobre no generar dependencias evitables o que lo que hay que atender no siempre es prioritario, dejo mucho que desear atendiendo las necesidades que me rodean.

Es curioso que en reconocimiento e incluso en retribuciones, lo asistencial esta relegado a niveles inferiores muy feminizados y que incluso donde se atiende a las personas sea más reconocido lo técnico, la gestión o el diagnóstico que la propia asistencia. Es lógico que la mujer que quiera mejorar su situación deje más de lado el campo asistencial doméstico y lo encargue a otros (más bien otras), máxime cuando el varón apenas se asoma a esta realidad.

Los modelos educativos de competencias derivados de un mundo machista no nos han llevado a una sociedad muy feliz. El reto de la competencia asistencial como valor educativo supone un modelo mucho más capaz de hacerlo.

Ojalá mi nieta crezca en un mundo donde hacer el bien a los que te rodean y cuidarlos, tenga el mayor reconocimiento y en lo que nos desarrollemos todos los seres humanos.


 

 

Un abuelo

18 de febrero de 2019  · 

 

Mi querida nieta:

Déjame que te presente a tu abuela, en el día en que cumple años, comenzando por felicitarte por ella.

Si has tenido suerte con tus padres, y no sabes lo afortunada que eres, no menos te sonríe la fortuna con tu abuela.

Tu abuela lleva pensándote desde mucho antes que nacieras, desde mucho antes que tu madre siquiera pensara en la posibilidad de traerte a este mundo. Y con pensándote hay que añadir queriéndote, haciéndote lugar en su corazón para que te hagas su dueño.

Y te pongo en guarda con ella, que no le valen medias tintas, que se va a batir contra todos y contra todo cuando algo no sea bueno para ti, e incluso lo hará contra ti misma. Que difícil será a veces entenderla, especialmente cuando todo apunte a adaptarte, acomodarte, no dar demasiada importancia a las cosas,… Ella permanecerá erguida y sólida, sin contemplaciones. Puede equivocarse, y no es fácil entonces, pero como acierte, y lo hará mucho más de lo que imaginas, que suerte tendrás de que ella lo defienda y lo procure.

Pero algo ha cambiado contigo, algo que veo en sus ojos, en cómo te mira y en cómo te siente. Has ganado su corazón y vuelto loca su cabeza, esa máquina perfecta de razón y firmeza, que se derrite en tus manos.

Tu abuela, la persona más integra que conozco, y ya son muchos años para que esa coherencia no sea una realidad palmaria, lo va a dar todo por ti de forma incondicional. Creo que harás con ella lo que quieras, y eso, en nombre de tu madre, de tus tíos y del mío propio, es algo impensable, tan grande que solo cabe en el corazón de tu abuela.

 


 

 

Un abuelo

1 de marzo de 2019  · 

RAZÓN DE SER

Las personas nos podemos encontrar ante la necesidad de buscar una respuesta existencial, una razón de ser, una motivación identitaria. Todas las repuestas pueden valer y quizás no sea fácil encontrar alguna válida.

Hoy quiero escribir sobre cuando no nos hacemos ningún planteamiento existencial, y nuestras vidas trascurren sin buscar sentido ni querer profundizar en lo que nos toca vivir. Se trata de conseguir satisfacer necesidades, primero las vitales (alimento, techo, vestido, …) y luego las lúdicas (diversión, espectáculos, juego, viajes, …) e incluso con suerte las sociales y culturales. Con un poco de fortuna nos dejamos tocar por los afectos y somos sensibles a la belleza que nos rodea o a dramas y tragedias que de forma inevitable llegamos a conocer. Con algo más de suerte, nos comprometemos con nuestros trabajos, nuestros amigos, nuestras familias.

Ya tendríamos una situación muy valiosa, pero cuando llega la ocasión de profundizar, de que se te remuevan las entrañas y encuentres motivos para trasformarte y trasformar lo que vives, parece demasiado, y claudicamos.

Por eso no solemos apuntarnos a nada y no solemos ser de nada. Nos vencen las dudas y las desconfianzas, vemos el lado oscuro en lugar de los soles de lo que encontramos.

Cuando puedas comprender estas cosas que te dice tu abuelo, recuerda que te propongo que te arriesgues, que te apuntes, que seas de todo, que veas la luz que te rodea y respondas iluminándolo, reflejo y testimonio de ella. Y tendrás todas las dudas, y todas las desconfianzas, y habrá muchas cosas fuera y dentro de ti que no estén bien, pero que no te impidan buscar sentido, buscar razón de ser. Recuerda, nietecita, que esta búsqueda es más importante que lo que encuentres.

 


 

 

Un abuelo

8 de marzo de 2019  · 

Querida nieta, cada año vas a encontrarte con un 8 de marzo, y con una jornada reivindicativa de los derechos de las mujeres y del avance hacia la igualdad con los varones. Hay quien verá los avances producidos en los últimos años, y quien se situará en una visión más global con un mundo con situaciones terribles que sufren mujeres. La percepción de síntomas de progreso humano va a chocar con aspectos culturales y sociales reaccionarios y machistas en determinados sectores de la gente más joven. ¿Qué nos deparara el futuro?. Indudablemente que prevalecerá lo que con nuestros actos potenciemos.

A poco que mires la realidad que viven las mujeres e intentes ponerte en su lugar si eres varón, está muy claro que es apremiante y prioritario lograr la plena igualad con los varones, eliminando cualquier tipo de exclusión, así como también tiene la misma urgencia e importancia allanar las dificultades y discriminaciones que sufren las mujeres, en el campo laboral, social y cultural, que van a necesitar de discriminación positiva para intentar atajarlas. Y quienes ponen reparos en estos aspectos, por mucho que tengan argumentos y razones, tendrían que entender que deben dejar paso a un bien mayor, el avance del ser humano que es incompatible con la situación actual de la mujer.

Como niña oirás muchas críticas al feminismo, que algunos contraponen al machismo, como si de dos males se tratasen. Como muy bien indica en su blog Consuelo Velez, a machismo se contrapone hembrismo, que sería el machismo ejercido por las mujeres, pero no feminismo, como movimiento social que lucha por que las mujeres alcancen los derechos civiles, y sin el que no se habían producido los cambios sociales actuales. No olvidemos que los logros de las mujeres se han producido por su lucha, y no por la benevolencia y comprensión de los varones, ni por entender la justicia de sus planteamientos. Para los varones el estatus de privilegio sigue siendo costoso de perder, y todavía se defiende de mil formas y en ocasiones perpetuando el desprecio y la condescendencia o reflejando el miedo que la mujer produce a cierto varón.

Me temo que vas a tener que seguir luchando, junto a tantas mujeres que te han precedido, comenzando por tu madre, tu tía, tu abuela, … y ojala también contando con tu padre, tu tío, tu abuelo. Cuanto me gustaría saber luchar en esta lid y hacerlo en cada lugar y momento.

 


 

 

Un abuelo

12 de marzo de 2019  · 

Como buen abuelo, querría convertirme en un cuentacuentos, e incluso hasta donde sea posible inventarme alguno de vez en cuando, y así ha surgido "El Amo del Castillo"

EL AMO DEL CASTILLO

El Señor del Castillo tenía muchos lacayos y algunos enemigos, y hace tiempo que ha reparado en que lo que no tenía era amigos.

- ¿Por qué no tengo amigos? – se preguntaba a sí mismo - ¡Qué desagradecidos los muchos que he beneficiado desde hace años!.

Con estas ideas en la cabeza se acostó esa noche, y se ve que muchas vueltas le dio, hasta tener un raro sueño, que apenas recordaba al día siguiente, y en el que vagamente se veía en un trono rodeado de gente. Unos le pedían algún favor, otros clamaban clemencia, había quien le proponía negocios y gloriosos empeños, y quien urdía conspiraciones y malas artes para obtener beneficios. Se sentía poderoso, un gigante entre tantos seres mezquinos.

- Ya se la causa de no tener amigos – pensó nada más despertarse – la gente es miserable y no merece mi amistad – concluyó.

Efectivamente así trataba él a la gente, sintiéndose y queriéndose por encima de ellos. Desde pequeño le habían educado para ser grande, para pisar a quien fuera preciso, para aprovecharse de cuanto pudiera servirle y no perder energías en otra cosa.

Aún convencido de que era la gente la culpable de no tener amigos, no se encontraba contento. Había visto reflejos de la amistad, y de como se alegraban los que la conocían y la sentían, y sentía envidia.

Quiso ordenar a algunas personas que se hicieran amigas suyas, pero continuamente veía que solo disimulaban y que fingían, que en verdad lo que lograba es ser más odioso. Comprendió que la amistad no se podía imponer, ni comprar.

Soñar sobre lo que nos angustia debe ser muy normal, ya que así le volvió a ocurrir al Señor del Castillo. Y esta vez se veía como un niño que jugaba con otros en una plaza. Se ve que afloró algún viejo recuerdo feliz que aún no había desaparecido. En el sueño querían subir por una ladera muy empinada, y otros niños le ayudaron cuando más apurado estaba, y él también lo hizo con sus compañeros cuando lo necesitaron. Querían llegar juntos a lo alto de la ladera y lo consiguieron.

Cuando despertó lo hizo inquieto y sorprendido. Por vez primera se cuestionó como hacía las cosas. Por primera vez encontró en él razones para no tener amigos, que era necesario afrontar. La clave está en buscar un lugar donde ir juntos, un lugar donde estar juntos y estar bien.

Así comenzó a buscar estos lugares, que respondían al beneficio común, a lo que sirve y ayuda a todos para avanzar hacia algo mejor. Y a medida que tomaba decisiones con esta meta, la sorpresa y recelo inicial de sus lacayos, fue dando paso a sentimientos que derribaron las murallas del miedo, de la desconfianza y del egoísmo, para comenzar a apreciar aquellas obras y sus efectos, para comenzar a ver con buenos ojos al Señor del Castillo, para quizás algún día… llegar a ser sus amigos.

Y, aunque no podía cambiar lo que la gente sentía, y hubo quien siguió buscando su interés, y acercándose a él por el beneficio, poco a poco, fue encontrando gentes que se encontraban más felices con él, que compartían ilusiones, fuerzas, tiempos, etc., y en los que pudo reconocer esa amistad añorada.

 


 

 

Un abuelo

19 de marzo de 2019  · 

LA DUENDECILLA

Esos ojos tuyos, nietecita, cuando se posan en mí me hacen sentir lo único que existe. Tal es su intensidad. Ahora tan pequeñita, en algunos momentos, con cierta ropita … tienes el encanto de parecer una duendecilla. Y así ha sido fácil concebirte moviéndote ligera en los confines del arcoíris, donde viven los duendes.

Te imagino visitando el mundo de los humanos, y asistido a algún trueque de fortuna a cambio de tesoros.

La fortuna para los humanos tenía que ver con la riqueza y el poder, con disfrutar de muchas cosas, con lograr muchos retos. Por ello se encontraba en lo que hacemos, lo que tenemos y lo que pretendemos conseguir.

La riqueza para los duendes echaba sus raíces en las esencias y en las actitudes. Tenía más que ver en lo que somos y en el porqué de nuestros actos.

Nuestra duendecilla no entendía a los humanos, que querían llegar a ser felices a través de la fortuna, caprichosa y ensoñadora, siempre sin fondo y sin satisfacción. Y a cambio dejaban de lado lo que tenían más seguro y más valioso, que estaba ya en ellos, que daba plena satisfacción y no había que buscar ni pretender: lo que eran. No reparaban en las motivaciones con las que se movían, donde echa raíz la verdad. Eso lo recogían los duendes y lo atesoraban, a la espera de un humano que, en lugar de fortuna les pidiera luz para verse a sí mismo y ver su vida.

Ojalá fuese yo, quizás fueses tú, … seguro que lo es mi duendecilla.

 


 

 

Un abuelo

22 de marzo de 2019  · 

EL CORAZÓN DE DON MANUEL

Un gran trajín se veía en las obras de la nueva casa de Don Manuel. Operarios iban y venían, arriba y abajo, con materiales de construcción, piezas de mármol, maderas preciosas, sacos de arena, …

En el pueblo había mucha expectación, algunos se iban a beneficiar de esta nueva obra, o trabajaban en ella o esperaban ser contratados para los muchos servicios que un señor como Don Manuel precisaría (doncellas, jardineros, administradores, …). Los amigos de Don Manuel esperaban disfrutar de una mansión que contaría con todos los lujos y caprichos.

Siempre hay alguien que no está contento. Y también en el pueblo se manifestaba gente contra los daños que se habían producido en el bosque cercano, que se estaba transformado en una enorme cantera desértica. Gente del pueblo se sentía excluida de los beneficios de esta nueva obra y recelaba de la misma.

Las quejas llegaron al Ayuntamiento, que consideró que Don Manuel estaba haciendo mucho bien por el pueblo y que solo eran envidias de algunos vecinos.

Frente a estas protestas, Don Manuel contrató a un equipo de seguridad, para que nadie dañase su proyecto y luego protegiera las instalaciones. Don Manuel no hacia aprecio de los agoreros que hablaban de que se estaba esquilmando las zonas naturales de aquel territorio. Ya tenía previsto en su propiedad amplias zonas ajardinadas.

Poco a poco se pudo ir contemplando un hecho insólito: la existencia de un oasis de lujos y abundancia, en medio de un territorio desertizado que seguía creciendo. Los amigos de Don Manuel procuraban no mirar fuera de sus propiedades. Los que trabajaban para Don Manuel hacían de tripas corazón al ver como afectaba al entorno, pero tenían que ganarse el pan y se beneficiaban de lo que podían sin pensar en las consecuencias. Los demás o se planteaban irse a buscarse la vida a otro sitio o se resignaba a padecer distintas formas de pobreza y desesperanza.

Don Manuel tenía un amigo de toda la vida, que estaba disgustado con él. Un día, tras mucho insistir, accedió a acompañarle y pudo ver las consecuencias de las obras que estaba desarrollando. Consternado modificó su proyecto y buscó materiales donde hubiera excedentes y pudieran reponerse fácilmente. Construyó una casa preciosa en la que daba gusto vivir, y pudo invertir mucho dinero en impulsar una cooperativa en la que se fue integrando todo el pueblo.

Cuando concluyeron las obras, los visitantes pudieron ver como se recuperó la belleza del entorno del pueblo, que había crecido y atraído a gentes de otros sitios, con opciones de trabajo en muchos campos agrarios, ganaderos, artesanos, turísticos, gastronómicos, …

Don Manuel se resarció con creces de su inversión, … especialmente la que había hecho con el corazón. Que rico era Don Manuel, … y que pobre antes.

Querría decirle a mi nietecita que todos podemos ser un poco Don Manuel, todos podemos ser más ricos de corazón, y más felices.

 


 

 

Un abuelo

11 de abril de 2019  · 

ESOS OJOS NEGROS

Mis ojos enturbiados por los años,

por lo que han visto que no debió ser mirado,

por los filtros que he dejado generar,

por las sombras extendidas que me roban la luz,

y solo vislumbran un boceto de la vida que trascurre ante ellos.

Tus ojos profundos,

donde uno puede perderse,

se adueñan de mi mirada,

atraen hacia ellos la propia luz,

donde anochecen mis miedos.

Tus ojos profundos,

donde uno puede encontrarse,

liberan mi mirada,

iluminan todo desde sí,

donde amanecen mis esperanzas.

Tus ojos, nietecita.

 


 

 

Un abuelo

15 de abril de 2019  · 

SEMANA SANTA

Con tres meses entraste en contacto con la experiencia del gentío, las trompetas y los tambores esta Semana Santa, y parece que lograste superar la prueba, que vienes preparada de fábrica para enfrentar estas celebraciones. Te va la marcha …

Me gustaría que algún día tuvieras la ocasión de conocer bien una historia que se encuentra detrás de estas procesiones que atraviesan nuestra ciudad. A veces está tan detrás que no llega a vislumbrarse bien, que solo da la falsa sensación de una vieja historia archiconocida.

Me encantaría contarte la historia de Jesús, un galileo con una vida, unas ideas, unos sentimientos, unos hechos y unas palabras, que han marcado a muchas personas, incluyendo a tu abuelo.

El enseñó una forma de vivir distinta, y un mundo diferente que ya dejo hecho en cada uno de nosotros. Solo tenemos que dejar que nos salga fuera, que no es poco. Luego mucha gente le ha seguido, se han hecho muchas cosas en su nombre, algunas hermosas, otras terribles, de forma que siempre tenemos que preguntarnos los que querríamos seguir sus pasos ¿somos el pueblo de Jesús?, y no siempre parece que así sea.

Tras Jesús se formó una Iglesia, donde hombres y mujeres han dado la vida como su Maestro, y donde otros han traicionado y deformado sus enseñanzas, hasta el punto de no lograr testimoniar la buena noticia que quería Jesús, y darnos otras muchas llenas de condenas e imposiciones, persecuciones y terror, causando dolor, siendo fuente de injusticia, exclusión y escándalo, con disfraces de oropeles y ritos que no siempre sirven a su causa.

Pero de esta Iglesia quería contarte hoy dos cosas que hace, y que mucha gente no conoce su valor. Él nos dio su Palabra, y seguimos reuniéndonos para escucharla y aprender de ella. Y nos pidió que hiciéramos en recuerdo suyo la comunión, el compartir el pan que significa como entregó la vida por todos.

Oirás hablar de las misas, de que son un rollo, de que deberían ser de otra forma. Y seguro que es así, que la liturgia está al servicio de la vida, y solo vale si es así. Pero el valor de estas misas no viene de otra cosa que compartir la Palabra y el Pan de Jesús. Si al hacerlo no formamos un verdadero pueblo de Jesús es cosa nuestra, es nuestra pena, y siempre nuestra oportunidad de construirlo.

Ya te contaré nietecita más cosas de Jesús, si me dejas.

 


 

 

Un abuelo

9 de mayo de 2019  · 

Nietecita, hoy ordenando papeles he encontrado un mensaje que me enviaron mis hijos en mi penúltimo cumpleaños, con alguna nota de humor y mucho cariño.

Quería que cuando tengas edad de leer estas letras te dieses cuenta no de como era yo, tu abuelo, sino de lo generosos que eran tus padres y tíos. Es de ellos de quien más habla estas palabras, y habla muy bien. Gracias.

Este es mi mensaje de cumple de los 60:

"HOY CELEBRAMOS 60 AÑOS DE ...

60 AÑOS DE INFINITA PACIENCIA.

60 AÑOS DE UN MARAVILLOSO SENTIDO DE HUMOR.

60 AÑOS DE AMOR INFINITO.

60 AÑOS EN LOS QUE HAS SIDO EL MEJOR PAPÁ OSO DEL MUNDO.

60 AÑOS DE APOYO INCONDICIONAL.

60 AÑOS EN LOS QUE NO HA FALTADO EL ÑAMPA-ZAMPA.

60 AÑOS EN LOS QUE HAS HECHO MUY FELICES A LOS QUE TE RODEAN.

60 AÑOS DE CURIOSIDAD INFINITA.

60 AÑOS DE DERROCHE DE SABIDURÍA.

60 AÑOS DE CONSEJOS Y AYUDA.

60 AÑOS DE ABUNDANTES PALABRAS.

Podríamos seguir diciéndote muchísimas cosas más, pero no es plan de acabar con los árboles del planeta. Feliz cumpleaños."

Seguro que quienes conocen a tu abuelo entienden bien este mensaje, pero todos pueden captar que es una gozada poder recibir estos mensajes y el cariño que guardan.

 

 


 

 

Un abuelo

13 de mayo de 2019  · 

TU BISABUELO

Mi niña, uno de los empeños en que pongo ilusión desde que tuve delante esos ojos tuyos, que parecían querer conocerlo todo, es el de presentarte todo lo que pueda captar, por si te interesase algún día.

Hoy le va a tocar a tu bisabuelo, mi padre.

Y te tengo que contar como me ha sorprendido lo enamorado que está de ti. Que efectos has causado en él, como has trastocado su corazón con una alegría insospechada, permanente y generosa, que se refleja cuando te ve, cuando te menta, cuando te piensa, … y cuando te siente.

Es algo que nunca te agradeceré lo suficiente, esta alegría de este tiempo, cuando precisamente el mundo ve ancianidad, decadencia, debilidad, fragilidad, dependencia, … él se ha empoderado contigo, le has hecho grande y eres su fortaleza.

Las emociones de la ternura, rendido incondicionalmente a lo que despiertas en él, me ha hecho reflexionar mucho sobre qué es lo importante, que nos califica en la vida.

La gente importante, los que tienen grades causas entre manos, los que sirven a misiones trascendentes, puede que cuando pasan delante de un bebé apenas vean más que una personilla en desarrollo, a la que criar y educar. Quizás algún día, según los caminos que les lleven por la vida, se los encuentren y signifiquen algo.

El mundo ha dejado tradicionalmente estas emociones ante el bebé a las madres, con toda una mitología en torno a ellas, que bien saben inapropiada muchas de ellas, cuando les desborda su exigencia, y se cuestionan esa maternidad. También esta ternura femenina ha sido reconocida en el sentimentalismo y poco estimada para mover de verdad el mundo.

Poco a poco está creciendo la ternura masculina, que seguro siempre ha estado ahí, esperando que la dejen aflorar. Esta madre que todos somos o podemos ser, nos hace mejores, nos hace experimentar sensaciones, emociones y pensamientos que forman parte de lo más grande del ser humano.

Podremos descubrir un día, que por grandes cosas que hayamos hecho, sino hemos sido buenas mamás para el mundo, que significa dar vida, y que comienza manifestándose en la ternura que despierta un bebé, nos ha fallado lo más importante.

La mamá que escondía tu bisabuelo, la ternura insospechada de mi padre, es lo más grande que ha vivido. Hoy él es más grande que nunca, vale más que nunca.

 


 

 

Un abuelo

21 de junio de 2019  · 

CONCILIAR Y FAMILIA, … MENUDO CUENTO

Nietecita, hay un cuento del que oirás hablar, cuando crezcas un poco, aunque te costará entender … se llama “conciliación de la vida familiar”, que se narra junto a otros, también muy conocidos, de entre los que destaca el de “políticas de apoyo a las familias”.

Cual teatro de guiñol, en que actuamos todos frente a los daños que hacemos a la naturaleza y la escasez de nacimientos, oímos sus gritos desesperados que nos avisan de que asoma un ogro feroz y amenazante, que se esconde de forma que algunos no lo perciben.

Has nacido en un país que decidió hace tiempo que la familia era una cuestión personal, condenando la irresponsabilidad de quien tiene muchos hijos y llamando calidad de vida y bienestar a una realidad donde tiene poca cabida la natalidad. Y fue algo bueno, generando la idea de la paternidad/maternidad responsable, y liberando, especialmente a las mujeres, de roles y prejuicios a la hora de progresar y de tener un proyecto de vida personal.

Pero no todo fue bueno, ya que la natalidad perdió el valor social que tenía, y dejo de ser un bien esencial a atender por todos. Y esto no significaba consagrar una natalidad irresponsable e insostenible, sino facilitar el relevo generacional y evitar un envejecimiento exagerado de la sociedad.

Y los cuentos llegaron cuando los políticos constataron el problema acuciante del envejecimiento que no se podía soportar, y lanzaron propuestas para apoyar la natalidad y la familia, y afortunadamente algunas salieron buscando más justicia e igualdad entre hombres y mujeres, como está ocurriendo con los permisos de paternidad, y la buena imagen social que va teniendo el compromiso de los padres ante la natalidad.

Pero esta tierra nuestra, solidaria para lo catastrófico y más rácana para contribuir en el cada día, es algo miope, y plantea al político de turno el famoso ¿cómo va lo mío?, y en consecuencia toma sus decisiones y sus confianzas. Así se plantean inversiones, infraestructuras y negocios, y se atienden demandas económicas y sociales. Y de aquí sacan provechos algunos y nos venden las mejoras a la mayoría.

A los jóvenes se les ha convencido de que el futuro se asienta en la proactividad, el emprendimiento y la movilidad. Y que el complemento feliz está en poder disfrutar del ocio y de la diversión, siendo el centro de su mundo. En este mundo tiene poca cabida la familia y la natalidad, que aparecen como una tentación del reloj biológico que va a significar renuncias y pérdidas, con unos sentimientos contradictorios donde choca la ilusión que puede despertar un bebe, con sus sacrificios y costes personales muy duros, a los que no se quiere afrontar. Se deja a otras culturas y a otras pretensiones socioeconómicas, generalmente más reaccionarias y excluidas, el nacimiento de niños y niñas, y curiosamente además nos invade el temor por sus consecuencias.

Hay lugares y políticas donde la natalidad tiene mejor acomodo, concebida como garantía de un futuro sostenible que evita un envejecimiento socialmente agónico. Allí se la concibe como un bien social primordial, algo prioritario que está por encima de otras inversiones, y donde las bajas de maternidad y paternidad, las prestaciones y ayudas sociales, la disposición de las empresas y las bonificaciones públicas que se aplican, dan rentabilidad a la natalidad y sitúa renuncias y costes de forma más asumible.

Mi querida nietecita, con tu llegada fuiste una bendición para todos. Algunos nos damos cuenta cada amanecer y nos acostamos disfrutando de ello, y nos compensa toda renuncia o molestia, pero aún ha sido más grande … tú y los que nacen cada día sois una bendición para toda la humanidad, y nuestro presente y futuro si ha de tener valor está ligado a que lo descubramos.

 


 

 

Un abuelo

22 de junio de 2019  · 

UNA BENDICIÓN

Mi querida nietecita, con tu llegada fuiste una bendición para todos. Algunos nos damos cuenta cada amanecer y nos acostamos disfrutando de ello, y nos compensa toda renuncia o molestia, pero aún ha sido más grande … tú y los que nacen cada día sois una bendición para toda la humanidad, y nuestro presente y futuro si ha de tener valor está ligado a que lo descubramo

Queria destacar el final de mi larga publicación de ayer ya que es lo mejor de ella.


 

 

Un abuelo

13 de agosto de 2019  · 

En el quinto día de este mes de agosto tu bisabuela, mi mamá, se nos fue tras dos semanas combatiendo el último mal que la aquejó. Entre mis manos partió, con suavidad y paz, como una luz menguante que, finalmente, se apaga.

Mi nietina, tengo que confesarte que nunca he sabido cómo actuar con tu bisabuela. Por una parte, desde niño, he visto como distintos padecimientos y su forma de afrontarlos, iban cercenando su mundo, ocupándolo todo. También como el rol de mujer de su casa, plenamente asumido, poco ayudaba. Y he creído que era necesario sacarla de ahí, plantear que no podía quedarse en ese mundo abatido y quejumbroso, y reclamar un espíritu que la levantara y pusiera el foco en otras cosas.

Cuando rechazas donde está el otro, corres el riesgo de terminar rechazándolo a él también. Y en este lugar indeseable he vivido muchos años. Los últimos momentos, cogidas sus manos, con palabras que trataban de darla paz y que supiera que no estaba sola, han sido un regalo del Señor y de mi madre. Al final, cuando lo que piensas y lo que crees deja de tener valor, queda lo que ella era, mi mamá.

Más allá de que en la hora final tendamos a reconocimientos y galardones, y de todos los tópicos sobre las madres, quería, nietecita mía, constatar dos aspectos de la vida de tu bisabuela con los que quiero quedarme, que van desde cómo seguía de cerca a la gente que quería, hasta su capacidad para mantener el contacto con ellos. Dos talentos de los que no estoy sobrado.

La bisabuela, que no se interesaba por casi nada del mundo, estaba muy pendiente de que nos fuese bien el viaje, de que aprobase la oposición tu madre, de que le fuera bien en el trabajo a tu tía, de la fisioterapia de tu tío, de cualquier malestar nuestro, de cuando viniste a este mundo, …

A ella le gustaba hablar por teléfono. Seguro que se entretenía así y que se desahogaba lamentando sus dolencias, pero también recogía la vida y milagros de tantas personas. A través de ella, éstas sabían de nosotros, y nosotros de ellas. Tu bisabuela era una verdadera red social para esta familia. Me ha sorprendido tantas personas que referían conversaciones recientes con ella, que apreciaban y agradecían su interés y su comunicación.

Por último, querida nietina, quería que algún día, cuando puedas leer estas palabras, sepas de la historia de amor de mis padres, de tus bisabuelos. Las despedidas de las que fui testigo, cada día en el hospital, conmovían las rocas más sólidas y a duras penas podías mantener el tipo devolviendo a mi padre a una casa donde le faltaba lo más importante de su vida.

Doy gracias a Dios por ti, nietina, que enamorando a tu bisabuelo, eres rayos de alegría e ilusión en unos momentos donde la luz se ha ido y se enturbia la visión con el peso de los años.

 


 

 

Un abuelo

19 de agosto de 2019  · 

Durante aquellos años en los que dejó de ser niña, y se transformó en una jovencita agraciada por todos los dones pensables, todos los días comenzó el día oyendo cantar a su madre y contemplando su sonrisa, a manera de despertador.

Revolviéndose en su cuna, gateando luego, tambaleante, trotando o con paso firme, avanzó por la vida, donde escribir sus venturas. Buenaventuras, desventuras y aventuras, jalonaron sus días. Creció llena de ilusiones y proyectos.

Ahora te cuento algo de su historia, que podría ser la de cualquiera, nietina mía.

Una mañana al salir de casa tomó la calle hacia el lado derecho, sin dar importancia a que una valla obligaba a bajarse de la acera. Seguramente la música en sus auriculares no le dejo oír el frenazo del coche.

Ese día tocaba susto y aguantar el chaparrón de improperios del señor conductor, y quizás con suerte tener más consciencia de los peligros del deambular callejero, y con mucha fortuna, darse cuenta de la fragilidad de todo, y cambiar su vida, quizás para mejor.

Otro día tocará sentir, por un momento, la fuerza de un impacto que la arrancó del suelo, lanzó su mochila y el móvil que llevaba en la mano, quebró algunos de sus huesos y la dejó inconsciente, centro de un revuelo que terminaba con las sirenas, la ambulancia, la policía, … Con suerte restañará sus daños y quedará como una pesadilla que uno querría olvidar. Con menos suerte, cambiará su vida, con secuelas a las que enfrentarse, de forma que será distinta, ojalá mejor.

También puede ocurrir que todo termine al lado de esa valla, donde quedarán proyectos, ilusiones, esfuerzos, … y los suyos destrozados, cambiadas sus vidas, que difícil es que sea para mejor.

Tan solo con girar al lado izquierdo de la calle se habría evitado todo esto, y habrían surgido nuevas aventuras, todas podrán cambiar su vida y la de los demás, … que bien que para mejor.

Y como todo abuelo que se precie, tras darte la brasa con historias tan truculentas, tendré que decirte algo que me gustaría que pudieras, algún día, entender. Evidentemente, todo lo que ocurre puede cambiar nuestras vidas, sabiendo que no podemos elegir lo que vivimos y sólo cómo lo vamos a hacer.

Qué bueno sería estar atentos, aprovechar la vida, para no dejar pasar ocasiones para cambiar, para ver en las cosas más nimias, rutinarias y anodinas, ocasiones para aprender, para crecer, para cambiar. Y otra cosa, aún más importante, es el tratar de que el cambio sea siempre para mejor. No es nada fácil. Pasan cosas, a veces, que parece imposible que sirvan para nada bueno, que nos hacen daño y que no podemos asumir ni comprender.

Solo hay un recurso para abordarlas, el poner todo el amor que puedas por todo y todos los que tienes alrededor, el tratar de salir de tu dolor para encontrarte con el otro y con la vida. El daño no será menor, la incomprensión tampoco, pero tú y todo lo que te rodea será mejor.

 


 

 

2020

 

Un abuelo

11 de enero de 2020  · 

UNA VARIANTE DEL CUENTO DE NAVIDAD

Querida nietecina, hace mucho tiempo, casi ciento ochenta años, un señor llamado Dickens, escribió un cuento de navidad que ha servido para que muchos, incluido tu abuelo, nos diéramos cuenta de como afectan las consecuencias de nuestro proceder, y de como podemos contribuir o no a un mundo mejor, siendo todos actores de esta obra y responsables de la misma.

Con nula originalidad, he querido recoger esta historia y presentársela a un señor que optó por algo con mucha capacidad en construir o destruir ese posible futuro, un señor “empresario”.

Así le conté esta historia a este señor:

===============================================

“No sabías si era la copiosa cena de nochebuena o algún “espirituoso” más potente de lo esperado, pero tras acostarse, como es tradición, algo tarde, el descanso contaba con demasiadas alteraciones, y así viviste cierto desasosiego cuando te sorprendió una luminosidad espléndida, de la que surgió un jovencito, casi niño, que no conocías ni podías explicar cómo había llegado junto a tu cama.

Aquel joven te explicó que traía el recuerdo de aquellos primeros días en que pusiste los cimientos de la empresa, a la que habías dedicado tanto empeño, y las ilusiones e incertidumbres de aquellos días.

Despertaste con una sonrisa en el rostro, y sentimientos y añoranzas de aquellos días casi olvidados, tan lejanos de los que ahora tocaba vivir para mantener y hacer progresar esa empresa que entonces pusiste en pie. Evidentemente aquel joven formaba parte de un sueño nostálgico.

Días después, cuando tras celebrar la entrada en el nuevo año, ya amaneciendo, te dejaste caer sobre tu cama en un hotel de lujo, pudiste observar, en una esquina de la habitación, a un hombre, que confundiste con alguien del servicio de habitaciones, pero que enseguida te aclaró que representaba al momento presente de la empresa, cómo se había consolidado a pesar de las dificultades y crisis, y había permitido acrecentar tu fortuna. Repaso todas las decisiones en las que había logrado aumentar beneficios, sacrificando aquellas relaciones que tenías con trabajadores, proveedores y clientes, y con tu propia familia, donde todo se ponía al servicio del buen negocio y la rentabilidad inmediata.

Cuando sonó tu móvil despertándote, y te recordaron que te esperaban para comer en una cita de negocios, junto a una considerable resaca, recordaste este sueño que te había dejado mal cuerpo y mala conciencia, y esa sensación de soledad del que busca algo que solo es para su beneficio.

Ya habías olvidado estos dos sueños de las noches buena y vieja, cuando con la noche de Reyes, que te había sorprendido lejos de tu familia, por esos dichosos negocios a los que rendía pleitesía, volviste a ser visitado por un anciano, que abrió la ventana de la habitación y te enseño que había pasado con esa forma de emprender que tenías. Como habías manejado las jornadas y los salarios, para conseguir productividad, y se había vuelto cada vez más difícil encontrar trabajadores que de verdad necesiten el trabajo, para una mejor explotación, y había pasado a mejor gloria el trabajador implicado con la empresa, a base de la temporalidad y la movilidad, y esa ingrata realidad de que los mejores trabajadores se buscaban formación y mejores expectativas y abandonaban la empresa, y si en tu zona había muchos como tú, también el territorio. Y no digamos de esa entelequia de la conciliación con la vida familiar, en la que el primero en no practicar eras tú con la tuya, y que suponía tantos problemas para la buena marcha del negocio, con maternidades, paternidades, riesgo de embarazo o lactancia, permisos de todo tipo, etc. Claramente había que buscar preferentemente trabajadores y trabajadoras que tuvieran las menores conciliaciones posibles. Así mucha gente observó como tener hijos penalizaba laboralmente, desde siempre a las madres y ahora también, a medida que se igualaban sus permisos, a los padres. Así dejaron casi de nacer niños y envejeció sin remedio la población. El remedio podía venir de las gentes de otros lugares, donde vivieran verdaderos infiernos que les obligaran a venir aquí, y que pudieran mantener el buen negocio, sus beneficios, y sin mayores costes.

El anciano te mostró como con la precariedad fueron creciendo las desigualdades y los entornos sociales de exclusión, marginación, conflictividad y prejuicios.

Cuando despertaste el día de Reyes, esta pesadilla te llenó de angustia, ya sabías que tu negocio no tenía futuro, y por extensión la zona donde vivías, que no se podía sostener la situación y más pronto que tarde no existirían clientes, ya fuera por extinción o por exclusión.

Comenzaste a reconsiderar todas tus actuaciones, tus negocios, a ver a las personas y como favorecer que exista un mañana del que puedas sentirte feliz de haber ayudado a construir. -Ojalá encuentres la forma, ojalá todos lo hagamos.”

Cuantas letras para mensaje tan sencillo. Ojalá tu abuelo aprenda a no cansar tanto y no hacer sufrir a tantas palabras y a quien, si es que existe, tenga la paciencia de leerlas o escucharlas.

 


 

 

Un abuelo

11 de enero de 2020  · 

UNA VARIANTE DEL CUENTO DE NAVIDAD

Querida nietecina, hace mucho tiempo, casi ciento ochenta años, un señor llamado Dickens, escribió un cuento de navidad que ha servido para que muchos, incluido tu abuelo, nos diéramos cuenta de como afectan las consecuencias de nuestro proceder, y de como podemos contribuir o no a un mundo mejor, siendo todos actores de esta obra y responsables de la misma.

Con nula originalidad, he querido recoger esta historia y presentársela a un señor que optó por algo con mucha capacidad en construir o destruir ese posible futuro, un señor “empresario”.

Así le conté esta historia a este señor:

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“No sabías si era la copiosa cena de nochebuena o algún “espirituoso” más potente de lo esperado, pero tras acostarse, como es tradición, algo tarde, el descanso contaba con demasiadas alteraciones, y así viviste cierto desasosiego cuando te sorprendió una luminosidad espléndida, de la que surgió un jovencito, casi niño, que no conocías ni podías explicar cómo había llegado junto a tu cama.

Aquel joven te explicó que traía el recuerdo de aquellos primeros días en que pusiste los cimientos de la empresa, a la que habías dedicado tanto empeño, y las ilusiones e incertidumbres de aquellos días.

Despertaste con una sonrisa en el rostro, y sentimientos y añoranzas de aquellos días casi olvidados, tan lejanos de los que ahora tocaba vivir para mantener y hacer progresar esa empresa que entonces pusiste en pie. Evidentemente aquel joven formaba parte de un sueño nostálgico.

Días después, cuando tras celebrar la entrada en el nuevo año, ya amaneciendo, te dejaste caer sobre tu cama en un hotel de lujo, pudiste observar, en una esquina de la habitación, a un hombre, que confundiste con alguien del servicio de habitaciones, pero que enseguida te aclaró que representaba al momento presente de la empresa, cómo se había consolidado a pesar de las dificultades y crisis, y había permitido acrecentar tu fortuna. Repaso todas las decisiones en las que había logrado aumentar beneficios, sacrificando aquellas relaciones que tenías con trabajadores, proveedores y clientes, y con tu propia familia, donde todo se ponía al servicio del buen negocio y la rentabilidad inmediata.

Cuando sonó tu móvil despertándote, y te recordaron que te esperaban para comer en una cita de negocios, junto a una considerable resaca, recordaste este sueño que te había dejado mal cuerpo y mala conciencia, y esa sensación de soledad del que busca algo que solo es para su beneficio.

Ya habías olvidado estos dos sueños de las noches buena y vieja, cuando con la noche de Reyes, que te había sorprendido lejos de tu familia, por esos dichosos negocios a los que rendía pleitesía, volviste a ser visitado por un anciano, que abrió la ventana de la habitación y te enseño que había pasado con esa forma de emprender que tenías. Como habías manejado las jornadas y los salarios, para conseguir productividad, y se había vuelto cada vez más difícil encontrar trabajadores que de verdad necesiten el trabajo, para una mejor explotación, y había pasado a mejor gloria el trabajador implicado con la empresa, a base de la temporalidad y la movilidad, y esa ingrata realidad de que los mejores trabajadores se buscaban formación y mejores expectativas y abandonaban la empresa, y si en tu zona había muchos como tú, también el territorio. Y no digamos de esa entelequia de la conciliación con la vida familiar, en la que el primero en no practicar eras tú con la tuya, y que suponía tantos problemas para la buena marcha del negocio, con maternidades, paternidades, riesgo de embarazo o lactancia, permisos de todo tipo, etc. Claramente había que buscar preferentemente trabajadores y trabajadoras que tuvieran las menores conciliaciones posibles. Así mucha gente observó como tener hijos penalizaba laboralmente, desde siempre a las madres y ahora también, a medida que se igualaban sus permisos, a los padres. Así dejaron casi de nacer niños y envejeció sin remedio la población. El remedio podía venir de las gentes de otros lugares, donde vivieran verdaderos infiernos que les obligaran a venir aquí, y que pudieran mantener el buen negocio, sus beneficios, y sin mayores costes.

El anciano te mostró como con la precariedad fueron creciendo las desigualdades y los entornos sociales de exclusión, marginación, conflictividad y prejuicios.

Cuando despertaste el día de Reyes, esta pesadilla te llenó de angustia, ya sabías que tu negocio no tenía futuro, y por extensión la zona donde vivías, que no se podía sostener la situación y más pronto que tarde no existirían clientes, ya fuera por extinción o por exclusión.

Comenzaste a reconsiderar todas tus actuaciones, tus negocios, a ver a las personas y como favorecer que exista un mañana del que puedas sentirte feliz de haber ayudado a construir. -Ojalá encuentres la forma, ojalá todos lo hagamos.”

Cuantas letras para mensaje tan sencillo. Ojalá tu abuelo aprenda a no cansar tanto y no hacer sufrir a tantas palabras y a quien, si es que existe, tenga la paciencia de leerlas o escucharlas.

 


 

 

Un abuelo

13 de enero de 2020  · 

Mañana llega tu primer cumpleaños, y mi estreno como abuelo, y podremos hacer balance. En esta víspera de tal insigne acontecimiento he querido enviarte unas letras en las que se plasman sensaciones de este primera año con tu mirada.

TU MIRADA

Un año con tu mirada,

esos ojos ávidos que te taladran,

con los que soy cómplice de ese escudriño

que desmenuza todo, lo desnuda, lo destapa.

Traspasando las evidencias que esconden el valor,

viendo el por menor y lo intrínseco,

que da nuevas perspectivas, más calado,

abriendo los ojos del alma en los de la cara.

Mirar desde tí es mirar de nuevo,

descubrir tesoros ignorados,

pequeños detalles que hacen que todo torne maravilla,

observando lo que se esconde en lo obvio

Transformar en misterioso lo más manifiesto,

curiosidad que no mata al gato y le da alas,

con las que cuanto anhelo volar contigo,

aunque lo sepa imposible,

al menos seguir tu vuelo,

aprender de tu mirada,

mirar contigo.

 


 

 

Un abuelo

12 de febrero de 2020  · 

LA PRINCESA DEL GUISANTE Y LA BUENA SEÑORA

Querida nietecita, de nuevo contigo para contarte un cuento, de los que quieren dejar buen sabor, con la esperanza de que así sea para ti cuando sepas leer y comprender:

Buscando un lugar donde no la conocieran, la Princesa del Guisante, llegó a una aldea, con la intención de alojarse en una posada y poder dormir bien por una noche.

Lamentablemente, no se sabe si contribuiría un guisante, se levantó pesarosa sin ese anhelado descanso tan esquivo.

Paseando por la aldea, pudo constatar como en las zonas sombreadas refrescaba en exceso una ligera brisa, y donde el sol reinaba, podía quemársete la piel. Ya en los alrededores sus pies conocieron senderos áridos y pedregosos, que te cubrían de polvo, y otros invadidos por la floresta, que hacía arduo caminar y fácil el tropiezo.

En estas diatribas y tribulaciones se encontraba la Princesa cuando reparó en una mujer, de edad avanzada que llamaba a la ancianidad, que recogía las lamentables huellas del paso de domingueros maltratadores de sus días “de campo”, y las colocaba en bolsas, y luego en un carro. Según se acercaba a ella reparó en que tatareaba una alegre melodía y en una agilidad en sus movimientos que poco casaba con las arrugas de su rostro.

Cuando estuvo a su altura, la señora le saludó y ella respondió amable, como no cabía en una Princesa tan bien educada como la del Guisante. Se interesó por lo que hacía la señora, que le contó que desde hacía muchos años dedicaba los lunes a limpiar lo que dejan las gentes cuando, tras el día de campo, vuelven a sus ciudades, que por desgracia no era un buen recuerdo.

En los días que pasó en la aldea, la Princesa quiso encontrar a la buena señora, y así la vió siempre ocupada en recuperar todo tipo de lugares con sufrimiento del paso humano por ellos. Pudo hablar con ella, conocer que no había salido nunca de aquella comarca, que no tenía familia pero tenía mucho aprecio por sus paisanos y paisanas, que cobraba una modesta pensión a la que conformaba sus necesidades, y que su mayor aspiración era poder descansar al ver que no era necesario atender los estragos que la desconsideración humana dejaba por doquier.

Pobre mujer, detrás de los desechos de todos, sin conocer otros mundos y otras oportunidades. Era tan pobre que ni siquiera se quejaba, no hacía reproches del actuar de unos y otros, solo se limitaba a su propio y benéfico actuar.

La Princesa llevaba ya casi un mes en la aldea, y tenía necesidad de otros aires, de viajar, conocer, vivir, … Así abandono la comarca, pensando en la buena mujer y su pobre vida, y como podía resignarse a una vida tan limitada.

Algunos años después, la Princesa tuvo ocasión de volver a la aldea, y se encontró con una estatua en la plaza mayor, que le recordaba a aquella buena señora con la que había pasado buenos momentos. Le dijeron que hacia un tiempo que había muerto, y que fue una conmoción para toda la comarca, y como entonces se dieron cuenta de lo que habían perdido, de la gran persona que tenían entre ellos. Así encargaron esta figura, y la conmemoran con gran fiesta en el día de su cumpleaños, dando gracias por haberla conocido. En su nombre se habían organizado para seguir con sus tareas, y habían llegado a ser declarados el pueblo más natural y cuidado de la región.

Aquella pobre mujer tenía un tesoro que había cautivado a todos, vivía una vida con mayúsculas, en la que el servicio era su forma de ser y estar. La Princesa, experta en lamentar sus limitaciones, recordó a aquella buena mujer, aquella vida tan limitada, pero tan rica, y tan feliz. Y deseo aprender algo para lo que no estaba preparada, o al menos, tener algún momento la mirada de aquella mujer, que alegraba solo con que se posara en ti.

Tu, nietina, yo y todos tenemos que esforzarnos en tener esa mirada, esa vida y esa huella, la que sirve, la que alegra.

 

 


 

 

 

Un abuelo

21 de febrero de 2020  · 

LÁGRIMAS DE NIETA

Esa lágrima fácil, refugio de la menor contrariedad,

fórmula mágica para volver la mirada de todos,

para agotar las paciencias, … hasta hartarlas.

Te digo -disfrazado de firmeza- que no me apenas,

con tanta calma como insistencia trato de sofocarte,

de que te rindas … por dar en roca.

Y va llegando el temporal del llanto, la catarata, la tormenta.

Como truenas, como tiemblas, …

Y la roca se hace despreciable al mundo,

que solo quiere volver al remanso del tenerte contenta,

bailando, jugando, … de que no llores.

Benditas lágrimas,

cuando todavía no hay palabras para expresar,

lo dicen todo, lo dicen contundentemente,

a todos, alto y fuerte.

Esa carita, borrada por lagrimones, nos va a ganar siempre.

Mientras llegan las razones,

nos vamos a enterar bien de tus pasiones,

y entenderte solo significa quererte,

estar contigo, y por ti.

Esperemos tiempos de crecer bien,

de aprender a amar, y no solo a ser amado,

aunque esto sea la escuela del amor.

 


 

 

 

 

Un abuelo

24 de febrero de 2020  · 

UNA HISTORIA DE HOY

Hoy, nietecina, te voy a contar una historieta de estos tiempos tecnológicos, que anuncian y ya presentan, una sociedad digital, automatizada, y llena de retos sobre humanización de tantos nuevos recursos, que afectan tanto a cómo vivimos y a cómo somos. Pero que a la vez, afrontan las mismas necesidades vitales de los seres humanos, y ha de dar respuesta a las mismas preguntas.

En esta historia, el frío volvía a recrearse por un momento sobre la entrada de aquellas oficinas, cuando se abrieron sus puertas aquella mañana. En la segunda planta trabajaba un joven informático, entre ordenadores y algún otro cacharro tecnológico. Y enseguida comenzaron las llamadas implorando ayuda: programas que se bloqueaban, sistemas que fallaban, incidencias mil, …

La humanidad ha originado una nueva religión: la tecnología, y los que conocen sus intríngulis son los nuevos sumos sacerdotes. Así se sentía nuestro joven protagonista de este cuento. Un cuento que, curiosamente, va más de misterio y magia que de rigor y ciencia. Y que concluye con mensajes para el alma.

Nuestro joven trataba de sofocar todos los incendios que se producían en su empresa, harto de tanto incompetente manejando programas y sistemas de forma que provocaba estragos y verdaderos atentados contra su trabajo. Contra esto el no veía programación adecuada, y no había mucho que hacer, dado que las estructuras de poder de la empresa no eran ajenas a esta ignorancia y estas incapacidades. Mago del teclado y del ratón, daba respuesta a las inquietudes que, anhelantes, esperaban su asistencia, su cura, … esta nueva salvación.

Pero cuando la situación no estaba clara y no funcionaban los remedios aplicados, surgía una terapia drástica, ya conocida y empleada preventivamente, con generosidad, por muchos usuarios, que era el reinicio, para dar una nueva oprtunidad, o el resetear, que pone las cosas en un volver a empezar.

El reinicio es mágico, se vive con el suspense del confiar en el buen fin de una acción terminal, conscientes de que si no funciona tendremos un problema serio. Y … la mayor parte de las veces todo se arregla, y celebramos ese retorno a que todo vaya bien. El reinicio reconduce la operativa del ordenador, elimina bloqueos, es como dar una nueva oportunidad a que todo salga bien.

El reseteo es un auténtico volver a empezar, se pueden perder cosas valiosas, trabajos y datos, pero también se eliminan los problemas, los lastres y basuras acumuladas, para recuperar la frescura y ligereza del principio, y dar la oportunidad de volver a hacer las cosas mejor.

Si has sabido hacer copia de seguridad y tener a buen recaudo las cosas más valiosas, las vas a poder restaurar, las recuperarás y ese volver a empezar tendrá todo este patrimonio, lo que hará de esta sanación un verdadero crecimiento.

Nuestro joven informático, mientras acometía la liturgia de un reseteo, que ocurre como una ceremonia en la que se hace la invocación con un comando informático y, tras el sortilegio, se quedó esperando el momento mágico de que todo vuelva a funcionar bien. Y así fue … luminoso pantallazo resolutorio.

Qué bueno sería poder hacer esto con la vida … pensó mientras observaba la satisfacción de sus compañeros. Qué bueno poder reiniciar todos los días, sin los lastres y los daños que acumulamos. Qué bueno poder, de vez en cuando, resetearse para un volver a empezar verdadero, en el que hayamos sabido guardar lo verdaderamente valioso para no perderlo.

 

 


 

 

 

Un abuelo

6 de marzo de 2020  · 

CONTAR CON LOS QUE PARTIERON

Ayer tuvimos una ceremonia de recuerdo de tu bisabuela. Siete meses desde que partió. A veces parece que fue ayer, otras parece ya tanto el tiempo sin ella.

Y ayer tuve una experiencia especial, como es aquella sensación de que puedes contar con ella, de que se mantiene ahí, con esa apuesta que tenía para pedir la intercesión a los cielos, por tantas cosas como nos preocupaban y en las que necesitábamos bendiciones.

Se dice consoladoramente: ella está con nosotros, nos ayuda de algún modo, … Pero ayer yo lo sentí como nunca antes, con una lágrima pujando por asomar, y hable con ella. Yo, que nunca he sabido hacerlo, sentí que podía contar con ella para nuestro bien, en todo aquello que nos espera, en las sombras que nos amenazan, en las preocupaciones de tantas incertidumbres, …

Pronto esperamos poder ver a tu primito, que marceará en los próximos días, y vamos a afrontar ese momento tan expectante, especialmente tu tía, con una nacimiento que nos va a llevar a no se sabe dónde, pero que habrá que vivir sabiendo que cada día tiene su afán, y con todas las dosis de confianza y alegría del mundo.

Demos gracias a tu bisabuela, mi mama, y seguro que también a tu bisabuelo, mi suegro, que nos dejó hace siete años, y no te llegó a conocer, pero que seguro que desde entonces se ha estado ocupando de nuestro bien.

Espero que, tu y tu primo, podáis conocer este sentimiento cuando seáis algo mayores, que podáis contar con los que no están tan visibles, y que, cuando parta, podáis contar con vuestro abuelo.

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

9 de marzo de 2020  · 

¿IGUALDAD?

Ayer se celebró el Día de la Mujer. Espero que hoy también.

Nietecita, has nacido mujer en un mundo que asiste al empeño de muchas mujeres por el empoderamiento y por la igualdad. Un mundo entusiasmado, desconcertado, asustado, cabreado, … pero en ningún caso indiferente.

Alguien te dirá que las situaciones de opresión y de discriminación graves se producen en otros lugares, en otras culturas, y que tienes la fortuna de haber nacido en un lugar donde rige el estado de derecho. Y es verdad, pero no toda la verdad.

También puedes escuchar, con cierta condescendencia aduladora, que las mujeres son superiores, tienen cualidades especiales para el servicio y la sensibilidad, son maravillosas. Y es verdad, pero no toda la verdad.

Otra gente podrá decirte que la lucha de la mujer no debe ser contra el hombre, que deben ser compañeros, que no hay que ser tan radicales. Y es verdad, pero no toda la verdad.

A que hombres y mujeres son diferentes, también se referirá alguien, y hablará de la complejidad de la mujer, de la simpleza del hombre. Y cuando vayas al colegio con tus compañeras y compañeros, te parecerá constatarlo, cuando veas que es fácil, demasiadas veces, reconocer como personas a las niñas, y los niños es más fácil identificarlos con chimpancés. Y es verdad, pero no toda la verdad.

Oirás que no se puede apoyar estos feminismos que son manipulados por los intereses políticos de unos y otros, que dividen y enfrentan a las mujeres y se usan por los políticos para capitalizar esta reivindicación con réditos electorales. Y es verdad, pero no toda la verdad.

Y verás como pretenden llamar violencia doméstica a la violencia de género, donde la víctima lo es de concepciones machistas y por ser mujer. Y aquí sí que es gravísimo y no hay nada de verdad.

O que consideran que la igualdad ya existe y que no es justo que se mida a hombre y mujeres sino por el valor de cada uno. En esto ya no hay mucha verdad, especialmente si cuentas como condiciona a la mujer su compromiso con la familia a los efectos de disponibilidad y competitividad, y qué lentamente crece el compromiso de los varones en este sentido.

La verdad es que, aunque con situaciones en otros lugares, que el más machista rechazaría, te va a tocar experimentar la discriminación por ser mujer, incluso la más sutil, la que te hace asumir con naturalidad renuncias y limitaciones que no tienen por qué ser propias de mujer.

Y quienes defienden la diferencia entre hombres y mujeres, poniendo a estas en un altar, no dejan de colaborar a positivar como femeninas realidades que no tienen por qué serlo, máxime cuando supone librar al varón de buena parte de lo más penoso de la conciliación con la vida familiar, y de los cuidados familiares, que no tiene por qué ser cosa de mujeres.

Una constante en las luchas de liberación es que siempre se han hecho por los oprimidos y contra los opresores. Ojalá sean muchos los varones que vean que la opresión a la mujer, también es algo denigrante para el varón. Ojalá haya cada vez más varones feministas, en el mejor sentido de la palabra. Y ojalá tu abuelo lo sea, ya que, al menos, lo quiere ser. Pero tus compañeras en esta lucha van a ser mujeres, y a veces contra otras mujeres también, y será con el varón que quiera colaborar con quien podamos liberarnos como humanidad de esta lacra.

Por otra parte, en cuanto a manipulaciones y distorsiones de esta lucha, me gustaría darte una fórmula que espero pueda ayudarte a distinguir que merece la pena apoyar. Si lo que se propone se sitúa en que las cosas no cambien mucho o lo hagan más lenta y serenamente, sin duda no será tu lugar. Hay que apoyar todo lo que de forma digna creas que sirve para el cambio, para acelerarlo, para avanzar decididamente en esta lucha, por el bien de todos, incluso los que no está por ella, la temen o la odien.

Y los cambios más radicales son los domésticos, donde los varones tenemos una magnífica ocasión de empeñarnos en ser competentes en las “cosas de mujeres”, de ser verdaderamente compañeros, de ser iguales.

Y por último, quería decirte que por encima de todo hay que defender la igualdad, esa es toda la verdad. Una igualdad que consiste en que podamos sustituir auténtica y realmente cualquier expresión que hable de hombres y mujeres por la de personas. Todos somos personas y todo es de personas.

 


 

 

 

 

Un abuelo

19 de marzo de 2020  · 

A mis nietos:

Por vez primera hablo a mis dos nietos, mi linda nietecita con sus 14 meses, y mi nietecito por llegar … cualquier día.

Y va a llegar en un momento especial, bajo la amenaza que nos esconde en casa, que pone distancia entre nosotros, que obliga a verse a distancia, oírse a distancia, no poder abrazarse, ni besarse.

No vas a tener una cohorte familiar pasando por tu habitación de hospital, e incluso, ya en casa, no van a poder conocerte ni tocarte, en un tiempo que no tiene aún medida.

Y esperamos un breve paso por el hospital, señal benigna, y un encierro venial ante el que no desesperar en casa.

Nunca pensé que llegarías así, imaginaba muchas dificultades, incertidumbres,… pero no contaba con este virus coronado, que me hace más republicano que ya era.

Pero esta amenaza se ha traducido en una escuela sobre lo que es importante, sobre la gratitud y la solidaridad, el sacrificio y la resistencia, el aliento y la simpatía. Cuando más lejos estamos unos de otros, más cerca nos sentimos. Nunca he saludado a tantos vecinos y con tanto cariño, ahora que no puedo verlos sino por el balcón o la ventana.

Y tu llegada es lo más importante, es la vida que se abre paso una vez más, una bendición y una esperanza, que nos llega con cada niño o niña que elige este momento difícil para comenzar una andadura de lucha y superación.

Que Dios quiera que pronto podamos celebrar tu llegada con tanta familia y amigos que tenemos y con todo el mundo, que hoy sentimos como propio.

 


 

 

 

 

Un abuelo

27 de marzo de 2020  · 

A pesar de que hay momentos dificiles con los niños, en estos momentos de confinamiento, me parecen muy interesante este relato de la lección que nos dan los niños.

El cerebro del niño por Alvaro Bilbao

26 de marzo de 2020  · 

NIÑOS Y COVID - 19

Es curioso...

Es curioso que mientras los adultos se amontonaban en las tiendas para hacer acopio de papel higiénico y alimentos antes de que comenzase la cuarentena ningún niño fue a la tienda de chucherías para dejarla sin existencias por miedo de que no hubiera suficientes chuches para todos los niños.

Es curioso que mientras algunos adultos se saltan la cuarentena para tomar el aire o hacer jogging los niños, que necesitan mucho más el movimiento, no se hayan escapado de casa a saltar, correr o tomar el parque con sus juegos y algarabías.

Es curioso que mientras los adultos pasamos el día colgados del móvil o el ordenador, como tú ahora, los más pequeños de la casa se entretienen haciendo cabañas, dibujando, hablando entre ellos o jugando con su imaginación.

Es curioso que estén haciendo deberes cuando se lo pedimos, ayudándonos en casa sin que se lo pidamos o celebrando cumples sin amigos, y sigan regalándonos cada día sus mejores sonrisas mientras sobrellevan la frustración.

Es curioso que cuando comenzó el estado de alarma muchos pensaron que el mayor problema serían los niños recluidos en sus casas y que ahora nos estén dando a los adultos una lección de civismo, calma y paciencia.

Es curioso que hasta ahora no nos hayamos dado cuenta de que los niños son seres maravillosos, resistentes, resilientes, colaborativos, solidarios, imaginativos, pacientes, afectuosos y que todavía les tratemos muchas veces con amenazas, gritos o con castigos. Ellos no piden mucho. Se conforman con poco. Sólo necesitan que los adultos seamos capaces de entenderlos, de hablarles con respeto y de dedicarles un poco de nuestro tiempo para demostrarnos lo maravillosos que son, curiosamente, en muchos casos, más respetuosos, pacientes, solidarios y resilientes que los propios adultos.

Sólo espero que cuando esto pase y volvamos a nuestras vidas normales tengamos un poco más de tiempo para hablarles y explicarles en lugar de mandarles y apresurarles porque así les estaremos mostrando no sólo el respeto que se merecen por ser niños sino también el que se han ganado con esta gran lección que nos están dando a todos los adultos.

Por Álvaro Bilbao

Neuropsicólogo, autor de "El cerebro del niño explicado a los padres"

 


 

 

Un abuelo

12 de abril de 2020  · 

EL NIÑO CORONADO

El pequeño niño coronado

surgido ante los ojos privilegiados

de ese vital milagro que nos alumbra,

ese último viernes de marzo,

cercano ya a caducar.

Tu madre, tu abuela, y la bendita matrona,

cual adoradores de ese belén,

fueron la cohorte de tu recepción,

mientras confinados en las casas,

todos los tuyos aguardaban, impacientes, las nuevas natalicias.

Y lo celebramos contenidos,

con mensajes llenos de fiesta,

con tus primeras imágenes rodando por el éter

al que nos enganchamos todos.

Y nos supo a tan poco no poder estar más cerca,

con la galería de gestos que a fuerza de grotescos

tratan de ganar tu atención,

cuando aún no puedes asustarte ni lamentarlos.

Tenemos todo aplazado,

esperando mejores días, que nos sitúen en torno tuyo,

celebrándote, celebrándonos,

como hacen las familias con los nuevos brotes de su historia.

Pero no aplazamos el quererte,

y el agradecer a los cielos por la esperanza que supones,

con esa vida pujante, que tira para adelante,

en medio de tantas sombras y duelos.

Y tampoco aplazamos

el ponerte en esas manos que puedan velar de ti,

a las que rogamos que te cuide, que te bendiga,

a ti, bendición nuestra.

 

 


 

 

 

Un abuelo

3 de mayo de 2020  · 

DIA DE LA MADRE CON MASCARILLA

Es el primer año en que el día de la Madre me llega sin ella.

Estreno de orfandad materna, cuando ya soy abuelo, pero la orfandad siempre te sitúa en la primera línea de la fragilidad, llegue cuando llegue, y si ya eres o estás algo mayor, aún mas sientes la inmediatez del último día.

Este año llega en medio de una pandemia, verdadera explosión de fragilidad colectiva, ante la que se tensionan los deseos de una seguridad inalcanzable y de una libertad, que puede ser irresponsable.

Algún día podréis entender, en alguna medida, lo que ahora dice vuestro abuelo, y por una parte conoceréis a vuestra bisabuela, a través de recuerdos y de su presencia en nosotros, su familia, vuestra familia. Por otra parte, os contarán como un ser microscópico produjo la mayor convulsión mundial de nuestras vidas, hasta el momento.

Lo que hemos perdido, lo que ya no será igual, la famosa nueva normalidad, nos ocurrió en familia hace nueve meses, y como humanidad pronto cumplirá dos meses. Y, tanto familiar como socialmente, nos encontramos con esa realidad de lo que realmente es trascendente, de lo que es convulsivo, de esas cosas que dicen, sacan lo mejor y lo peor de nosotros.

Y lo mejor está en un difícil equilibrio entre una seguridad imposible, pero que se reviste de solidaridad y de cuidados propios y ajenos, y una libertad, que asume riesgos que tiene vivir, pero que necesita los mismos ropajes para no ser egocéntrica o temeraria.

Y lo peor, en el miedo, el recelo y la desconfianza, que sitúa a los demás como sospechosos o apestados, que ofende e indigna hasta el extremo de no distinguir entre aquello en que podemos colaborar de aquello que debemos denunciar o corregir, y le da solo valor según la perspectiva y el color de la mirada, y que no deriva el odio del dolor ni de la búsqueda de la justicia. También puede aflorar la búsqueda del bien propio, satisfacer nuestras necesidades u obtener beneficio, dejando a un lado el bien común y los sacrificios y renuncias que implica.

No se que mundo nos espera, no se que valores y carencias nos aguardan. Sin duda lo haremos entre todos, algunos con más responsabilidad que otros, sobre todo de aquellos que solo les van a dejar aspirar a ser víctimas, y de vosotros mis niños, que vais a crecer en esta realidad, Dios quiera que sepamos acompañaros a un viaje que merezca la pena, que os haga bien y buenos.

 


 

 

Un abuelo

23 de mayo de 2020  · 

CABREOS Y CORONAVIRUS.

Llevo tiempo queriendo comentar a mi nieta y a mi nieto, alguna cosa de estos momentos que vivimos en todo el mundo, consciente de que su crecimiento, lo que van a ser, estará condicionado por esta realidad, aunque ahora sean ajenos a ella.

Ojalá pronto, cuando aún seáis unos bebés, dejemos atrás la pesadilla de esta pandemia y de sus efectos, que no os dejen huella y que la que, sin duda, nos está dejando a nosotros, sepamos no trasladárosla. No será fácil, máxime cuando ya nos plantean el ir a una “nueva normalidad”, donde llegaremos verdaderamente traumatizados, y no deberíamos conformarnos con ella.

La nueva normalidad, queridos nietines, parece basarse en el miedo, el distanciamiento y los cuidados propios y ajenos. Solemos referirnos a los cuidados, pero hemos interiorizado aún mas los recelos y temores, consagrados en como algo lamentable, como es el distanciamiento, se ha trasformado en un valor esencial.

A unos primeros momentos en los que, ante la evidencia de la terrible amenaza de esta criatura microscópica que amenazaba la salud y la vida, parecía que nos uníamos frente a este enemigo común, que atacaba a todos, surgieron otros de solidaridad y buena vecindad, de valoración de los tiempos dedicados a nuestra gente y de aumento del contacto con ellos, aunque en muchos casos de forma virtual. Después, viendo como muchas personas tenían que correr riesgos para luchar contra la enfermedad o atender nuestras necesidades básicas, surgió el reconocimiento de estos profesionales, asomados a nuestros balcones y ventanas.

Demasiado pronto, los que ponen por encima de todo sus intereses particulares (individuales o corporativos) y la capitalización del desastre para obtener réditos políticos, comenzaron las contradicciones, las manipulaciones, los bulos, y las evidencias de errores, negligencias y desastres, que conducen al descrédito y la desconfianza.

Por una parte, se lanzan piedras por unos y otros, aplaudidas por las legiones simpatizantes y por otras, no menores, que se unen para romper esas crismas, que tanto daño están haciendo. Por otra, la indignación y la ofensa se extienden y lo hacen de forma cainita y frentista. Cuanto ayuda a esta situación el ver como la ambición y el provecho político no tienen ningún pudor y cruzan sin problemas líneas rojas éticas.

Ofendidos y ofensores, tanto monta, monta tanto. Ya que todo ofendido se trasforma en un ofensor, y todo ofensor se siente un ofendido. Cuanta necesidad de sanear, de aliviar, de pacificar. Necesitamos cantidades ingentes del bálsamo de compasión, comprensión y consideración. Necesitamos perdonar y ser perdonados, que nos importe más la gente que las ideologías, y actuar defendiendo o combatiendo lo que consideremos oportuno, pero no desde el odio y la ofensa. Y esto se nota en cuando descalificamos, insultamos o injuriamos, verdaderos termómetros de nuestro ánimo y de nuestra alma.

Por eso, queridos nietecitos, cuando dentro de unos años os contemos lo que ahora está pasando, u os hablemos de cualquiera otra cosa, tener muy presente que si veis que estamos ofendidos de tal forma que ofendemos, no os estaremos contando la verdad, solo unos sentimientos muy doloridos con los que vivimos y miramos las cosas.

 


 

 

 

 

Un abuelo

27 de junio de 2020  · 

DOS PRINCESAS

Hoy quiero hablar a mis nietos de dos princesas. A ellas les pasaba tambien como a vosotros dos, que eran muy distintas.

Quienes las conocían solían destacar que eran tan diferentes que resultaban complementarias. Una tenía de sobra lo que a la otra le faltaba, y con ésta se completaban las carencias de la primera. Así eran estas princesas de cuento: Leonor y Sofia.

Intrépida y aventurera, Leonor se situaba siempre ante los retos, superaba las fronteras de miedos y prudencias, en un continúo canto a la libertad.

Prudente y responsable, Sofia no corría riesgos, siempre media sus pasos y sus consecuencias, cuidadosa y comedida, su melodía era la seguridad.

Cuantas veces Leonor había preocupado a su familia. Cuantas veces rogaron que con más juicio fuese menos libre. También muchas veces, la familia, habría rogado por que Sofia no se limitase tanto al buen firme de sus pasos, que abriera horizontes, que superase sus miedos.

Así, quienes bien querían a estas princesas, solo estaban contentos cuando las veían juntas. Sabían que Leonor lograría que Sofia se superase una y otra vez, y probase el gusto de verse sin ataduras, y Sofia conseguiría que las aventuras de Leonor se confrontaran al valor de sus efectos y razones.

Ambas se querían y necesitaban, lograron respetarse y apreciarse, y evitaron imponerse y rechazarse. Juntas llegaron más lejos y mejor que nunca ninguna por si misma hubiera logrado. Leonor quizás llegaría más lejos, y Sofia llegaría mejor, pero lo que merecía la pena de verdad lo conseguían juntas.

Esta historia de dos princesas no tiene nada que ver con la realidad, es solo un cuento en el que una casualidad en forma de nombres parece tener reflejo en princesas reales. En absoluto es así, tan solo que LIBERTAD comienza con la L de Leonor, y SEGURIDAD con la S de Sofia.

Lo que ya no es un cuento es comprender que, lo que merece la pena, conjuga la Libertad y la Seguridad, el no ponerse límites, pero hacerlo bien. Vivir plenamente y vivir bien. Y en cada uno, y en nuestra sociedad, en estos tiempos de miedos e imprudencias, necesitamos conjugar los cuidados y la superación, tener a las dos princesas juntas.

Vosotros, mi nieta y mi nieto, aunque tan distintos tendreis, cada uno, dentro las fuerzas de la libertad y la seguridad, la que os de alas y la que os ayude a aterrizar. Ojala las conjugueis cada uno bien, y os ayudeis en esto, para que tengais sueños y los podais encarnar.

 

 


 

 

 

Un abuelo

18 de julio de 2020  · 

CARMEN

Nietos míos, de lindos nombres

que me encanta pronunciar,

como cada dieciseis de julio

evocamos un nombre especial para nosotros,

una felicitación familiar consolidada,

de atención obligada, de verdadera devoción.

Carmen, tan buena compañera de María,

advocación mariana, señora del mar.

Versos y canciones de la antigüedad,

con la magia embrujadora y hechicera.

Nos quedamos con ese jardín de Dios, ese Carmelo

cumbre anhelada de monte hebrero,

referencia mía de madre, de tía,

luminarias ya de los cielos,

de hermana, de prima,

donde aún puedo encontrar un beso.

No parece de hijas, de sobrinas, de nietas,

caprichos de modas y costumbres,

pero prevalecerá,

y cuando el recuerdo desdibuje los esnobismos,

siempre habrá una Carmen.

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

30 de julio de 2020  · 

DIA DEL ABUELO

No estreno la celebración del día de los abuelos en carne propia.

Ya es mi segundo año, pero este ocurre doblemente.

Y aunque abuelo “joven”, el espejo que devuelve mis canas y mis arrugas,

se constituye en pista de aterrizaje de esa realidad

que quebrantos y deterioros van marcando.

Pero la mirada profunda, intrépida y juguetona, de mi nieta,

y esos ojos de cielo, de mirar sereno y alegre, de mi nieto,

reciclan el corazón, quitan costras y pesos del tiempo,

y me sacan infante a jugar, a vivir.

Gracias, mis niños.

Protegerles, ángeles custodios,

hijos míos reconvertidos a padres,

y cohortes terrenales y divinas,

que son seres poderosos y frágiles,

en su iniciático deambular por mi corazón,

por el tuyo, por el del que aún pueda hacer encoger la persona y crecer el niño.

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Un abuelo

29 de agosto de 2020  · 

CUMPLEAÑOS DE ABUELO

Los años de un abuelo son otra cosa, un regalo especial de la vida, donde ya solo peinas canas, y la gravedad atrapa más tus sueños y las alas ya saben que cielos no van a cursar.

Cuando ya asomas al mundo desde tu ventana como quien ha terminado la partida y ha perdido, tratando de recomponerse para dejar mejores huellas, llega esta prórroga, y con la sonrisa niña estas dopado, … puedes con lo que haga falta, y sabes que vas a ganar.

Cuidaros mis niños, cuidarles y cuidaros, hijos míos, cuidar de vuestra abuela y madre, de vuestro hermano y tío,… me va la vida en ello. Y por este tiempo, por hoy, … gracias.

 

 


 

 

Un abuelo

28 de noviembre de 2020  · 

LAS BESTIAS

Nietines, desde hace tiempo no se como dirigirme a vosotros, ni que historias contaros. Este abuelo vuestro, tan locuaz y algo paliza, mira a su alrededor y se queda sin palabras.

Pero no puedo, ni debo, dejar de hacer algo que dio pie a este espacio, que radica en recoger sentimientos, ideas y vivencias, a mis nietos, a nuestros nietos, no por que sean importante, sino por ser lo mejor que puedo dar, y por que darlo es tan bueno.

Hoy, os quiero contar la historia de un pueblo, ni pequeño ni grande; ni rico, ni pobre; ni lejano, ni cercano. Un pueblo perdido, eso sí.

Este pueblo, amenazado por unas bestias salvajes, que hacían estragos en el ganado y en los propios vecinos, vivía sumergido en el miedo. Muchas eran las teorías sobre qué eran esas bestias, cómo habían llegado allí y cómo defenderse de ellas. Desde los que consideraban que había que encerrase en las casas, bien pertrechados, hasta los que se negaban a que unas simples bestias condicionaran sus vidas. Algunos creían que habían llegado de forma alevosa, con perversas intenciones, y que servían de escusa en la forma de proceder de las autoridades.

La evidencia de los daños, el conocimiento de las víctimas, al principio unieron al pueblo, apoyando a los que tenían que enfrentarse, de una u otra forma, a las bestias. Luego, cuando el paso del tiempo no alivió el problema, y se recrudeció, dieron paso a la tristeza y el pesimismo, y a la ira y la confrontación, y a enfrentar el miedo con sus prevenciones, y la libertad con sus temeridades.

Los que mandaban en el pueblo estaban divididos y enfrentados, buscando como salir bien librados, apuntarse tantos, culpar a otros, manipulando y mintiendo (o cambiando de opinión según convenga). Y la gente del pueblo jaleaba o bramaba, con unos y contra otros, según simpatías e intereses, aunque muchos estaban hartos de todos y descalificaban todo.

Lo que no sabían en el pueblo, es que las peores bestias no habían llegado hace unos meses allí, sino que vivían en él desde siempre. La ambición, la falta de escrúpulos buscando el beneficio propio, la hipocresía disfrazada de servidores públicos, la paranoica desconfianza mal pensada, y lo que bien recogen viejos refranes como “creer que todo el monte es orégano” o “creer el ladrón que todos son de su condición”, que acababa con lo poco de bueno que podía tratar de hacerse lugar, asfixiado por la mala hierva de recelos y suspicacias.

Todos y cada uno, eran parte de estas terribles bestias, que llevaban en su interior. Pero un día llegó un remedio, un tratamiento eficaz. Las personas que lo tomaron dejaron de quejarse, de mirar con desconfianza a todos y a todo, y de tener miedo. Estas personas pasaron a ocuparse de cuidar de todo y a todos, de vivir cada momento tratando de ayudar, de colaborar en cualquier problema que aparecía, desde la amenaza de las bestias hasta los daños que ocasionaban temerosos y temerarios. A veces con las autoridades, otras a pesar de ellas, y cuando se tratase de algo injusto, contra ellas, pero dejaron de descalificar todo y de mirar sesgadamente. Dejaron de creerse en posesión de la verdad. Practicaron la autocrítica y la humildad, y abrieron la mente a lo bueno que pudiera encontrarse en cada cosa, en cada persona, en cada momento.

Me gustaría, mis niños, poder vacunaros con este remedio, impedir que crezca dentro de vosotros estas bestias, que son muy traidoras, ya que cuanto mejor te sientes contigo mismo, con tus verdades, con tu integridad, más difícil es descubrir que estas infectado.

 

 


 

 

 

Un abuelo

29 de noviembre de 2020  · 

LA LUNA Y EL SOL

La luna llegó primero,

llenó de luz aquel invierno,

tan curiosa como inquieta,

ávida insaciable de todo en rededor,

tintineante y apasionada estrella,

tan temprana cabeza erguida,

con los ojos de la noche llenaba el día.

El sol alumbró en primavera,

recién llegada,

trayendo paz a atribulados corazones,

en medio de una guerra viral,

de esta pandemia angustiosa,

lleno todo de una luz,

que despejaba los miedos,

que transformaba la noche en día.

Nos puso, la luna, la música y el ritmo del alma,

explosiva de amplio espectro,

intensa y apremiante reina del llanto y la alegría,

todo sin medida,

deambular entre el entusiasmo y la desesperación,

todo con pasión, con locura.

Nos trajo, el sol, la calma y el sosiego del alma,

la generosa sonrisa,

un espejo infalible de gozo del corazón,

resolución de tantas incertidumbres,

desde el origen hasta como repartirse tanto bien

entre quienes le quieren, y son los suyos,

cuando no son los nuestros.

Luna y sol, cuando estan juntos, llenan nuestro cielo.

En mi tierra, la luna da tanto calor, y puedes mirar la luz del sol.

En mi tierra, monta tanto, tanto monta, la luna como el sol.

 

 


 

 

 

Un abuelo

30 de noviembre de 2020  · 

EL "TIO".

Nietos míos, hoy os quiero hablar de vuestro tío, que ayer se nos hizo mayor escuchando ese “cumpleaños feliz”. Primero el telefónico de su abuela, y luego ya presencial de su sobrina y luego de su abuelo, junto a padres y hermanos, añadiendo mensajes en todo tipo de redes sociales de unos y otros. Todo un recorrido vital, magnífico marco para día tan insigne.

El “tío” es muy especial. Ha conquistado ya a su sobrina, como el mejor compañero de juegos, con quien montar todo un parque temático de la diversión, y pronto, en cuanto pueda deambular por la casa, ocurrirá otro tanto con su sobrino.

El “tio”, que también es nieto, es muy especial. El mejor y más fiel compañero de sus abuelos, siempre presentes en sus afectos y, en la forma que puede en cada momento, en su dedicación.

El tío, que también es sobrino y primo, es muy epecial. Conquista las simpatías y la admiración de sus tios y primos, con todo ese mundo de inquietudes e intereses que llenan su vida, y con algunas complicidades tan especiales también.

El “tio”, que también es hijo, es muy especial. Cambió la vida de su madre, que supo que cada día iba a tener la oportunidad de devolverle en cariño y exigencia, todo lo que de bueno podía guardar la vida para él.

El “tio”, que también es mi hijo, es muy especial. Transformado yo en un verdadero “grano en el culo” para él, amanezco cada día atento a la menor ocasión de complicarle la vida, de ponérselo difícil, de sacarle de no se qué sitio. Como dijo un día “que mala suerte de padre …” (se refería a que yo no era futbolero como él, pero podía ampliarse mucho más en verdad).

El “tío” es muy especial. En nuestra sociedad está adscrito a los diferentes, en esa diferencia de la discapacidad, que -pese al loable esfuerzo inclusivo- suena condescendientemente a los que “no pueden” …. Efectivamente, él no puede manejar su cuerpo sin que se le desordene y complique la vida. Por el contrario, si sabe manejar su corazón y su actitud, para sacar el mejor partido a cada momento, disfrutar de su vida, asumir sus límites y hacer lo que puede (ojalá pudiéramos decirlo muchos).

Al “tío”, con vosotros, sus sobrinos, se le ilumina el rostro, y aunque superéis su paciencia, y tendrá momentos en que agradecerá treguas, formáis parte de la luz de su vida, junto con tantos que le quieren … quizás solo faltaría un padre mejor.

 


 

 

 

Un abuelo

8 de diciembre de 2020  · 

"UNA DE LAS DOS ESPAÑAS ..."

Hace más de cien años que un gran poeta, uno de los más grandes de la lengua castellana, puso sobre verso una afirmación, dirigida a los españolitos que vienen al mundo, que bien corresponde a vosotros, nietos míos, y que lamentaba expresando “una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Tal es así, que el propio poeta murió desterrado de este país.

No se cuantas Españas hay, posiblemente tantas como españoles. Tampoco se definir que es un español, ya que no todos los que lo son quieren serlo, y muchos que querrían serlo no lo son. Pero desgraciadamente, todas ellas tienen la capacidad de helaros el corazón.

Cuando crezcáis tendréis la oportunidad de aportar calidez a vuestros corazones, si os dedicáis a cuidar del de los otros. Esto ha sido posible siempre, y los mejores de nosotros es a lo que se dedican. Y esta dedicación es muy poderosa, aunque parezca sofocada por tantos que contribuyen desde la ofensa y el maltrato, al servicio de esas verdades y bienes de los que se creen en posesión exclusiva.

Cuando podáis entender de que os habla vuestro abuelo en estas letras, ignoro quienes serán los protagonistas de los enconamientos y conflictos, en aras del bien nacional, pero podréis observar como habrá personas que son muy críticas y agresivas con unos, apoyando, justificando o quitando hierro a los errores de otros, a los que son más afines. Rara vez encontrareis autocrítica y búsqueda de lo que une por encima de lo que enfrenta. Al menos esto es lo que estamos sembrando, para que no os privéis de ello mañana.

La situación actual, con la pandemia del coronavirus, ha supuesto un terreno abonado a la tristeza y a la ira, pero la semilla estaba ya plantada, solo que ahora crece con más fuerza. La semilla es la de los que han sido ofendidos y se transforman en ofensores (vuestras madres os pueden decir que este es uno de mis pensamientos favoritos), los que han sido maltratados y pasan a maltratar, los que han sufrido represión y pasan a ser represores. Todo ellos buscando como ganar a ese enemigo, que es el causante de todos los males que nos aquejan.

No podéis impedir que alguien se sienta ofendido, maltratado o reprimido por lo que hagáis, aunque debéis hacer todo lo posible para evitarlo. Pero eso depende también del otro. Por eso, y perdonar que os lo diga muchas veces, tratar de evitar aquello que está solo en vuestras manos, no sintiéndoos ofendidos, ni maltratados ni reprimidos, aunque alguien parezca empeñarse en lograrlo. Y para eso hay que tener ese corazón cálido que impide que os lo puedan helar, y esa libertad del que busca con humildad la justicia, que hará que nunca seáis víctimas de nada, y si dueños de vuestras vidas.

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

10 de diciembre de 2020  · 

Queridos nietos, se acerca una Navidad diferente, a la que se le está cayendo todos los oropeles y adornos, que esconden algo que es tan grande como fácil de distraer, que es que nos nace la luz y que es para todos, haciéndonos hermanos. Este año me ha venido la imagen de unos Reyes Magos con mascarillas y distancias, y con ellos un mensaje que quería enviaros:

La sonrisa existe, pese a esconderse,

la cercanía la sientes, pese al distanciamiento,

los ojos han aprendido a abrazar.

Todo parece tan distinto, tan peor,

tantos daños y tanto temor,

pero los Reyes siguen ofreciendo oro, incienso y mirra,

y siguen encontrando al niño del pesebre.

Que lo más importante prevalezca,

y que, aunque 2020 sea el año más deseado de olvidar,

nos deje lo suficiente en esperanza y solidaridad,

y sepamos cuidarnos y cuidar del otro.

 


 

 

 

Un abuelo

24 de diciembre de 2020  · 

LA VERDADERA NAVIDAD

Es la primera noche buena que mi nieta va a recorrer corriendo alocadamente, y la primera del gatear de mi nieto, y seguramente oirán y leerán sobre ella y sobre estas fiestas “especiales” de la Navidad de 2020, como se oyen esas historias increíbles, que te cuentan tus mayores, de grandes dificultades y penares.

Pero yo quería decirles hoy, y que ojalá puedan entenderlo algún día, que es lo que significa de verdad la Navidad, que es algo que puede ocurrir en medio de las situaciones más terribles y que no necesitan luces ni colores para que surja.

Yo transito mi sesenta y tres noche buena, y ya no corro tanto y casi me acerco más al gateo, pero vuelvo una vez más al “belén”, a ver alumbrar un niño y a tener fe en él, que es una vida, no se queda en una religión. A esa vida podemos volver siempre, a esa verdad, a esa luz y a ese camino. Ese niño puede nacer en nosotros, podemos ser nosotros, esta noche como todas las demás.

Normalmente en la Noche Buena se esconde el niño detrás de otras luces, pero este año, tan especial, hay menos luces, más sombras, más miedo, más necesidad de encontrarle, de que nos nazca el niño.

Si logras que te nazca, si dejas que ocurra, … será Navidad.


 

 

2021

 

Un abuelo

8 de marzo de 2021  · 

MUJERES VALIENTES

A mis nietos quería hablarles hoy, ese día del año en que la sociedad deja espacio para que las mujeres reivindiquen justicia, de lo lamentable que es que tenga sentido y necesidad esta demanda todos los días del año.

Para los varones no es fácil abordar esta realidad. A poco que te descuides caerás en la condescendencia o el paternalismo. Algo con lo que tener especial cuidado, ya que quienes lo hacemos no somos conscientes de ello, es que el afán de reconocer a la mujer la llene de oropeles y la eleve sobre los hombres, pero que puede esconder un mero evidenciar que hombres y mujeres somos distintos, con ese bálsamo de ni peores ni mejores, pero muy lejos de la igualdad y de la justicia.

Hay dos roles tradicionales que suelen llevar a los altares a las mujeres: el de madres y el de cuidadoras. En estos casos la justa igualdad además de no quedarse en estos papeles, tampoco puede proceder de quitarles valor, más bien es el de tratar de dárselo, con mucho más compromiso, al de padres y cuidadores.

Pero hoy quiero hablaros de un tipo de mujer valiente, entre otros, que ha sido esencial para la humanidad, que es el de madre valiente. Y en los tiempos de tribulación e incertidumbre, cuando cunde la desesperanza y el desaliento, aún la maternidad es más valiente.

Quiero hablaros de vuestras madres, nietos míos. De las que, con vuestros padres, tratan de que crezcáis bien en un entorno pandémico, lleno de patologías del afecto y del humanismo. De las que os traen a este mundo, como mejor cántico a la esperanza, y mayor apuesta a favor de la vida. Como suele decirse… “con un par” (de ovarios).

Soy padre y tío de estas mujeres valientes. Si porque a vosotros, mis nietos que estáis aterrizando en esta España, se une vuestro primo, que lejano en kilómetros lo tenemos con nosotros, metido en el corazón. Hay futuro, vamos adelante, … gracias valientes.

 

 


 

 

 

Un abuelo

9 de mayo de 2021  · 

MIS SUEÑOS, LOS TUYOS

Queridos nietos.

Algunas veces me preocupa cómo creceréis, que os tocará vivir, y me inquieta lo mal que hacemos las cosas y como os lo ponemos de complicado. Me angustia, como a todo abuelo, que os pase algo, que sufráis, …, y fácilmente damos la lata a vuestros padres sobre cómo hacer, como si tuviéramos la patente de que todo vaya bien, como si pudiéramos lograrlo con esfuerzo, responsabilidad y dedicación, aunque es cierto que esto es lo mejor que podemos hacer: nuestra parte.

Pero hoy quiero deciros algo que no se expresar bien. Algo que aún no podéis entender, y quizás algún día os diga algo, sea o no lo que yo quiero transmitir. Ojalá llegue ese día, ya que es el sentido de estas palabras, que hablan de como somos, uno con los demás, uno como los demás, uno por los demás, y además únicos, exclusivos, especiales. Y de las luces y sombras, perdidas y ganancias de la vida.

MIS SUEÑOS, LOS TUYOS

Que fácil es rompernos,

que fácil es frustrarnos,

que fácil es que algo se tuerza,

que fácil la desilusión,

que fácil el desengaño.

Nos levantamos con sueños e ilusiones,

con deseos de prosperidad,

de vitalidad, de ánimo,

de vida.

Y allí hacemos fiesta con todos y por todo.

Pero llega la tormenta, de improviso,

caen las sombras,

y allí estamos solos.

No dejamos sitio a nadie y a nada.

Desde los más sencillos planes,

hasta los más ambiciosos proyectos

se truncan, se tuercen.

Perderemos todo y a todos.

Y nos sentimos infelices.

Todos lo vivimos,

todos tenemos sueños,

todos vida.

No estamos solos, ni en la soledad,

es la misma que la de otros,

no nos dolemos de forma distinta,

es el daño de lo humano,

de sus glorias y miserias.

Vayamos juntos por este camino

aspirando aromas y luces con pasión,

solemne festejo de lo cotidiano,

y de mirada que descubre sueños plenos

bajo cada piedra del camino.

Vayamos juntos por este camino

compartiendo tropiezos, caídas,

cargando con las penas de otro,

que alivian y empequeñecen las propias.

La felicidad está en abrir puertas y ventanas,

aun en la tormenta.

En ponerse en la luz,

y en saber estar en la sombra,

en un camino por el que vamos todos,

aun cuando toque andar solo.

 


 

 

Un abuelo

12 de octubre de 2021  · 

En el marco especial de este 12 de octubre, llego por vez tercera a una nueva tierra, donde dejar la vida de abuelo, ... mi tercer nieto.


 

 

2022

 

Un abuelo

30 de enero de 2022  · 

DISFRUTAROS

En este mes me han dado muchas bendiciones, muchos buenos deseos para la nueva etapa, felicitaciones y llamadas al disfrute. Me he jubilado. Está claro que todo va a depender más de cómo me jubilo y cómo vivo este tiempo, que del mero final de la vida laboral.

Mis “nietines”, con este nuevo estatus la condición de “abuelo” se consolida, incluso me han dado el título de “abuelo profesional”, y han aumentado las ocasiones para estar con vosotros.

Curiosamente vosotros, ahora que apenas levantáis algún palmo del suelo, sois también ocasión de felicitación y de apelación al disfrute. Parece que es inversamente proporcional a vuestro tamaño, así que creced con cuidado, pero sabiendo que siempre sois y seréis una bendición para vuestro abuelo.

Con tanto gozo uno engorda peligrosamente, especialmente si eres un abuelo “gordito” de por sí. También extienden estos gozos a vuestros padres, aunque ya son más los que recuerdan las sombras de rabietas, travesuras y, lo que es peor, de accidentes y enfermedades que en vosotros, tan pequeñines, acongoja tanto. Las malas noches endémicas, el tener todos los sentidos para cuidaros, la responsabilidades y angustias en hacerlo bien, son moneda cotidiana de madres y padres.

Pero los abuelos hemos de tener cuidado con tanto gozo. Parece que los pequeñines han llegado para alegrarte la vida, para comérselos a besos, para disfrutar con ellos, … te hacen feliz. Incluso es muy típico mentar que educaros queda para los padres, y los abuelos “malcrían” para que estéis contentos siempre y poder gozaros.

Y tanto amor, puede llegar del egoísmo. Querer bien es buscar el bien del otro, y nunca puede ser buscar tu satisfacción. Y si entendemos por bueno ayudar a que crezcáis como personas de bien, claramente los abuelos tendremos que implicarnos en ello, con la especial dificultad y generosidad ya que no somos los responsables de vuestra educación, que corresponde a vuestros padres, y nuestro papel es acompañar, reforzar, proponer, … y solo discrepar y plantear la necesidad de revisar algo, en situaciones especiales a las que nos veamos obligados.

Así, poner límites, reforzar los que determinen vuestros papás, debe acompañar a toda la dulzura y el cariño, en ese arte de la firmeza y la ternura, que son las mimbres con las que se elaboran las buenas personas.

Quereos bien, y enseñaros a querer bien, es lo más grande que podemos hacer. Ya quisiera yo que cuando seáis mayores sintieseis que vuestro abuelo os quiso bien, y ayudo un poco a que lo hagáis vosotros. Y tener seguro que lo que se sufre y se hace sufrir, amando bien, merece la pena más que todos los gozos, sin quitar valor a éstos.

 


 

 

 

Un abuelo

6 de marzo de 2022  · 

REZAR

La imagen de unos niños ucranianos rezando, en medio de la tragedia que están viviendo, fruto de lo más maligno de los seres humanos, me ha hecho pensar en la oración y como es percibida hoy por mucha gente.

Mis queridos nietines, me gustaría mucho tener la ocasión de comentar con vosotros, si tengo la doble fortuna de estar cuando os interese lo que voy a comentar ahora, y de que llegue a interesaros. En tanto, al menos quería dejaros algo de lo que trato de vivir.

Hace unos días en un programa de televisión muy popular, donde habitan hormigas, una cándida y noble tertuliana hizo una propuesta a la pregunta de que podíamos hacer, en relación con la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que fue la de “rezar”. Los compañeros de tertulia, tras un momento de estupor, pasaron enseguida a otras propuestas y análisis, dejando atrás tan peregrina idea.

Y esta situación es fiel reflejo de como entienden la oración buena parte de las personas, que la sitúan en el ámbito de la superstición, como consuelo de impotencias e ingenuidades, cuando no cómplice de la inacción y fuente de la manipulación religiosa.

Así, se puede acudir a la oración como puede hacerse con algún amuleto de buena suerte, para pedir buena fortuna y evitar males, tratando de poner a Dios de su parte, especialmente cuando toca vivir situaciones de encrucijada o los lados más sombríos y dolorosos de nuestra vida.

También se acude, tristemente, a la oración contra otros, tachados de ser el mal, y a favor de unos, siempre los buenos. Suele ser síntoma de que lo de éstos no es tan bueno, o de que no es tal la supuesta maldad del otro.

Para los creyentes hablar con Dios, ponerse en sus manos, discernir su Amor y ser sus instrumentos, está lleno de sentido, es fundamental, y es su mayor fortaleza, pero no es fácil dar a entender esta experiencia a quien no esté abierto a vivirla. Por eso estos argumentos, tal valiosos para quien lo vive, no son los que el mundo va a entender.

Pero una consecuencia de la verdadera oración que puede constatarse y tener efectos muy reales para todo tipo de miradas, es que “nos cambia”, “nos hace mejores”, “nos interpela” y “nos compromete”. Así cuando el mundo se encuentra con las buenas acciones de buenas personas, puede ser que esté constatando efectos de la “buena oración”. Esta es la que hay que proponer, la que puede ser apreciada y tener valor para todos.

Y otra dimensión apreciable es la comunitaria, la de gente de todo tipo y lugar, que se une para tratar con Dios, para caminar a su encuentro, para el bien.

Os emplazo, nietos míos, a aprender a rezar así, Ojalá pueda ayudaros y acompañaros.

 


 

 

 

Un abuelo

20 de marzo de 2022  · 

LOS EXTREMOS SE TOCAN

Ayer hicieron una foto de mi padre y de mi nieto menor, a ellos pertenecen esta mano anciana y la manita de bebé que rodea uno de sus dedos. Mi nieto menor, con 5 meses. Mi padre, con 230 vidas de su bisnieto, son el más pequeño y el mayor de nosotros, y están unidos por esa popular estimación de extremos que se tocan.

Mis nietos cada día crecéis y sumáis, en ese viaje desde los instintos al conocimiento, en un continuo de conquistas y empoderamientos, que ojalá os conduzca a ser dueños de vosotros mismos, y desde esa libertad tratar de elegir siempre la bondad y la justicia.

Y cada día caéis, os hacéis o provocáis daños, y ojalá no os canséis de poneros en pie, perdonar y pedir perdón, hacer el borrón y cuenta nueva, que limpia mentes, corazones y almas.

Viéndoos tan encantadoramente pequeños, no es fácil pensaros como adultos, y además no puedo sustraerme a los efectos que hace este viaje como abuelo vuestro. Todo es incierto para todos, pero en el espejo ya se proyecta el paso del tiempo y sus estragos, y se vislumbran los que pronto vendrán.

Ayer celebramos el día del padre, y ese título lo tengo sobre vuestras madres y vuestro tío, y conforma lo más esencial de lo que he sido y soy. Pero también celebramos a mi padre, vuestro bisabuelo, al que vemos feliz cuando le dais un beso, os ve corretear o parlotear y os hace cuchufletas, y despertáis su paternal alerta y responsabilidad, cuando se alarma y se preocupa de que podáis dañaros, en vuestras aventuras e imprudencias.

Y el bisabuelo ya no recuerda vuestros nombres, muchas veces ni siquiera el de vuestras madres, y ni siquiera recuerda que existís, al poco de haber salido de su vista. Está yéndose despacito, en el inverso de vuestra carrera, desde el imperio de las razones al de las sensaciones, de la capacidad y la autonomía, que vosotros vais consolidando, al desconcierto y la dependencia, que cada día son mayores en él.

Los extremos se tocan, venimos al mundo en la total indefensión y necesitados de cuidados absolutos, y, si la vida no se trunca antes y nos lleva a invertir el ciclo, nos vamos tal cual.

Todo esto forma parte del empeño de este espacio del abuelo, por si pudiera ser un legado, algo que algún día podáis valorar, que os hable de vuestra familia, de vivencias, ideas, valores, … que forman parte de la mejor herencia que os puedo dejar.

No sé si tendréis el deseo de pasaros por estas páginas, si tendrán valor para vosotros si lo hacéis, pero no dudéis que cuando ponía estas letras, unas detrás de otras, lo hacia enamorado de vosotros, mis nietines.

 


 

 

 

Un abuelo

15 de abril de 2022  · 

LA FE

Hace unos días, una amiga, que me regala el seguir estas publicaciones de “Un abuelo”, reacciona y comenta ante ellas, compartió conmigo una experiencia de fe y esperanza, que permitía tener otra mirada sobre una realidad muy dura que vivía un ser querido. En medio de un entorno racional, donde solo cabe que se produzca lo previsto, y no hay lugar para la esperanza, que creen procede de la candidez o la ignorancia, la fe la situaba en otra dimensión, de la que no era fácil tratar con la mayoría de las personas, incapaces de entenderlo.

Me hizo el regalo de esta confianza, en base a considerar que podía entender una vivencia de fe. Y hoy, Viernes Santo de 2022, quería agradecerlo y reseñarlo, ya que claramente tiene el sentido de aquellas cosas que querría que vosotros, mis nietos, conocierais.

Vivimos unos momentos en los que continuamente ocurren cosas que nos sorprenden y nos afectan, alterando todo lo que teníamos previsto. Por eso las certezas son pocas y la indefensión mucha. En estos días la fe es la relación con la vida, en la que el ser humano es consciente de su pequeñez, de lo poco o nada que controla, y puede llegar a intuir que merece la pena poner la confianza en algo que permita afrontar tanta incertidumbre. La fe en que todo puede tener sentido, de que todo puede cambiar, puede superarse, puede vivirse de otra forma, es la madre de la esperanza, de apostar por el lado positivo, incluso cuando no somos capaces de encontrarlo.

En ocasiones llegan respuestas, ocurren cosas que nos sorprenden, que generan esperanza. A veces son muy claras, otras responden más a la óptica con que mirar con fe permite ver más allá de las apariencias, y encontrar sentido o al menos confiar en que existe, desde la humildad del que conoce su ignorancia y admite que hay algo más, algo en que creer.

Pero lo que más me impactó de la experiencia compartida, es que sea tan difícil comunicarla en nuestros entornos, que tenga tan mala prensa, tan poco crédito, y casi … avergüence. Por eso, queridos nietos, vuestro abuelo os plantea, para cuando podáis entenderlo, que tengáis una mente abierta, con una verdadera humildad, que no se canse de buscar el sentido y la fuente del verdadero conocimiento, ese que solo lo da el amor. Y así con amor, puede llegar la fe, y con la fe, la esperanza.

 


 

 

Un abuelo

17 de abril de 2022  · 

NO QUIERO MORIRME

Hace unos días, una de mis hijas, tu madre, nietina mía, me comentó como le habías dicho que no querías morirte, que los muertos no se mueven. Me sorprendió que, con solo tres años, puedas captar algo así, el concepto de vida ligado al movimiento, vida en circulación, el río de la vida, en contraste con el agua estancada, asimilada a la podredumbre. También me recordó a su madre, siendo niña, aquel día que la sorprendí acurrucada junto a su cama, llorando, y me habló de que estaba pensando en la muerte, en que no podía entenderla, como sufría la simple idea de perder a los que quería. Recuerdo ese día con toda la impotencia y la ternura, de haber querido arrancar a mi niña de estos miedos, de esta certidumbre terrible que nos espera y nos supera, y de saber que apenas pude hablar de la esperanza en un lugar donde volver a encontrarnos.

Si la muerte es siempre lacerante y las pérdidas que nos presenta tan dolorosas, cuando llegan los hijos, ante el riesgo de lo que pueda ocurrirles, se hace insoportable. No hay manera de digerirlo. Y con los nietos, …

Estos días de Semana Santa, vosotros, mis nietos, aunque aún sois muy pequeños, os encontraís con muchas ocasiones de ver a un hombre, el Cristo, lleno de “pupas”, y de la tristeza de su mamá, tan grande cuando tiene a su hijo muerto en sus brazos. Y este hombre es ese niño Jesús, cuyo cumpleaños llamamos Navidad, que ha crecido y que lleno de amor, ha llevado por todos nosotros una cruz y la muerte.

Y hoy, domingo de Resurrección, recordamos como una mujer, María Magdalena, se encontró con que ese muerto estaba vivo, y ese vivo había surgido desde entonces en las vidas de tantas personas, que habían confiado en El, que nos habló de otra vida, que comenzaba ya aquí, cuando conocíamos el amor, pero que seguía cuando partíamos de este mundo, de una forma que no alcanzamos a comprender, pero que podemos esperar y donde volver a encontrarnos.

Esta esperanza, en la que, pase lo que pase, no nos perdemos, y nos encontramos, me gustaría sembrarla en vuestros corazones, nietines. Hoy, tan pequeños, solo pediría tener forma de seguir cuidando de vosotros siempre, atentos a ese desfogue agotador, ese no parar, que, como intuye mi nieta, es vida. Benditos seáis, y que Dios os guarde siempre.

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

1 de mayo de 2022  · 

 

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

14 de mayo de 2022  · 

BAUTISMO

Hoy recibe el bautismo el más pequeño de mis nietos, con apenas siete meses de vida. Y aunque no podáis entenderlo aún, quería comentaros algunas cosas en torno a esta celebración.

El óleo, el agua, el crisma, la vestidura blanca, la vela, … forman parte del rito del bautismo, son elementos sacramentales, por los que pasan a tener un valor y un significado, más allá de lo que por si mismo son.

Así, con estos elementos, se celebra el renacimiento y la acogida cristiana, y -si no fallamos mucho los que nos hemos comprometido en ello- la oportunidad de que vaya creciendo en vosotros el amor, que es la fuente del conocimiento cristiano.

Hay muchas controversias hoy con el bautismo.

Primero en cuento a la razón de hacerlo, ya que es muy frecuente que se produzca por agradar a la familia o responder a tradiciones, sin que haya un auténtico compromiso de padres y padrinos.

También en cuento a la oportunidad, ya que sería más correcto que se recibiera el bautismo por decisión propia, con cierta edad y capacidad de decisión.

Yo quería deciros a vosotros, mis nietos, que habéis recibido el bautismo siendo bebés, como lo vivo yo, como es para mí.

Sin duda, como un compromiso en ayudar a que pueda crecer en vosotros todo lo bueno, todo lo verdaderamente cristiano, todo lo verdaderamente correspondiente a la gente de buena voluntad, todo lo verdaderamente Amor.

Y por otra parte, como una oferta que siempre podáis encontrar. El bautismo siendo bebés, como ocurre con tantas otras cosas que vuestros mayores os ofrecemos desde el nacimiento, va a necesitar vuestra Confirmación, ya mayores, pero podemos hacerlo ya como parte de lo mejor que podemos ofreceros y a lo que podemos “apuntaros”.

Cuando seáis mayores decidiréis sobre vuestra alimentación, vestuario, celebraciones, formación, ideas y valores, pero desde el primer momento, vuestros mayores, especialmente vuestros padres, os aportan lo que consideran mejor en cuanto a todas estas cosas. Y tratan de formarse y de comprometerse, para hacerlo lo mejor posible.

También, en cuanto a lo espiritual, se realiza esta oferta, cuando los padres consideren que es bueno, que os hace bien, y de acogeros en una comunidad de la que ellos forman parte. Esto es lo sustancial de bautizar un bebé. Y esto significa el compromiso de acompañaros y ayudaros a crecer en este aspecto, abiertos a lo que vayáis descubriendo y viviendo, hasta que llegue el momento en que queráis o no confirmar esta opción, como haréis con un montón de cosas que os van a definir como personas.

Sin ese compromiso de acompañaros, no tiene sentido bautizar un bebé. Sin esa apertura a que hagáis vuestro propio camino, seria una imposición que nunca puede ser ofertar algo verdaderamente bueno.

Por lo tanto, ojalá vuestros mayores sepamos acompañaros, haceros sentir en comunidad, en vuestro camino como personas, sabiendo que es vuestro camino, el de gente libre, con derecho a discrepar y buscar otras sendas, y la confianza de que vuestras opciones conduzcan a ser buenas personas, que es donde queríamos confluir con vosotros.

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

18 de mayo de 2022  · 

¿FLAUTA O PELOTAS? QUIZAS OTRA COSA.

A Nene le gustaba mucho las pelotas. Siempre estaba dando patadas a una pelota, cuando no a varias simultáneamente. Al menos eso pensaban sus papas, su hermana Nena, abuelos, tíos, y demás familia. Tanta pasión pelotera había trascendido a la familia, y todo el pueblo pensaba en Nene y pensaba en pelotas.

Un día encontré a Nené sentado sobre una pelota, todos los niños se habían ido y estaba solo, me pareció raro verle tan tranquilo, parecía pensativo, … supuse que pensando en pelotas. Y me senté a su lado, esperando que me contase como había jugado con la pelota esa mañana.

La sorpresa fue que me contó que estaba triste, ya que había dicho a sus padres que quería una flauta, que había visto en la tele a un flautista, y quería probarla. Sus papás le dijeron que no perdiera el tiempo libre con “músicas”, que se le daba muy bien la pelota, y destacaba en varios deportes peloteros.

Hablé con sus padres, estaban preocupados, le veían distraído, no jugaba igual con sus pelotas, y querían que volviera a centrarse en su esférico mundo. Les pregunte por su interés en la flauta, y se rieron comentando que era una bobada. Les propuse que le permitieran explorar este nuevo interés, que Nene es mucho más que sus pelotas, también que su flauta, que puede vivir muchas experiencias, en diferentes cosas. Y que no era bueno renunciar a nada, dejar ningún interés por crecer en él.

Me hicieron caso. Quién puede creer que ese momento dio pie a que Nene sea hoy un brillante flautista en una importante orquesta, aunque siempre se le han dado bien las pelotas y disfrutado con ellas.

Esta pequeña historia, nietos míos, parte de la etiqueta que, de cada uno, siempre demasiado pronto, se hacen los demás. La familia es el primer lugar donde se fabrica la etiqueta, que dice como eres, que se puede esperar de ti y que no, tu valor y tu talento, tus defectos e intereses. Y es verdad que la ficha se basa en la observación, en lo que ven, pero también en lo que interpretan y proyectan.

Uno de las más perniciosas necesidades que solemos tener es la de conocer a los demás, de demostrar que somo buenos en esto, que los conocemos como si los hubiéramos parido. Cuanta condena y cuanto hemos perdido, con esa mirada miope.

Nietos mío, revelaros en cuanto podáis, a vuestras fichas, y a hacérsela a los demás. Negaros a aceptar que sois y que dejáis de ser. Defender el derecho a cambiar, a ser mucho más y muy diferente, de lo que puedan pensar otros. Me gustaría miraros con esos ojos que ven el fondo, apoyar lo que de verdad os mueva, descubriros una y otra vez como nuevos, y dejarme romper los esquemas, para no poneros horizontes ni marcos. Tenéis el encanto que lo hace fácil, vuestra mirada, los besos y las lágrimas, las ilusiones y enfados, … tesoros que no quisiera perder ni regatear.

 

 


 

 

 

Un abuelo

25 de junio de 2022  · 

COMO CONOCÍ A VUESTRA ABUELA

En estos días se cumplirán los cincuenta años de aquella mañana en que mis padres nos llevaron a una excursión a un pueblo norteño de Palencia, Velilla del Rio Carrión, que organizaba la Parroquia de San Lorenzo de León.

El pueblo y los paisajes del entorno tenían los privilegios de la montaña palentina, que ya hacia gozosa esta visita. Además, era el pueblo natal de una de las personas santas que he tenido la suerte de conocer, el Padre Severino, con quien teníamos la fortuna de contar en esta feliz escapada.

Con estas bellezas que veíamos con los ojos del cuerpo y del alma, acudimos a un salón donde unos jóvenes de la parroquia iban a escenificar un sainete, de nombre “Jesús que criada”.

Fueron momentos de sonrisas, e incluso carcajadas, viendo a estos actores críos, pero sobre todo fue el momento en que conocí, encima de un escenario, a vuestra abuela.

Recordando aquella muchacha, que tendría unos quince años, y los efectos que causó en mí, con otros quince años en mi haber, solo puedo agradecer como han sido estos cincuenta años. Pasaron dos años hasta que se fue convirtiendo en mi mejor amiga, y otros dos más para que comenzara a embarcarse conmigo en esta aventura de la que procedéis vosotros, mis nietines, pero aquel día se inició este sueño cumplido.

Y recordando aquella preciosa niña, que coronaba esa belleza del cuerpo y del alma que caracterizó aquel día, no doy crédito a que hoy esté conmigo, apenas puedo creer que haya resistido tantas penosidades y calamidades que lamentablemente le he regalado, y que algo tan luminoso aún permanezca con alguien tan gris.

Así conocí´ a vuestra abuela, así lo agradezco, así ruego que permanezca.

 


 

 

Un abuelo

29 de agosto de 2022  · 

PERSONA MAYOR

Queridos nietos, vuestro abuelo hoy se hace una “PERSONA MAYOR”.

Ya hace tiempo que vienen avisándole: ofertas para senior, club de los 60, tarjetas doradas, …, pero con carácter general, los 65 son los que te otorgan beneficios de “persona mayor” para entrar en muchos lugares, y aunque violentados y aplazados, han sido mucho tiempo el referente para la jubilación.

Y cuando, ya pensionista, pasas a ser “persona mayor”, se reviste de cierta gravedad, como cosa seria eso del paso de los años, lastima por quebrantos y decadencias que van proliferando, e incluso por la más estricta gravedad, la que te atrae a la tierra, que hace más difícil moverse, y más si te sobran kilos que es mala amalgama para sumar a los años.

Vuestro abuelo es consciente de que, en esta sociedad, el paso del tiempo resta. El culto a lo joven y a lo nuevo, supone que los años vayan restándote valor. Contra esto puedes luchar patéticamente por responder a esa edad del espíritu, del ánimo, tratando de rejuvenecerte, de lograr o, al menos, aparentar vitalidad y puesta al día, o puedes lamentar por las esquinas este mundo desconsiderado y cruel con sus mayores.

Pero, ahora y siempre, lo que creo que hay que hacer es vivir. Vivir cada momento, sus luces y sus sombras. Seguir dejando atrás tesoros de vida y apuntándote a los que puedan llegar, atentos al presente para no perder ninguno.

Y en esto, en lo de vivir y en lo de tesoros, vosotros tres sois inmensos. Con vosotros vivir y atesorar verdadero valor, es tan fácil.

Aunque me desgastéis con vuestra vida trepidante e intensa, y pongáis tan difícil atenderos y cuidaros, no hay duda de que sois una de las mejores cosas por las que vivir, por las que dejarse la piel, aunque sea ya arrugada, con una de las alegrías mayores de mi vida, la de oíros llamarme “abuelo”.

 

 


 

 

 

Un abuelo

2 de noviembre de 2022  · 

12 DE OCTUBRE

En un día donde se celebra o se lamenta, que de todo hay, los quinientos treinta aniversarios de uno de los momentos históricos más importantes, nuestra familia celebra, con plena alegría, el primer año del más pequeño de mis nietos. Es un día de fervor o pavor patrio, que de todo hay, que apoyado en un pilar zaragozano nos habla de fe, de tradiciones y de legados, amados o despreciados, que de todo hay.

Y en este día, cuando me sonríes, y cuanto derrochas este don tan tuyo, y tocas mi alma con la magia de tu encanto, me reconcilias con el mundo, con lo que, dentro de cada persona, que de todo hay, tenemos de humano y, para los creyentes, de Dios.

Y todos ellos, y cualquiera de ellos, se igualan y se salvan a la hora de ser tocados por esa magia.

Y tu hermana y tu primo, como otras muchas criaturas que aún no hemos dañado mucho, comparten esta gracia. No viven nuestros enfrentamientos, nuestras discordias, nuestros odios, nuestros culpables y nuestras condenas.

Queridísimos nietos, si alguna vez tenéis delante estas palabras de vuestro abuelo y tratáis de entenderlas, acogerlas dentro como las que quieren ayudaros a sanear los daños que os hayamos causado, y superéis lo que os confronta y aleja de otros. Ninguna de esas cosas, por valor que les dé el mundo, las ideas y las creencias, vale más que un corazón que trata de hacer el bien a los demás, … a todos los demás.

 


 

 

2023

 

Un abuelo

8 de enero de 2023  · 

REYES MAGOS

Este año los Reyes Magos dejaron en mi casa un mensaje que decía:

"Sabemos que tus nietos se han portado bien este año, y sobre todo que se quieren mucho, y que son muy queridos. Y esto es lo más importante y lo que más alegría nos da.

Tenemos más dudas sobre padres, tíos, abuelos, que andáis despistados haciendo lo que sabéis, y -sobre todo- lo que podéis. Pero tenéis buena voluntad, y hay que perdonaros, ya que los queréis muchísimo.

Este año posiblemente no será más fácil, y no sabemos lo que os aguarda, y tendréis que redoblar todo lo bueno que compartís, que es lo que os une y os reúne, y superar los obstáculos y trabas que surjan entre vosotros. Este deseo es nuestro mejor regalo para todos.

Agradecemos algunas pistas que nos habéis hecho llegar para algunos regalos, aunque como han faltado algunas cartas, hemos tenido que recurrir a algunas sorpresas, que esperamos os gusten (os dejamos tique regalo en todas por si acaso).

Ojalá, cuando volvamos el año que viene, os encontremos a todos bien. Cuidar mucho de ese oro, incienso y mirra, que son vuestros tres chiquitines, ya que su felicidad es la mejor ofrenda diaria para el niño Jesús."

Melchor Gaspar Baltasar

 

 


 

 

 

Un abuelo

26 de enero de 2023  · 

EL MIEDO (Primera parte)

No tenéis un abuelo valiente. Lo podríamos llamar prudencia, con bastante condescendencia, pero sí que tenéis un abuelo dispuesto a reconocerse y a mejorar, y hoy quería hablaros del miedo, ese sentimiento al que os vais asomando cuando algo os amenaza y os asusta, y que mejor manera de hacerlo que a través de una historia:

“Hace mucho tiempo y también hace un rato, en un país muy lejano y en nuestra propia casa, había y hay una familia, en la que podría haber mamás, papás, hijos e hijas, en la forma y número que os parezca bien.

Yo los conocía y los conozco, y ellos hablaban de las cosas que pasaban, de los problemas que tenían, y era fácil ver sus miedos, como si tuvieran una alarma en la cabeza que se pusiera a sonar y lucir.

Eran miedos de muchos tipos. Algunos, fruto de la experiencia, llenos de prudencia, buscaban evitar daños y no correr riesgos, y llegaban por el amor de unos con los otros. Otros eran hijos de prejuicios y del temor a lo desconocido y a lo aventurado. Y que difícil era distinguir los primeros de éstos.”

Para esta primera parte de la historia, os diría – nietos míos – que no tengáis miedo, que sepáis que hay que correr riesgos, pero deben merecer la pena. Ser temerarios, impulsivos, buscar sensaciones fuertes, puede confundirse con valor, pero se parece más a una locura egoísta que hará sufrir a los que nos quieren. El valor procede del amor, asume los riesgos por el bien y la justicia, y el dolor que pueda causar tiene valor.

 


 

 

 

Un abuelo

27 de enero de 2023  · 

EL MIEDO (Segunda Parte)

Tenía pensado continuar con una segunda parte la historia del miedo con los manejos de reyezuelos de nuestro mundo, para los que su ambición y proyectos no reparan en los daños que cause, el terror que impongan, pero hemos vivido una tragedia en una localidad española, Algeciras, sobre la que debo recaer.

Han asesinado a un buen hombre llamado Diego. Y lo ha hecho el odio religioso, el fanatismo de Yassine, un joven que imbuido de odio a los infieles, creía en un Dios que le llevaba a matar al que creía enemigo.

Diego murió por ser cristiano, pero sobre todo murió por el odio adueñado del corazón de un hombre, al servicio de oscuros intereses que procuran los conflictos de nuestro mundo, en esta ocasión bajo el paraguas de un supuesto Dios.

Os puede parecer que el dios de alguno es cruel, y cuando tengáis ocasión de conocer la historia veréis el dolor que han causado las religiones para la humanidad. Y los cristianos hemos protagonizado diversas “cruzadas” donde por la gloria de nuestro Dios atacamos o nos defendimos de “sus enemigos”. Y estas cruzadas no son tan antiguas como algunos pretenden. En España tenemos muy cerca el daño que en nombre de Dios, de su supuesta moral, condenaba a tantos y causaba exclusión y dolor.

Y en estos días, un líder de los cristianos ortodoxos rusos, llamado Kirill, daba el apoyo divino al ejercito ruso en la guerra en Ucrania. Cuantos manipulados y creyentes soldados rusos creerán que luchan y matan por el Dios de los cristianos.

Y todo esto, a medida que crezcáis nietos míos, os llenara de temor de estos dioses, de estas religiones, y de rechazo al daño que hacen, al conflicto y la división que generan, y a la condena de los pretendidos enemigos de dios, a los que perseguir. O por otra parte, de miedo por ser perseguido y sufrir por tus creencias, en este mundo tan divinamente odioso.

Pero no tengáis miedo, crecer con la certeza de que el verdadero Dios tiene que gustar de nuestro bien, del de todos, quiere que apliquemos esa regla de oro de que “trates al otro como te gustaría que te traten a ti”, que aparece en las partes más luminosas de todas las tradiciones religiosas.

Vuestro abuelo es cristiano, pero no tanto como religión como por acoger una buena nueva que presentó Jesús al mundo, seguro de que es posible que le persigan o incluso le matén por ello, como ocurrió con Jesús y ha pasado con tantos seguidores suyos, cuando han sido auténticos, pero también seguro de que no puedo perseguir, imponer, condenar, y mucho menos matar, por esta causa, y que cuando se ha realizado y se ha vencido a los enemigos, e impuesta una fe y una moral, en verdad se ha, vergonzosa y cruelmente, traicionado a Jesús.

 


 

 

 

Un abuelo

11 de febrero de 2023  · 

EL MIEDO (Tercera parte)

Aunque aún sois muy pequeños, y tenéis la fortuna de no haber conocido terribles males que nos acongojan y aterrorizan, quería compartir unas palabras (y unos sentimientos) sobre estos males.

Cómo me alegro de que podáis vivir ajenos a ellos, y ojalá permanecierais siempre a salvo, y sin temor.

"Si parpadeas, edificios que desaparecen,

nubes de polvo subiendo a los cielos,

se elevan gritos de desesperación,

clamando socorro, posesos de lacerante dolor.

Terrible y frágil la condición humana,

sucumbiendo ante enormes fuerzas intemporales,

o ante invisibles criaturas mortales.

Como no tener miedo,

un virus, una guerra, un terremoto, …

En lo peor, la mano de los hombres,

cuando actúa la codicia,

también con la incompetencia,

sobre todo con el odio.

En lo mejor, la mano de los hombres,

cuando actúa la entrega, la esperanza,

gigantes enfrentados a su pequeñez,

con la congoja ante el fracaso,

perseveran sin desaliento,

sujetándose las lágrimas.

Nos salvan cuando un niño vuelve a ver el sol.

Cuando sale de esas tinieblas,

veo a mis niños, en cada uno de ellos,

y doy gracias.

No tengáis miedo, haced los que podáis,

mirar fuera, salir a la intemperie,

juntar las vuestras a otras buenas manos,

sobran causas meritorias,

y mientras podamos … vivir."

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

25 de febrero de 2023  · 

MIEDO (cuarta parte)

Siempre hemos tenido guerras, muchas casi desconocidas y olvidadas, consideradas lejanas y que no nos afectan más allá del rechazo y pena ante sus escasas noticias. Pero hace un año comenzó una que sentimos cercana y que ha llegado a afectarnos directa y cotidianamente.

Y en esta guerra, como en las otras, todos somos víctimas, aunque no del mismo modo.

Triste la mente dominada por la ambición y el ansia de poder y riqueza, o por la defensa de valores, ideas, patrias, mal entendidas, que justifican la violencia.

Que terrible la cólera del ofendido, del agredido, del que se ve obligado a defenderse mediante la agresión.

Y esa mayoría silenciosa, a veces entusiasta, otras reprimida, siempre manipulada o cómplice, que es la carne de cañón que lucha las batallas de ambiciosos y ofendidos.

Y vosotros, niños y niñas de este mundo, pequeños aprendices en el teatro de las frustraciones, envidias, recelos, complejos, … con los que podéis crecer y haceros victimas o verdugos, cara y cruz de la misma moneda.

Y vosotros, niños y niñas de este mundo, pequeños aprendices en el teatro de las ilusiones, esperanzas, compasiones, empatías, … con las que podéis crecer y haceros buenas personas, monedas sin cruces.

Con el tiempo vivido, propio de un abuelo, parece que, pese a las bonitas palabras, poco se puede contra esas fuerzas que mueven el mundo, alimentadas por el odio y el dolor, y solo cabe esperar ayudaros a conocer buenas formas de vivir y actuar, que os impidan transformaros en los monstruos del futuro. Pero existen alternativas, se dan en cada momento, y no cargan con los pesados fardos de los errores y horrores pasados, ni son sus herederos. En cada momento que os deis cuenta, plantearos desde donde vivís ese instante, y como podría ser mejor, más justo, más bueno. Y si lo lográis una sola vez, ya sabréis como se hace, ya solo es procurar aplicarlo en nuevas ocasiones, hasta llegar a hacerlo cuando sea más difícil y haga daño. Si os hacéis practicantes de estas alternativas, cambiará vuestra vida, vuestra expectativa, y la de todo lo que os rodea. No sabréis donde os conduce, a lo que podéis llegar. Seréis pequeños constructores de la paz y de la justicia.

No es fácil, yo intento ser practicante y muchas veces no lo logro, pero merece la pena seguir intentándolo, y es realistamente lo que podemos hacer.

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Un abuelo

4 de marzo de 2023  · 

MIEDO (final)

- La mascarilla, abuelo, la mascarilla.

Recién superado el tiempo de confinamiento por el Covid, mi nieta me advirtió de que salíamos de casa y no llevaba la obligada mascarilla puesta. A Dios gracias ella no tenía que llevarla, pero había captado perfectamente, con poco más de año y medio, la importancia de que yo no la olvidase.

Con estas letras concluyo cinco temerosos capítulos, y curiosamente lo hago con lo que inspiró el primero, aunque no se recogió expresamente en él, que surgió de la observación de como se iban relajando las medidas de protección ante la pandemia, afrontado por unos como si hubiese sido un mal sueño, y por otros como una pesadilla que seguía amenazándoles.

Sin duda, la pandemia del covid, además de otras graves secuelas que muchas personas padecen, ha afectado a la forma de relacionarnos y de vivir, especialmente de quienes permanecen en prevengan ante el triste virus.

Y aunque hablamos de cuidar a los demás y de evitar contagiarles, son solo una selecta minoría los que llevan mascarilla por encontrarse con algún síntoma de enfermedad que pudiera contagiarse. La mayoría la colocan para protegerse, para evitar que les contagien, y adoptan otra serie de medidas destinadas a mantener la distancia, a considera al otro como una posible amenaza y a aislarse ante ésta.

No cabe duda de que hay personas con riesgos especiales, que hacen bien en cuidarse, pero lo triste es que no suele responder a una mera prevención, sino a miedo, desconfianza y recelo. Va a costar volver a relacionarse, a acercarse, a abrazarse, … y es tan necesario.

La situación actual, a falta de que todo pueda cambiar o surgir nuevos riesgos, parece volver a lo que llamamos normalidad, similar a la previa a la pandemia. Y eso es lo curioso, que antes de la pandemia no era raro que personas vulnerables - y no tan vulnerables - enfermasen e incluso fallecieran por enfermedades infecciosas, especialmente respiratorias. Curiosa normalidad asumida.

La realidad es que siempre hemos estado, estamos y estaremos, en riesgo. Que hacemos muy bien en mejorar la higiene y las medidas de cuidado y protección, pero nunca tendremos certezas, nunca estaremos seguros.

Y esto es lo que sería bueno conquistar, el sabernos vulnerables y sin suelo firme en los pies, tratando de vivir cada momento con toda la cabeza y el corazón, con responsabilidad, pero sin miedo, para evitar sufrir las heridas que aún no tenemos. Y vivir con los demás, junto a los demás, jugándosela sin temeridad.

Vosotros, mis nietos, espero que no os pase precio este tiempo pandémico, ya que sois muy pequeños y lo oiréis contar en el futuro casi como una historieta del abuelo, pero lo que vuestro abuelo sabe, lamentablemente, es que sois tan vulnerables y sin suelo donde plantaros como todos, y aunque espero que tengáis una muy larga y buena vida, como no controlo nada, hago todo para que sea así, para cuidaros, y sobre todo para aprovechar cada día, con todo el corazón y toda la cabeza, con vosotros, mientras pueda.

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

15 de marzo de 2023  · 

YO POR MIS NIETOS … MUERO (O MEJOR, DOY LA VIDA)

¡¡¡Yo por mi hija … MATO!!!

Esta expresión de una famosa madre televisiva responde a una actitud que me preocupa.

Es posible que haya ocasiones en que necesitemos defender a nuestros niños de una agresión, de una injusticia, de un acoso, … También habrá ocasiones en que nos sintamos ofendidos por lo que nos dicen o hacen otros, en relación con ellos. Y en estos casos, ante nuestra reacción agresiva, puede que vean oportunidades de capear lo que hacen mal, culpando a otros contra quienes lanzarnos, o puede que no nos confíen sus problemas, temiendo nuestra reacción, no queriendo disgustarnos, y que se compliquen las cosas.

Nuestros niños verdaderamente necesitan nuestro apoyo, nuestro interés, nuestra cercanía, nuestro compromiso y nuestra dedicación, que permita puertas abiertas al dialogo, a la confianza de contar con nosotros para todo lo que les preocupe o les afecte. Desde aquí, recibirán seguridad y que no están solos, tanto para luchar contra cualquier agresión que sufran, como para luchar contra cualquier problema que vivan o causen.

Con frecuencia puede ocurrir que nos digan algo malo de nuestros niños, ante lo que podemos ofendernos y en su defensa buscar culpas y causas, quitarle importancia, negar la mayor, … Especialmente grave cuando afecta a nuestra relación con sus maestros y profesores, ya que, en lugar de colaborar a ayudar a nuestro hijo, a su buena educación, nos lleva a cuestionar su trabajo, a buscar culpas y culpables.

Lo cierto es que, si nuestros niños tienen problemas, nosotros tenemos problemas, y si son otros el problema, ya no tenemos que ocuparnos en estos. Negar los problemas de nuestros niños es más cómodo, solo necesita una actitud agresiva y descalificadora, y vuelves a tu seguridad cada día sin más. Por tu niño MATAS

Tratar da ayudar a nuestros niños cuando hay problemas, significa aprovechar y apoyar todo lo que colabora a su formación, mirarlos de frente, ocuparse más que preocuparse, y volver al cada día con compromiso y dedicación. Nos vamos a dejar la vida en ello. Por tu niño MUERES (o mejor das la vida).

A la larga, si no quieres ver el problema, los profesores aguantan el curso procurando no alterarte, incluso cambias de colegio, van pasando los años, y cuando quieras darte cuenta el problema es cada vez mayor, y tendrás que sufrirlo, por que tu niño es tu responsabilidad, y te lo tendrás que “comer con patatas”, como suele decirse.

Ojalá los que nos queremos ocupar en acompañar vuestro ir adelante, nietos míos, sepamos discernir el tipo de apoyo que necesitáis, y quienes son nuestros verdaderos aliados para ayudaros. Y que, creyendo que os estamos protegiendo, no seamos vuestros peores enemigos.

 

 


 

 

 

Un abuelo

19 de marzo de 2023  · 

PERSONAS DE LUZ

Queridos nietos, hoy quiero hablaros de una persona especial, maestra de vuestras madres y vuestro tío, y muy querida de esta familia, a la que siempre estaremos muy agradecidos. Ojalá encontréis personas así en vuestras vidas, ojalá conozcáis … personas de luz. Así de bien la definió ayer una de vuestras madres.

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Personas de luz,

mediadoras entre nosotros y la verdad,

que abrigan el alma,

que dan vida, dan su vida,

sanean.

Vuestras madres, vuestro tío, cuando niños,

conocieron una persona de luz, … María Teresa.

Formó parte de quienes acompañaron su buen camino,

maestra de lo trascedente,

les dejó huella y legado.

A vuestros abuelos también marcó.

Gustamos de su cariño,

su entrega,

su vitalidad,

su entusiasmo.

La sentimos una de las mejores aliadas,

en la aventura de vida de nuestros hijos.

María Teresa, mujer de Dios,

partió a su encuentro,

pero nos quedó en nosotros,

y sigue creando fraternidad,

y un mundo mejor.

María Teresa, gracias por tu vida.

 

 


 

 

 

Un abuelo

14 de abril de 2023  · 

DESPEÑADOS

Queridos nietos, como tantas cosas que os cuento en “Un abuelo”, aún sois muy pequeños para entender bien lo que toca hoy, aunque lamentablemente en pocos años, siendo aún niños, es fácil que sabréis de que hablo.

Os voy a contar una historia. La de dos muchachos que se despeñaron, aunque lograron recuperarse de sus heridas, afortunadamente. Esta historia comienza y termina en lo alto de un risco:

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“Un grupo de muchachos, muy alterados, corrían desde un risco hacia la carretera, donde se escuchaban las sirenas de varios coches de ambulancias y de un coche de policía. De forma confusa gritaban asustados, tratando de comunicar a los sanitarios y policías cuando llegaron a su altura, como dos compañeros se habían precipitado desde el barranco cercano, y temían por ellos.

En pocos minutos los dos chicos estaban camino del hospital, con diversas heridas. Y comenzaba una mañana en la que se fue dibujando dos escenarios muy diferentes.

Ambos muchachos descansaban y se recuperaban en una habitación del hospital, con sus padres. Pero en la de Abel, el primer accidentado, el aire se fue llenando de angustia y de indignación. En la de Cian, el segundo, reinaba el estupor y el desconcierto.

La policía había recogido testimonios entre los compañeros, y ya tenían una primera composición de los hechos. A las familias de los chicos también les habían llegado comentarios.

La madre de Abel, asomada a la ventana de la habitación, había observado como se iba reuniendo gente cerca de la entrada del hospital, con pancartas que se solidarizaban con el chico, y se preguntaba, reconociendo a compañeros y profesores de su hijo, si estos hubieran podido hacer algo antes del “accidente” por evitarlo, cuando incluso era muy posible que tuvieran responsabilidad en lo ocurrido.

La madre de Cian, entre sollozos, se abrazaba al padre del chico, negando la evidencia, por la que su hijo era acusado de provocar la caída de Abel.

Cian era simpático, ingeniosos, y un líder natural, que atraía hacia sí devociones, con buenos amigos entre sus compañeros, con los que solía divertirse. Por el contrario, Abel era más bien tímido, era nuevo en el colegio, y no le ponían fácil integrarse. Entre sus profesores generaba una mezcla de preocupación y recriminación, abordada con los padres e incluso en algún claustro, pero pendiente de informes y de valoraciones para actuar. Todos veían la soledad de Abel, y la actitud que muchos compañeros, liderados por Cian, tenían hacia él.

Aquel día, Cian y sus amigos siguieron a Abel que gustaba acudir a un parque cercano, en lo alto de una colina que hacia hermoso contemplar la ciudad. Estos chicos pensaban que Abel era un pringado, que daba chance a divertirse y merecía las mofas y burlas. Y, por lo tanto, y solo para pasar el rato, le fueron insultando, empujando, … hasta que tratando de huir de ellos comenzó una loca carrera que termino con un mal paso, desprendido en el barranco, cuando casi le alcanzaba Cian, que no pudo evitar resbalar y acompañar a su compañero barranco abajo.

Los padres de Abel recibieron enseguida la visita de los servicios sociales, de asociaciones contra el acoso escolar, de la dirección del centro para manifestar que no habían podido hacer antes nada y que estaban a su disposición ahora, de abogados para presentar demandas y denuncias, de psicólogos para ayudar a recuperarse de este traumatismo, mientras se recuperaba del menos grave, provocado en la caída, y de medios de comunicación con ese interés “humano” en la historia de Abel.

Los padres de Cian recibieron enseguida la visita de la policía, de la fiscalía de menores, de abogados para defensa legal, de la dirección del centro para tratar de medidas disciplinarias, de otros padres para pedir que no se involucrase a sus hijos, amigos de Cian en estas travesuras, de psicólogos para tratar a acosadores. Y veían como el reproche y la culpabilidad por una mala educación, había sustituido a la camaradería y aprobación por la encantadora simpatía de su hijo.

Y sin ese barranco, sin esas caídas, nada de ello habría pasado. Abel no habría dicho nada a sus padres, justificando los daños en su ropa y su piel en una caída, o si lo hubiera comentado y sus padres vieran oportuno intervenir y no considerarlo cosas de críos, se habría producido una serie de incidentes con los padres de Cian y con el colegio, que según el momento mediático en que nos encontrásemos tendría mejor acogida y sensibilidad, pero que fácilmente habría sido escusado: “no fue en el centro”, “no ocurrió nada grave”, “Abel también tenia culpa, era muy raro, les provocaba”, y con conclusiones en forma de informes y seguimientos más formales que eficaces. Lo que se llama “cubrir el expediente”.

Gracias a Dios, al no tener consecuencias mortales, este caso no fue muy mediático, y pasada la curiosidad por dos niños (acosado y acosador) que se despeñan, fue dejando paso a crímenes de género, agresiones sexuales, etc. Y pasando unas semanas, con sus revuelos policiales, académicos y vecinales, fue disolviéndose. Siempre hay que esperar que todo esto sirviese para que Abel y Cian dieran pasos positivos para el buen crecer, empoderasen al primero y generasen mayor empatía y consideración al segundo. Mucho va a tener que ver con que cada parte asuma la realidad, actúe y se comprometa. Terrible fracaso en otro caso.”

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Peor que esta historia es cuando las victimas en lugar de un accidente del que recuperarse, sufren hasta terminar con sus vidas, donde ya nada se pueda hacer por evitarlo ni por ayudarlas. Todos tenemos algo que hacer, tenemos que ocuparnos en nuestros entornos para dar la importancia debida a cualquier síntoma, y abrir los ojos para no justificar ni minimizar el acoso, y atender e integrar a las víctimas. Entre los niños, acosador y acosado son victimas de quienes miran a otro lado, que permiten crecer así, por comodidad, cobardía o inconsciencia.

Y en las familias, si no están muy dañadas por la indiferencia, la negligencia o las numantinas e impresentables defensas de los suyos, y saben querer a sus hijos, no dudemos que puede haber algo peor que tener entre ellos una victima de acoso, … y es tener a un acosador. Especialmente cuando la situación no ha concluido en terribles tragedias irreversibles.

Nietos míos, no permitáis ser víctimas de acoso, manifestaros, denunciarlo, buscar ayuda si ocurriese. Pero aún más, no seáis acosadores, poneros siempre en el lugar del otro, respetar y acoger lo diferente. Y si veis ocasiones de acoso, ser valientes, poneros del lado de la víctima, aun a riesgo de padecer su suerte, y gritar al mundo de forma que no pueda hacerse el sordo, clamar por la justicia. Eso sería propio de un verdadero superhéroe.

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

20 de julio de 2023  · 

SENTIDO COMÚN

Mis queridos “nietines”, en estos días asistimos a una encrucijada que quiere aparecer como trascendente, en la que tratan de que optemos a dos tipos muy diferentes de país.

Si recordáis cuando, rememorando a un insigne poeta, os decía que “una de las dos Españas ha de helarte el corazón” (lo publiqué el 8 de diciembre de 2020), lamentablemente una vez más tenemos las dos Españas, y quizás ambas nos helarán el corazón.

Mucha gente considera que la situación es muy grave, y que si domina la “otra” España vamos a ir al desastre. Unos lo dicen por una supuesta perdida de valores que seguiría destrozando el país. Otros por el temor a retroceder décadas de forma terrible.

En medio de todo esto me ha llamado mucho la atención aquellos que pretenden actuar con sentido común. Ya oiréis más de una vez que el sentido común es el menos común de todos los sentidos, y lo que os quiero contar parece confirmarlo.

Nuestro país, aunque vivimos momentos muy enconados y el odio y la ofensa se manifiestan profusamente, no es como lo ven los que supuestamente lo están haciendo progresar, ni tampoco como consideran los que tratan de recuperar algo perdido. Aún no ha llegado a muchas cosas, y tampoco hecha de menos tanto otras. Pero los que impulsan seguir adelante creen que tienen toda la razón, y los que los frenan y retroceden actúan del mismo modo. Todos actuando con el famoso “sentido común” por el “bien común” (otro concepto confuso).

Lo que quiero que penséis, mis niños, a medida que podáis hacerlo, es precisamente eso … que penséis, que tengáis espíritu crítico. Que no os apuntéis a un bando creyendo que es el de los “buenos”, y que están en posesión absoluta de la verdad. Que comprobéis la veracidad de las cosas, que bebáis en distintas fuentes, analizar las razones e intenciones de lo que afirman, y especialmente de lo que hacen.

Tener mucho cuidado con los que quieren imponer “una verdad”, los que hablan del interés de todos como si no fueran muy diversos y plurales nuestros intereses. Mirar sobre todo lo justo que os parezca como actúan, lo considerado hacia las minorías, lo integrador. Cuanto dolor se ha causado por el “bien común” mediante ese “sentido común”, que considera que sabe lo que es normal y bueno, y condena a los que no responden a sus patrones. Tener cuidado con los “adoctrinamientos” de uno y otro signo que pretendan imponer ideas y valores.

Cuando tengáis estas palabras ante vuestros ojos, si tenéis ese interés y os dicen algo, recordar que mucho más importante que las ideas y los valores, son las personas, y tener seguro que acertaréis si buscáis apoyar lo que les hace bien, lo que evita el sufrimiento, lo que dignifica, y empezando por los más cercanos. Esto podría ser un verdadero “sentido común”.

 

 


 

 

 

Un abuelo

25 de julio de 2023  · 

Nietos míos, hace unos días nos dejó un buen amigo mío, en ese viaje que todos hemos de hacer, y que llega al final de esta vida humana donde residimos ahora. Ha sido muy pronto, y más cuando se aportaba tanto, se valía tanto, … se va a echar de menos tanto.

Una vez más, y me pasa con demasiada frecuencia, me pesa no haber estado más cerca, especialmente en los últimos tiempos tan duros que le toco vivir a él y a sus seres queridos. Fue un privilegio conocerle y recuerdo, con él y por él, muchísimos momentos luminosos, que ayudan al buen vivir.

Quiero hablaros hoy de él, que tenía un nombre “bíblico”, uno de los grandes nombres de esa historia de salvación, el de “salvado de las aguas”, y que le correspondía perfectamente, ya que nos ayudó a muchos a navegar con su serenidad, con su discernimiento y orientación, con su erudición y humildad, con su compromiso, constancia y fidelidad.

Para vuestro abuelo fue mediador de muchos momentos especiales, y faro en algunas encrucijadas, y sin el que no sería el que soy. Mi puerta a algunas de mis más fuertes convicciones y esperanzas, conocidas primero a través de él, compartidas luego con él.

Toda una gracia, … cuanto agradecer, cuanto lamentar esta partida, cuanto contar con su permanencia esencial en mi vida.

 

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

26 de julio de 2023  · 

ABUELOS

En cualquier lugar, de un camino cualquiera, en cualesquiera que sea el momento, había una viejecita que alimentaba con migas de pan a unas palomas, que una y otra vez volaban asustadas por unos chiquillos y chiquillas que allí jugaban.

La mujer, queriendo aliviar a las palomas de la persecución infantil, les enseñó una piedrecitas coloreadas muy llamativas, que repartió entre ellos.

Una de las chiquillas le preguntó si venía mucho por allí, y cómo se llamaba, quién era. La vieja respondió que era la primera vez y que era "una abuela", y les preguntó por sus abuelos y abuelas.

Enseguida, atropelladamente, muchos comenzaron a hablar de sus abuelos, y alguno con tristeza relató que ya no tenía a alguno de ellos, incluso había quien no tenía abuelos en absoluto, que fueron llamados a acercarse más a la mujer, que les dijo que además de mirar con cariño si tenían recuerdos de ellos, vieran si podrían tener abuelos adoptivos, gente que les quería como quieren los abuelos.

La viejecita, después de dejarles contar cosas de sus abuelos a los niños, logró que la escucharan para contarles algo que quería decirles sobre los abuelos.

Les dijo que los abuelos y las abuelas no deben considerarse por lo que han sido, sino por lo que son, que tienen el doble mérito de haber creado una familia que crece, y una herencia y un testigo que ponen en sus pequeñas manos, frente a las que tendrán que optar por continuar o no esta historia, si quieren que termine en ellos o quieren vivir por y para los que han de venir y continuarla, si les dejan.

Los abuelos andan más justos de energía, pero los nietos se la renuevan con solo una sonrisa y un beso, así de fácil es ganarlos, no tienen otro precio. Es cierto que tienen más manías, forjadas con los años, pero saben algo más de la vida, aunque no tengan títulos, cargos ni prestigios que lo abalen, y muchas ganas de trasmitirles esa vida, ese saber.

Ya se hacía tarde, y la viejecita les dijo que volvería por allí otro día, que quería hablar con ellos no de cosas de abuelos, sino de cosas de nietos.

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

30 de julio de 2023  · 

LO DIFERENTE ... QUE NO LO ES

Me llamó mucho la atención que uno de vosotros, nietos mios, cuando estaba cerca de cumplir los tres años, me comentara sobre una compañera de guardería que no se salía de las figuras al colorearlas o que había hecho una flor con plastilina. Observé que te caía bien esa niña. Un día de los que te recogía a la salida de la “guarde” coincidí esperando con una madre, la de esta niña, y así pude conocerla. Os distéis un gran abrazo para despediros. Me sorprendió que nunca me había mencionado que aquella niña … era negra.

Me alegró que aquel detalle no te fuera importante. Me alegró que la madre me comentara que su hija no paraba de hablar de ti. Seguro que el color de la piel llama la atención de los niños, pero no más que si tiene el pelo rizoso o liso, o si son más altos o bajos. Hay otras cosas verdaderamente importantes: las que me contaba mi nieto.

Queridos nietos, mantener esa mirada que distingue la verdad de las personas, que no cae en prejuicios impresentables que juzgan por el color, la raza, la religión, la cultura, …

Corren tiempos de algo que se llama interculturalidad, de enriquecernos y abrir nuestra mente y corazón a los diferentes, de construir juntos una sociedad más universal y humana. Pero también tiempo de tener miedo a lo distinto, creyendo que ponen en peligro nuestra cultura, nuestros valores.

Es verdad que no todo lo que aportan otras culturas es bueno. Tampoco es verdad que todo lo que llamamos “nuestros valores” lo sea. Hay que distinguir siempre entre lo justo, que nos dignifica a todos, pero sabiendo que nunca lo será la exclusión ni el rechazo de otros, ni la afirmación de superioridad moral ni de otros tipos. El que no logremos caminar juntos hacia una cultura humana, es la causa de que surjan las ideas de que “nuestra tierra” es “nuestra” y “para nosotros”, la defensa de “lo nuestro” especialmente cuando somos privilegiados y no vivimos situaciones de indignidad que nos llevan a tratar de salir de ellas mirando a tierras donde parecen estar a salvo. Incluso en nuestro país, que somos privilegiados, muchos -especialmente los jóvenes- tienen que buscar otras tierras mejores.

Igual que no pueden decidir los habitantes de un territorio del estado, sobre el futuro de este, sino que debe ser decidido por todo el estado, así podríamos considerar la Tierra como el estado común, y todos ser iguales y necesarios para decidir sobre ella.

Cuando seáis mayores os hablaran de lo negativo de una bondad cándida e ingenua, que no puede resolver bien estos problemas, ya que es una utopía la pretensión de que no haya fronteras y que haya más igualdad. Es verdad que no es fácil, pero podemos caminar en esa dirección o alejarnos de ella. Y creedme, mis queridos nietos, luchar por utopías, que vuestros ideales no sean cortos, que puedan ser inalcanzables, pero que permitan seguir caminando por un mejor camino siempre. Así son los míos, y no se si he logrado mejorar algo el camino, pero sigo empeñado en ello, no me he cansado ni resignado.

 


 

 

 

Un abuelo

5 de agosto de 2023  · 

LA FAMILIA

Hoy se cumplen cuatro años desde que, recién estrenada su condición de bisabuela, nos dejó mi mamá, que solo pudo conocer a la mayor de vosotros, mis “nietines”. Era la mujer del “bisa” que, aunque no os reconoce, fácilmente sintoniza con vosotros y se hace cómplice de vuestros juegos.

Veréis a vuestra bisabuela en fotos, en esas fotos en las que se ve el trascurso del tiempo y como nos va cambiando. Que alborozo cuando reconocéis a vuestras madres niñas, incluso bebés. Hasta el abuelo no siempre ha sido ese señor canoso y gordo que recuerda, los días que no me enfado, a Papá Noel.

Cuanto quiero pensar que, pase lo que pase, de alguna manera, tendremos un lugar para reencontramos todos. Pero lo que es cierto, es que entre tanto, y de alguna manera también, permanecemos, al menos mientras nos recuerdan y nos “viven”.

Por eso os hablo hoy de vuestra bisabuela. Por eso creceréis recordando y reviviendo a esta familia, sus luces y sus sombras, … mejor sus luces.

Seguir haciéndolo. Alguna vez os enseñaré alguna foto y os hablaré de mis abuelos. No tengo recuerdos ni imágenes más atrás. Que suerte que hoy podéis mantenerlos. Que bueno si queréis hacerlo. Que suerte que hoy pueda comentaros muchas cosas y podáis tenerlas al alcance de vuestros ojos cuando crezcáis. Ojalá os guste hacerlo y os sirva de alguna manera.

 

 


 

 

 

Un abuelo

15 de agosto de 2023  · 

La Cigarra y la Hormiga

En algún momento puede que os hablen, queridos nietos, del cuento de la cigarra y la hormiga, en el que se trata de como la laboriosidad y previsión de la hormiga durante el verano, la permite afrontar con una buena despensa el invierno, frente a la holganza cantarina de la cigarra, que la enfrenta a un invierno mortal sin ninguna previsión.

Sin duda una buena lección, pero que creo podría ser mejor si la hormiga consiguiera disfrutar del cántico y de la alegría de momentos festivos (veranos), y la cigarra aprendiera a trabajar para lograr afrontar de forma más responsable la vida y sus momentos más difíciles (inviernos).

Pero este cuento tiene un momento dramático cuando la cigarra desesperada pide ayuda a la hormiga, que la enfrenta a las consecuencias de su irresponsabilidad para que aprenda la lección. Quizás la cigarra pudiera aprender la lección, pero no va a tener esa oportunidad, no va a sobrevivir al invierno.

Nietos míos, ayudar al otro por que lo necesita, y no solo cuando lo merece. El mérito del otro habla de su bondad y de justicia. La ayuda incondicional habla de vuestra bondad y compasión.

No se vosotros, pero vuestro abuelo espera mucha más compasión que justicia, ya que sus méritos no aconsejan otra cosa. Esto no es necesario si eres totalmente virtuosos (no conozco quien resistiría esta valoración), y no se da si eres muy soberbio.

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

16 de sep. de 2023  · 

LO VERDADERAMENTE GRAVE … LO TUYO.

En el despacho del alcalde sonó el teléfono, era una llamada para quejarse de unos chavales que andaban jugando en las huertas y ocasionaban daños.

El alcalde y el alguacil se acercaron a estas huertas, y riñeron a estos chiquillos, pero éstos les indicaron que mucho más grave era lo que hacía el grupo musical que ensayaba cerca de unos gallineros, y el estrés de las gallinas provocaba escasa puesta de huevos. El alcalde recordó que efectivamente había recibido quejas en este sentido.

Pasaron, pues, a ver a este grupo musical, comprobando que eran unos críos, con música bastante sonora, y cuando empezaron a recriminarles por ello, se encontraron con que les indicaban que lo que necesitaba su atención estaba en el río, en una zona de baño que usaban para lavar las motos otros chicos del pueblo, con la contaminación consecuente. También esta queja había llegado a oídos del alcalde.

Pospusieron arreglar el problema del grupo musical también, acuciados por la contaminación del rio. Personados allí, contemplaron hasta que punto el agua bajaba turbia y aceitosa, con un montón de motos, sus aceites, lubricantes y todo un rosario de suciedades varias, y pensaron que tenían que actuar por la salubridad del pueblo. Pero los motoristas, además de escusar sus acciones y restar importancia a sus efectos, les hablaron de que habían visto a gente que estaba horadando en la zona inferior de la colina sobre el pueblo, y que podía ser inminente que colapse y se derrumbase sobre el mismo. Tampoco era del todo ajeno este problema al alcalde, que recordó haber oído algún comentario.

Alarmado por la gravedad y urgencia del problema, se acercaron a esta zona de la colina, colindante con las huertas, donde volvieron a encontrar a los chicos que allí jugaban, y que vieron que también habían horadado el terreno, jugando a abrir pequeñas cuevas. Como no estimaron un riesgo inminente de derrumbe y se había hecho ya muy tarde, decidieron que mañana tratarían de resolver mejor los problemas.

Esta historieta municipal sirve a vuestro abuelo para hablaron de esos momentos en que alguno de vosotros necesita que le corrijan en algo, abordar a fondo un problema, sin escusas, sin desviar la atención a otras preocupaciones. Y como surgen las estrategias de escusar o negar lo que has hecho y denunciar lo del otro, que es lo verdaderamente grave.

Y también, a que veáis que en el mundo adulto ocurre los mismo que en vuestras trastadas infantiles. La culpa siempre es de otro. Lo grave siempre es otra cosa. Y basta ver cuando abordan con un diligente político cualquier problema, como en lugar de analizarlo a fondo, ver como mejor tratarlo y darle solución, pasan a hablar de los problemas que causan otros grupos políticos, que esos si que son importantes y merecen atención.

Ojalá, en todo lo que os afecte, nietos míos, sepáis atenderlo bien, y responder de sus consecuencias y soluciones, sin buscar escusas ni desviar el foco hacia otras cosas. Y que sepamos ayudaros, sin que tratemos de justificaros, ni de dejar de ver la realidad sin escusas ni puesta en énfasis de otros problemas para diluir los vuestros.

 

 

 


 

 

 

Un abuelo

29 de sep. de 2023  · 

DESDE UN HOSPITAL

Te fuiste de aventura, entre princesa y pirata,

a combatir para estar más sana,

con tu entusiasmo y alegría

sorprendiste a los sanitarios encantados con tu magia.

Luego surgieron los nubarrones de complicaciones,

que parecían vencer a esa luz tan tuya,

pero fueron derrotadas,

y como valiente e intrépida campeona

tuvieron que rendirse los males

y se abrieron las puertas del hospital.

He visto tristeza, dolor, y abatimiento en tus ojitos.

Esos ojitos que, nada más abrirse, hace cuatro años,

me robaron el alma, se adueñaron de mí.

Y claro, el alma poseída se conmueve,

quisiera arrancarte de aquí,

plantarte de nuevo, en tus risas, en tu alboroto,

con esa pasión y fibra con que afectas todo.

Esos ojos luminosos que querían que viese los juegos

con los que llenabas las esperas.

Esos ojos mustios encamados,

vencidos por dolor o cansancio,

que ponían la noche en el corazón de tus padres.

Esa mirada presa tras una ventana de hospital,

que escaparía con tu inmensa fantasía.

No era la primera tristeza, ni el primer dolor,

pero era un dolor provocado por buscar un bien.

Ponerte mala para que estés mejor.

Los misterios de la medicina.

No era la primera tristeza, ni el primer dolor,

pero era un dolor enjaulado tras esos cristales de hospital.

Anhelando los cristales de casa,

soñando con jugar a cielo abierto,

con correr para escapar hasta del recuerdo.

Para que estos días sean como una pesadilla

y queden de ellos su bien pretendido,

que estés más sana, mejor.

 

 


 

 

 

Un abuelo

2 de octubre de 2023  · 

PERSONAJES MITICOS

A los abuelos que aprendemos con nuestros nietos a saltar como canguros, a escondernos tras una cortina una y otra vez, asomando sin desaliento para sorprender, a asustarse con un mismo susto reiterado, a tratar de poner un calcetín en una oreja, a comer manjares invisibles, a hacer de montaña sobre la que trepar o con piernas que saben ser toboganes, o a entrar en un cuento y vivirlo, alguna vez nos convoca algún Peter Pan para ir al mundo de los míticos.

Os impresionaría este mundo donde habitan todos los personajes de los cuentos, de las leyendas, incluso de la historia, cuando traspasa el prosaico nivel de los hechos y se alumbra con sentimientos y vivencias, de modo que reviven como mitos.

Como todos sirven a sus relatos, a lo que quieren legar con ellos, aquí no hay míticos buenos ni malos, si buenas y malas historias,

Cuando llegue allí estaban reunidos discutiendo. Había míticos que lamentaban como habían cogido su historia y, con el motivo de corregir el relato en lo que tenía de malo, llegaban a desvirtuarla, modificar su esencia y lo que pretendían expresar. Otros míticos entendían que evidentemente en su historia había cosas que hoy, con razón, se consideraban malos mensajes, que hacen daño y no deben aportarse, y por lo tanto asumían cambios, aunque no tenían por qué alterar lo que de positivo fuera fundamento de su mensaje. Y lo positivo también se encuentra en aspectos dolorosos, en las cosas que salen mal, pero que apuntalan la resiliencia y afrontan los avatares sombríos que lleguen.

Discutían los míticos sobre si eran adecuadas las correcciones y cuanto suponían de daño a las historias, cuando los más pequeños de ellos, el clásico y veterano Pulgarcito, y el marveliano Ant-Man, el hombre hormiga, alzaron mucho la voz para que los oyeran hasta los más grandes, incluso mayores que el Comerocas de la historia interminable.

Pulgarcito contó que su historia ya la habían “corregido” varias veces, desde aquella inicial con unos papás que lo abandonan en el bosque a su suerte, y que aquel mensaje de supervivencia, de resolución y de independencia, se había diluido para evitar la crueldad que contaba.

El hombre hormiga añadió que los míticos actuales eran héroes con superpoderes, donde lo importante eran los efectos especiales cinematográficos, con un mensaje muy simple, donde en general prevalecen los buenos sobre los malvados, y a pesar de ser tan llanos estaban plagados de mensajes más inconscientes y reservados que respondían a la mentalidad del momento, y que podían ser necesario revisar.

Así comenzó a debatirse sobre la procedencia de las correcciones de los cuentos, leyendas y relatos, por sus protagonistas, y me encargaron levantar acta de estas deliberaciones, que escribo para vosotros, mis nietos, y todos aquellos que aun puedan visitar este lugar y les interese.

Ya os contaré lo que se plantee en las próximas reuniones.

 

 


 

 

 

Un abuelo

5 de octubre de 2023  · 

BODAS DE ÓPALO

Queridos nietos, vuestra historia, como la mía, surgen de historias previas, donde algunos hitos marcan y explican nuestros caminos.

Vuestras mamás y vuestro tío se insertan en esta historia que comenzó, un día como hoy, hace cuarenta y tres años (en verdad cuarenta y siete, si contamos los cuatro de preparativos para el momento “oficial” de echar a andar decidido por vuestros abuelos).

Lo más importante, hasta que llegasteis vosotros, en este camino de vuestros abuelos, surgió en los años ochenta, cuando aparecen vuestro tío y luego vuestras mamás. Ellas vivieron sus propias historias, ya sea con una aventura común con el papá o no, pero en los dos casos con un total compromiso por vuestro bien, donde insertar a los papás, y que puede conjugarse con una nueva historia con otra persona que hace crecer la familia, aportando la suya.

Y llegáis vosotros, agrandando nuestros corazones, donde confluimos todos, cómplices en acompañaros, para superar todos los retos y dificultades.

Quiero dar las gracias por vuestra historia, que es donde acaba la mía, y de alguna manera, donde prosigue. Quiero agradecer a todos los que os quieren bien, y con aciertos y errores dan lo mejor por vosotros. Esto es vuestra familia, no tiene que ser la mejor, pero sin duda, lo es. Así lo siento yo, … la mejor familia que podéis tener, y creo que os debéis sentir muy afortunados. Yo así me siento.

 

 


 

 

 

Un abuelo

8 de octubre de 2023  · 

EL “SE ACABÓ” DE LAS MÍTICAS

(SEGUNDA REUNIÓN DE LOS PERSONAJES MÍTICOS)

Caperucito Rojo, Blanconieves, El bello durmiente, El sirenito, … son personajes míticos necesarios que no existen. Aladina, La maga de Oz, Harriet Potter, … también.

Con este comentario, que hizo Kala, la madre adoptiva de Tarzán, gran defensora de la integración en igualdad de lo diferente, comenzó la segunda reunión de los personajes míticos a la que fui invitado.

Caperucita, Blancanieves, la Bella Durmiente y algunas otras míticas clásicas pusieron de relieve que uno de los males que tenían sus historias radicaba en cómo se retrataba al género femenino, de forma que hasta hace poco no se consideraba malo, era normal o incluso estaba bien, muchas cosas que evidenciaban una visión de ellas como seres dependientes, desvalidos, que proteger, … sometido a estereotipos y cánones estéticos y de comportamiento, donde su ámbito era amoroso, doméstico y asistencial, con la suerte de contar con la protección y condescendencia de corteses varones cazadores, enanos o príncipes, que las salvan.

Grmhilde, la madrasta de Blancanieves, y Maléfica, el hada malvada de la bella durmiente, protestaron por la otra visión tópica femenina cuando se proyectan ladinas, seductoras, maquiavélicas, manipuladoras y pervertidoras del varón.

Medusa recuerda el terrible castigo de su cabello de serpientes y su mirar petrificante, hecho por Atenea, por su relación por la fuerza con Poseidón, donde la victima sufre la venganza de la ofendida en lugar del ofensor.

La Bella Durmiente recordó su primera versión, que se llamó “Sol, Luna y Talia”, afortunadamente hoy casi olvidada, en la que el famoso príncipe azul abuso de ella cuando la encontró inconsciente, con la que llegó a tener hijos dormida, pero esto no importaba sino la maldad vengativa de la primera esposa ofendida que resulta muerta, para dar paso a la “feliz” pareja, impuesta a la Bella Durmiente, cuando uno de sus hijos accidentalmente hizo que se desprendiese la astilla envenenada que la mantenía dormida.

Por la mujer llegó el pecado, clamó Eva, y cómo ha marcado esto hasta nuestros días en el valor religioso, donde unas pocas extraordinarias han sido referentes, o la redención divina de la madre de Dios, pero lejos de una igualdad plena para las mujeres de por sí, que resulta más dolorosa si se pretende que la injusticia y la exclusión se atribuyen a Dios.

En este punto, con los míticos varones entre avergonzados e indignados, bastante incomodos y violentados, dieron las míticas por concluida la reunión, emplazando a todos para en la siguiente llegar a algunas conclusiones sobre estas denuncias.

Y yo os lo traslado a vosotros, mis nietos, esperando que en la medida que vayáis creciendo podáis conocer lo que estos personajes nos muestran desde la cuna, para aprender de sus historias a ser mejores.

 

 


 

 

 

Un abuelo

12 de octubre de 2023  · 

EL MENOR, EL MÁS GRANDE.

(al menor de mis nietos)

Por esa sonrisa, por esa alegría irradiada,

ojos que enamoran, dulzura que enternece.

Verte corretear, balanceo de esos bracitos

arranca tantas sonrisas.

Verte bailar, con cualquier lejana melodía

pone alas en el corazón que quiere acompañarte.

Todas esas expresiones y gestos que nos lo dicen todo,

simulacros, bocetos, caricaturas de palabras,

de ese entrañable lenguaje, que desearía dominar.

Mi mas pequeña criatura, ultimo de mis nietos,

elegiste un día sostenido sobre un pilar

para venir al país que lo enaltece como su fiesta grande,

tan pequeño como la virgen celebrada.

Dos años hoy de aquel día grande,

tu, el menor, el más grande.

 

 


 

 

 

Un abuelo

23 de octubre de 2023  · 

PERSONAJES MÍTICOS (Continuación)

De nuevo volvieron a reunirse los personajes míticos, y me volvieron a invitar para tomar notas de sus deliberaciones. Querían volver a tratar sobre el machismo en los cuentos, leyendas e historias que protagonizaban. No es fácil que entendáis ahora mucho de lo que trataron, nietos míos, pero quizás en algún momento más adelante podáis hacerlo. Qué bueno sería que entonces no tuvieran tanto sentido y hubiese más justicia entre hombres y mujeres.

Los personajes míticos en general, con relación a las niñas, chicas y mujeres, consideraron que, tras miles de años con sus roles bien definidos, en algunos lugares del mundo donde han ido avanzando culturas de valoración de los derechos humanos, y donde las mujeres han ido abriendo camino a una igualdad con el varón, hoy más formal que real aún, se ha transformado en un asunto muy importante, que no se puede obviar, que debe resaltarse, visibilizarse lo más posible.

No se trata de mujeres contra hombres, aunque hay que desechar todo lo que suene a condescendencia del varón para hacer sitio a la mujer, dado que no es real, y ha sido la mujer la que está ganando ese espacio, y los varones o se resignan a empujones, o si son inteligentes se hacen a un lado e intentan estar a su altura. No es machismo contra feminismo, sino la oportunidad de superar el machismo mediante el feminismo, aunque no compensan los siglos de los hombres, es la hora de las mujeres, y a muchos y muchas les molestará, pero si los varones queremos ir con las mujeres en búsqueda de un mundo mejor para todos, no hay otra opción real.

Es épica la lucha de las mujeres por su dignidad en muchos lugares del mundo, y miope donde se les vaya dando protagonismo y adulándolas, pero sin comprometer los cambios necesarios para una plena igualdad, que debe suponer también reparación y compensación, para ayudar a que las oportunidades avancen con justicia. Esto también es muy criticado para los defensores de una justicia llana y de baremos de méritos sin más, como si llevásemos mucho tiempo en este camino y llegado lejos, y esto solo está lejos … de la verdad.

Menos épica por sus resultados y sobre todo menos frecuente, es la lucha de varones por hacerse lugar en igualdad en el mundo asistencial, doméstico y abnegado, entrando en cocinas, limpiezas y sobre todo cuidados de nuestros pequeños y, ya rizando el rizo, de nuestros mayores y enfermos. Aún sigue considerándose algo para lo que las mujeres están más cualificadas, y también algo infravalorado y sacrificado, y los varones se escabullen de buena parte de estas ocupaciones de atención a los demás, para atender más sus intereses y ambiciones.

Los personajes míticos consideraron que hay termómetros que mide en los varones si estás contribuyendo a un mundo más justo con las mujeres. El primero es el error de no considerarse machista, ya que casi es imposible si has nacido y criado en este mundo. Hay que aspirar a ser un machista en procesos de rehabilitación. Otro termómetro es que los cambios que se producen no te perturban, no te incomodan, no te llevan a preocuparte y ocuparte de otra forma en tomar la iniciativa y de dedicación hacia lo que te rodea, y no cuestiona tus dedicaciones actuales, ya que si no ocurre esto posiblemente estás muy lejos de esa justicia pretendida.

También hay termómetros para las mujeres, que miden la implicación en no acomodarse en roles sufridos, de los que poder quejarse, pero con sus gratificaciones, donde satisface tratar al varón como un inútil y dependiente, y también suponen poner en crisis aspectos tópicos sustanciales de la feminidad, especialmente en cuanto a estética y sensibilidad.

Y toda persona en relación con su contribución a la justicia entre varones y mujeres, puede aplicarse una medida infalible, si mira no lo que él piensa o siente, ni lo que se cree, sino si intenta percibir los efectos de todo ello, como afectamos a la vida de los que nos rodean, y como esto contribuye o no a esta justicia.

Finalmente, los personajes míticos concluyeron su reunión, considerando que lo importante no radicaba en si era procedente modificar sus historias para evitar el machismo, aunque podía ser adecuado, sino en aprovecharlas de forma crítica, para abrir reflexiones, debates y diálogos donde reconocer este problema, conocer como se produce y como actuar con mayor justicia.

 

 


 

 

 

Un abuelo

25 de octubre de 2023  · 

Este cuento va de amor, de quererse, está lleno de cariño.

De cariño por mi, por mis cosas.

De cariño por la familia, por sus cosas.

De cariño por los amigos, por sus cosas.

De cariño por los conocidos, por sus cosas.

De cariño por los desconocidos, por sus cosas.

De cariño por los rivales, por sus cosas.

De cariño por los enemigos, por sus cosas.

De cariño por el mundo, por sus cosas.

De cariño por lo cercano, por sus cosas.

De cariño por lo lejano, por sus cosas.

De cariño por lo propio, por sus cosas.

De cariño por lo ajeno, por sus cosas.

Ya veis que es un cuento "cariñoso".

Y aunque es cuento, quisiera ser realidad, por mucho que hoy, con tanto odio, parezca imposible.

Erase una vez El Amor, que admite muchos nombres divinos y cósmicos, energéticos e inmateriales, que está en todo y en todos, fuera y dentro, en alegrías y en penas, y El Amor de aquella vez sigue siendo el de hoy, desde siempre y por siempre.

Horrorizado por las consecuencias de ofensas y odio, que violentan y asesinan, y el dolor causado ¿Qué puedo hacer?.

No odiar, no ser cómplice de ningún odio, no juzgar con odio, no pensar con odio, empezando por uno mismo, quererte bien, y por los más cercanos, comenzando por los que más te cuestan, Todo lo que luches en esto, lo que logres, celébralo, y ante el fracaso, no pierdas tiempo, perdona, perdónate, y vuelve a la lucha con más empeño y aprendizaje.

Colorín, colorado, este cuento no se ha acabado. No tiene fin.

 


 

 

 

Un abuelo

4 de diciembre de 2023  · 

A CUALQUIER PRECIO

Nietos míos, en el país donde habéis nacido y estáis creciendo vivimos tiempos de conflicto, al menos entre los que quieren gobernarlo, y que se traslada a lo que piensa la gente que es bueno, o más bien que es muy malo, con un aumento de agresividad e incluso de odio.

Tenemos un gobierno que ha conseguido formarse en unas condiciones muy especiales, que muchos consideran muy malas. Tenemos una oposición, que no ha logrado el gobierno, al ser rechazada por la mayoría de los representantes elegidos en elecciones, pese a ser el partido más votado.

El gobierno se ve obligado a negociar con muchos grupos, que le han permitido formarse, y a hacer cosas que hasta este momento rechazaba, vistiéndolas de necesidad y de que van a lograr el consenso y el dialogo para mejorar la convivencia. La oposición considera que estas decisiones van a hacer mucho daño al país, y plantea una lucha total y permanente contra el gobierno, hasta conseguir acabar con él.

Evidentemente la convivencia y el consenso general no están en su mejor momento. Evidentemente la oposición constructiva tampoco.

Lo que, a juicio de vuestro abuelo, está de verdad en juego es un viejo dilema moral: el fin justifica o no los medios que se usan para alcanzarlo.

El gobierno considera un buen fin su simple existencia, el evitar que otros que considera muy malos gobiernen, y también las muchas cosas que quieren hacer para beneficiar a la gente, y el progreso que significan sus planteamientos.

La oposición considera un buen fin acabar con este gobierno, por la maldad de algunos apoyos que tiene, por los daños que está haciendo y por lo bueno que seria para el país que gobernasen ellos.

No importa si pensamos que es verdad o no que sean, de unos o de otros, buenos sus supuestos fines, basta que lo crean o lo pretendan ellos. Tampoco importa si lo que de verdad buscan es su mera conveniencia, basta que pretendan que les creamos.

Y además para lograr estos fines hacen buenos todos los medios.

El gobierno no tiene escrúpulos para atender exigencias de quienes le han permitido formarse, aunque estas fueran inaceptables hasta este momento, y negocia, no buscando los mejores acuerdos para el país, sino los que haga falta para mantener el poder. Para ello usa valores como la convivencia, el dialogo, los derechos sociales y el progreso. Si lo consideran necesarios se miente, se oculta y se manipula lo que haga falta.

La oposición tiene claro que es tan grave lo que el gobierno está haciendo, que hay que impedirlo, parece que, a cualquier precio, utilizando los sentimientos y valores patrióticos, que se alzan contra los enemigos que quieren destruir el país, empezando contra su gobierno. No parece importar el uso de la descalificación, de la crispación y del odio, que a su juicio merece el gobierno, y también se miente, se oculta y se manipula lo que haga falta.

Evidentemente el gobierno tiene derecho a gobernar, al conseguir legalmente los apoyos necesarios. Evidentemente la oposición tiene derecho a luchar contra las decisiones del gobierno con todas las medidas legales que tenga a mano.

A vuestro abuelo le preocupa que unos y otros, puedan justificar males por la buena causa que defienden. Es lo que hoy quería contaros: que el fin no justifica los medios. Cuando algo que hagan unos u otros esté mal, no podemos aceptarlo. Y como no es fácil saber que es bueno o malo, mirar como afecta a la gente, si las hace daño, si genera valores positivos que defender, o por desgracia genera exclusión y odio hacia los que piensan de otra forma.

Ya os iré contando, nietos míos, como vuestro abuelo ve y vive estos momentos, de como siempre, pero también como nunca, estamos divididos mirando todo con el color con que nos identificamos, donde tenemos posesión de la verdad absoluta y nada hay bueno al otro lado.

Como siempre ojalá mis comentarios os sirvan de algo cuando podáis entender los tiempos que nos toca vivir ahora, o al menos intentarlo, y con la esperanza de que no tengáis que sufrirlos ni en lo que ocurre en estos días, ni en sus consecuencias.

 


 

 

 

Un abuelo

6 de diciembre de 2023  · 

UNA CONSTITUCIÓN SEGÚN CONVENGA

Hoy, nietos míos, se celebra el día de la Constitución, y además de iniciar un puente de 5 días sin cole (invirtiendo lo de 5 días en cole y 2 en casa de otras semanas), recordamos como hace 45 años los españoles dijeron que sí a su ley de leyes, a su Constitución.

Hoy toca rollo político, como hace unos días con unas letras que titulé “a cualquier precio”, y me gustaría que os ayude a acercaros, cómo sea posible, a cuestiones que condicionaran la vida de todos, y de las que no es bueno “pasar”.

En aquel 6 de diciembre de 1978 hacia tres meses que yo había cumplido los 21 años (la mayoría de edad de entonces, luego la propia Constitución la rebajó a los actuales 18 años). Fue mi primera oportunidad de participar en una votación.

Por entonces tanto yo como muchos amigos míos, teníamos muy claro que no nos gustaba el mundo donde vivíamos, y que queríamos cambiarlo por algo mucho mejor. Por eso, la Constitución, que suponía cambios fundamentales sin duda, máxime saliendo de una dictadura de cuarenta años, no me parecía suficiente. Seguramente era muy radical y bastante ingenuo, pero no me conformaba.

Pero aquella Constitución fue fruto de un consenso que ojalá pudiéramos recuperar. Tuvo consideración para las minorías, para las diferencias, y sirvió de marco para desarrollar un estado de derecho homologable.

El mayor defecto de la Constitución es lo difícil que es modificarla en lo que sea preciso, al requerir un apoyo muy amplio. Pero también es su mayor virtud, la de precisar un amplio consenso para que no esté al capricho de una simple y exigua mayoría.

Hoy, nuestra Constitución es usada cómo conviene a cada cual, y sirve para todo y para todos. Quienes ayer defendían el marco territorial definido por las autonomías, que presenta la Constitución, hoy tratan de ver como encajar una nueva definición de algunos territorios, que no sabemos que derroteros le espera. Quienes ayer se situaban fuera de la Constitución, rechazando precisamente el modelo autonómico, hoy son los máximos valedores de la misma. Uno y otros, según convenga, la usan para tirarse los trastos a la cara.

El valor de la Constitución radica en que sirva a las personas a las que afecta, y a la justicia y al bien común. No hay que mitificarla, ni darle un valor absoluto, pero si que hay que recuperar un clima de diálogo y consenso de todos y con todos, que pasa por aceptar la voluntad popular, considerar y ponderar las diferencias y las minorías, y saber que nadie está en posesión de la verdad absoluta. Solo se excluirían a sí mismos éstos: los que creen que están en posesión de la verdad y desprecian lo que aportan otros.

No se si algún día os interesarán estas palabras, ni si podré entonces comentarlas con vosotros, pero me gusta pensar que ya sea para compartirlas, ya para discutirlas, incluso para rechazarlas, os digan algo.


 

 

Un abuelo

11 de diciembre de 2023  · 

ABUELOOOOO

No sé el tipo de abuelo que soy, no sé cómo me ven mis hijos, ni mis nietos, aunque sé algo de lo que no soy, algo de lo que no ven. Y alguna cosa me gustaría ser, quisiera que lo vean … que le vamos a hacer.

Pero no por mis méritos, tengo el privilegio de cómo me llamáis y me miráis, nietos míos, cuando aparezco ante vosotros. Ese entusiasmo que os lleva a correr y venirme encima, y a los abrazos y besos.

Uno tras otro, al poco de poder caminar y balbucear alguna palabra, me hacéis vivir estos momentos, al grito de “abueloooo”, precedido algo antes del de “gueloooo”. Y lo hacéis posible con vuestros pequeños grandes corazones, vuestra ilusión incondicional.

Y a mi me hacéis feliz, como nunca imaginé, me evocáis las llamadas como “papá”, pero me llegan más rendido, con una mejor mirada al afecto y a lo grande que sois vosotros, mis “pequeñines”.

Dicen que en pocos años esto pasará, y lo añoraré. Mientras tanto lo vivo intensamente, y apuesto por encontrar siempre la forma para seguir en vuestros corazones, en vuestras vidas. Estas letras forman parte de este empeño.

 

 


 

 

 

Un abuelo

15 de diciembre de 2023  · 

ADVIENTO COJO

Un día, en un “cole” como el vuestro, niños y niñas, como vosotros, corrían por sus largos pasillos gritando. Apenas se les entendían sus gritos, pero se podía distinguir que hablaban del sentido de sus carreras, de alguien que venía, que ya estaba llegando, y al que querían ver.

Todos querían ser los primeros en verle, y corrían desaforados, empujándose, arrollando a lo que encontraban y a quienes tuvieran la desgracia de estar en su camino. Algunas caídas había, pero se levantaban enseguida y corrían todavía más deprisa para alcanzar a los demás.

Una niña tuvo la mala suerte de golpearse fuerte con una esquina, el dolor y aún más el ver que no iba a poder alcanzar a los demás, ocasionó un llanto agudo e inconsolable. En ese momento alguien la ayudo a levantarse. Entonces ella reparó en la compañera que le ayudaba. Era una niña que llevaba un bastón, para ayudarse a mantener el equilibrio en un andar lleno de dificultades, con movimientos descontrolados. Era esa compañera de la que todos al conocerla comentaban “anda raro”, y que no podía jugar como los demás en el patio, y que tampoco le era fácil dibujar, hacer las manualidades, escribir, … ya que las manos también las movía “raro”. Sin embargo, lo más “raro” de ella, era su sonrisa, su capacidad de estar contenta con cualquier cosa que le ocurriera, y de contagiarla a los que, por un momento, estaban tristes o disgustados.

La marabunta infantil finalmente llegó a una clase, donde, parece ser, pensaban que estaba a quien esperaban. Entraron a tropel, con esa pugna de ser los primeros, y enseguida vieron que no había nadie. Qué frustración, cundió enseguida el desaliento y se pusieron tristes, algunos incluso enfadados. En ese desolador momento aparecieron por la puerta las dos compañeras, la dolorida y la de los “andares raros” que la acompañaba, y se dieron cuenta que había otra persona con ellas, que no conocían, aunque por su tamaño era de su edad. No distinguieron si era niño o niña, por que era algo especial, como luminoso que no permitía ver el color de su piel, ni de sus ojos, ni como era su pelo. Todos se quedaron admirados, incluso las dos niñas con las que llegó a la clase, que no habían reparado hasta ese momento en la compañía.

Todos supieron su nombre: “Luz” – muy apropiado sin duda – y vieron cómo se movía entre ellos y les tocaba con sus manos. Se sentaron a su alrededor, sintiendo como sus corazones aún trepidantes de las carreras y entristecidos por la decepción, se calmaban y parecían hacerse más grandes, contentos. Sabían que efectivamente “había llegado” la causa de sus desaforadas carreras.

Y Luz les comentó cómo rehuía a los que querían ser los primeros, dispuestos a empujar y a lo que fuera necesario para lograrlo, cómo sus predilectos eran los últimos, a los que les costaba caminar, los que tenían problemas para aprender, los que necesitaban portarse mal para llamar la atención, los que eran diferentes y se veían rechazados o excluidos en los juegos, los que sentían rabia o frustración y lo descargaban con todo y con todos, los que estaban solos o tristes. Por eso Luz había llegado con la compañera que “andaba raro”, y gracias a ella estaba allí.

Precisamente, cuando los niños y las niñas tenían más problemas para ver a Luz era cuando lograban ser los primeros, cuando se sentían los más listos, cuando se imponían o dominaban a los demás, cuando se consideraban superiores a otros. Luz les adelantó algo que iba a decir al mundo cuando se hiciera mayor: “los últimos serán los primeros”.

Niñas y niños tenían la cara iluminada, con una gran sonrisa, embelesados mirando a Luz y sintiendo, más que escuchando, lo que les comunicaba. En un momento tuvieron la necesidad de mirar a los que tenía al lado, de mirarse entre ellos, y vieron como en sus ojos estaban los ojos de Luz, que Luz estaba en todos, y de forma especial en aquellos que a cada uno le caían peor, o los que con cada uno se habían portado mal, o aquellos a los que cada uno había hecho daño.

Así estaban cuando se dieron cuenta de que Luz se había ido. Por un momento surgió un clamor de decepción, se fueron levantando y mirando por donde podía estar, y resignando a que no lo veían.

Por la salida de la clase al recreo, fueron saliendo todos. Algunos enseguida se pusieron a correr y jugar, otros estaban más reflexivos, tratando de entender que había pasado. Algunos lo olvidaron enseguida, otros no lo harían jamás, y fueron contándolo a sus familias, y a quien se les acercaba, e incluso siguieron haciéndolo mientras crecieron, ya que les había cambiado la vida.

En todo caso, todos, de vez en cuando, tenían un momento en que recordaban su encuentro con Luz, y ese era un momento de alegría y paz. Solo este necio mundo hacia que este sentimiento fuera efímero, que enseguida volvieran a tratar de ser los primeros, frustrarse con los fracasos, y vivir la insatisfacción y los vacíos de los éxitos.

No sé, nietos míos, si tendréis ocasión de conocer a Luz, yo haré todo lo que esté en mi mano por que así sea, ya que sé que Luz puede cambiarte la vida por una más plena y feliz, y puede ayudaros a distinguir lo que de verdad importa, cuales son verdaderas ganancias, y que pérdidas llenan más. En estos días se celebra el Adviento, que es como esas carreras para llegar a ver a Luz, y es importante saber correr con los demás. Luego llegará la Navidad, y en ese portal de Belén que tenéis en vuestras casas y en la de vuestros abuelos, estará Luz.

La Navidad celebra la llegada de Luz al mundo, el que pueda nacer en el corazón de cada uno, también en vuestros pequeños corazones. Y saber que en la media que sois pequeños, que no podéis, para Luz sois grandes, y lo podéis todo.

 

 


 

 

 

Un abuelo

24 de diciembre de 2023  · 

NAVIDAD

Nietos míos, hace unos días en una celebración navideña, escuché a un amigo comentar sobre dos Navidades, y no quería dejar de aprovechar el día de hoy, nochebuena, para hablaros de ellas. La primera es la más conocida, también la más distorsionada, y hace que aprendamos como nació el Hijo de Dios, es la Navidad de Dios al hombre, la de Jesús en Belén. Pero también tenemos que aprender a nacer nosotros como hijos de Dios, la Navidad del hombre a Dios, la nuestra.

Sois aún muy pequeños, pero ya os he visto celebraros unos a otros, haceros reír, compartir un mundo fantástico donde todo es posible, por eso os va a ser fácil aprender a nacer a algo nuevo, a un Dios que “es niño como vosotros”, y al que le “dais el corazón”.

Es cierto que os enfadáis, que a veces os cuesta perdonar, que os queréis el ombligo del mundo, caprichosos, celosos, hasta llegar a las manos. También que los adultos, a veces, lo ponemos difícil, en eso del arte de educar, que tiene que partir de que el que se educa sois vosotros, y más que educar, nosotros acompañamos intentando ayudaros o, al menos, no perjudicaros.

Pero a pesar de esas sombras, y precisamente por ellas, que son donde prende la luz que cambia los corazones, os quiero pedir que dejéis que sea Navidad dentro de vosotros, será el mayor logro de vuestras vidas, la mayor aventura, el objetivo de cada día, lo que os hará verdaderamente felices.

 


 

 

 

Un abuelo

25 de diciembre de 2023  · 

Hace 3 años, cuando aún no había nacido el menor de mis nietos, publiqué estas notas en una atípica Navidad.

Hoy hemos recuperado el ruido y las luces consumistas que ocultan la verdadera Navidad, aprovechando la necesidad de familia, amistad y fiesta, de tantos, y pese a aquellos que dolores y pérdidas no les permiten gozar las fiestas. La verdadera Navidad llenaría el corazon de ambos vacios.

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n abuelo

24 de diciembre de 2020  · 

LA VERDADERA NAVIDAD

Es la primera noche buena que mi nieta va a recorrer corriendo alocadamente, y la primera del gatear de mi nieto, y seguramente oirán y leerán sobre ella y sobre estas fiestas “especiales” de la Navidad de 2020, como se oyen esas historias increíbles, que te cuentan tus mayores, de grandes dificultades y penares.

Pero yo quería decirles hoy, y que ojalá puedan entenderlo algún día, que es lo que significa de verdad la Navidad, que es algo que puede ocurrir en medio de las situaciones más terribles y que no necesitan luces ni colores para que surja.

Yo transito mi sesenta y tres noche buena, y ya no corro tanto y casi me acerco más al gateo, pero vuelvo una vez más al “belén”, a ver alumbrar un niño y a tener fe en él, que es una vida, no se queda en una religión. A esa vida podemos volver siempre, a esa verdad, a esa luz y a ese camino. Ese niño puede nacer en nosotros, podemos ser nosotros, esta noche como todas las demás.

Normalmente en la Noche Buena se esconde el niño detrás de otras luces, pero este año, tan especial, hay menos luces, más sombras, más miedo, más necesidad de encontrarle, de que nos nazca el niño.

Si logras que te nazca, si dejas que ocurra, … será Navidad.

 

 


 

 

 

Un abuelo

28 de diciembre de 2023  · 

EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR

Ayer fuimos al cine vuestra abuela y yo. Hacía bastante tiempo que teníamos ganas de ir al cine, nos gusta a los dos y con televisión y plataformas y la comodidad de ver en casa las películas, además de no demasiado tiempo libre, lo practicamos muy poco.

Fuimos a ver “el maestro que prometió el mar”, una película que enfrenta la realidad actual de recuperar la memoria de lo que “depuró” quienes vencieron en una terrible guerra entre españoles, hace casi noventa años. Se asesinó a mucha buena gente, como lo fue Antoni Benaiges, el maestro de esta historia. Se abolió o reprimió muchas cosas buenas, como fue su forma de ejercer como maestro.

Recordé otra película, Poveda, que recoge la vida de Pedro Poveda, sacerdote, que también daba a la educación la capacidad de transformación social que tiene. También fue un innovador pedagógico, que sintonizó con los retos de su tiempo, que situaba a los niños y las niñas como protagonistas de su educación, tal como hacía Antoni Benaiges. Poveda fue también asesinado víctima del odio, que también asesinó a mucha gente buena, y dañó muchas cosas buenas.

Antoni tiene su legado, bendito sea Dios – pese a ser ateo- a través de la Asociación Escuela Benaiges, que ha recuperado los valores pedagógicos y humanos que aportaba este maestro.

Poveda tiene su legado, gracias a Dios, a través de la Institución Teresiana, formada por cristianos seglares -entre los que están vuestros abuelos- que tratan de continuar su obra en todo el mundo.

Dos hombres humanizadores, que desde distintas opciones coincidían en lo fundamental, en el bien que hacían, y que fueron victimas del odio de su tiempo. Ambos cuando se enfrentaron a los riesgos de tiempos convulsos, se plantearon no tener miedo y vivir el momento presente.

Y hoy, queridos nietos, los tiempos son también convulsos, y la espiral de odios ha crecido llenando de temor el corazón de muchos, y el mío también. Hay miedo a lo que puedan hacer unos en donde tienen poder, hay miedo a lo que puedan hacer otros si alcanzan el poder, hay miedo a lo que puedan hacer unos y otros para alcanzar el poder. Y el miedo es la cuna donde prende el odio, que viste de justicia y de valores la justificación de lo peor de cada uno.

Como hicieron Benaiges y Poveda, estos tiempos hay que afrontarlos viviendo cada momento presente, tratando de superar el miedo, tratando de hacer el bien, colaborando con todo lo que creáis contribuya a ello. Y sobre todo teniendo seguro que las personas están por encima de ideales, patrias, religiones e ideologías, que cuando se defienden con odio dejan de tener valor por lo que pasan a ser despreciables.

 


 

 

Un abuelo

30 de diciembre de 2023  · 

AMOR HONRADO

En las reuniones familiares de estas fechas navideñas habéis visto que, al igual que vosotros estáis felices de veros y jugar juntos, y en algún momento, por bobadas, discutís, esto también pasa con los mayores. Vuestro mundo y el de los adultos comparten esto, y del mismo modo que los adultos no pueden entender por qué os peleáis, vosotros tampoco lo tenéis fácil con las peleas de los adultos. En ambos casos suele ser por algo que no merece la pena.

Pero, en medio de comentarios y opiniones sobre la actualidad, quería comentaros sobre algo emanado de la noticia de que el papa Francisco había autorizado las bendiciones a las parejas que se encontraban en situación “irregular” (homosexuales, divorciados, uniones de hecho, …). Para unos un tímido paso de la Iglesia en la acogida de estas situaciones, para otros una temeridad progresista que rechazan.

Y en estos días, si lamentablemente hubierais participado de debates familiares (a Dios gracias aún estáis a salvo), os habrías encontrado con una curiosa afirmación, al tratar sobre la homosexualidad: “la comprensión hacia los que no tienen la culpa, al responder a causas hormonales o similar”. Y sobre esto quería hablaros, para cuando pueda ser interesante para vosotros.

Evidentemente el problema está en asumir que lo que se bendice, cuando se quiere esta bendición, es algo bueno. No cabe decir “los que no tienen la culpa”, como si la homosexualidad fuese algo malo, en la que solo se puede estar si no se puede evitar. La homosexualidad, como todas las situaciones de opción sexual que puedan existir, puede ser buena o mala, como la heterosexualidad, según como se viva. Es tan digna y legítima si tiene causas hormonales, educativas, ambientales, o si responde a simple decisión libre de la persona.

Lo que la iglesia hoy bendice, es el amor, el que sea verdad una relación, la honradez con que se vive. Lo que nunca ha tenido valor, aunque se haya sacramentado, son las uniones, por muy heterosexuales y normalizadas que hayan sido, que parten de la conveniencia, de la imposición, del abuso, del engaño. Ahí se encuentran los matrimonios por conveniencias económicas, por acuerdos de familias y por apariencias, y no digamos los sustentados en la mentira o en abusos.

En todas las parejas el compromiso con el amor es lo que cuenta. Y para quienes valoren la bendición de la Iglesia, es justo que la reciban. A muchos les sorprende que haya quienes valoren esta bendición, negarla sería darles la razón, cerrar las puertas a hermanos y hermanas en diversas situaciones, que esperan ser acogidos en lugar de ser condenados.

No sé lo que podréis ver a lo largo del tiempo, nietos míos, pero poco a poco vamos pasando de querer manejar a Dios para que bendiga lo ortodoxo, aunque pudiera ser falso, condenando como aberración o pecado todo lo demás, a descubrir que lo que Dios bendice es el amor auténtico, la honradez a la hora de formar pareja, sea del tipo que sea.

 

 

 


 

 

 

2024

Un abuelo

1 de enero de 2024  · 

DOLOR EN NOCHEVIEJA

Hoy, primer día del año 2024, en sus primeros minutos, mientras nos deseábamos lo mejor para el nuevo año, ha fallecido mi consuegra, es decir la otra abuela de dos de mis nietos, la mayor y el más pequeño.

En la pasada noche buena estuvieron mis dos nietos con sus padres en casa de sus otros abuelos, y nadie podía sospechar que tan pocos días después ocurriría esto. Es cierto que tenía desde hace años una salud delicada, pero ha sido ese virus que aun sigue acabando con la vida de algunos, lo que nos ha llevado, tras ingresar en el hospital, a este duro momento.

Aún sois muy pequeños, nietos míos, para entender bien lo que ha ocurrido. Quizás yo también soy muy pequeño para hacerlo. Las personas somos criaturas desconcertadas con la certeza de lo efímero que es todo, que somos nosotros.

El cielo, la morada que nos espera, es la esperanza que se os ofrece para situar a quien ha partido, para extrañarle con un horizonte en que volveremos a encontrarle. Sois tan pequeños que conserváis aún creeros fantásticos, no habéis perdido la intuición de poder tocar las estrellas.

Si crecéis como hijos del Amor, y no os perdéis en los límites del escepticismo, ni asfixiéis con la limitada razón vuestro gran corazón, iréis teniendo experiencias que traen el cielo a nuestras vidas, encontraréis la sintonía que permite la esperanza, y que tras las pérdidas que tengamos sirvan para hacernos mejores, para llevar en nuestro corazón a los que partieron, y que, lo mejor de ellos, permanezca en nuestras vidas.

Y vuestra abuela ha partido en plena nochevieja, en plenas fiestas navideñas. Siempre es duro, pero cuando ocurre en estas fechas supone una hipoteca para las próximas, que ya no serán igual, y que supone que muchas personas vean las navidades como un periodo doloroso, hasta lleguen a odiarlas.

Si en todo momento este dolor trascurre en medio de un mundo que permanece ajeno, y sigue en sus afanes y trajines, como si no pasase nada relevante, aún es más fuerte que alrededor de nuestro dolor el mundo esté de festejos, de alegría exultante, donde estás excluido.

Nietos míos, ojalá siempre distingáis la verdadera navidad, donde nos nace Jesús, uno como nosotros, que da su vida por nosotros, como prueba de que podemos fiarnos de él, que puede ser nuestra verdad, nuestra luz y nuestro camino. Esta fiesta nada la puede empañar, esta esperanza todo lo puede acompañar, esta luz puede imponerse a nuestras sombras.

 


 

 

Un abuelo

6 de enero de 2024  · 

EL ESPIRITU DE LOS REYES MAGOS

Nietos míos, un nuevo día de Reyes Magos, un día de excitación y expectación máximas, de apertura convulsa de paquetes, por las que competís por averiguar que contienen. Una vez conocido lo que esconden los coloreados envoltorios, la ilusión pasa al siguiente misterio empaquetado.

Algunas veces descubrís lo que esperabais, y lo exhibís con entusiasmo. Otras, se trata de una sorpresa, que os emociona o en la que casi no reparáis. Con todo, a medida que concluye la expectación, va creciendo la excitación, y es difícil que no haya que intentar contenerla, antes de que parezcáis unos locos diminutos.

Siempre me hacéis recordar a vuestras madres y vuestro tío, cuando tenían vuestras edades, cuando aguardaban ante la puerta del salón, cerrada con llave – para evitar tentaciones – consolados con un chocolate con churros. Algunas veces esperando a que su madre, vuestra abuela, llegase de su trabajo nocturno de enfermera, momento por el que no creo que haya nadie que haya sido tan bien recibida y aclamada.

Somos una familia militante en la ilusión por los Reyes Magos, mantenemos vivos los niños que hemos sido y aún somos, redactamos nuestras cartas con sueños y esperanzas, nos sentimos afortunados de poder compartir el espíritu de los Reyes Magos, por el que nuestros mejores regalos somos nosotros mismos, los unos para los otros.

Incluso cuando ya adolescentes, vuestras madres creciendo rompieron tantos cascarones, a veces destrozándolos, volvimos a encontrarnos siempre con este espíritu. También cuando ya no vivían en casa, y retornábamos todos a vivir plenamente este día.

No solo creemos que existe el espíritu de los Reyes Magos, que se representa por tantos colaboradores en tantos lugares, sino que formamos parte de él, se encarna en nosotros mismo. Por ello, hoy hemos sido y somos niños y niñas esperando ante la puerta del salón, ante la magia de unos reyes, que nos ha tocado y nos ha hecho cómplices de ilusión.

No sabemos lo que nos espera, y llegará el momento en que será muy difícil recrear esta ilusión, ante perdidas y dolores que amenazan la vida humana, pero tratar de que no maten al niño que sois, que somos, que no os impidan encarnar el espíritu de los Reyes Magos, por que siempre os dará luz, os calmará el daño y os mostrará aquella estrella hacia la que caminar.

 

 

 

 


 

 

Un abuelo

14 de enero de 2024  · 

YA 5 AÑOS

Hoy se cumplen mis 5 años como abuelo. Y algo de mi está en esa edad, que maravilla.

Recupero una publicación sobre aquellos ojos negros de los que sigo enamorado y me estrenaron como abuelo

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=612658156162115&id=389583228469610

 


 

 

Un abuelo

13 de enero de 2020  · 

Mañana llega tu primer cumpleaños, y mi estreno como abuelo, y podremos hacer balance. En esta víspera de tal insigne acontecimiento he querido enviarte unas letras en las que se plasman sensaciones de este primera año con tu mirada.

TU MIRADA

Un año con tu mirada,

esos ojos ávidos que te taladran,

con los que soy cómplice de ese escudriño

que desmenuza todo, lo desnuda, lo destapa.

Traspasando las evidencias que esconden el valor,

viendo el por menor y lo intrínseco,

que da nuevas perspectivas, más calado,

abriendo los ojos del alma en los de la cara.

Mirar desde tí es mirar de nuevo,

descubrir tesoros ignorados,

pequeños detalles que hacen que todo torne maravilla,

observando lo que se esconde en lo obvio

Transformar en misterioso lo más manifiesto,

curiosidad que no mata al gato y le da alas,

con las que cuanto anhelo volar contigo,

aunque lo sepa imposible,

al menos seguir tu vuelo,

aprender de tu mirada,

mirar contigo.

 

 

 


 

 

Un abuelo

10 de febrero de 2024  · 

EL PATINETE

Anoche, paseando a nuestra perrita, tuve la ocasión de asistir a uno de esos espectáculos urbanos que la “buena educación” y cierta “soberbia” nos brinda de vez en cuando.

Un señor no mucho más joven que yo, con la ventanilla bajada de su vehículo y algunos acompañantes haciendo coros, increpaba a gritos a un joven que avanzaba en su patinete eléctrico por el carril de su derecha, haciéndole ver que no podía ir con el patinete por la calzada, que tenía que ir a la acera. El joven le indicaba que no podía ir por la acera y que era ese carril por el que tenía que circular obligadamente, y le señalaba un panel de señales que así lo indicaba.

El cerril señor le negaba la razón y continuaba increpándole mientras le adelantaba, prestando más atención a que el joven viera lo enfadado que estaba y desistiera de continuar su camino. Así no debió de darse cuenta de que entraba en zona peatonal y lo hacia a una velocidad inadecuada, ya que la adecuada era la que llevaba el patinete y no permitía adelantarle.

Cuando pasaban a mi altura, tuve ocasión de cruzar la mirada con el joven del patinete, mientras señalaba desconcertado el panel que confirmaba que circulaba por donde debía. Pude decirle que tenía toda la razón, y me devolvió una sonrisa, que parecía acompañar a la paciente resignación enfrentada a la sinrazón, y agradecimiento al respaldo en mantenerse en su camino.

Seguramente lo que este señor querría es que no existieran estos patinetes, que son un auténtico peligro. Y es verdad que pocos señores y señoras mayores se ven en patinete, y es fácil deducir un prejuicio hacia la alocada juventud y esos peligrosos patinetes. Y seguro que habrá locos patinetes circulando por ahí, como locas motos, locos coches y hasta locos corredores. Pero si hubiera que eliminar todos los vehículos que constituyen un peligro, no creo que pudiéramos ni ir andando a ningún lugar.

Quería, con esta anécdota, comentaros algo sobre lo que es tener la razón, o creer que es así sin dejar espacio a ninguna duda. El señor gritón seguro que creía que los patinetes no podían ir por allí, y también seguro que defendía el bien común de evitar el mal de sus peligros. Pero se equivocaba.

Y esto nos pasa a todos con facilidad. Opinamos sobre todo y sobre todos sentenciando verdades absolutas, conocedores del bien verdadero y combatiendo auténticos males. Pero podemos equivocarnos.

Como ayudar a evitar estos errores. Nietos míos, lo primero es ponernos en el lugar del otro, tratar de entenderlo, conocer sus razones, incluso cuando creamos que está actuando mal. Si el señor gritón hubiera atendido la petición del joven de que mirase el panel de circulación, hubiera comprobado que aparecía el patinete con la bici en ese carril.

Otra cosa es cuestionarse las ideas propias, revisarlas, contrastarlas tratando de aprender sobre el asunto, y de hacerlo cuidando la calidad de las fuentes, que entidad o institución las respalda, con qué rigor.

Y por último expresar las ideas con humildad, sabiendo que pueden contener errores, abiertas al contraste y a la discrepancia, dejando la vehemencia y la firmeza solo para aquellas cuestiones en que esté en juego la dignidad de las personas, y aún en estas con ese reparo de que puedes dar la vida por estas ideas pero no imponerlas a nadie.

En vuestras ideas de pequeños, que pueden ser grandes ideas, ya os ocurre que creéis que tenéis razón, no aceptáis otras y queréis imponerlas. Ojalá a medida que crezcáis, lo haga también esa actitud de quien se cuestiona y se pone en lugar del otro.

Y entre tanto mirar en vuestro entorno, y cuando veáis a adultos cargados de razón sobre cualquier tema, diciendo que tal cosa es mala o que debería imponerse algo, sabed que muchas veces el que más bocea, el más ofendido, no tiene más razón.

 

 

 


 

 

Un abuelo

17 de febrero de 2024  · 

A veces tengo dudas de que es lo que pretendo con estos mensajes, dirigidos a mis nietos, desde la total ignorancia del valor que puedan tener, en su día, para ellos.

Quiero agradecer a quienes aprecian mis letras, que ayudan a mi ingenuidad para creer que puedan tener algún sentido, y animan las musas que hablan a mi oído, o al menos a que piense que esto es posible.

Queridos nietos, quiero dar mis razones,

de donde parten letras pretenciosas,

bocetos de legados de valor incierto,

brotando de arrugada mirada

volcada al espejo de ojos tiernos,

recién estrenados asomando al mundo,

que no puedo evitar que me atrapen,

que hagan surgir alas y sueños,

en los que enriquecer una pobre vida,

la de un abuelo que, con sus sombras y luces,

anhela que, de alguna manera,

sea por valor o por rechazo,

os ayude a pensar, a confrontar,

a llenar de sentido profundo

una vida más plena.

 

 

 


 

 

Un abuelo

20 de febrero de 2024  · 

MENTIRAS Y VERDADES

Las mentiras surgen a edades muy tempranas, entre los recursos humanos para conseguir cosas, evitar problemas o mejorar nuestra imagen.

“Ya me lavé las manos”, “solo he comido una”, mamá o papá “me dejan hacerlo”, “yo no lo hice”, “lo hice yo solo”, … Son ejemplos que os resultarán familiares, nietos míos. Para ser justos, el más pequeño de vosotros aún no está muy iniciado en estas artes, y es un pedacito de pan ingenuo.

Conseguir que no os sirváis de estos recursos es educaros, y solo va a conseguirse si este propósito lo hacéis vuestro, permitiendo una lucha para toda la vida que, aunque en ocasiones fracase, merecerá la pena dar.

Una parte esencial vendrá de revisar los objetivos por los que mentimos, ya que hacer el mal para conseguir algo malo, además de hacer daño a otros, os hará mucho a vosotros, aunque en ese momento no lo penséis.

Otra parte, también importante, es la de entender que el fin no justifica los medios. Esto es más difícil de entender, ya que tampoco es virtud esa franqueza absoluta que no repara en daños, cuando no los busca.

Y que veis en vuestros mayores, en vuestro abuelo. Ojala no fuesen testimonios que reeditan vuestra experiencia, pero con más graves consecuencias. Así nos oiréis acusar de mentir a otros, mientras en otros momentos nos veis hacerlo a nosotros, en un mal ejemplo que no puede serviros.

Pero, a medida que vais creciendo, sería bueno que vayáis conociendo lo que vale la “verdad”, sin confundirla con no tener filtros, en los que “nuestra verdad” es un arma contra todo y contra todos. La verdad construye, nuestra verdad no siempre.

Ser sincero se confunde con golpear a todos con “nuestra verdad”, pero si actuamos desde el amor, podremos distinguir “la verdad” y como aplicarla.

No es fácil entender esto, y todos cada día tenemos ocasión de aprender. Por una parte tienes seguro que la mentira no merece la pena, que lo que logras con ella, aunque parece bueno, no lo es, y que -como sabéis cuando os descubren- nos avergüenza, y cuando no, vivimos con el temor de que nos “pillen”, la mentira nos ata y nos pesa, y por eso quiero recordar lo que hace dos mil años dijo el Jesús nacido en Belén “la verdad os hará libres”.

 

 


 

 

Un abuelo

28 de febrero de 2024  · 

LA CHARCA

En una charca se encontraba una rana. Escuchaba sus croares, que parecían una llamada, y en efecto les dio respuesta un pequeño renacuajo, con su vivaracha cola.

Me pareció que la rana estaba agobiada, había llegado a la charca tras conocer otras muchas, considerando que aquella era la idónea para sus renacuajos, pero ya no estaba tan segura de su decisión.

En esa charca había otras ranas y renacuajos, pero no entendía muchas cosas que pasaban en ella, que se limitaban a rutinas anodinas. Rana y renacuajo eran muy creativos y fantásticos, apresados en una charca donde no fluía el agua. El renacuajo a veces se desanimaba, y veía a la rana lamentarse.

Un viejo lagarto, amigo de la rana, viendo sus preocupaciones, le comentó sobre la charca, y sus habitantes, de cosas que la rana no apreciaba, bajo la pesadumbre que vivía. El lagarto conocía muchas charcas, y era verdad que podía merecer la pena mudarse a otras mejores, pero en todas había luces y sombras, y no era difícil acertar con la mejor por lo que ofrecían. Lo que si era seguro es que siempre se puede hacer mejor lo que se vive, según cómo lo hiciera.

La rana trataba de evitar que el renacuajo viera sus disgustos con la charca, y darle más valor a lo que tenía de bueno. No sabía si seguiría en esa charca o buscaría otra charca mejor, pero ahora sabía que lo bueno lo encuentras si lo buscas, pero también si lo afirmas sobre lo demás en lo que vives.

Aunque hay cosas muy difíciles de iluminar, con mucha frecuencia, la luz que encuentras es la que das, y depende más todo de como lo vives, que de lo que toca vivir.

 

 


 

 

Un abuelo

1 de marzo de 2024  · 

ASUMIR RESPONSABILIDADES …

En un mundo ideal, un alumno se habría acercado a la profesora, tras haber roto un muñeco que usaban en clase, con éste en sus manos, y habría reconocido que lo había roto, y explicado como al enfadarse con otro compañero, golpeo al muñeco que cayó y se desprendió su brazo y uno de sus ojos. El niño pidió perdón y lamentó lo ocurrido. Sus padres, cuando fueron informados, afrontaron los gastos de su arreglo y hablaron con su hijo de la necesidad de tener más cuidado y no enfadarse con violencia. También valoraron que lo hubiera reconocido, se hubiera responsabilizado sin escusas del daño. Acordaron que parte de su propina iría para pagar este gasto.

En otro mundo, menos ideal, sería la profesora la que encontraría roto al muñeco, y los alumnos se habrían apresurado a insistir en que no habían sido ellos, los que lo rompieron. Algunos habrían dicho que vieron a tal o cual niño con el muñeco, incluso con acusaciones más concretas sobre presuntos culpables, ante las que estos -aparte de negarlo todo- recordaban hechos parecidos en los que otros niños y otras niñas habían roto algo, como si así fuese menos grave lo sucedido. Si se llegase a probar la culpa de alguien, sus padres al enterarse, además de defender a su hijo o hija, expresarían que fueron otros los que los provocaron, o que el muñeco no tenía la calidad mínima para resistir la manipulación del alumnado, o que había sido descuido de la profesora, y le harían llegar al presunto culpable, que no había tenido importancia, que no tenía responsabilidad sobre ello, o como mínimo que otros eran más culpables.

Parecería que el primero, en el mundo ideal, era el maltratado, el castigado, el que sufría lo que había pasado, mientras el segundo, menos ideal, salía bien librado, no tenía que lamentar nada y sus padres le defendían. Pero nietos míos, no se cuando lo lograreis entender, o siquiera si llegareis a entenderlo algún día, pero yo deseo para vosotros la suerte del maltratado, el bien querido por sus padres y en el que crecerá una persona responsable y auténtica. Parecerá envidiable la suerte del segundo, pero sus padres lejos de quererle bien van por el camino más cómodo, el que no les supone tener que afrontar problemas que pueda causar su hijo o hija, considerando todo como cosas de chiquillos y quitándoles hierro, enseñando a no reconocer la responsabilidad y a excusarse ante lo que no hagan bien.

Pero es difícil aprender esta lección, ya que, en el mundo de los adultos, al más alto nivel, vemos como no se reconoce lo mal hecho, se buscan excusas y formulas para no asumir responsabilidad, se reprochan a otros lo que hayan hecho mal, como si así fuese menos grave lo que he hecho yo, y se recurre a la mentira para eludir culpas y echarlas a otros. Aparte de lo que signifique el daño directo que hacen estas personas tan importantes, no es menor el que se desarrolla en la mentalidad que se traslada a los niños y a las niñas de este momento, y de cuales son las lecciones que aplican en lo que viven.

 

 

 

 


 

 

Un abuelo

2 de marzo de 2024  · 

Anoche, una de vuestras madres, nietines míos, me llamó acongojada por la mala noticia que otra mamá, muy querida por ella, le había dado: que su hijo de 5 años tenia una enfermedad seria, de las que comprometen la salud durante demasiado tiempo, y hay que combatir con fuerza.

La enfermedad de uno de vosotros, pequeñines, en la medida que sea grave, es tan inadmisible que rompe todos los esquemas, y se te caen todos los pilares con los que afrontas la fragilidad del ser humano.

En ocasiones, es el propio enfermito el que se hecha a las espaldas el reto a su felicidad y nos da lecciones de cómo levantarse y de cómo volver a sonreír.

Sabiendo que estáis expuestos, y lo poco que valoramos la salud hasta que la perdéis, querría agradecer veros así, y permanecer así toda vuestra infancia y juventud, y que sea solo la lógica de mi salud decadente, la que lo complique un poco.

Cuantas preocupaciones, enfados, ofensas, tristezas, no resisten si se confrontan a lo que de verdad importa, las pocas casas trascedentes, por la que merece la pena vivir.

 

 

 


 

 

Un abuelo

9 de marzo de 2024  · 

IGUALDAD

Ayer se quiso dar especial visibilidad a la lucha de la mujer por la igualdad. Y vuestro abuelo tiene especial interés en que entendáis lo que esto significa, y lleguéis a vivir en esta lucha, en la que parece que hemos avanzado mucho, y máxime si comparamos con culturas que llegan a cotas inimaginables contra la mujer, pero aún en realidad estamos muy lejos de que sea real para la inmensa mayoría de las mujeres.

Y este interés no deja de partir de un reconocimiento, que bien le pesa a vuestro abuelo, que es el de ser machista, pero consciente de ello y de las injusticias que supone.

No se lo que os depararán los próximos años, hasta que lleguéis a tomar cierta consciencia de esta realidad. Ya ahora os he visto salir del cole con dibujos o manualidades celebrativos, y también asumir roles de mamá, princesa o bailarina, y por otra parte de bebé, motorista, conductor o superhéroe, típicos y tópicos, con momentos de interacción esperanzadores donde todo es posible.

Algunos obstáculos para avanzar en igualdad pueden parecer contradictorios, y por eso son los mayores enemigos para lograrla. Así tenemos el eludir la necesidad de avanzar en la igualdad con argumentos que defiendan que no es bueno ni machismo ni feminismo, con una idílica afirmación de que no somos rivales sino compañeros. Y en términos de igualdad si que se cumple inexorablemente que estás con ella a fondo, o contra ella.

Otra sutileza, que pone palos en las ruedas, es la de situar a la mujer en un pedestal, para evitar elegantemente el afrontar la igualdad. Y también están de moda postulados que rozan lo grotesco, que frivolizan sobre ser hombre o mujer, o lo dejan a una opción libre que puede ejercerse según el interés personal.

La que parece más razonable, pero también dificulta alcanzar la verdadera igualdad, es la de afirmar que lo justo es que prevalezca el mérito y la capacidad, sea el género que sea, sin tener en cuenta que no existe una igualdad de oportunidades real, que comienza desde los roles y esquemas domésticos y familiares, donde lo que se ha avanzado en empoderamiento de la mujer, dista mucho de ser correspondido por la asunción de dedicación a los cuidados y a la familia por los varones, aún muy tímida y subsidiaria. Las paridades y discriminaciones positivas solo son un pequeño intento de compensar una eternidad de injusticias, y de visibilizar a las mujeres en ámbitos con déficit, en tanto llega una auténtica igualdad de oportunidades.

Ojalá vuestra generación consiguiera vivir unos planteamientos justos frente a la familia, los cuidados, lo doméstico, y lo profesional, lo social y el liderazgo.

 

 

 

 

 


 

 

Un abuelo

20 de marzo de 2024  · 

AL ENCUENTRO

 

 

 


 

 

Un abuelo

3 de abril de 2024  · 

TODO VA A TERMINAR BIEN

Cuando os veo correteando, entre risas divertidas y llantos peleones, nietos míos, me pregunto que mundo os estamos dejando, que mundo os espera.

No es fácil ser optimista, ni estar muy satisfecho con nuestro legado, en medio de tantas noticias que encogen el alma y ennegrecen el porvenir. Pero vuestros mayores, papás, mamás, abuelos, abuelas, tíos, tías, y demás familia y amigos, tratamos de que os vaya bien, que seáis felices, al menos que estéis lo más contentos posibles y lo menos posible padeciendo. No se que tal lo estamos haciendo, ya que no es fácil buscar vuestro bien y que coincida siempre con que estéis contentos, y en ocasiones, os parecerá que muchas, vuestro bien se esconde tras lágrimas, frustraciones y pérdidas.

En un dialogo cinematográfico escuche en una ocasión la afirmación que me impresionó, que expresaba que “todo va a terminar bien, y que si no era así era porque aún no había terminado”. Y de eso quería hablaros hoy.

Y quería hacerlo en estas fechas de Pascua, en la que los cristianos celebramos la buena nueva de que el amor lo vence todo. A veces lo ves de forma palpable, exultante. Otras parece que se queda en un eslogan bonito pero incumplido. Incluso puede llegar a ser lacerante y ofensivo, ante quien ha sufrido pérdidas terribles, al que se le ha hecho de noche la vida, sin posible esperanza ni sentido.

Pero, por difícil que sea verlo, es real si piensas que no todo termina ni cómo, ni cuando nos parece. Que existe algo que trasciende todo y a todos. Y ese algo termina bien.

Ojalá experimentéis esta convicción, ojalá os ayude a dar sentido a lo que os toque vivir, y al menos a hacerlo con esperanza.

 

 

 


 

 

Un abuelo

5 de mayo de 2024  · 

ORFANDAD

Vuestro abuelo, “nietines” míos, ya es un huérfano. Se nos ha ido el “bisa” y hace casi cinco años lo hizo la “bisa”, que solo conoció a la mayor de vosotros.

No es lo mismo la orfandad temprana de un niño o de un joven, que la que llega a los sesenta y seis años, pero siempre te deja expuesto a cierta intemperie, sin esa casa donde naciste, sin ese techo.

Y te das cuenta que ahora eres la casa y el techo de otros, y pones todo el empeño en acogerles. Ojalá pueda hacerlo mucho tiempo, y hacerlo bien.

Desde que yo nací, mis padres han tenido una fortuna inmensa, que pido para mí, la de ser ellos los primeros en partir, la de no haber perdido a nadie de los que tenían bajo su techo. Encarecidamente lo pido, ser yo el primero en partir.

 

 

 

 

 


 

 

Un abuelo

9 de mayo de 2024  · 

¿DÓNDE ESTÁ EL "BISA"?

Con el fallecimiento de vuestro bisabuelo nos encontramos que cuando habéis ido pasando por su casa nos preguntáis “¿dónde esta el “bisa”?. Y aquí surgen las apelaciones a un cielo y a que ya está con la “bisa”, y que de alguna manera sigue con nosotros.

Mi nieta mayor, al acostarse, da un beso a unas fotos, donde está con su bisabuelo y su bisabuela. El más pequeño de mis nietos mira por la ventaja buscando al bisa que le dicen está en el cielo. Y el mediano pregunta con frecuencia cuando van a verle.

No es fácil explicar donde está el bisa, no es fácil explicárnoslo. Y a la vez es muy sencillo.

Hace dos mil años que un hombre dijo que nos preparaba morada con él, donde no habría dolor ni muerte, donde seríamos todo lo bueno que somos, todo lo de Dios que somos. Y se trata de fiarte de ese hombre.

Así el bisa se habría reencontrado con la bisa. Así nos estarían esperando, ya que es un viaje que todos haremos.

Y si aquel hombre no era de fiar, o lo que nos han contado de él no era cierto. Ya no habría nada de Dios en nosotros, ya no habría Dios.

Vuestro abuelo siente y cree que hay Dios en él, en cada uno de nosotros. Por eso trata de ser lo mejor posible, y que los demás puedan recibir algo de ese Dios.

No se trata de ser creyente, como si fuese una manera de asegurarnos la salvación eterna. Muchos que así creen hacen daño, no reconocen a Dios en ellos, ni lo testimonian. Esta fe no sirve. La que sirve es la que te ayuda a reconocer a Dios en ti, la que te hace mejor.

La alternativa, ciegos para esa luz, puede ser un sindiós, un sinsentido, que se lleva lo mejor posible tratando de no pensar mucho en ello, y las pérdidas son desesperanzadas. Gracias a Dios, mucha gente con un gran Dios interior, aunque no creen en él, hacen mucho bien, y tienen vidas con sentido y plenitud. Es una de las grandezas del hombre, cuando es instrumento de Dios y del bien, aunque no lo sepa..

Quisiera para vosotros, nietos míos, que lograseis ser instrumentos de Dios, ojala con la consciencia que da la fe, pero por encima de todo haciendo el bien propio de estos instrumentos.

 

 

 


 

 

Un abuelo

15 de mayo de 2024  · 

LUCHA DE LOBOS

La famosa historia de los dos lobos que luchan en el interior de cada uno, uno bueno y otro malo, y de como vencerá aquel que alimentemos, sirve a vuestro abuelo para hablaros de vuestros lobos, que más o menos son los míos también.

Sois muy pequeños, pero ya con luces y sombras, ya con esa lucha entre lobos. Los que os queremos tratamos de ayudaros a alimentar al lobo bueno, pero no es fácil, y cometemos errores, aún cuando queremos hacerlo bien.

Cuando ponemos la lupa en vuestras fortalezas, aplaudimos vuestro buen hacer, potenciamos solidaridad, generosidad, empatía y fraternidad, sin duda estamos alimentando al lobo bueno. En la medida que no lo hacemos le quitamos fuerza.

Cuando queremos quitar hierro a vuestras sombras, considerarlas cosas de chiquillos, o miramos a otro lado, podemos ayudar a que baje la guarda el lobo bueno, a minusvalorar los daños del lobo malo, y que este prevalezca.

Cuando os juzgamos y condenamos, creemos conoceros y sabemos que se espera de vosotros, y nos quedamos con todo aquello que refrenda nuestro juicio, que confirma nuestro diagnóstico, y máxime si lo hacemos delante de vosotros, sin duda alimentamos el lobo malo, dejamos morir de inanición vuestra autoestima, alentamos lo esperado.

Cuando, frente a lo que os toca vivir, os transmitimos insatisfacción, os hacemos sentir nuestra frustración por lo que nos gustaría fuese de otro modo, creyendo que lo importante es lo que pasa, lo que hacen unos u otros con vosotros, y no os enseñamos que lo importante es cómo lo vives, a adaptaros y aprovechar todo lo bueno, ya que normalmente no vais a tener control sobre lo que ocurre, y solo en como vivirlo. En este caso también debilitamos al lobo bueno.

Lo más difícil es reconocernos, revisarnos a ver que lobo alimentamos, con la mejor intención, o llenos de razón. Y ayuda mucho desconfiar de nuestro proceder, los mayores errores vienen de quien cree tener más razón, dejar de mirar lo que otros tendrían que hacer y como afecta a vuestra educación, y en como sois o dejáis de ser, para asegurarnos de que alimentamos el lobo bueno.

Ojalá vayamos acertando a alimentar al que os va a hacer mejores y más felices. Ojalá vuestro abuelo vaya mejorando en esto.

 

 

 


 

 

Un abuelo

3 de junio de 2024  · 

ODIO

Peinando canas, y pocas, corres el riesgo de que proyectes tu decadencia en lo que te rodea, en este momento que te toca vivir. Igual que uno conoció momentos mejores, cree recordar, como mejores para todos, otros tiempos.

No se si ya tenéis oído, y menos como lo veis, esa sensación generalizada de vivir tiempos donde el odio y el conflicto nos están llevando al miedo o a una belicosa beligerancia, donde no cabe el respeto al otro, a sus ideas, y menos el diálogo y el encuentro.

No es nada nuevo, pero no por eso deja de ser muy preocupante. Si pudiera os contagiaría de un virus bondadoso que es el gusto por conocer la historia, por el conocimiento de los hechos, buscando la mayor objetividad posible, y por que sobre ellos tuvierais una interpretación, una visión, que intente distinguir lo que ha servido para bien de la humanidad, para continuar esas sendas, y lo que la ha dañado, para evitar éstas.

No es fácil, ya que la historia está llena de hechos gloriosos, para unos, que fueron terribles, para otros. De justificaciones del dolor, en nombre de dioses, patrias y reyes, y de valores que algunos añoran y otros temen. De imposiciones en nombre de la verdad, de represión a lo diferente, de moralidades excluyentes, de hipocresía cobarde, de miedo a la libertad. Y sin olvidar que la historia es femenina, pero está llena de testosterona, y casi siempre contada desde, por y para los varones.

Curiosamente, se nos ha ido una generación, la que comenzó el siglo pasado, venerada por sus valores, por sus sacrificios, por sus sufrimientos, y por como hicieron progresar nuestro país. Y todo eso es verdad, pero también que fue la generación que vivió el odio mas extremo, que justificó lo injustificable por sus ideales, y murió y mató fratricidamente, y donde algunos aplicaron la mayor represión para imponer sus ideas e intereses.

También se nos está marchando una generación, la que vino tras esos odios, que vivió la imposición de unos valores, pero logró progresar, y poco a poco parecía salir de un largo túnel. Pero el odio no se marchó, llegó en forma de terror, de muertes absurdas por causas que no podían justificarlas.

La generación de vuestro abuelo, formamos familia en épocas de transición. Parecía que la reconciliación era posible, que podíamos ser “libres sin ira”, y que por fin nuestro país podría homologarse a esa Europa a la que envidiábamos por una parte, y por otra tradicionalmente dábamos la espalda casi siempre. El terror continuó demasiado tiempo, y conocimos como otro terror, que llegaba de fuera, nos metía de golpe en el odio internacional, en el que sufren culturas, religiones e ideologías, exportado a todo el mundo.

Y ahora, que parece haber quedado atrás el terror patrio, aunque continúe y crezca el internacional, brota el odio generosamente, al punto de que muchos temen opinar, y otros lo hagan con tal agresividad e imposición, que den miedo o inciten al conflicto.

Y, nietos míos, que podemos hacer frente a este mundo, donde se ofende, se insulta y se agrede tanto, donde cada uno da crédito a sus cuentos y desconfía paranoicamente de lo que se oponga a ellos.

La respuesta, tal como lo ve vuestro abuelo, está en la educación, en la “buena educación”, en la autocrítica, y en una cultura del encuentro, donde luchemos por el respeto mutuo. Y de esto, como hay mucho que tratar, lo haremos otro día.

 

 

 


 

 

Un abuelo

7 de junio de 2024  · 

FELICIDADES BISA

Hoy hace 98 años mi abuelo registró el nacimiento de un hijo suyo, aunque en realidad había ocurrido un 3 de junio de 1926 (Corpus Christi). Este niño con el tiempo sería mi padre y vuestro bisabuelo, nietos míos.

En estos días le habéis visto y oído en videos cantar cumpleaños feliz (han sido durante unos años sus principales ocasiones como buen cantante que siempre fue), y como os han explicado el que ya no está con nosotros, pero ha ido a un lugar estupendo, y de alguna manera está aunque no se le vea, habláis sin entenderlo muy bien de eso que oís. Curiosamente, al hablar de que ya no está, el más pequeño de vosotros, quizás el que solo entiende que se ha ido, ha recogido en su carita un penar, y sus ojos durante un momento se han vuelto tristes.

Hoy solo quiero haceros llegar la felicitación que ha hecho al bisa vuestro tío, al que tanto queréis y sofocáis, y que siempre ha tenido una relación especial con el bisa:

"Felicidades abuelo, que hoy estas en nuestras mentes y corazones de tú familia.

Con tus seres queridos en el cielo celebramos tú cumpleaños y desde allí protégenos de todo lo malo. Aquí te echamos de menos pero seguro que eres feliz.

Reunido con tus padres, hermanos y amigos, estáis juntos para celebrar la fiesta, felices. Tú cantando rancheras y tocando la guitarra."

 


 

 

Un abuelo

16 de junio de 2024  · 

GRADUACIÓN RENACUAJOS

He tenido la fortuna de poder dirigir unas palabras en la fiesta de fin de primer ciclo de educación infantil del menor de mis nietos. El texto mejoró mucho con las aportaciones de su madre, pero quería aquí y ahora plasmar lo primero que me surgió, tras proponerme preparar estas letras para tan importante evento:

"Ese musical timbre alegre, precede al feliz instante de unos pasitos que anuncian una sonrisa asomando por la puerta de Renacuajos.

Siempre con esa custodia de quienes ponen todo para esas horas que hacen crecer lo mejor de esas niñas y de esos niños, dejando huella imperecedera en lo que son, en lo que serán, y agradecimiento de las familias, confiadas en lo más importante que pueden confiar.

Y como todo lo bueno tiene final, llegan los últimos días de “renacuajos”, y algo tan importante se debe celebrar.

La primera “graduación”, la de mejores notas, la más feliz, aunque también la menos consciente, es una gran fiesta, que, aunque esconde una despedida, está llena de haberos tenido con todo vuestro encanto y magia, con tantos acoger lágrimas que devienen en risas, con todos esos trajines agotadores, y admirables encierros con estas fierecillas.

Niños y niñas, algo de Renacuajos lo llevaréis siempre, algo vuestro quedará en Renacuajos."

 

 


 

 

Un abuelo

26 de junio de 2024  · 

FELIZ CUMPLEAÑOS

Hoy cumple años una de mis hijas, una de vuestras madres, nietos míos. Os hablo de ella.

En su nombre conjuga dos mundos relevantes, donde hemos plantado raíces nuestra cultura, el “Hannah” hebreo, y el “Paulus” latino, mezcla de fuentes bíblicas y romanas. Y su significado es entrañable, comenzando por el “bendecida por Dios” para llegar a “humilde”, y que no es esa “gracia pequeña” que puede parecer, como una vida que no es tan simpática como debiera, con todos sus reveses y dificultades, sino de bendiciones de las que no presumir, cualidades luminosas, creativas, embelesantes, que parecen pequeñas en medio de infortunios que se crecen, cuando no lo merecen.

Esa magnífica bendición que son mi nieta mayor y el menor de mis nietos, a pesar de las lágrimas preocupadas ante los males que les amenacen, del sueño acumulado por noches insomnes, de resignados nuevos cauces para una vida, donde ya no hay lugar para muchas cosas perdidas, de sensaciones de tener en su casa de herrera, esplendida forjadora educativa de tantos niños y niñas, ese “tenedor de palo” de padres superados por lo difícil que es, cuando lo que forjas está siempre tan dentro de tu corazón.

Cuando la veo, lo que encuentro es un montón de motivos para dar gracias a Dios. Gracias por que llegaste a la vida de tu madre y de la mía, aportando mucha paz, apuntando ya esa magia de tu encanto, y la alegría payasa y divertida. Gracias por que creciste bien, con ese punto de orgullo retador y de coherencia y responsabilidad. Gracias por que luchaste por tus sueños, y aunque no fueron pocas las trabas, perseveraste, y ahora lo vives, y tienes que seguir luchando ante las nuevas peripecias que llegan. Gracias por formar una familia, añadirnos un hijo a la nuestra, con el que uniste tu vida, y luego dos nietos, que son mucho más de lo que nadie puede merecer, que podrían justificar el universo solo por que puedan mirarlo con sus ojos.

Y hoy, que se hacen años de su llegada, la pediría que se mirase bien, que se sintiera bendita, que se cuidara mucho, cuidando a los suyos, y pido a Dios que podamos seguir recibiendo su gracia, que no es pequeña como ella la ve, solo que no quiere presumir. Que presuma de felicidad, de disfrutar cada luz de su vida, y que las sombras solo sean lugares de tránsito, desde donde saltar a nuevos soles.

 


 

 

Un abuelo

19 de julio de 2024  · 

Así piensa, siente, vive y es ... este abuelo

 

 

Ofelia Rodriguez

16 de julio de 2024  · 

Es difícil entender el método de algunos padres que piensan que los hijos los tenemos hasta los 18 ó los 21 y después se tienen que ir.

Yo pienso diferente y respeto al que no piense igual que yo.

Quiero que mis hijos vengan a buscar de comer y se lleven hasta el papel de baño cuando tengan 22 años.

Quiero que se detengan a cenar cuando haga su comida favorita con su familia, si la tienen, a los 34 años.

Quiero que vengan a almorzar los domingos en familia y prepararles viandas para llevar cuando se enfermen a la edad que sea.

Quiero estar para ellos siempre que me necesiten y quieran hablar, tomarse un café y arreglar el mundo....

Quiero ver sus ojos brillar cuando estén abriendo sus regalos que querían para Navidad a los 40 años o cuando llegue con un cupcake y una velita para cantarle feliz cumpleaños.

Quiero que sepan que estoy a una llamada y que mi casa esta siempre abierta para ellos y toda su descendencia.

Serán y seguirán siendo para siempre mis amados hijos, no es una tarea temporal. Amaré y acompañaré a mis hijos hasta que no esté más en este mundo.

 

 


 

 

Un abuelo

9 de sep. de 2024  · 

UNA BODA

Cuando la espléndida puerta catedralicia pulcra dejo entrever la silueta de la novia y de su padre, la emoción del novio se había contagiado a todos los presentes.

Allí estaba casi toda la familia, faltaban una extensión londinense que había vivido otra espléndida entrada, la de llegar a la vida la más pequeña de nuestras criaturas, vuestro primo. queridos nietos míos. Una feliz llegada tras ponérselo difícil a los padres, por si no tenían ya claro que la maternidad y la paternidad es cosa seria.

Motivos para festejar, aquí y allá, compartidos en la distancia.

Quería plasmar unas letras, por si tenéis a bien echarlas un vistazo algún día, nietines. Vuestros trajines y juegos, quizás lo recordéis como uno de esos días especiales que apetecía que durasen para siempre. Para vuestro abuelo también fue así. Testigo de una celebración que priorizaba lo que significaba para los novios, su verdad tan profunda y destacada, y como apreciaban a familiares y amigos presentes, con momentos muy emotivos. Una pareja que se quieren tanto y tan bien, que nos quieren a todos así.

Cuando comentaron que todo iría bien por que se les daba muy bien hacer el tonto, tenían tanta razón: cuanto sabiduría y vida reflejada en alegría y buen humor. Sin duda no siempre será fácil, pero cargarse las pilas así, y buscar la salida hacia estas luces, será la mejor fórmula para ir adelante.

Amen para estos novios. Queréis tanto como se os quiere. Lo hacéis fácil.

 

 


 

 

Un abuelo

6 de noviembre de 2024  · 

DANA

En estos días, queridos nietos, nos asomamos a una ventana (a través de los medios de comunicación, de las redes sociales y de lo compartido con los que nos rodean) donde contemplamos con desolación la destrucción, las muertes y el dolor que han sufrido en algunas zonas de este país, especialmente en Valencia.

Valencia es una tierra que aprecio de forma especial, me acogió durante 14 años de mi vida, desde adolescente a ya padre con mi primer hijo, que fueron los de formación y puesta en marcha de mi proyecto vital. Allí tengo familia, hermanos y sobrinos, y amigos de grato recuerdo con los que compartí momentos extraordinarios. Afortunadamente no conozco pérdidas personales, aunque si daños y la gran afectación que sufren.

Posiblemente pasaría en muchos otros lugares, donde salga lo mejor del ser humano, pero siempre admiré en valencia ese emprendimiento cooperativo, aprecio por la música y el arte, por asociarse estimando las bondades de hacer cosas juntos, de confianza y cierta informalidad, que hace más libre de convencionalismo, aunque desde la rigidez formal de las gentes del norte, pueda parecer que falta seriedad y compromiso, pero que distingue donde merece la pena hacerlo.

Las fallas son consustanciales a muchos valencianos, con unas agrupaciones llenas de vida y con las que están implicados a fondo, para concluir con ese absurdo – cuando lo vemos desde otras mentalidades – de destruir con fuego todo ese trabajo, ese arte, en aras de purificación, de superar todo lo de malo que existe y apostar por un nuevo renacer.

Ha sido este pueblo, y también mucha gente de otros lugares, que, ante la tragedia de un desastre histórico, se ha implicado en echar una mano, en superar la desgracia y apostar por un nuevo renacer.

Quería dejaros esta reflexión, mis nietos, por si algún día en el futuro os hablan de este drama, llamado Dana, y que oigáis sobre esta gente magnífica, aunque también os cuenten de aquellos que, por negligencia, incapacidad, interés u otros viles motivos, han contribuido a la desgracia, cuando les correspondía ser los que la aliviaran en primera línea. Y de otros que aprovechan todo para capitanear la indignación esperando dañar a sus rivales políticos y captar votos.

 

 

 

 


 

 

Un abuelo

7 de noviembre de 2024  · 

EL PRIMER DÍA DEL RESTO DE NUESTRA VIDA

Al despertar, cada día, nos situamos en esa realidad: es el primer momento del resto de nuestra vida. No sabemos mucho más, ni la cantidad ni la calidad de vida que nos espera, solo tenemos la pista del punto de partida, el cómo estamos en ese momento, el que disfrutamos o nos aqueja, pero sea como sea que nos encontremos, la incertidumbre o la ignorancia es total.

Vosotros, mis nietines, también amanecéis así, pero no sois consciente de ello, ya que tenéis un conocimiento superior, que perderéis con los años, el de la inmediatez, el jugaros todo – nunca mejor dicho – en cada momento.

Vivir así cada momento, sin hipotecarlo a las dificultades, adversidades, ambiciones, sueños, proyectos, recelos y temores, buscadores de vida futura que pueden machacar la presente, y muchas veces con escaso mérito para tales daños.

Por eso, vosotros, pequeñines, formáis parte de lo mejor de mi presente, de mi cada día, vivido sin hipotecas. Y dedicaros lo que pueda y lo que necesitéis de mi tiempo y energías, es de lo mejor y más vivo que tengo.

Hoy he comenzado el primer momento del resto de mi vida, junto con vosotros. Y hoy forma parte de esos días en que te enfrentas a un reto, de esos que pueden cambiarte la vida, ojalá sepa vivirlo bien. Tengo en vuestra abuela especialmente, en toda la familia, y en los amigos, un magnifico soporte para lograrlo. Y en vosotros toda la ilusión y energía que ponéis en la vida, en mi vida, aunque a veces venga envuelto en el ruidosos jaleo, en el intenso follón que montáis. Bendito lío, benditos niños, cuidaros y que os cuiden mucho, que el resto de vuestra vida poco a poco os lleve a crecer bien, y que yo lo vea o me sintáis presente de algún modo.

 


 

 

Un abuelo

28 de diciembre de 2024  · 

SALVADORES

Las primeras luces cotidianas

golpean mi ventana.

Con un suspiro profundo

el corazón rebosa,

asfixiado por su dureza.

Enfoco la jornada

con velas desplegadas,

que transitan esperanzadas

por sendas animadas.

Y algunas veces,

tras un timbre histérico,

se os abre la puerta,

criaturas intensas,

locos juguetones,

que me sacan de mí,

y me enternecen,

me conquistan,

me sanan,

me salvan.

 

 

 


 

 

Un abuelo

30 de diciembre de 2024  · 

NOS LLEGÓ EL BIEN

Hace algo más de dos mil años llegó para todos, lo creas o no, el “Bien”. Lo hizo en tierras donde hoy reina el fanatismo, el miedo y el odio, que engendran dolor y muerte en dimensiones inhumanas. También es frustrante que tras la llegada del “Bien”, en nombre de éste, se haya causado tanto dolor a lo largo de la historia.

Pero pese al empeño que ponemos en devenir malignamente esta realidad, lo cierto es que muchas personas han sido conquistadas por este “Bien” y lo regalan cada día en sus vidas.

Hoy quiero contar una historia desconocida que ocurrió en aquel momento. Es la historia de tres seres alados que, atraídos por esta noticia, quisieron conocer el Bien. Fijaros que son tres, como vosotros, nietos míos.

Se trata de una luciérnaga de potente iluminar, que trasformaba la noche en día en su entorno. También había un gran mirlo, que pese al tamaño no cesaba de revolotear inquieto. Y, por último, un pequeño Estornino, que tan pronto se posaba observador reparando en todo, como sus alas entraban en frenesí aéreo.

María, aquella mujer por la que nos llegó el Bien, estaba molesta con estos tres revoltosos, que solo querían verle. La luciérnaga deslumbraba su cara, el mirlo se abalanzaba con demasiado empeño, y el estornino lo inquietaba al ser casi imposible ver donde estaba.

Pero muy pronto, la sonrisa del “Bien”, puso en evidencia que lo que Luciérnaga, Mirlo y Estornino querían era reconocerlo y agradecerlo. Y que aportaban lo mejor de ellos mismos para ponerlo a sus pies. La fantasía de la Luciérnaga, criatura mágica llena de luz. La gracia del Mirlo, con su afán juguetón. El encanto del Estornino, con una lucidez impropia de tan pequeña criatura.

Y así, además del oro, el incienso y la mirra, en aquel portal de Belén, llegaron la fantasía, la gracia y el encanto.

 


 

 

2025

 

 

Un abuelo

4 de enero  · 

2025 – SER FELICES.

Ya estrenamos el año 2025, vosotros os vais a meter en el sexto, el quinto y el cuarto de vuestros años, verdadera escalera de color de un trienio magnífico en el que habéis aparecido por este mundo.

Todos queremos que sea mejor que el 2024, pero seguramente tendrá herencias de éste, con luces y sombras, hasta que un deseable mejor 2026 nos cambie el calendario.

Este año para el abuelo es de expectación y reto, nunca vividos, para luchar cada amanecer gratuito, en el que la posibilidad de teneros cerca es el mejor aliciente.

Para vosotros pido que seáis felices. Parece mucho pedir, sin duda lo es, pero en esto no se puede hacer rebajas. Poner todo de vuestra parte con este objetivo.

Y hay un truco para la felicidad, que es la bondad. No es posible ser verdaderamente feliz si no se es bueno. Puedes tener satisfacciones, puedes alcanzar sueños, que es magnífico, pero las sombras en tu corazón cercenan la felicidad.

Por eso os pido que intentéis ser buenos. Yo se que lo sois, que tenéis una empatía acrisolada, sobradamente probada, que es el sentimiento y la experiencia que mejor representa la bondad.

Pero hay trabajo, esa necesidad de salirse con la suya, de ser el primero, de llamar la atención, de manejar el cotarro, los celos, la apropiación de lo que no es tuyo, alguna mano ligera, alguna histeria victimista, alguna triste frustración, … Esto y mucho más es lo que hay que moler y madurar, para lograr probar en algún momento la verdadera felicidad, que se obtiene de como actúas y de que te importa.

Vuestros padres y abuelos, además de mucha otra gente, quieren ayudaros acompañando este proceso, aunque a veces nos despistemos y molestemos más que otra cosa. Nuestra intervención ha de ser solo la necesaria para ayudar a lograr que os percatéis de las sombras y las llenéis de luz. No necesitáis nuestros juicios ni condenas, nuestras razones, por buenas que sean, emanadas de un presunto conocimiento y de vuestro devenir, pero que estereotipadas, se centran y acrecientan las sombras, cuando deberían ser las luces las que destacasen.

Para nosotros es fundamental primar lo bueno de cada uno, que no quiere decir mirar a otro lado en los problemas, ya que es muy importante, y se paga muy caro el restar importancia, el justificar, el no dar crédito y buscar culpas y culpables ajenos. Estas sombras no tratadas crecerán con vosotros y os harán muy infelices.

La bondad en este mundo parece algo débil y cursi, y parece que os sitúa como ovejas en medio de lobos, además de que los hijos de las sombras suelen ser más astutos que los hijos de la luz. Pero en la medida que amuebléis con amor vuestra vida, hagáis de ello una fortaleza que resiste todo, y una lucidez que desprecia las argucias, estaréis más cerca de la verdadera felicidad.

 


 

 

Un abuelo

3 DE ABRIL DE 2025 · 

RESISTENCIA A LA FRUSTRACIÓN

Mis queridísimos nietos, con más frecuencia de la que os gustaría algo no sale como querríais, algo que os gusta no lo podéis tener, algo que deseáis se frustra, y llegan límites necesarios que alteran vuestros planes, o como consecuencia de alguna conducta os veis privados de cosas.

Y así nos pasa a todos. También a los adultos, y con ellos a vuestro abuelo. A veces sufres frustraciones, las cosas no salen como esperas, y vives cosas que no deseas, que sufres.

Y aquí surge algo muy importante: “la resistencia a la frustración” y también una palabra muy de moda hoy: “la resiliencia”.

En estos tiempos los padres y las madres que tienen un empeño educativo, y que saben querer a sus hijos (cosa difícil que nada tiene que ver con satisfacerles en todo, ni con protegerlos y defenderlos a ultranza y si con poner límites y que aprendan a enfrentarse a las consecuencias de sus actos) se enfrentan al objetivo de que sean felices (no poca pretensión en nada relacionada con que todo les vaya bien), e intentan que estéis contentos y disfrutéis de muchas cosas que merecen la pena, a la vez que sufren vuestras reacciones a las frustraciones.

Os parecerá que lo que os frustra y os enrabieta es malo, pero cuando ocurre desde el saber querer busca vuestro auténtico bien.

Tenéis mucho que aprender en resistencia a la frustración, y si lográis madurarla, os ayudará mucho a distinguir el valor de las cosas, y a sufrir lo justo. Y si aprendéis a adaptaros frente a la adversidad, y recuperaros de ésta, sabréis que es lo que esconde esa palabra de moda, la resiliencia.

Ojalá sepamos ayudaros a madurar en resistencia a la frustración y en resiliencia.

Ojalá logre vuestro abuelo vivir las frustraciones y ser resiliente.

 

 

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