UN ABUELO
2019
El 12 de octubre de 2017 la ONU hacia este llamamiento que
se une a tantos otros que reivindican un mundo más justo con las niñas.
Podría pensar en que mi nieta ha tenido la suerte de no nacer en tantos lugares
del mundo donde ser mujer supone el carecer de los más elementales derechos
básicos y de la dignidad de un ser humano. Podría pensar también que estamos en
un tiempo de avance para las causas de las mujeres. Podría hacerlo y seguro que
hay motivos para ello, pero me lo impide el asomarme a mi ventana y ver lo que
nos rodea.
Desde mi ventana se ve gente que intenta la equidistancia entre machismo y
feminismo, que habla de varones también víctimas, que se opone a lo que llaman
ideología de género, que considera que la discriminación positiva no es justa y
no es igualitaria, y que plantea que se mida a cada cual según su competencia.
Y sin dudar de que existan excepciones para todo, pero no es posible ser
neutral y no ser beligerante en algo tan grave. Existe violencia machista y de
género, que supera lo que constituiría la violencia doméstica, y en la que las
mujeres sufren por el hecho de serlo y a manos de varones. Y esta violencia no
se puede atender sin entrar en lo peculiar de sus causas, íntimamente ligadas a
cierta visión sobre la mujer en nuestra sociedad.
Y es necesario que en todos los planos (educativo, laboral, social, ….) se
aborden los elementos discriminatorios sobre la mujer, como también hacerlo con
el desarrollo de una corresponsabilidad en los que los varones somos muy
deficitarios aún.
Si hablamos de competencias nuestra sociedad estima los esfuerzos para el éxito
profesional, social y económico, incluso prescindiendo de lo ético en la
consecución de fines, pero deja de lado o se limita a juegos florales de
reconocimiento, una competencia esencial para la felicidad de los seres
humanos: la asistencial.
En los ámbitos de los negocios, de la tecnología y de la economía aún no
llegamos a la paridad, pero está mucho más cerca que en el campo asistencial.
Basta con darse una vuelta por hospitales y residencias, o mirar en nuestras
propias casas, y ver quien cuida de otros, quien atiende y satisface sus
necesidades, en el ámbito profesional pero de manera clamorosa en el familiar.
Cuanto necesitamos los varones mejorar nuestra competencia asistencial. Cuanto
mejoraría nuestra sociedad si hiciera hincapié en ello a la hora de formar
personas. Y en primera persona reconozco que, con escusas más o menos válidas
sobre no generar dependencias evitables o que lo que hay que atender no siempre
es prioritario, dejo mucho que desear atendiendo las necesidades que me rodean.
Es curioso que en reconocimiento e incluso en retribuciones, lo asistencial
esta relegado a niveles inferiores muy feminizados y que incluso donde se
atiende a las personas sea más reconocido lo técnico, la gestión o el
diagnóstico que la propia asistencia. Es lógico que la mujer que quiera mejorar
su situación deje más de lado el campo asistencial doméstico y lo encargue a
otros (más bien otras), máxime cuando el varón apenas se asoma a esta realidad.
Los modelos educativos de competencias derivados de un mundo machista no nos
han llevado a una sociedad muy feliz. El reto de la competencia asistencial
como valor educativo supone un modelo mucho más capaz de hacerlo.
Ojalá mi nieta crezca en un mundo donde hacer el bien a los que te rodean y
cuidarlos, tenga el mayor reconocimiento y en lo que nos desarrollemos todos
los seres humanos.
Mi querida nieta:
Déjame que te presente a tu abuela, en el día en que cumple
años, comenzando por felicitarte por ella.
Si has tenido suerte con tus padres, y no sabes lo
afortunada que eres, no menos te sonríe la fortuna con tu abuela.
Tu abuela lleva pensándote desde mucho antes que nacieras,
desde mucho antes que tu madre siquiera pensara en la posibilidad de traerte a
este mundo. Y con pensándote hay que añadir queriéndote, haciéndote lugar en su
corazón para que te hagas su dueño.
Y te pongo en guarda con ella, que no le valen medias
tintas, que se va a batir contra todos y contra todo cuando algo no sea bueno
para ti, e incluso lo hará contra ti misma. Que difícil será a veces
entenderla, especialmente cuando todo apunte a adaptarte, acomodarte, no dar
demasiada importancia a las cosas,… Ella permanecerá erguida y sólida, sin
contemplaciones. Puede equivocarse, y no es fácil entonces, pero como acierte,
y lo hará mucho más de lo que imaginas, que suerte tendrás de que ella lo defienda
y lo procure.
Pero algo ha cambiado contigo, algo que veo en sus ojos, en
cómo te mira y en cómo te siente. Has ganado su corazón y vuelto loca su
cabeza, esa máquina perfecta de razón y firmeza, que se derrite en tus manos.
Tu abuela, la persona más integra que conozco, y ya son
muchos años para que esa coherencia no sea una realidad palmaria, lo va a dar
todo por ti de forma incondicional. Creo que harás con ella lo que quieras, y
eso, en nombre de tu madre, de tus tíos y del mío propio, es algo impensable,
tan grande que solo cabe en el corazón de tu abuela.
RAZÓN DE SER
Las personas nos podemos encontrar ante la necesidad de
buscar una respuesta existencial, una razón de ser, una motivación identitaria.
Todas las repuestas pueden valer y quizás no sea fácil encontrar alguna válida.
Hoy quiero escribir sobre cuando no nos hacemos ningún
planteamiento existencial, y nuestras vidas trascurren sin buscar sentido ni
querer profundizar en lo que nos toca vivir. Se trata de conseguir satisfacer
necesidades, primero las vitales (alimento, techo, vestido, …) y luego las
lúdicas (diversión, espectáculos, juego, viajes, …) e incluso con suerte las
sociales y culturales. Con un poco de fortuna nos dejamos tocar por los afectos
y somos sensibles a la belleza que nos rodea o a dramas y tragedias que de
forma inevitable llegamos a conocer. Con algo más de suerte, nos comprometemos
con nuestros trabajos, nuestros amigos, nuestras familias.
Ya tendríamos una situación muy valiosa, pero cuando llega
la ocasión de profundizar, de que se te remuevan las entrañas y encuentres
motivos para trasformarte y trasformar lo que vives, parece demasiado, y
claudicamos.
Por eso no solemos apuntarnos a nada y no solemos ser de
nada. Nos vencen las dudas y las desconfianzas, vemos el lado oscuro en lugar
de los soles de lo que encontramos.
Cuando puedas comprender estas cosas que te dice tu abuelo,
recuerda que te propongo que te arriesgues, que te apuntes, que seas de todo,
que veas la luz que te rodea y respondas iluminándolo, reflejo y testimonio de
ella. Y tendrás todas las dudas, y todas las desconfianzas, y habrá muchas
cosas fuera y dentro de ti que no estén bien, pero que no te impidan buscar
sentido, buscar razón de ser. Recuerda, nietecita, que esta búsqueda es más
importante que lo que encuentres.
Querida nieta, cada año vas a encontrarte con un 8 de marzo,
y con una jornada reivindicativa de los derechos de las mujeres y del avance
hacia la igualdad con los varones. Hay quien verá los avances producidos en los
últimos años, y quien se situará en una visión más global con un mundo con
situaciones terribles que sufren mujeres. La percepción de síntomas de progreso
humano va a chocar con aspectos culturales y sociales reaccionarios y machistas
en determinados sectores de la gente más joven. ¿Qué nos deparara el futuro?.
Indudablemente que prevalecerá lo que con nuestros actos potenciemos.
A poco que mires la realidad que viven las mujeres e
intentes ponerte en su lugar si eres varón, está muy claro que es apremiante y
prioritario lograr la plena igualad con los varones, eliminando cualquier tipo
de exclusión, así como también tiene la misma urgencia e importancia allanar
las dificultades y discriminaciones que sufren las mujeres, en el campo
laboral, social y cultural, que van a necesitar de discriminación positiva para
intentar atajarlas. Y quienes ponen reparos en estos aspectos, por mucho que
tengan argumentos y razones, tendrían que entender que deben dejar paso a un
bien mayor, el avance del ser humano que es incompatible con la situación
actual de la mujer.
Como niña oirás muchas críticas al feminismo, que algunos
contraponen al machismo, como si de dos males se tratasen. Como muy bien indica
en su blog Consuelo Velez, a machismo se contrapone hembrismo, que sería el
machismo ejercido por las mujeres, pero no feminismo, como movimiento social
que lucha por que las mujeres alcancen los derechos civiles, y sin el que no se
habían producido los cambios sociales actuales. No olvidemos que los logros de
las mujeres se han producido por su lucha, y no por la benevolencia y
comprensión de los varones, ni por entender la justicia de sus planteamientos.
Para los varones el estatus de privilegio sigue siendo costoso de perder, y
todavía se defiende de mil formas y en ocasiones perpetuando el desprecio y la
condescendencia o reflejando el miedo que la mujer produce a cierto varón.
Me temo que vas a tener que seguir luchando, junto a tantas
mujeres que te han precedido, comenzando por tu madre, tu tía, tu abuela, … y
ojala también contando con tu padre, tu tío, tu abuelo. Cuanto me gustaría
saber luchar en esta lid y hacerlo en cada lugar y momento.
Como buen abuelo, querría convertirme en un cuentacuentos, e
incluso hasta donde sea posible inventarme alguno de vez en cuando, y así ha
surgido "El Amo del Castillo"
EL AMO DEL CASTILLO
El Señor del Castillo tenía muchos lacayos y algunos
enemigos, y hace tiempo que ha reparado en que lo que no tenía era amigos.
- ¿Por qué no tengo amigos? – se preguntaba a sí mismo -
¡Qué desagradecidos los muchos que he beneficiado desde hace años!.
Con estas ideas en la cabeza se acostó esa noche, y se ve
que muchas vueltas le dio, hasta tener un raro sueño, que apenas recordaba al
día siguiente, y en el que vagamente se veía en un trono rodeado de gente. Unos
le pedían algún favor, otros clamaban clemencia, había quien le proponía
negocios y gloriosos empeños, y quien urdía conspiraciones y malas artes para
obtener beneficios. Se sentía poderoso, un gigante entre tantos seres
mezquinos.
- Ya se la causa de no tener amigos – pensó nada más
despertarse – la gente es miserable y no merece mi amistad – concluyó.
Efectivamente así trataba él a la gente, sintiéndose y
queriéndose por encima de ellos. Desde pequeño le habían educado para ser
grande, para pisar a quien fuera preciso, para aprovecharse de cuanto pudiera
servirle y no perder energías en otra cosa.
Aún convencido de que era la gente la culpable de no tener
amigos, no se encontraba contento. Había visto reflejos de la amistad, y de
como se alegraban los que la conocían y la sentían, y sentía envidia.
Quiso ordenar a algunas personas que se hicieran amigas
suyas, pero continuamente veía que solo disimulaban y que fingían, que en
verdad lo que lograba es ser más odioso. Comprendió que la amistad no se podía
imponer, ni comprar.
Soñar sobre lo que nos angustia debe ser muy normal, ya que
así le volvió a ocurrir al Señor del Castillo. Y esta vez se veía como un niño
que jugaba con otros en una plaza. Se ve que afloró algún viejo recuerdo feliz
que aún no había desaparecido. En el sueño querían subir por una ladera muy
empinada, y otros niños le ayudaron cuando más apurado estaba, y él también lo
hizo con sus compañeros cuando lo necesitaron. Querían llegar juntos a lo alto
de la ladera y lo consiguieron.
Cuando despertó lo hizo inquieto y sorprendido. Por vez
primera se cuestionó como hacía las cosas. Por primera vez encontró en él
razones para no tener amigos, que era necesario afrontar. La clave está en
buscar un lugar donde ir juntos, un lugar donde estar juntos y estar bien.
Así comenzó a buscar estos lugares, que respondían al
beneficio común, a lo que sirve y ayuda a todos para avanzar hacia algo mejor.
Y a medida que tomaba decisiones con esta meta, la sorpresa y recelo inicial de
sus lacayos, fue dando paso a sentimientos que derribaron las murallas del
miedo, de la desconfianza y del egoísmo, para comenzar a apreciar aquellas
obras y sus efectos, para comenzar a ver con buenos ojos al Señor del Castillo,
para quizás algún día… llegar a ser sus amigos.
Y, aunque no podía cambiar lo que la gente sentía, y hubo
quien siguió buscando su interés, y acercándose a él por el beneficio, poco a
poco, fue encontrando gentes que se encontraban más felices con él, que
compartían ilusiones, fuerzas, tiempos, etc., y en los que pudo reconocer esa
amistad añorada.
LA DUENDECILLA
Esos ojos tuyos, nietecita, cuando se posan en mí me hacen
sentir lo único que existe. Tal es su intensidad. Ahora tan pequeñita, en
algunos momentos, con cierta ropita … tienes el encanto de parecer una
duendecilla. Y así ha sido fácil concebirte moviéndote ligera en los confines
del arcoíris, donde viven los duendes.
Te imagino visitando el mundo de los humanos, y asistido a
algún trueque de fortuna a cambio de tesoros.
La fortuna para los humanos tenía que ver con la riqueza y
el poder, con disfrutar de muchas cosas, con lograr muchos retos. Por ello se
encontraba en lo que hacemos, lo que tenemos y lo que pretendemos conseguir.
La riqueza para los duendes echaba sus raíces en las
esencias y en las actitudes. Tenía más que ver en lo que somos y en el porqué
de nuestros actos.
Nuestra duendecilla no entendía a los humanos, que querían
llegar a ser felices a través de la fortuna, caprichosa y ensoñadora, siempre
sin fondo y sin satisfacción. Y a cambio dejaban de lado lo que tenían más
seguro y más valioso, que estaba ya en ellos, que daba plena satisfacción y no
había que buscar ni pretender: lo que eran. No reparaban en las motivaciones
con las que se movían, donde echa raíz la verdad. Eso lo recogían los duendes y
lo atesoraban, a la espera de un humano que, en lugar de fortuna les pidiera
luz para verse a sí mismo y ver su vida.
Ojalá fuese yo, quizás fueses tú, … seguro que lo es mi
duendecilla.
EL CORAZÓN DE DON MANUEL
Un gran trajín se veía en las obras de la nueva casa de Don
Manuel. Operarios iban y venían, arriba y abajo, con materiales de
construcción, piezas de mármol, maderas preciosas, sacos de arena, …
En el pueblo había mucha expectación, algunos se iban a
beneficiar de esta nueva obra, o trabajaban en ella o esperaban ser contratados
para los muchos servicios que un señor como Don Manuel precisaría (doncellas,
jardineros, administradores, …). Los amigos de Don Manuel esperaban disfrutar
de una mansión que contaría con todos los lujos y caprichos.
Siempre hay alguien que no está contento. Y también en el
pueblo se manifestaba gente contra los daños que se habían producido en el
bosque cercano, que se estaba transformado en una enorme cantera desértica.
Gente del pueblo se sentía excluida de los beneficios de esta nueva obra y
recelaba de la misma.
Las quejas llegaron al Ayuntamiento, que consideró que Don
Manuel estaba haciendo mucho bien por el pueblo y que solo eran envidias de
algunos vecinos.
Frente a estas protestas, Don Manuel contrató a un equipo de
seguridad, para que nadie dañase su proyecto y luego protegiera las
instalaciones. Don Manuel no hacia aprecio de los agoreros que hablaban de que
se estaba esquilmando las zonas naturales de aquel territorio. Ya tenía
previsto en su propiedad amplias zonas ajardinadas.
Poco a poco se pudo ir contemplando un hecho insólito: la
existencia de un oasis de lujos y abundancia, en medio de un territorio
desertizado que seguía creciendo. Los amigos de Don Manuel procuraban no mirar
fuera de sus propiedades. Los que trabajaban para Don Manuel hacían de tripas
corazón al ver como afectaba al entorno, pero tenían que ganarse el pan y se
beneficiaban de lo que podían sin pensar en las consecuencias. Los demás o se
planteaban irse a buscarse la vida a otro sitio o se resignaba a padecer
distintas formas de pobreza y desesperanza.
Don Manuel tenía un amigo de toda la vida, que estaba
disgustado con él. Un día, tras mucho insistir, accedió a acompañarle y pudo
ver las consecuencias de las obras que estaba desarrollando. Consternado
modificó su proyecto y buscó materiales donde hubiera excedentes y pudieran
reponerse fácilmente. Construyó una casa preciosa en la que daba gusto vivir, y
pudo invertir mucho dinero en impulsar una cooperativa en la que se fue
integrando todo el pueblo.
Cuando concluyeron las obras, los visitantes pudieron ver
como se recuperó la belleza del entorno del pueblo, que había crecido y atraído
a gentes de otros sitios, con opciones de trabajo en muchos campos agrarios,
ganaderos, artesanos, turísticos, gastronómicos, …
Don Manuel se resarció con creces de su inversión, …
especialmente la que había hecho con el corazón. Que rico era Don Manuel, … y
que pobre antes.
Querría decirle a mi nietecita que todos podemos ser un poco
Don Manuel, todos podemos ser más ricos de corazón, y más felices.
ESOS OJOS NEGROS
Mis ojos enturbiados por los años,
por lo que han visto que no debió ser mirado,
por los filtros que he dejado generar,
por las sombras extendidas que me roban la luz,
y solo vislumbran un boceto de la vida que trascurre ante
ellos.
Tus ojos profundos,
donde uno puede perderse,
se adueñan de mi mirada,
atraen hacia ellos la propia luz,
donde anochecen mis miedos.
Tus ojos profundos,
donde uno puede encontrarse,
liberan mi mirada,
iluminan todo desde sí,
donde amanecen mis esperanzas.
Tus ojos, nietecita.
SEMANA SANTA
Con tres meses entraste en contacto con la experiencia del
gentío, las trompetas y los tambores esta Semana Santa, y parece que lograste
superar la prueba, que vienes preparada de fábrica para enfrentar estas
celebraciones. Te va la marcha …
Me gustaría que algún día tuvieras la ocasión de conocer
bien una historia que se encuentra detrás de estas procesiones que atraviesan
nuestra ciudad. A veces está tan detrás que no llega a vislumbrarse bien, que
solo da la falsa sensación de una vieja historia archiconocida.
Me encantaría contarte la historia de Jesús, un galileo con
una vida, unas ideas, unos sentimientos, unos hechos y unas palabras, que han
marcado a muchas personas, incluyendo a tu abuelo.
El enseñó una forma de vivir distinta, y un mundo diferente
que ya dejo hecho en cada uno de nosotros. Solo tenemos que dejar que nos salga
fuera, que no es poco. Luego mucha gente le ha seguido, se han hecho muchas
cosas en su nombre, algunas hermosas, otras terribles, de forma que siempre
tenemos que preguntarnos los que querríamos seguir sus pasos ¿somos el pueblo
de Jesús?, y no siempre parece que así sea.
Tras Jesús se formó una Iglesia, donde hombres y mujeres han
dado la vida como su Maestro, y donde otros han traicionado y deformado sus
enseñanzas, hasta el punto de no lograr testimoniar la buena noticia que quería
Jesús, y darnos otras muchas llenas de condenas e imposiciones, persecuciones y
terror, causando dolor, siendo fuente de injusticia, exclusión y escándalo, con
disfraces de oropeles y ritos que no siempre sirven a su causa.
Pero de esta Iglesia quería contarte hoy dos cosas que hace,
y que mucha gente no conoce su valor. Él nos dio su Palabra, y seguimos
reuniéndonos para escucharla y aprender de ella. Y nos pidió que hiciéramos en
recuerdo suyo la comunión, el compartir el pan que significa como entregó la
vida por todos.
Oirás hablar de las misas, de que son un rollo, de que
deberían ser de otra forma. Y seguro que es así, que la liturgia está al
servicio de la vida, y solo vale si es así. Pero el valor de estas misas no
viene de otra cosa que compartir la Palabra y el Pan de Jesús. Si al hacerlo no
formamos un verdadero pueblo de Jesús es cosa nuestra, es nuestra pena, y
siempre nuestra oportunidad de construirlo.
Ya te contaré nietecita más cosas de Jesús, si me dejas.
Nietecita, hoy ordenando papeles he encontrado un mensaje
que me enviaron mis hijos en mi penúltimo cumpleaños, con alguna nota de humor
y mucho cariño.
Quería que cuando tengas edad de leer estas letras te dieses
cuenta no de como era yo, tu abuelo, sino de lo generosos que eran tus padres y
tíos. Es de ellos de quien más habla estas palabras, y habla muy bien. Gracias.
Este es mi mensaje de cumple de los 60:
"HOY CELEBRAMOS 60 AÑOS DE ...
60 AÑOS DE INFINITA PACIENCIA.
60 AÑOS DE UN MARAVILLOSO SENTIDO DE HUMOR.
60 AÑOS DE AMOR INFINITO.
60 AÑOS EN LOS QUE HAS SIDO EL MEJOR PAPÁ OSO DEL MUNDO.
60 AÑOS DE APOYO INCONDICIONAL.
60 AÑOS EN LOS QUE NO HA FALTADO EL ÑAMPA-ZAMPA.
60 AÑOS EN LOS QUE HAS HECHO MUY FELICES A LOS QUE TE
RODEAN.
60 AÑOS DE CURIOSIDAD INFINITA.
60 AÑOS DE DERROCHE DE SABIDURÍA.
60 AÑOS DE CONSEJOS Y AYUDA.
60 AÑOS DE ABUNDANTES PALABRAS.
Podríamos seguir diciéndote muchísimas cosas más, pero no es
plan de acabar con los árboles del planeta. Feliz cumpleaños."
Seguro que quienes conocen a tu abuelo entienden bien este
mensaje, pero todos pueden captar que es una gozada poder recibir estos
mensajes y el cariño que guardan.
TU BISABUELO
Mi niña, uno de los empeños en que pongo ilusión desde que
tuve delante esos ojos tuyos, que parecían querer conocerlo todo, es el de
presentarte todo lo que pueda captar, por si te interesase algún día.
Hoy le va a tocar a tu bisabuelo, mi padre.
Y te tengo que contar como me ha sorprendido lo enamorado
que está de ti. Que efectos has causado en él, como has trastocado su corazón
con una alegría insospechada, permanente y generosa, que se refleja cuando te
ve, cuando te menta, cuando te piensa, … y cuando te siente.
Es algo que nunca te agradeceré lo suficiente, esta alegría
de este tiempo, cuando precisamente el mundo ve ancianidad, decadencia,
debilidad, fragilidad, dependencia, … él se ha empoderado contigo, le has hecho
grande y eres su fortaleza.
Las emociones de la ternura, rendido incondicionalmente a lo
que despiertas en él, me ha hecho reflexionar mucho sobre qué es lo importante,
que nos califica en la vida.
La gente importante, los que tienen grades causas entre
manos, los que sirven a misiones trascendentes, puede que cuando pasan delante
de un bebé apenas vean más que una personilla en desarrollo, a la que criar y
educar. Quizás algún día, según los caminos que les lleven por la vida, se los
encuentren y signifiquen algo.
El mundo ha dejado tradicionalmente estas emociones ante el
bebé a las madres, con toda una mitología en torno a ellas, que bien saben
inapropiada muchas de ellas, cuando les desborda su exigencia, y se cuestionan
esa maternidad. También esta ternura femenina ha sido reconocida en el
sentimentalismo y poco estimada para mover de verdad el mundo.
Poco a poco está creciendo la ternura masculina, que seguro
siempre ha estado ahí, esperando que la dejen aflorar. Esta madre que todos
somos o podemos ser, nos hace mejores, nos hace experimentar sensaciones,
emociones y pensamientos que forman parte de lo más grande del ser humano.
Podremos descubrir un día, que por grandes cosas que hayamos
hecho, sino hemos sido buenas mamás para el mundo, que significa dar vida, y
que comienza manifestándose en la ternura que despierta un bebé, nos ha fallado
lo más importante.
La mamá que escondía tu bisabuelo, la ternura insospechada
de mi padre, es lo más grande que ha vivido. Hoy él es más grande que nunca,
vale más que nunca.
CONCILIAR Y FAMILIA, … MENUDO CUENTO
Nietecita, hay un cuento del que oirás hablar, cuando
crezcas un poco, aunque te costará entender … se llama “conciliación de la vida
familiar”, que se narra junto a otros, también muy conocidos, de entre los que
destaca el de “políticas de apoyo a las familias”.
Cual teatro de guiñol, en que actuamos todos frente a los
daños que hacemos a la naturaleza y la escasez de nacimientos, oímos sus gritos
desesperados que nos avisan de que asoma un ogro feroz y amenazante, que se
esconde de forma que algunos no lo perciben.
Has nacido en un país que decidió hace tiempo que la familia
era una cuestión personal, condenando la irresponsabilidad de quien tiene
muchos hijos y llamando calidad de vida y bienestar a una realidad donde tiene
poca cabida la natalidad. Y fue algo bueno, generando la idea de la
paternidad/maternidad responsable, y liberando, especialmente a las mujeres, de
roles y prejuicios a la hora de progresar y de tener un proyecto de vida
personal.
Pero no todo fue bueno, ya que la natalidad perdió el valor
social que tenía, y dejo de ser un bien esencial a atender por todos. Y esto no
significaba consagrar una natalidad irresponsable e insostenible, sino
facilitar el relevo generacional y evitar un envejecimiento exagerado de la
sociedad.
Y los cuentos llegaron cuando los políticos constataron el
problema acuciante del envejecimiento que no se podía soportar, y lanzaron
propuestas para apoyar la natalidad y la familia, y afortunadamente algunas
salieron buscando más justicia e igualdad entre hombres y mujeres, como está
ocurriendo con los permisos de paternidad, y la buena imagen social que va
teniendo el compromiso de los padres ante la natalidad.
Pero esta tierra nuestra, solidaria para lo catastrófico y
más rácana para contribuir en el cada día, es algo miope, y plantea al político
de turno el famoso ¿cómo va lo mío?, y en consecuencia toma sus decisiones y
sus confianzas. Así se plantean inversiones, infraestructuras y negocios, y se
atienden demandas económicas y sociales. Y de aquí sacan provechos algunos y
nos venden las mejoras a la mayoría.
A los jóvenes se les ha convencido de que el futuro se
asienta en la proactividad, el emprendimiento y la movilidad. Y que el
complemento feliz está en poder disfrutar del ocio y de la diversión, siendo el
centro de su mundo. En este mundo tiene poca cabida la familia y la natalidad,
que aparecen como una tentación del reloj biológico que va a significar
renuncias y pérdidas, con unos sentimientos contradictorios donde choca la
ilusión que puede despertar un bebe, con sus sacrificios y costes personales
muy duros, a los que no se quiere afrontar. Se deja a otras culturas y a otras
pretensiones socioeconómicas, generalmente más reaccionarias y excluidas, el
nacimiento de niños y niñas, y curiosamente además nos invade el temor por sus
consecuencias.
Hay lugares y políticas donde la natalidad tiene mejor
acomodo, concebida como garantía de un futuro sostenible que evita un
envejecimiento socialmente agónico. Allí se la concibe como un bien social
primordial, algo prioritario que está por encima de otras inversiones, y donde
las bajas de maternidad y paternidad, las prestaciones y ayudas sociales, la
disposición de las empresas y las bonificaciones públicas que se aplican, dan
rentabilidad a la natalidad y sitúa renuncias y costes de forma más asumible.
Mi querida nietecita, con tu llegada fuiste una bendición
para todos. Algunos nos damos cuenta cada amanecer y nos acostamos disfrutando
de ello, y nos compensa toda renuncia o molestia, pero aún ha sido más grande …
tú y los que nacen cada día sois una bendición para toda la humanidad, y
nuestro presente y futuro si ha de tener valor está ligado a que lo
descubramos.
UNA BENDICIÓN
Mi querida nietecita, con tu llegada fuiste una bendición
para todos. Algunos nos damos cuenta cada amanecer y nos acostamos disfrutando
de ello, y nos compensa toda renuncia o molestia, pero aún ha sido más grande …
tú y los que nacen cada día sois una bendición para toda la humanidad, y
nuestro presente y futuro si ha de tener valor está ligado a que lo descubramo
Queria destacar el final de mi larga publicación de ayer ya
que es lo mejor de ella.
En el quinto día de este mes de agosto tu bisabuela, mi
mamá, se nos fue tras dos semanas combatiendo el último mal que la aquejó.
Entre mis manos partió, con suavidad y paz, como una luz menguante que,
finalmente, se apaga.
Mi nietina, tengo que confesarte que nunca he sabido cómo
actuar con tu bisabuela. Por una parte, desde niño, he visto como distintos
padecimientos y su forma de afrontarlos, iban cercenando su mundo, ocupándolo
todo. También como el rol de mujer de su casa, plenamente asumido, poco
ayudaba. Y he creído que era necesario sacarla de ahí, plantear que no podía
quedarse en ese mundo abatido y quejumbroso, y reclamar un espíritu que la
levantara y pusiera el foco en otras cosas.
Cuando rechazas donde está el otro, corres el riesgo de
terminar rechazándolo a él también. Y en este lugar indeseable he vivido muchos
años. Los últimos momentos, cogidas sus manos, con palabras que trataban de
darla paz y que supiera que no estaba sola, han sido un regalo del Señor y de
mi madre. Al final, cuando lo que piensas y lo que crees deja de tener valor,
queda lo que ella era, mi mamá.
Más allá de que en la hora final tendamos a reconocimientos
y galardones, y de todos los tópicos sobre las madres, quería, nietecita mía,
constatar dos aspectos de la vida de tu bisabuela con los que quiero quedarme,
que van desde cómo seguía de cerca a la gente que quería, hasta su capacidad
para mantener el contacto con ellos. Dos talentos de los que no estoy sobrado.
La bisabuela, que no se interesaba por casi nada del mundo,
estaba muy pendiente de que nos fuese bien el viaje, de que aprobase la
oposición tu madre, de que le fuera bien en el trabajo a tu tía, de la
fisioterapia de tu tío, de cualquier malestar nuestro, de cuando viniste a este
mundo, …
A ella le gustaba hablar por teléfono. Seguro que se
entretenía así y que se desahogaba lamentando sus dolencias, pero también
recogía la vida y milagros de tantas personas. A través de ella, éstas sabían
de nosotros, y nosotros de ellas. Tu bisabuela era una verdadera red social
para esta familia. Me ha sorprendido tantas personas que referían
conversaciones recientes con ella, que apreciaban y agradecían su interés y su
comunicación.
Por último, querida nietina, quería que algún día, cuando
puedas leer estas palabras, sepas de la historia de amor de mis padres, de tus
bisabuelos. Las despedidas de las que fui testigo, cada día en el hospital,
conmovían las rocas más sólidas y a duras penas podías mantener el tipo
devolviendo a mi padre a una casa donde le faltaba lo más importante de su
vida.
Doy gracias a Dios por ti, nietina, que enamorando a tu
bisabuelo, eres rayos de alegría e ilusión en unos momentos donde la luz se ha
ido y se enturbia la visión con el peso de los años.
Durante aquellos años en los que dejó de ser niña, y se
transformó en una jovencita agraciada por todos los dones pensables, todos los
días comenzó el día oyendo cantar a su madre y contemplando su sonrisa, a
manera de despertador.
Revolviéndose en su cuna, gateando luego, tambaleante,
trotando o con paso firme, avanzó por la vida, donde escribir sus venturas.
Buenaventuras, desventuras y aventuras, jalonaron sus días. Creció llena de
ilusiones y proyectos.
Ahora te cuento algo de su historia, que podría ser la de
cualquiera, nietina mía.
Una mañana al salir de casa tomó la calle hacia el lado
derecho, sin dar importancia a que una valla obligaba a bajarse de la acera.
Seguramente la música en sus auriculares no le dejo oír el frenazo del coche.
Ese día tocaba susto y aguantar el chaparrón de improperios
del señor conductor, y quizás con suerte tener más consciencia de los peligros
del deambular callejero, y con mucha fortuna, darse cuenta de la fragilidad de
todo, y cambiar su vida, quizás para mejor.
Otro día tocará sentir, por un momento, la fuerza de un
impacto que la arrancó del suelo, lanzó su mochila y el móvil que llevaba en la
mano, quebró algunos de sus huesos y la dejó inconsciente, centro de un revuelo
que terminaba con las sirenas, la ambulancia, la policía, … Con suerte
restañará sus daños y quedará como una pesadilla que uno querría olvidar. Con
menos suerte, cambiará su vida, con secuelas a las que enfrentarse, de forma
que será distinta, ojalá mejor.
También puede ocurrir que todo termine al lado de esa valla,
donde quedarán proyectos, ilusiones, esfuerzos, … y los suyos destrozados,
cambiadas sus vidas, que difícil es que sea para mejor.
Tan solo con girar al lado izquierdo de la calle se habría
evitado todo esto, y habrían surgido nuevas aventuras, todas podrán cambiar su
vida y la de los demás, … que bien que para mejor.
Y como todo abuelo que se precie, tras darte la brasa con
historias tan truculentas, tendré que decirte algo que me gustaría que
pudieras, algún día, entender. Evidentemente, todo lo que ocurre puede cambiar
nuestras vidas, sabiendo que no podemos elegir lo que vivimos y sólo cómo lo
vamos a hacer.
Qué bueno sería estar atentos, aprovechar la vida, para no
dejar pasar ocasiones para cambiar, para ver en las cosas más nimias,
rutinarias y anodinas, ocasiones para aprender, para crecer, para cambiar. Y
otra cosa, aún más importante, es el tratar de que el cambio sea siempre para
mejor. No es nada fácil. Pasan cosas, a veces, que parece imposible que sirvan
para nada bueno, que nos hacen daño y que no podemos asumir ni comprender.
Solo hay un recurso para abordarlas, el poner todo el amor
que puedas por todo y todos los que tienes alrededor, el tratar de salir de tu
dolor para encontrarte con el otro y con la vida. El daño no será menor, la
incomprensión tampoco, pero tú y todo lo que te rodea será mejor.
2020
UNA VARIANTE DEL CUENTO DE NAVIDAD
Querida nietecina, hace mucho tiempo, casi ciento ochenta
años, un señor llamado Dickens, escribió un cuento de navidad que ha servido
para que muchos, incluido tu abuelo, nos diéramos cuenta de como afectan las
consecuencias de nuestro proceder, y de como podemos contribuir o no a un mundo
mejor, siendo todos actores de esta obra y responsables de la misma.
Con nula originalidad, he querido recoger esta historia y
presentársela a un señor que optó por algo con mucha capacidad en construir o
destruir ese posible futuro, un señor “empresario”.
Así le conté esta historia a este señor:
===============================================
“No sabías si era la copiosa cena de nochebuena o algún
“espirituoso” más potente de lo esperado, pero tras acostarse, como es
tradición, algo tarde, el descanso contaba con demasiadas alteraciones, y así
viviste cierto desasosiego cuando te sorprendió una luminosidad espléndida, de
la que surgió un jovencito, casi niño, que no conocías ni podías explicar cómo
había llegado junto a tu cama.
Aquel joven te explicó que traía el recuerdo de aquellos
primeros días en que pusiste los cimientos de la empresa, a la que habías
dedicado tanto empeño, y las ilusiones e incertidumbres de aquellos días.
Despertaste con una sonrisa en el rostro, y sentimientos
y añoranzas de aquellos días casi olvidados, tan lejanos de los que ahora
tocaba vivir para mantener y hacer progresar esa empresa que entonces pusiste
en pie. Evidentemente aquel joven formaba parte de un sueño nostálgico.
Días después, cuando tras celebrar la entrada en el nuevo
año, ya amaneciendo, te dejaste caer sobre tu cama en un hotel de lujo, pudiste
observar, en una esquina de la habitación, a un hombre, que confundiste con
alguien del servicio de habitaciones, pero que enseguida te aclaró que
representaba al momento presente de la empresa, cómo se había consolidado a
pesar de las dificultades y crisis, y había permitido acrecentar tu fortuna.
Repaso todas las decisiones en las que había logrado aumentar beneficios, sacrificando
aquellas relaciones que tenías con trabajadores, proveedores y clientes, y con
tu propia familia, donde todo se ponía al servicio del buen negocio y la
rentabilidad inmediata.
Cuando sonó tu móvil despertándote, y te recordaron que
te esperaban para comer en una cita de negocios, junto a una considerable
resaca, recordaste este sueño que te había dejado mal cuerpo y mala conciencia,
y esa sensación de soledad del que busca algo que solo es para su beneficio.
Ya habías olvidado estos dos sueños de las noches buena y
vieja, cuando con la noche de Reyes, que te había sorprendido lejos de tu
familia, por esos dichosos negocios a los que rendía pleitesía, volviste a ser
visitado por un anciano, que abrió la ventana de la habitación y te enseño que
había pasado con esa forma de emprender que tenías. Como habías manejado las
jornadas y los salarios, para conseguir productividad, y se había vuelto cada
vez más difícil encontrar trabajadores que de verdad necesiten el trabajo, para
una mejor explotación, y había pasado a mejor gloria el trabajador implicado
con la empresa, a base de la temporalidad y la movilidad, y esa ingrata
realidad de que los mejores trabajadores se buscaban formación y mejores
expectativas y abandonaban la empresa, y si en tu zona había muchos como tú,
también el territorio. Y no digamos de esa entelequia de la conciliación con la
vida familiar, en la que el primero en no practicar eras tú con la tuya, y que
suponía tantos problemas para la buena marcha del negocio, con maternidades,
paternidades, riesgo de embarazo o lactancia, permisos de todo tipo, etc.
Claramente había que buscar preferentemente trabajadores y trabajadoras que
tuvieran las menores conciliaciones posibles. Así mucha gente observó como
tener hijos penalizaba laboralmente, desde siempre a las madres y ahora
también, a medida que se igualaban sus permisos, a los padres. Así dejaron casi
de nacer niños y envejeció sin remedio la población. El remedio podía venir de
las gentes de otros lugares, donde vivieran verdaderos infiernos que les
obligaran a venir aquí, y que pudieran mantener el buen negocio, sus
beneficios, y sin mayores costes.
El anciano te mostró como con la precariedad fueron
creciendo las desigualdades y los entornos sociales de exclusión, marginación,
conflictividad y prejuicios.
Cuando despertaste el día de Reyes, esta pesadilla te
llenó de angustia, ya sabías que tu negocio no tenía futuro, y por extensión la
zona donde vivías, que no se podía sostener la situación y más pronto que tarde
no existirían clientes, ya fuera por extinción o por exclusión.
Comenzaste a reconsiderar todas tus actuaciones, tus
negocios, a ver a las personas y como favorecer que exista un mañana del que
puedas sentirte feliz de haber ayudado a construir. -Ojalá encuentres la forma,
ojalá todos lo hagamos.”
Cuantas letras para mensaje tan sencillo. Ojalá tu abuelo
aprenda a no cansar tanto y no hacer sufrir a tantas palabras y a quien, si es
que existe, tenga la paciencia de leerlas o escucharlas.
UNA VARIANTE DEL CUENTO DE NAVIDAD
Querida nietecina, hace mucho tiempo, casi ciento ochenta
años, un señor llamado Dickens, escribió un cuento de navidad que ha servido
para que muchos, incluido tu abuelo, nos diéramos cuenta de como afectan las
consecuencias de nuestro proceder, y de como podemos contribuir o no a un mundo
mejor, siendo todos actores de esta obra y responsables de la misma.
Con nula originalidad, he querido recoger esta historia y
presentársela a un señor que optó por algo con mucha capacidad en construir o
destruir ese posible futuro, un señor “empresario”.
Así le conté esta historia a este señor:
===============================================
“No sabías si era la copiosa cena de nochebuena o algún
“espirituoso” más potente de lo esperado, pero tras acostarse, como es
tradición, algo tarde, el descanso contaba con demasiadas alteraciones, y así
viviste cierto desasosiego cuando te sorprendió una luminosidad espléndida, de
la que surgió un jovencito, casi niño, que no conocías ni podías explicar cómo
había llegado junto a tu cama.
Aquel joven te explicó que traía el recuerdo de aquellos
primeros días en que pusiste los cimientos de la empresa, a la que habías
dedicado tanto empeño, y las ilusiones e incertidumbres de aquellos días.
Despertaste con una sonrisa en el rostro, y sentimientos
y añoranzas de aquellos días casi olvidados, tan lejanos de los que ahora
tocaba vivir para mantener y hacer progresar esa empresa que entonces pusiste
en pie. Evidentemente aquel joven formaba parte de un sueño nostálgico.
Días después, cuando tras celebrar la entrada en el nuevo
año, ya amaneciendo, te dejaste caer sobre tu cama en un hotel de lujo, pudiste
observar, en una esquina de la habitación, a un hombre, que confundiste con
alguien del servicio de habitaciones, pero que enseguida te aclaró que
representaba al momento presente de la empresa, cómo se había consolidado a
pesar de las dificultades y crisis, y había permitido acrecentar tu fortuna.
Repaso todas las decisiones en las que había logrado aumentar beneficios, sacrificando
aquellas relaciones que tenías con trabajadores, proveedores y clientes, y con
tu propia familia, donde todo se ponía al servicio del buen negocio y la
rentabilidad inmediata.
Cuando sonó tu móvil despertándote, y te recordaron que
te esperaban para comer en una cita de negocios, junto a una considerable
resaca, recordaste este sueño que te había dejado mal cuerpo y mala conciencia,
y esa sensación de soledad del que busca algo que solo es para su beneficio.
Ya habías olvidado estos dos sueños de las noches buena y
vieja, cuando con la noche de Reyes, que te había sorprendido lejos de tu
familia, por esos dichosos negocios a los que rendía pleitesía, volviste a ser
visitado por un anciano, que abrió la ventana de la habitación y te enseño que
había pasado con esa forma de emprender que tenías. Como habías manejado las
jornadas y los salarios, para conseguir productividad, y se había vuelto cada
vez más difícil encontrar trabajadores que de verdad necesiten el trabajo, para
una mejor explotación, y había pasado a mejor gloria el trabajador implicado
con la empresa, a base de la temporalidad y la movilidad, y esa ingrata
realidad de que los mejores trabajadores se buscaban formación y mejores
expectativas y abandonaban la empresa, y si en tu zona había muchos como tú,
también el territorio. Y no digamos de esa entelequia de la conciliación con la
vida familiar, en la que el primero en no practicar eras tú con la tuya, y que
suponía tantos problemas para la buena marcha del negocio, con maternidades,
paternidades, riesgo de embarazo o lactancia, permisos de todo tipo, etc.
Claramente había que buscar preferentemente trabajadores y trabajadoras que
tuvieran las menores conciliaciones posibles. Así mucha gente observó como
tener hijos penalizaba laboralmente, desde siempre a las madres y ahora
también, a medida que se igualaban sus permisos, a los padres. Así dejaron casi
de nacer niños y envejeció sin remedio la población. El remedio podía venir de
las gentes de otros lugares, donde vivieran verdaderos infiernos que les
obligaran a venir aquí, y que pudieran mantener el buen negocio, sus
beneficios, y sin mayores costes.
El anciano te mostró como con la precariedad fueron
creciendo las desigualdades y los entornos sociales de exclusión, marginación,
conflictividad y prejuicios.
Cuando despertaste el día de Reyes, esta pesadilla te
llenó de angustia, ya sabías que tu negocio no tenía futuro, y por extensión la
zona donde vivías, que no se podía sostener la situación y más pronto que tarde
no existirían clientes, ya fuera por extinción o por exclusión.
Comenzaste a reconsiderar todas tus actuaciones, tus
negocios, a ver a las personas y como favorecer que exista un mañana del que
puedas sentirte feliz de haber ayudado a construir. -Ojalá encuentres la forma,
ojalá todos lo hagamos.”
Cuantas letras para mensaje tan sencillo. Ojalá tu abuelo
aprenda a no cansar tanto y no hacer sufrir a tantas palabras y a quien, si es
que existe, tenga la paciencia de leerlas o escucharlas.
Mañana llega tu primer cumpleaños, y mi estreno como
abuelo, y podremos hacer balance. En esta víspera de tal insigne acontecimiento
he querido enviarte unas letras en las que se plasman sensaciones de este
primera año con tu mirada.
TU MIRADA
Un año con tu mirada,
esos ojos ávidos que te taladran,
con los que soy cómplice de ese escudriño
que desmenuza todo, lo desnuda, lo destapa.
Traspasando las evidencias que esconden el valor,
viendo el por menor y lo intrínseco,
que da nuevas perspectivas, más calado,
abriendo los ojos del alma en los de la cara.
Mirar desde tí es mirar de nuevo,
descubrir tesoros ignorados,
pequeños detalles que hacen que todo torne maravilla,
observando lo que se esconde en lo obvio
Transformar en misterioso lo más manifiesto,
curiosidad que no mata al gato y le da alas,
con las que cuanto anhelo volar contigo,
aunque lo sepa imposible,
al menos seguir tu vuelo,
aprender de tu mirada,
mirar contigo.
LA PRINCESA DEL GUISANTE Y LA BUENA SEÑORA
Querida nietecita, de nuevo contigo para contarte un
cuento, de los que quieren dejar buen sabor, con la esperanza de que así sea
para ti cuando sepas leer y comprender:
Buscando un lugar donde no la conocieran, la Princesa del
Guisante, llegó a una aldea, con la intención de alojarse en una posada y poder
dormir bien por una noche.
Lamentablemente, no se sabe si contribuiría un guisante,
se levantó pesarosa sin ese anhelado descanso tan esquivo.
Paseando por la aldea, pudo constatar como en las zonas
sombreadas refrescaba en exceso una ligera brisa, y donde el sol reinaba, podía
quemársete la piel. Ya en los alrededores sus pies conocieron senderos áridos y
pedregosos, que te cubrían de polvo, y otros invadidos por la floresta, que
hacía arduo caminar y fácil el tropiezo.
En estas diatribas y tribulaciones se encontraba la
Princesa cuando reparó en una mujer, de edad avanzada que llamaba a la
ancianidad, que recogía las lamentables huellas del paso de domingueros
maltratadores de sus días “de campo”, y las colocaba en bolsas, y luego en un
carro. Según se acercaba a ella reparó en que tatareaba una alegre melodía y en
una agilidad en sus movimientos que poco casaba con las arrugas de su rostro.
Cuando estuvo a su altura, la señora le saludó y ella
respondió amable, como no cabía en una Princesa tan bien educada como la del
Guisante. Se interesó por lo que hacía la señora, que le contó que desde hacía
muchos años dedicaba los lunes a limpiar lo que dejan las gentes cuando, tras
el día de campo, vuelven a sus ciudades, que por desgracia no era un buen
recuerdo.
En los días que pasó en la aldea, la Princesa quiso
encontrar a la buena señora, y así la vió siempre ocupada en recuperar todo
tipo de lugares con sufrimiento del paso humano por ellos. Pudo hablar con
ella, conocer que no había salido nunca de aquella comarca, que no tenía
familia pero tenía mucho aprecio por sus paisanos y paisanas, que cobraba una
modesta pensión a la que conformaba sus necesidades, y que su mayor aspiración
era poder descansar al ver que no era necesario atender los estragos que la desconsideración
humana dejaba por doquier.
Pobre mujer, detrás de los desechos de todos, sin conocer
otros mundos y otras oportunidades. Era tan pobre que ni siquiera se quejaba,
no hacía reproches del actuar de unos y otros, solo se limitaba a su propio y
benéfico actuar.
La Princesa llevaba ya casi un mes en la aldea, y tenía
necesidad de otros aires, de viajar, conocer, vivir, … Así abandono la comarca,
pensando en la buena mujer y su pobre vida, y como podía resignarse a una vida
tan limitada.
Algunos años después, la Princesa tuvo ocasión de volver
a la aldea, y se encontró con una estatua en la plaza mayor, que le recordaba a
aquella buena señora con la que había pasado buenos momentos. Le dijeron que
hacia un tiempo que había muerto, y que fue una conmoción para toda la comarca,
y como entonces se dieron cuenta de lo que habían perdido, de la gran persona
que tenían entre ellos. Así encargaron esta figura, y la conmemoran con gran
fiesta en el día de su cumpleaños, dando gracias por haberla conocido. En su
nombre se habían organizado para seguir con sus tareas, y habían llegado a ser
declarados el pueblo más natural y cuidado de la región.
Aquella pobre mujer tenía un tesoro que había cautivado a
todos, vivía una vida con mayúsculas, en la que el servicio era su forma de ser
y estar. La Princesa, experta en lamentar sus limitaciones, recordó a aquella
buena mujer, aquella vida tan limitada, pero tan rica, y tan feliz. Y deseo
aprender algo para lo que no estaba preparada, o al menos, tener algún momento
la mirada de aquella mujer, que alegraba solo con que se posara en ti.
Tu, nietina, yo y todos tenemos que esforzarnos en tener
esa mirada, esa vida y esa huella, la que sirve, la que alegra.
LÁGRIMAS DE NIETA
Esa lágrima fácil, refugio de la menor contrariedad,
fórmula mágica para volver la mirada de todos,
para agotar las paciencias, … hasta hartarlas.
Te digo -disfrazado de firmeza- que no me apenas,
con tanta calma como insistencia trato de sofocarte,
de que te rindas … por dar en roca.
Y va llegando el temporal del llanto, la catarata, la
tormenta.
Como truenas, como tiemblas, …
Y la roca se hace despreciable al mundo,
que solo quiere volver al remanso del tenerte contenta,
bailando, jugando, … de que no llores.
Benditas lágrimas,
cuando todavía no hay palabras para expresar,
lo dicen todo, lo dicen contundentemente,
a todos, alto y fuerte.
Esa carita, borrada por lagrimones, nos va a ganar
siempre.
Mientras llegan las razones,
nos vamos a enterar bien de tus pasiones,
y entenderte solo significa quererte,
estar contigo, y por ti.
Esperemos tiempos de crecer bien,
de aprender a amar, y no solo a ser amado,
aunque esto sea la escuela del amor.
UNA HISTORIA DE HOY
Hoy, nietecina, te voy a contar una historieta de estos
tiempos tecnológicos, que anuncian y ya presentan, una sociedad digital,
automatizada, y llena de retos sobre humanización de tantos nuevos recursos,
que afectan tanto a cómo vivimos y a cómo somos. Pero que a la vez, afrontan
las mismas necesidades vitales de los seres humanos, y ha de dar respuesta a
las mismas preguntas.
En esta historia, el frío volvía a recrearse por un
momento sobre la entrada de aquellas oficinas, cuando se abrieron sus puertas
aquella mañana. En la segunda planta trabajaba un joven informático, entre
ordenadores y algún otro cacharro tecnológico. Y enseguida comenzaron las
llamadas implorando ayuda: programas que se bloqueaban, sistemas que fallaban,
incidencias mil, …
La humanidad ha originado una nueva religión: la
tecnología, y los que conocen sus intríngulis son los nuevos sumos sacerdotes.
Así se sentía nuestro joven protagonista de este cuento. Un cuento que,
curiosamente, va más de misterio y magia que de rigor y ciencia. Y que concluye
con mensajes para el alma.
Nuestro joven trataba de sofocar todos los incendios que
se producían en su empresa, harto de tanto incompetente manejando programas y
sistemas de forma que provocaba estragos y verdaderos atentados contra su
trabajo. Contra esto el no veía programación adecuada, y no había mucho que
hacer, dado que las estructuras de poder de la empresa no eran ajenas a esta
ignorancia y estas incapacidades. Mago del teclado y del ratón, daba respuesta
a las inquietudes que, anhelantes, esperaban su asistencia, su cura, … esta
nueva salvación.
Pero cuando la situación no estaba clara y no funcionaban
los remedios aplicados, surgía una terapia drástica, ya conocida y empleada
preventivamente, con generosidad, por muchos usuarios, que era el reinicio,
para dar una nueva oprtunidad, o el resetear, que pone las cosas en un volver a
empezar.
El reinicio es mágico, se vive con el suspense del
confiar en el buen fin de una acción terminal, conscientes de que si no
funciona tendremos un problema serio. Y … la mayor parte de las veces todo se
arregla, y celebramos ese retorno a que todo vaya bien. El reinicio reconduce
la operativa del ordenador, elimina bloqueos, es como dar una nueva oportunidad
a que todo salga bien.
El reseteo es un auténtico volver a empezar, se pueden
perder cosas valiosas, trabajos y datos, pero también se eliminan los
problemas, los lastres y basuras acumuladas, para recuperar la frescura y
ligereza del principio, y dar la oportunidad de volver a hacer las cosas mejor.
Si has sabido hacer copia de seguridad y tener a buen
recaudo las cosas más valiosas, las vas a poder restaurar, las recuperarás y
ese volver a empezar tendrá todo este patrimonio, lo que hará de esta sanación
un verdadero crecimiento.
Nuestro joven informático, mientras acometía la liturgia
de un reseteo, que ocurre como una ceremonia en la que se hace la invocación
con un comando informático y, tras el sortilegio, se quedó esperando el momento
mágico de que todo vuelva a funcionar bien. Y así fue … luminoso pantallazo
resolutorio.
Qué bueno sería poder hacer esto con la vida … pensó
mientras observaba la satisfacción de sus compañeros. Qué bueno poder reiniciar
todos los días, sin los lastres y los daños que acumulamos. Qué bueno poder, de
vez en cuando, resetearse para un volver a empezar verdadero, en el que hayamos
sabido guardar lo verdaderamente valioso para no perderlo.
CONTAR CON LOS
QUE PARTIERON
Ayer tuvimos
una ceremonia de recuerdo de tu bisabuela. Siete meses desde que partió. A
veces parece que fue ayer, otras parece ya tanto el tiempo sin ella.
Y ayer tuve
una experiencia especial, como es aquella sensación de que puedes contar con
ella, de que se mantiene ahí, con esa apuesta que tenía para pedir la
intercesión a los cielos, por tantas cosas como nos preocupaban y en las que
necesitábamos bendiciones.
Se dice
consoladoramente: ella está con nosotros, nos ayuda de algún modo, … Pero ayer
yo lo sentí como nunca antes, con una lágrima pujando por asomar, y hable con
ella. Yo, que nunca he sabido hacerlo, sentí que podía contar con ella para
nuestro bien, en todo aquello que nos espera, en las sombras que nos amenazan,
en las preocupaciones de tantas incertidumbres, …
Pronto
esperamos poder ver a tu primito, que marceará en los próximos días, y vamos a
afrontar ese momento tan expectante, especialmente tu tía, con una nacimiento
que nos va a llevar a no se sabe dónde, pero que habrá que vivir sabiendo que
cada día tiene su afán, y con todas las dosis de confianza y alegría del mundo.
Demos gracias
a tu bisabuela, mi mama, y seguro que también a tu bisabuelo, mi suegro, que
nos dejó hace siete años, y no te llegó a conocer, pero que seguro que desde
entonces se ha estado ocupando de nuestro bien.
Espero que, tu
y tu primo, podáis conocer este sentimiento cuando seáis algo mayores, que
podáis contar con los que no están tan visibles, y que, cuando parta, podáis
contar con vuestro abuelo.
¿IGUALDAD?
Ayer se celebró el Día de la Mujer. Espero que hoy
también.
Nietecita, has nacido mujer en un mundo que asiste al
empeño de muchas mujeres por el empoderamiento y por la igualdad. Un mundo
entusiasmado, desconcertado, asustado, cabreado, … pero en ningún caso
indiferente.
Alguien te dirá que las situaciones de opresión y de
discriminación graves se producen en otros lugares, en otras culturas, y que
tienes la fortuna de haber nacido en un lugar donde rige el estado de derecho.
Y es verdad, pero no toda la verdad.
También puedes escuchar, con cierta condescendencia
aduladora, que las mujeres son superiores, tienen cualidades especiales para el
servicio y la sensibilidad, son maravillosas. Y es verdad, pero no toda la
verdad.
Otra gente podrá decirte que la lucha de la mujer no debe
ser contra el hombre, que deben ser compañeros, que no hay que ser tan
radicales. Y es verdad, pero no toda la verdad.
A que hombres y mujeres son diferentes, también se
referirá alguien, y hablará de la complejidad de la mujer, de la simpleza del
hombre. Y cuando vayas al colegio con tus compañeras y compañeros, te parecerá
constatarlo, cuando veas que es fácil, demasiadas veces, reconocer como
personas a las niñas, y los niños es más fácil identificarlos con chimpancés. Y
es verdad, pero no toda la verdad.
Oirás que no se puede apoyar estos feminismos que son
manipulados por los intereses políticos de unos y otros, que dividen y
enfrentan a las mujeres y se usan por los políticos para capitalizar esta
reivindicación con réditos electorales. Y es verdad, pero no toda la verdad.
Y verás como pretenden llamar violencia doméstica a la
violencia de género, donde la víctima lo es de concepciones machistas y por ser
mujer. Y aquí sí que es gravísimo y no hay nada de verdad.
O que consideran que la igualdad ya existe y que no es
justo que se mida a hombre y mujeres sino por el valor de cada uno. En esto ya
no hay mucha verdad, especialmente si cuentas como condiciona a la mujer su
compromiso con la familia a los efectos de disponibilidad y competitividad, y
qué lentamente crece el compromiso de los varones en este sentido.
La verdad es que, aunque con situaciones en otros
lugares, que el más machista rechazaría, te va a tocar experimentar la
discriminación por ser mujer, incluso la más sutil, la que te hace asumir con
naturalidad renuncias y limitaciones que no tienen por qué ser propias de
mujer.
Y quienes defienden la diferencia entre hombres y
mujeres, poniendo a estas en un altar, no dejan de colaborar a positivar como
femeninas realidades que no tienen por qué serlo, máxime cuando supone librar
al varón de buena parte de lo más penoso de la conciliación con la vida
familiar, y de los cuidados familiares, que no tiene por qué ser cosa de
mujeres.
Una constante en las luchas de liberación es que siempre
se han hecho por los oprimidos y contra los opresores. Ojalá sean muchos los
varones que vean que la opresión a la mujer, también es algo denigrante para el
varón. Ojalá haya cada vez más varones feministas, en el mejor sentido de la
palabra. Y ojalá tu abuelo lo sea, ya que, al menos, lo quiere ser. Pero tus
compañeras en esta lucha van a ser mujeres, y a veces contra otras mujeres
también, y será con el varón que quiera colaborar con quien podamos liberarnos
como humanidad de esta lacra.
Por otra parte, en cuanto a manipulaciones y distorsiones
de esta lucha, me gustaría darte una fórmula que espero pueda ayudarte a
distinguir que merece la pena apoyar. Si lo que se propone se sitúa en que las
cosas no cambien mucho o lo hagan más lenta y serenamente, sin duda no será tu
lugar. Hay que apoyar todo lo que de forma digna creas que sirve para el
cambio, para acelerarlo, para avanzar decididamente en esta lucha, por el bien
de todos, incluso los que no está por ella, la temen o la odien.
Y los cambios más radicales son los domésticos, donde los
varones tenemos una magnífica ocasión de empeñarnos en ser competentes en las
“cosas de mujeres”, de ser verdaderamente compañeros, de ser iguales.
Y por último, quería decirte que por encima de todo hay
que defender la igualdad, esa es toda la verdad. Una igualdad que consiste en
que podamos sustituir auténtica y realmente cualquier expresión que hable de
hombres y mujeres por la de personas. Todos somos personas y todo es de
personas.
A mis nietos:
Por vez primera hablo a mis dos nietos, mi linda
nietecita con sus 14 meses, y mi nietecito por llegar … cualquier día.
Y va a llegar en un momento especial, bajo la amenaza que
nos esconde en casa, que pone distancia entre nosotros, que obliga a verse a
distancia, oírse a distancia, no poder abrazarse, ni besarse.
No vas a tener una cohorte familiar pasando por tu
habitación de hospital, e incluso, ya en casa, no van a poder conocerte ni
tocarte, en un tiempo que no tiene aún medida.
Y esperamos un breve paso por el hospital, señal benigna,
y un encierro venial ante el que no desesperar en casa.
Nunca pensé que llegarías así, imaginaba muchas
dificultades, incertidumbres,… pero no contaba con este virus coronado, que me
hace más republicano que ya era.
Pero esta amenaza se ha traducido en una escuela sobre lo
que es importante, sobre la gratitud y la solidaridad, el sacrificio y la
resistencia, el aliento y la simpatía. Cuando más lejos estamos unos de otros,
más cerca nos sentimos. Nunca he saludado a tantos vecinos y con tanto cariño,
ahora que no puedo verlos sino por el balcón o la ventana.
Y tu llegada es lo más importante, es la vida que se abre
paso una vez más, una bendición y una esperanza, que nos llega con cada niño o
niña que elige este momento difícil para comenzar una andadura de lucha y
superación.
Que Dios quiera que pronto podamos celebrar tu llegada
con tanta familia y amigos que tenemos y con todo el mundo, que hoy sentimos
como propio.
A pesar de que hay momentos dificiles con los niños, en
estos momentos de confinamiento, me parecen muy interesante este relato de la
lección que nos dan los niños.
El
cerebro del niño por Alvaro Bilbao
NIÑOS Y COVID - 19
Es curioso...
Es curioso que mientras los adultos se amontonaban en las
tiendas para hacer acopio de papel higiénico y alimentos antes de que comenzase
la cuarentena ningún niño fue a la tienda de chucherías para dejarla sin
existencias por miedo de que no hubiera suficientes chuches para todos los
niños.
Es curioso que mientras algunos adultos se saltan la
cuarentena para tomar el aire o hacer jogging los niños, que necesitan mucho
más el movimiento, no se hayan escapado de casa a saltar, correr o tomar el
parque con sus juegos y algarabías.
Es curioso que mientras los adultos pasamos el día
colgados del móvil o el ordenador, como tú ahora, los más pequeños de la casa
se entretienen haciendo cabañas, dibujando, hablando entre ellos o jugando con
su imaginación.
Es curioso que estén haciendo deberes cuando se lo
pedimos, ayudándonos en casa sin que se lo pidamos o celebrando cumples sin
amigos, y sigan regalándonos cada día sus mejores sonrisas mientras sobrellevan
la frustración.
Es curioso que cuando comenzó el estado de alarma muchos
pensaron que el mayor problema serían los niños recluidos en sus casas y que
ahora nos estén dando a los adultos una lección de civismo, calma y paciencia.
Es curioso que hasta ahora no nos hayamos dado cuenta de
que los niños son seres maravillosos, resistentes, resilientes, colaborativos,
solidarios, imaginativos, pacientes, afectuosos y que todavía les tratemos
muchas veces con amenazas, gritos o con castigos. Ellos no piden mucho. Se
conforman con poco. Sólo necesitan que los adultos seamos capaces de
entenderlos, de hablarles con respeto y de dedicarles un poco de nuestro tiempo
para demostrarnos lo maravillosos que son, curiosamente, en muchos casos, más
respetuosos, pacientes, solidarios y resilientes que los propios adultos.
Sólo espero que cuando esto pase y volvamos a nuestras
vidas normales tengamos un poco más de tiempo para hablarles y explicarles en
lugar de mandarles y apresurarles porque así les estaremos mostrando no sólo el
respeto que se merecen por ser niños sino también el que se han ganado con esta
gran lección que nos están dando a todos los adultos.
Por Álvaro Bilbao
Neuropsicólogo, autor de "El cerebro del niño
explicado a los padres"
EL NIÑO CORONADO
El pequeño niño coronado
surgido ante los ojos privilegiados
de ese vital milagro que nos alumbra,
ese último viernes de marzo,
cercano ya a caducar.
Tu madre, tu abuela, y la bendita matrona,
cual adoradores de ese belén,
fueron la cohorte de tu recepción,
mientras confinados en las casas,
todos los tuyos aguardaban, impacientes, las nuevas
natalicias.
Y lo celebramos contenidos,
con mensajes llenos de fiesta,
con tus primeras imágenes rodando por el éter
al que nos enganchamos todos.
Y nos supo a tan poco no poder estar más cerca,
con la galería de gestos que a fuerza de grotescos
tratan de ganar tu atención,
cuando aún no puedes asustarte ni lamentarlos.
Tenemos todo aplazado,
esperando mejores días, que nos sitúen en torno tuyo,
celebrándote, celebrándonos,
como hacen las familias con los nuevos brotes de su
historia.
Pero no aplazamos el quererte,
y el agradecer a los cielos por la esperanza que supones,
con esa vida pujante, que tira para adelante,
en medio de tantas sombras y duelos.
Y tampoco aplazamos
el ponerte en esas manos que puedan velar de ti,
a las que rogamos que te cuide, que te bendiga,
a ti, bendición nuestra.
DIA DE LA MADRE CON MASCARILLA
Es el primer año en que el día de la Madre me llega sin
ella.
Estreno de orfandad materna, cuando ya soy abuelo, pero
la orfandad siempre te sitúa en la primera línea de la fragilidad, llegue
cuando llegue, y si ya eres o estás algo mayor, aún mas sientes la inmediatez
del último día.
Este año llega en medio de una pandemia, verdadera
explosión de fragilidad colectiva, ante la que se tensionan los deseos de una
seguridad inalcanzable y de una libertad, que puede ser irresponsable.
Algún día podréis entender, en alguna medida, lo que
ahora dice vuestro abuelo, y por una parte conoceréis a vuestra bisabuela, a
través de recuerdos y de su presencia en nosotros, su familia, vuestra familia.
Por otra parte, os contarán como un ser microscópico produjo la mayor
convulsión mundial de nuestras vidas, hasta el momento.
Lo que hemos perdido, lo que ya no será igual, la famosa
nueva normalidad, nos ocurrió en familia hace nueve meses, y como humanidad
pronto cumplirá dos meses. Y, tanto familiar como socialmente, nos encontramos
con esa realidad de lo que realmente es trascendente, de lo que es convulsivo,
de esas cosas que dicen, sacan lo mejor y lo peor de nosotros.
Y lo mejor está en un difícil equilibrio entre una
seguridad imposible, pero que se reviste de solidaridad y de cuidados propios y
ajenos, y una libertad, que asume riesgos que tiene vivir, pero que necesita
los mismos ropajes para no ser egocéntrica o temeraria.
Y lo peor, en el miedo, el recelo y la desconfianza, que
sitúa a los demás como sospechosos o apestados, que ofende e indigna hasta el
extremo de no distinguir entre aquello en que podemos colaborar de aquello que
debemos denunciar o corregir, y le da solo valor según la perspectiva y el
color de la mirada, y que no deriva el odio del dolor ni de la búsqueda de la
justicia. También puede aflorar la búsqueda del bien propio, satisfacer
nuestras necesidades u obtener beneficio, dejando a un lado el bien común y los
sacrificios y renuncias que implica.
No se que mundo nos espera, no se que valores y carencias
nos aguardan. Sin duda lo haremos entre todos, algunos con más responsabilidad
que otros, sobre todo de aquellos que solo les van a dejar aspirar a ser
víctimas, y de vosotros mis niños, que vais a crecer en esta realidad, Dios
quiera que sepamos acompañaros a un viaje que merezca la pena, que os haga bien
y buenos.
CABREOS Y CORONAVIRUS.
Llevo tiempo queriendo comentar a mi nieta y a mi nieto,
alguna cosa de estos momentos que vivimos en todo el mundo, consciente de que
su crecimiento, lo que van a ser, estará condicionado por esta realidad, aunque
ahora sean ajenos a ella.
Ojalá pronto, cuando aún seáis unos bebés, dejemos atrás
la pesadilla de esta pandemia y de sus efectos, que no os dejen huella y que la
que, sin duda, nos está dejando a nosotros, sepamos no trasladárosla. No será
fácil, máxime cuando ya nos plantean el ir a una “nueva normalidad”, donde
llegaremos verdaderamente traumatizados, y no deberíamos conformarnos con ella.
La nueva normalidad, queridos nietines, parece basarse en
el miedo, el distanciamiento y los cuidados propios y ajenos. Solemos
referirnos a los cuidados, pero hemos interiorizado aún mas los recelos y
temores, consagrados en como algo lamentable, como es el distanciamiento, se ha
trasformado en un valor esencial.
A unos primeros momentos en los que, ante la evidencia de
la terrible amenaza de esta criatura microscópica que amenazaba la salud y la
vida, parecía que nos uníamos frente a este enemigo común, que atacaba a todos,
surgieron otros de solidaridad y buena vecindad, de valoración de los tiempos
dedicados a nuestra gente y de aumento del contacto con ellos, aunque en muchos
casos de forma virtual. Después, viendo como muchas personas tenían que correr
riesgos para luchar contra la enfermedad o atender nuestras necesidades
básicas, surgió el reconocimiento de estos profesionales, asomados a nuestros
balcones y ventanas.
Demasiado pronto, los que ponen por encima de todo sus
intereses particulares (individuales o corporativos) y la capitalización del
desastre para obtener réditos políticos, comenzaron las contradicciones, las
manipulaciones, los bulos, y las evidencias de errores, negligencias y
desastres, que conducen al descrédito y la desconfianza.
Por una parte, se lanzan piedras por unos y otros,
aplaudidas por las legiones simpatizantes y por otras, no menores, que se unen
para romper esas crismas, que tanto daño están haciendo. Por otra, la
indignación y la ofensa se extienden y lo hacen de forma cainita y frentista.
Cuanto ayuda a esta situación el ver como la ambición y el provecho político no
tienen ningún pudor y cruzan sin problemas líneas rojas éticas.
Ofendidos y ofensores, tanto monta, monta tanto. Ya que
todo ofendido se trasforma en un ofensor, y todo ofensor se siente un ofendido.
Cuanta necesidad de sanear, de aliviar, de pacificar. Necesitamos cantidades
ingentes del bálsamo de compasión, comprensión y consideración. Necesitamos
perdonar y ser perdonados, que nos importe más la gente que las ideologías, y
actuar defendiendo o combatiendo lo que consideremos oportuno, pero no desde el
odio y la ofensa. Y esto se nota en cuando descalificamos, insultamos o
injuriamos, verdaderos termómetros de nuestro ánimo y de nuestra alma.
Por eso, queridos nietecitos, cuando dentro de unos años
os contemos lo que ahora está pasando, u os hablemos de cualquiera otra cosa,
tener muy presente que si veis que estamos ofendidos de tal forma que
ofendemos, no os estaremos contando la verdad, solo unos sentimientos muy
doloridos con los que vivimos y miramos las cosas.
DOS PRINCESAS
Hoy quiero hablar a mis nietos de dos princesas. A ellas
les pasaba tambien como a vosotros dos, que eran muy distintas.
Quienes las conocían solían destacar que eran tan
diferentes que resultaban complementarias. Una tenía de sobra lo que a la otra
le faltaba, y con ésta se completaban las carencias de la primera. Así eran
estas princesas de cuento: Leonor y Sofia.
Intrépida y aventurera, Leonor se situaba siempre ante
los retos, superaba las fronteras de miedos y prudencias, en un continúo canto
a la libertad.
Prudente y responsable, Sofia no corría riesgos, siempre
media sus pasos y sus consecuencias, cuidadosa y comedida, su melodía era la
seguridad.
Cuantas veces Leonor había preocupado a su familia.
Cuantas veces rogaron que con más juicio fuese menos libre. También muchas
veces, la familia, habría rogado por que Sofia no se limitase tanto al buen
firme de sus pasos, que abriera horizontes, que superase sus miedos.
Así, quienes bien querían a estas princesas, solo estaban
contentos cuando las veían juntas. Sabían que Leonor lograría que Sofia se
superase una y otra vez, y probase el gusto de verse sin ataduras, y Sofia
conseguiría que las aventuras de Leonor se confrontaran al valor de sus efectos
y razones.
Ambas se querían y necesitaban, lograron respetarse y
apreciarse, y evitaron imponerse y rechazarse. Juntas llegaron más lejos y
mejor que nunca ninguna por si misma hubiera logrado. Leonor quizás llegaría
más lejos, y Sofia llegaría mejor, pero lo que merecía la pena de verdad lo
conseguían juntas.
Esta historia de dos princesas no tiene nada que ver con
la realidad, es solo un cuento en el que una casualidad en forma de nombres
parece tener reflejo en princesas reales. En absoluto es así, tan solo que
LIBERTAD comienza con la L de Leonor, y SEGURIDAD con la S de Sofia.
Lo que ya no es un cuento es comprender que, lo que
merece la pena, conjuga la Libertad y la Seguridad, el no ponerse límites, pero
hacerlo bien. Vivir plenamente y vivir bien. Y en cada uno, y en nuestra
sociedad, en estos tiempos de miedos e imprudencias, necesitamos conjugar los
cuidados y la superación, tener a las dos princesas juntas.
Vosotros, mi nieta y mi nieto, aunque tan distintos
tendreis, cada uno, dentro las fuerzas de la libertad y la seguridad, la que os
de alas y la que os ayude a aterrizar. Ojala las conjugueis cada uno bien, y os
ayudeis en esto, para que tengais sueños y los podais encarnar.
CARMEN
Nietos míos, de lindos nombres
que me encanta pronunciar,
como cada dieciseis de julio
evocamos un nombre especial para nosotros,
una felicitación familiar consolidada,
de atención obligada, de verdadera devoción.
Carmen, tan buena compañera de María,
advocación mariana, señora del mar.
Versos y canciones de la antigüedad,
con la magia embrujadora y hechicera.
Nos quedamos con ese jardín de Dios, ese Carmelo
cumbre anhelada de monte hebrero,
referencia mía de madre, de tía,
luminarias ya de los cielos,
de hermana, de prima,
donde aún puedo encontrar un beso.
No parece de hijas, de sobrinas, de nietas,
caprichos de modas y costumbres,
pero prevalecerá,
y cuando el recuerdo desdibuje los esnobismos,
siempre habrá una Carmen.
DIA DEL ABUELO
No estreno la celebración del día de los abuelos en carne
propia.
Ya es mi segundo año, pero este ocurre doblemente.
Y aunque abuelo “joven”, el espejo que devuelve mis canas
y mis arrugas,
se constituye en pista de aterrizaje de esa realidad
que quebrantos y deterioros van marcando.
Pero la mirada profunda, intrépida y juguetona, de mi
nieta,
y esos ojos de cielo, de mirar sereno y alegre, de mi
nieto,
reciclan el corazón, quitan costras y pesos del tiempo,
y me sacan infante a jugar, a vivir.
Gracias, mis niños.
Protegerles, ángeles custodios,
hijos míos reconvertidos a padres,
y cohortes terrenales y divinas,
que son seres poderosos y frágiles,
en su iniciático deambular por mi corazón,
por el tuyo, por el del que aún pueda hacer encoger la
persona y crecer el niño.
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CUMPLEAÑOS DE ABUELO
Los años de un abuelo son otra cosa, un regalo especial
de la vida, donde ya solo peinas canas, y la gravedad atrapa más tus sueños y
las alas ya saben que cielos no van a cursar.
Cuando ya asomas al mundo desde tu ventana como quien ha
terminado la partida y ha perdido, tratando de recomponerse para dejar mejores
huellas, llega esta prórroga, y con la sonrisa niña estas dopado, … puedes con
lo que haga falta, y sabes que vas a ganar.
Cuidaros mis niños, cuidarles y cuidaros, hijos míos,
cuidar de vuestra abuela y madre, de vuestro hermano y tío,… me va la vida en
ello. Y por este tiempo, por hoy, … gracias.
LAS BESTIAS
Nietines, desde hace tiempo no se como dirigirme a
vosotros, ni que historias contaros. Este abuelo vuestro, tan locuaz y algo
paliza, mira a su alrededor y se queda sin palabras.
Pero no puedo, ni debo, dejar de hacer algo que dio pie a
este espacio, que radica en recoger sentimientos, ideas y vivencias, a mis
nietos, a nuestros nietos, no por que sean importante, sino por ser lo mejor
que puedo dar, y por que darlo es tan bueno.
Hoy, os quiero contar la historia de un pueblo, ni
pequeño ni grande; ni rico, ni pobre; ni lejano, ni cercano. Un pueblo perdido,
eso sí.
Este pueblo, amenazado por unas bestias salvajes, que
hacían estragos en el ganado y en los propios vecinos, vivía sumergido en el
miedo. Muchas eran las teorías sobre qué eran esas bestias, cómo habían llegado
allí y cómo defenderse de ellas. Desde los que consideraban que había que
encerrase en las casas, bien pertrechados, hasta los que se negaban a que unas
simples bestias condicionaran sus vidas. Algunos creían que habían llegado de
forma alevosa, con perversas intenciones, y que servían de escusa en la forma
de proceder de las autoridades.
La evidencia de los daños, el conocimiento de las
víctimas, al principio unieron al pueblo, apoyando a los que tenían que
enfrentarse, de una u otra forma, a las bestias. Luego, cuando el paso del
tiempo no alivió el problema, y se recrudeció, dieron paso a la tristeza y el
pesimismo, y a la ira y la confrontación, y a enfrentar el miedo con sus
prevenciones, y la libertad con sus temeridades.
Los que mandaban en el pueblo estaban divididos y
enfrentados, buscando como salir bien librados, apuntarse tantos, culpar a
otros, manipulando y mintiendo (o cambiando de opinión según convenga). Y la
gente del pueblo jaleaba o bramaba, con unos y contra otros, según simpatías e
intereses, aunque muchos estaban hartos de todos y descalificaban todo.
Lo que no sabían en el pueblo, es que las peores bestias
no habían llegado hace unos meses allí, sino que vivían en él desde siempre. La
ambición, la falta de escrúpulos buscando el beneficio propio, la hipocresía
disfrazada de servidores públicos, la paranoica desconfianza mal pensada, y lo
que bien recogen viejos refranes como “creer que todo el monte es orégano” o
“creer el ladrón que todos son de su condición”, que acababa con lo poco de
bueno que podía tratar de hacerse lugar, asfixiado por la mala hierva de
recelos y suspicacias.
Todos y cada uno, eran parte de estas terribles bestias,
que llevaban en su interior. Pero un día llegó un remedio, un tratamiento
eficaz. Las personas que lo tomaron dejaron de quejarse, de mirar con
desconfianza a todos y a todo, y de tener miedo. Estas personas pasaron a
ocuparse de cuidar de todo y a todos, de vivir cada momento tratando de ayudar,
de colaborar en cualquier problema que aparecía, desde la amenaza de las
bestias hasta los daños que ocasionaban temerosos y temerarios. A veces con las
autoridades, otras a pesar de ellas, y cuando se tratase de algo injusto,
contra ellas, pero dejaron de descalificar todo y de mirar sesgadamente.
Dejaron de creerse en posesión de la verdad. Practicaron la autocrítica y la
humildad, y abrieron la mente a lo bueno que pudiera encontrarse en cada cosa,
en cada persona, en cada momento.
Me gustaría, mis niños, poder vacunaros con este remedio,
impedir que crezca dentro de vosotros estas bestias, que son muy traidoras, ya
que cuanto mejor te sientes contigo mismo, con tus verdades, con tu integridad,
más difícil es descubrir que estas infectado.
LA LUNA Y EL SOL
La luna llegó primero,
llenó de luz aquel invierno,
tan curiosa como inquieta,
ávida insaciable de todo en rededor,
tintineante y apasionada estrella,
tan temprana cabeza erguida,
con los ojos de la noche llenaba el día.
El sol alumbró en primavera,
recién llegada,
trayendo paz a atribulados corazones,
en medio de una guerra viral,
de esta pandemia angustiosa,
lleno todo de una luz,
que despejaba los miedos,
que transformaba la noche en día.
Nos puso, la luna, la música y el ritmo del alma,
explosiva de amplio espectro,
intensa y apremiante reina del llanto y la alegría,
todo sin medida,
deambular entre el entusiasmo y la desesperación,
todo con pasión, con locura.
Nos trajo, el sol, la calma y el sosiego del alma,
la generosa sonrisa,
un espejo infalible de gozo del corazón,
resolución de tantas incertidumbres,
desde el origen hasta como repartirse tanto bien
entre quienes le quieren, y son los suyos,
cuando no son los nuestros.
Luna y sol, cuando estan juntos, llenan nuestro cielo.
En mi tierra, la luna da tanto calor, y puedes mirar la
luz del sol.
En mi tierra, monta tanto, tanto monta, la luna como el
sol.
EL "TIO".
Nietos míos, hoy os quiero hablar de vuestro tío, que
ayer se nos hizo mayor escuchando ese “cumpleaños feliz”. Primero el telefónico
de su abuela, y luego ya presencial de su sobrina y luego de su abuelo, junto a
padres y hermanos, añadiendo mensajes en todo tipo de redes sociales de unos y
otros. Todo un recorrido vital, magnífico marco para día tan insigne.
El “tío” es muy especial. Ha conquistado ya a su sobrina,
como el mejor compañero de juegos, con quien montar todo un parque temático de
la diversión, y pronto, en cuanto pueda deambular por la casa, ocurrirá otro
tanto con su sobrino.
El “tio”, que también es nieto, es muy especial. El mejor
y más fiel compañero de sus abuelos, siempre presentes en sus afectos y, en la
forma que puede en cada momento, en su dedicación.
El tío, que también es sobrino y primo, es muy epecial.
Conquista las simpatías y la admiración de sus tios y primos, con todo ese
mundo de inquietudes e intereses que llenan su vida, y con algunas
complicidades tan especiales también.
El “tio”, que también es hijo, es muy especial. Cambió la
vida de su madre, que supo que cada día iba a tener la oportunidad de
devolverle en cariño y exigencia, todo lo que de bueno podía guardar la vida
para él.
El “tio”, que también es mi hijo, es muy especial.
Transformado yo en un verdadero “grano en el culo” para él, amanezco cada día
atento a la menor ocasión de complicarle la vida, de ponérselo difícil, de
sacarle de no se qué sitio. Como dijo un día “que mala suerte de padre …” (se
refería a que yo no era futbolero como él, pero podía ampliarse mucho más en
verdad).
El “tío” es muy especial. En nuestra sociedad está
adscrito a los diferentes, en esa diferencia de la discapacidad, que -pese al
loable esfuerzo inclusivo- suena condescendientemente a los que “no pueden” ….
Efectivamente, él no puede manejar su cuerpo sin que se le desordene y
complique la vida. Por el contrario, si sabe manejar su corazón y su actitud,
para sacar el mejor partido a cada momento, disfrutar de su vida, asumir sus
límites y hacer lo que puede (ojalá pudiéramos decirlo muchos).
Al “tío”, con vosotros, sus sobrinos, se le ilumina el
rostro, y aunque superéis su paciencia, y tendrá momentos en que agradecerá
treguas, formáis parte de la luz de su vida, junto con tantos que le quieren …
quizás solo faltaría un padre mejor.
"UNA DE LAS DOS ESPAÑAS ..."
Hace más de cien años que un gran poeta, uno de los más
grandes de la lengua castellana, puso sobre verso una afirmación, dirigida a
los españolitos que vienen al mundo, que bien corresponde a vosotros, nietos
míos, y que lamentaba expresando “una de las dos Españas ha de helarte el
corazón”. Tal es así, que el propio poeta murió desterrado de este país.
No se cuantas Españas hay, posiblemente tantas como
españoles. Tampoco se definir que es un español, ya que no todos los que lo son
quieren serlo, y muchos que querrían serlo no lo son. Pero desgraciadamente,
todas ellas tienen la capacidad de helaros el corazón.
Cuando crezcáis tendréis la oportunidad de aportar
calidez a vuestros corazones, si os dedicáis a cuidar del de los otros. Esto ha
sido posible siempre, y los mejores de nosotros es a lo que se dedican. Y esta
dedicación es muy poderosa, aunque parezca sofocada por tantos que contribuyen
desde la ofensa y el maltrato, al servicio de esas verdades y bienes de los que
se creen en posesión exclusiva.
Cuando podáis entender de que os habla vuestro abuelo en
estas letras, ignoro quienes serán los protagonistas de los enconamientos y
conflictos, en aras del bien nacional, pero podréis observar como habrá
personas que son muy críticas y agresivas con unos, apoyando, justificando o
quitando hierro a los errores de otros, a los que son más afines. Rara vez
encontrareis autocrítica y búsqueda de lo que une por encima de lo que
enfrenta. Al menos esto es lo que estamos sembrando, para que no os privéis de
ello mañana.
La situación actual, con la pandemia del coronavirus, ha
supuesto un terreno abonado a la tristeza y a la ira, pero la semilla estaba ya
plantada, solo que ahora crece con más fuerza. La semilla es la de los que han
sido ofendidos y se transforman en ofensores (vuestras madres os pueden decir
que este es uno de mis pensamientos favoritos), los que han sido maltratados y
pasan a maltratar, los que han sufrido represión y pasan a ser represores. Todo
ellos buscando como ganar a ese enemigo, que es el causante de todos los males
que nos aquejan.
No podéis impedir que alguien se sienta ofendido,
maltratado o reprimido por lo que hagáis, aunque debéis hacer todo lo posible
para evitarlo. Pero eso depende también del otro. Por eso, y perdonar que os lo
diga muchas veces, tratar de evitar aquello que está solo en vuestras manos, no
sintiéndoos ofendidos, ni maltratados ni reprimidos, aunque alguien parezca
empeñarse en lograrlo. Y para eso hay que tener ese corazón cálido que impide
que os lo puedan helar, y esa libertad del que busca con humildad la justicia,
que hará que nunca seáis víctimas de nada, y si dueños de vuestras vidas.
Queridos nietos, se acerca una Navidad diferente, a la
que se le está cayendo todos los oropeles y adornos, que esconden algo que es
tan grande como fácil de distraer, que es que nos nace la luz y que es para
todos, haciéndonos hermanos. Este año me ha venido la imagen de unos Reyes
Magos con mascarillas y distancias, y con ellos un mensaje que quería enviaros:
La sonrisa existe, pese a esconderse,
la cercanía la sientes, pese al distanciamiento,
los ojos han aprendido a abrazar.
Todo parece tan distinto, tan peor,
tantos daños y tanto temor,
pero los Reyes siguen ofreciendo oro, incienso y mirra,
y siguen encontrando al niño del pesebre.
Que lo más importante prevalezca,
y que, aunque 2020 sea el año más deseado de olvidar,
nos deje lo suficiente en esperanza y solidaridad,
y sepamos cuidarnos y cuidar del otro.
LA VERDADERA NAVIDAD
Es la primera noche buena que mi nieta va a recorrer
corriendo alocadamente, y la primera del gatear de mi nieto, y seguramente
oirán y leerán sobre ella y sobre estas fiestas “especiales” de la Navidad de
2020, como se oyen esas historias increíbles, que te cuentan tus mayores, de
grandes dificultades y penares.
Pero yo quería decirles hoy, y que ojalá puedan
entenderlo algún día, que es lo que significa de verdad la Navidad, que es algo
que puede ocurrir en medio de las situaciones más terribles y que no necesitan
luces ni colores para que surja.
Yo transito mi sesenta y tres noche buena, y ya no corro
tanto y casi me acerco más al gateo, pero vuelvo una vez más al “belén”, a ver
alumbrar un niño y a tener fe en él, que es una vida, no se queda en una
religión. A esa vida podemos volver siempre, a esa verdad, a esa luz y a ese
camino. Ese niño puede nacer en nosotros, podemos ser nosotros, esta noche como
todas las demás.
Normalmente en la Noche Buena se esconde el niño detrás
de otras luces, pero este año, tan especial, hay menos luces, más sombras, más
miedo, más necesidad de encontrarle, de que nos nazca el niño.
Si logras que te nazca, si dejas que ocurra, … será
Navidad.
2021
MUJERES VALIENTES
A mis nietos quería hablarles hoy, ese día del año en que
la sociedad deja espacio para que las mujeres reivindiquen justicia, de lo
lamentable que es que tenga sentido y necesidad esta demanda todos los días del
año.
Para los varones no es fácil abordar esta realidad. A
poco que te descuides caerás en la condescendencia o el paternalismo. Algo con
lo que tener especial cuidado, ya que quienes lo hacemos no somos conscientes
de ello, es que el afán de reconocer a la mujer la llene de oropeles y la eleve
sobre los hombres, pero que puede esconder un mero evidenciar que hombres y
mujeres somos distintos, con ese bálsamo de ni peores ni mejores, pero muy
lejos de la igualdad y de la justicia.
Hay dos roles tradicionales que suelen llevar a los
altares a las mujeres: el de madres y el de cuidadoras. En estos casos la justa
igualdad además de no quedarse en estos papeles, tampoco puede proceder de
quitarles valor, más bien es el de tratar de dárselo, con mucho más compromiso,
al de padres y cuidadores.
Pero hoy quiero hablaros de un tipo de mujer valiente,
entre otros, que ha sido esencial para la humanidad, que es el de madre
valiente. Y en los tiempos de tribulación e incertidumbre, cuando cunde la
desesperanza y el desaliento, aún la maternidad es más valiente.
Quiero hablaros de vuestras madres, nietos míos. De las
que, con vuestros padres, tratan de que crezcáis bien en un entorno pandémico,
lleno de patologías del afecto y del humanismo. De las que os traen a este
mundo, como mejor cántico a la esperanza, y mayor apuesta a favor de la vida.
Como suele decirse… “con un par” (de ovarios).
Soy padre y tío de estas mujeres valientes. Si porque a
vosotros, mis nietos que estáis aterrizando en esta España, se une vuestro
primo, que lejano en kilómetros lo tenemos con nosotros, metido en el corazón.
Hay futuro, vamos adelante, … gracias valientes.
MIS SUEÑOS, LOS TUYOS
Queridos nietos.
Algunas veces me preocupa cómo creceréis, que os tocará
vivir, y me inquieta lo mal que hacemos las cosas y como os lo ponemos de
complicado. Me angustia, como a todo abuelo, que os pase algo, que sufráis, …,
y fácilmente damos la lata a vuestros padres sobre cómo hacer, como si
tuviéramos la patente de que todo vaya bien, como si pudiéramos lograrlo con
esfuerzo, responsabilidad y dedicación, aunque es cierto que esto es lo mejor
que podemos hacer: nuestra parte.
Pero hoy quiero deciros algo que no se expresar bien.
Algo que aún no podéis entender, y quizás algún día os diga algo, sea o no lo
que yo quiero transmitir. Ojalá llegue ese día, ya que es el sentido de estas
palabras, que hablan de como somos, uno con los demás, uno como los demás, uno
por los demás, y además únicos, exclusivos, especiales. Y de las luces y
sombras, perdidas y ganancias de la vida.
MIS SUEÑOS, LOS TUYOS
Que fácil es rompernos,
que fácil es frustrarnos,
que fácil es que algo se tuerza,
que fácil la desilusión,
que fácil el desengaño.
Nos levantamos con sueños e ilusiones,
con deseos de prosperidad,
de vitalidad, de ánimo,
de vida.
Y allí hacemos fiesta con todos y por todo.
Pero llega la tormenta, de improviso,
caen las sombras,
y allí estamos solos.
No dejamos sitio a nadie y a nada.
Desde los más sencillos planes,
hasta los más ambiciosos proyectos
se truncan, se tuercen.
Perderemos todo y a todos.
Y nos sentimos infelices.
Todos lo vivimos,
todos tenemos sueños,
todos vida.
No estamos solos, ni en la soledad,
es la misma que la de otros,
no nos dolemos de forma distinta,
es el daño de lo humano,
de sus glorias y miserias.
Vayamos juntos por este camino
aspirando aromas y luces con pasión,
solemne festejo de lo cotidiano,
y de mirada que descubre sueños plenos
bajo cada piedra del camino.
Vayamos juntos por este camino
compartiendo tropiezos, caídas,
cargando con las penas de otro,
que alivian y empequeñecen las propias.
La felicidad está en abrir puertas y ventanas,
aun en la tormenta.
En ponerse en la luz,
y en saber estar en la sombra,
en un camino por el que vamos todos,
aun cuando toque andar solo.
En el marco especial de este 12 de octubre, llego por vez
tercera a una nueva tierra, donde dejar la vida de abuelo, ... mi tercer nieto.
2022
DISFRUTAROS
En este mes me han dado muchas bendiciones, muchos buenos
deseos para la nueva etapa, felicitaciones y llamadas al disfrute. Me he
jubilado. Está claro que todo va a depender más de cómo me jubilo y cómo vivo
este tiempo, que del mero final de la vida laboral.
Mis “nietines”, con este nuevo estatus la condición de
“abuelo” se consolida, incluso me han dado el título de “abuelo profesional”, y
han aumentado las ocasiones para estar con vosotros.
Curiosamente vosotros, ahora que apenas levantáis algún
palmo del suelo, sois también ocasión de felicitación y de apelación al
disfrute. Parece que es inversamente proporcional a vuestro tamaño, así que
creced con cuidado, pero sabiendo que siempre sois y seréis una bendición para
vuestro abuelo.
Con tanto gozo uno engorda peligrosamente, especialmente si
eres un abuelo “gordito” de por sí. También extienden estos gozos a vuestros
padres, aunque ya son más los que recuerdan las sombras de rabietas, travesuras
y, lo que es peor, de accidentes y enfermedades que en vosotros, tan
pequeñines, acongoja tanto. Las malas noches endémicas, el tener todos los
sentidos para cuidaros, la responsabilidades y angustias en hacerlo bien, son
moneda cotidiana de madres y padres.
Pero los abuelos hemos de tener cuidado con tanto gozo.
Parece que los pequeñines han llegado para alegrarte la vida, para comérselos a
besos, para disfrutar con ellos, … te hacen feliz. Incluso es muy típico mentar
que educaros queda para los padres, y los abuelos “malcrían” para que estéis
contentos siempre y poder gozaros.
Y tanto amor, puede llegar del egoísmo. Querer bien es
buscar el bien del otro, y nunca puede ser buscar tu satisfacción. Y si
entendemos por bueno ayudar a que crezcáis como personas de bien, claramente
los abuelos tendremos que implicarnos en ello, con la especial dificultad y
generosidad ya que no somos los responsables de vuestra educación, que
corresponde a vuestros padres, y nuestro papel es acompañar, reforzar,
proponer, … y solo discrepar y plantear la necesidad de revisar algo, en
situaciones especiales a las que nos veamos obligados.
Así, poner límites, reforzar los que determinen vuestros
papás, debe acompañar a toda la dulzura y el cariño, en ese arte de la firmeza
y la ternura, que son las mimbres con las que se elaboran las buenas personas.
Quereos bien, y enseñaros a querer bien, es lo más grande
que podemos hacer. Ya quisiera yo que cuando seáis mayores sintieseis que
vuestro abuelo os quiso bien, y ayudo un poco a que lo hagáis vosotros. Y tener
seguro que lo que se sufre y se hace sufrir, amando bien, merece la pena más
que todos los gozos, sin quitar valor a éstos.
REZAR
La imagen de unos niños ucranianos rezando, en medio de la
tragedia que están viviendo, fruto de lo más maligno de los seres humanos, me
ha hecho pensar en la oración y como es percibida hoy por mucha gente.
Mis queridos nietines, me gustaría mucho tener la ocasión de
comentar con vosotros, si tengo la doble fortuna de estar cuando os interese lo
que voy a comentar ahora, y de que llegue a interesaros. En tanto, al menos
quería dejaros algo de lo que trato de vivir.
Hace unos días en un programa de televisión muy popular,
donde habitan hormigas, una cándida y noble tertuliana hizo una propuesta a la
pregunta de que podíamos hacer, en relación con la invasión de Ucrania por
parte de Rusia, que fue la de “rezar”. Los compañeros de tertulia, tras un
momento de estupor, pasaron enseguida a otras propuestas y análisis, dejando
atrás tan peregrina idea.
Y esta situación es fiel reflejo de como entienden la
oración buena parte de las personas, que la sitúan en el ámbito de la
superstición, como consuelo de impotencias e ingenuidades, cuando no cómplice
de la inacción y fuente de la manipulación religiosa.
Así, se puede acudir a la oración como puede hacerse con
algún amuleto de buena suerte, para pedir buena fortuna y evitar males,
tratando de poner a Dios de su parte, especialmente cuando toca vivir
situaciones de encrucijada o los lados más sombríos y dolorosos de nuestra
vida.
También se acude, tristemente, a la oración contra otros,
tachados de ser el mal, y a favor de unos, siempre los buenos. Suele ser
síntoma de que lo de éstos no es tan bueno, o de que no es tal la supuesta
maldad del otro.
Para los creyentes hablar con Dios, ponerse en sus manos,
discernir su Amor y ser sus instrumentos, está lleno de sentido, es
fundamental, y es su mayor fortaleza, pero no es fácil dar a entender esta
experiencia a quien no esté abierto a vivirla. Por eso estos argumentos, tal
valiosos para quien lo vive, no son los que el mundo va a entender.
Pero una consecuencia de la verdadera oración que puede
constatarse y tener efectos muy reales para todo tipo de miradas, es que “nos
cambia”, “nos hace mejores”, “nos interpela” y “nos compromete”. Así cuando el
mundo se encuentra con las buenas acciones de buenas personas, puede ser que
esté constatando efectos de la “buena oración”. Esta es la que hay que
proponer, la que puede ser apreciada y tener valor para todos.
Y otra dimensión apreciable es la comunitaria, la de gente
de todo tipo y lugar, que se une para tratar con Dios, para caminar a su
encuentro, para el bien.
Os emplazo, nietos míos, a aprender a rezar así, Ojalá pueda
ayudaros y acompañaros.
LOS EXTREMOS SE TOCAN
Ayer hicieron una foto de mi padre y de mi nieto menor, a
ellos pertenecen esta mano anciana y la manita de bebé que rodea uno de sus
dedos. Mi nieto menor, con 5 meses. Mi padre, con 230 vidas de su bisnieto, son
el más pequeño y el mayor de nosotros, y están unidos por esa popular
estimación de extremos que se tocan.
Mis nietos cada día crecéis y sumáis, en ese viaje desde los
instintos al conocimiento, en un continuo de conquistas y empoderamientos, que
ojalá os conduzca a ser dueños de vosotros mismos, y desde esa libertad tratar
de elegir siempre la bondad y la justicia.
Y cada día caéis, os hacéis o provocáis daños, y ojalá no os
canséis de poneros en pie, perdonar y pedir perdón, hacer el borrón y cuenta
nueva, que limpia mentes, corazones y almas.
Viéndoos tan encantadoramente pequeños, no es fácil pensaros
como adultos, y además no puedo sustraerme a los efectos que hace este viaje
como abuelo vuestro. Todo es incierto para todos, pero en el espejo ya se
proyecta el paso del tiempo y sus estragos, y se vislumbran los que pronto
vendrán.
Ayer celebramos el día del padre, y ese título lo tengo
sobre vuestras madres y vuestro tío, y conforma lo más esencial de lo que he
sido y soy. Pero también celebramos a mi padre, vuestro bisabuelo, al que vemos
feliz cuando le dais un beso, os ve corretear o parlotear y os hace
cuchufletas, y despertáis su paternal alerta y responsabilidad, cuando se
alarma y se preocupa de que podáis dañaros, en vuestras aventuras e
imprudencias.
Y el bisabuelo ya no recuerda vuestros nombres, muchas veces
ni siquiera el de vuestras madres, y ni siquiera recuerda que existís, al poco
de haber salido de su vista. Está yéndose despacito, en el inverso de vuestra
carrera, desde el imperio de las razones al de las sensaciones, de la capacidad
y la autonomía, que vosotros vais consolidando, al desconcierto y la
dependencia, que cada día son mayores en él.
Los extremos se tocan, venimos al mundo en la total
indefensión y necesitados de cuidados absolutos, y, si la vida no se trunca
antes y nos lleva a invertir el ciclo, nos vamos tal cual.
Todo esto forma parte del empeño de este espacio del abuelo,
por si pudiera ser un legado, algo que algún día podáis valorar, que os hable
de vuestra familia, de vivencias, ideas, valores, … que forman parte de la
mejor herencia que os puedo dejar.
No sé si tendréis el deseo de pasaros por estas páginas, si
tendrán valor para vosotros si lo hacéis, pero no dudéis que cuando ponía estas
letras, unas detrás de otras, lo hacia enamorado de vosotros, mis nietines.
LA FE
Hace unos días, una amiga, que me regala el seguir estas
publicaciones de “Un abuelo”, reacciona y comenta ante ellas, compartió conmigo
una experiencia de fe y esperanza, que permitía tener otra mirada sobre una
realidad muy dura que vivía un ser querido. En medio de un entorno racional,
donde solo cabe que se produzca lo previsto, y no hay lugar para la esperanza,
que creen procede de la candidez o la ignorancia, la fe la situaba en otra
dimensión, de la que no era fácil tratar con la mayoría de las personas,
incapaces de entenderlo.
Me hizo el regalo de esta confianza, en base a considerar
que podía entender una vivencia de fe. Y hoy, Viernes Santo de 2022, quería
agradecerlo y reseñarlo, ya que claramente tiene el sentido de aquellas cosas
que querría que vosotros, mis nietos, conocierais.
Vivimos unos momentos en los que continuamente ocurren cosas
que nos sorprenden y nos afectan, alterando todo lo que teníamos previsto. Por
eso las certezas son pocas y la indefensión mucha. En estos días la fe es la
relación con la vida, en la que el ser humano es consciente de su pequeñez, de
lo poco o nada que controla, y puede llegar a intuir que merece la pena poner
la confianza en algo que permita afrontar tanta incertidumbre. La fe en que
todo puede tener sentido, de que todo puede cambiar, puede superarse, puede
vivirse de otra forma, es la madre de la esperanza, de apostar por el lado
positivo, incluso cuando no somos capaces de encontrarlo.
En ocasiones llegan respuestas, ocurren cosas que nos
sorprenden, que generan esperanza. A veces son muy claras, otras responden más
a la óptica con que mirar con fe permite ver más allá de las apariencias, y
encontrar sentido o al menos confiar en que existe, desde la humildad del que
conoce su ignorancia y admite que hay algo más, algo en que creer.
Pero lo que más me impactó de la experiencia compartida, es
que sea tan difícil comunicarla en nuestros entornos, que tenga tan mala
prensa, tan poco crédito, y casi … avergüence. Por eso, queridos nietos,
vuestro abuelo os plantea, para cuando podáis entenderlo, que tengáis una mente
abierta, con una verdadera humildad, que no se canse de buscar el sentido y la
fuente del verdadero conocimiento, ese que solo lo da el amor. Y así con amor,
puede llegar la fe, y con la fe, la esperanza.
NO QUIERO MORIRME
Hace unos días, una de mis hijas, tu madre, nietina mía, me
comentó como le habías dicho que no querías morirte, que los muertos no se
mueven. Me sorprendió que, con solo tres años, puedas captar algo así, el
concepto de vida ligado al movimiento, vida en circulación, el río de la vida,
en contraste con el agua estancada, asimilada a la podredumbre. También me
recordó a su madre, siendo niña, aquel día que la sorprendí acurrucada junto a
su cama, llorando, y me habló de que estaba pensando en la muerte, en que no
podía entenderla, como sufría la simple idea de perder a los que quería.
Recuerdo ese día con toda la impotencia y la ternura, de haber querido arrancar
a mi niña de estos miedos, de esta certidumbre terrible que nos espera y nos
supera, y de saber que apenas pude hablar de la esperanza en un lugar donde
volver a encontrarnos.
Si la muerte es siempre lacerante y las pérdidas que nos
presenta tan dolorosas, cuando llegan los hijos, ante el riesgo de lo que pueda
ocurrirles, se hace insoportable. No hay manera de digerirlo. Y con los nietos,
…
Estos días de Semana Santa, vosotros, mis nietos, aunque aún
sois muy pequeños, os encontraís con muchas ocasiones de ver a un hombre, el
Cristo, lleno de “pupas”, y de la tristeza de su mamá, tan grande cuando tiene
a su hijo muerto en sus brazos. Y este hombre es ese niño Jesús, cuyo
cumpleaños llamamos Navidad, que ha crecido y que lleno de amor, ha llevado por
todos nosotros una cruz y la muerte.
Y hoy, domingo de Resurrección, recordamos como una mujer,
María Magdalena, se encontró con que ese muerto estaba vivo, y ese vivo había
surgido desde entonces en las vidas de tantas personas, que habían confiado en
El, que nos habló de otra vida, que comenzaba ya aquí, cuando conocíamos el
amor, pero que seguía cuando partíamos de este mundo, de una forma que no
alcanzamos a comprender, pero que podemos esperar y donde volver a
encontrarnos.
Esta esperanza, en la que, pase lo que pase, no nos
perdemos, y nos encontramos, me gustaría sembrarla en vuestros corazones,
nietines. Hoy, tan pequeños, solo pediría tener forma de seguir cuidando de
vosotros siempre, atentos a ese desfogue agotador, ese no parar, que, como
intuye mi nieta, es vida. Benditos seáis, y que Dios os guarde siempre.
BAUTISMO
Hoy recibe el bautismo el más pequeño de mis nietos, con
apenas siete meses de vida. Y aunque no podáis entenderlo aún, quería
comentaros algunas cosas en torno a esta celebración.
El óleo, el agua, el crisma, la vestidura blanca, la vela, …
forman parte del rito del bautismo, son elementos sacramentales, por los que
pasan a tener un valor y un significado, más allá de lo que por si mismo son.
Así, con estos elementos, se celebra el renacimiento y la
acogida cristiana, y -si no fallamos mucho los que nos hemos comprometido en
ello- la oportunidad de que vaya creciendo en vosotros el amor, que es la
fuente del conocimiento cristiano.
Hay muchas controversias hoy con el bautismo.
Primero en cuento a la razón de hacerlo, ya que es muy
frecuente que se produzca por agradar a la familia o responder a tradiciones,
sin que haya un auténtico compromiso de padres y padrinos.
También en cuento a la oportunidad, ya que sería más
correcto que se recibiera el bautismo por decisión propia, con cierta edad y
capacidad de decisión.
Yo quería deciros a vosotros, mis nietos, que habéis
recibido el bautismo siendo bebés, como lo vivo yo, como es para mí.
Sin duda, como un compromiso en ayudar a que pueda crecer en
vosotros todo lo bueno, todo lo verdaderamente cristiano, todo lo
verdaderamente correspondiente a la gente de buena voluntad, todo lo
verdaderamente Amor.
Y por otra parte, como una oferta que siempre podáis
encontrar. El bautismo siendo bebés, como ocurre con tantas otras cosas que
vuestros mayores os ofrecemos desde el nacimiento, va a necesitar vuestra
Confirmación, ya mayores, pero podemos hacerlo ya como parte de lo mejor que
podemos ofreceros y a lo que podemos “apuntaros”.
Cuando seáis mayores decidiréis sobre vuestra alimentación,
vestuario, celebraciones, formación, ideas y valores, pero desde el primer
momento, vuestros mayores, especialmente vuestros padres, os aportan lo que
consideran mejor en cuanto a todas estas cosas. Y tratan de formarse y de
comprometerse, para hacerlo lo mejor posible.
También, en cuanto a lo espiritual, se realiza esta oferta,
cuando los padres consideren que es bueno, que os hace bien, y de acogeros en
una comunidad de la que ellos forman parte. Esto es lo sustancial de bautizar
un bebé. Y esto significa el compromiso de acompañaros y ayudaros a crecer en
este aspecto, abiertos a lo que vayáis descubriendo y viviendo, hasta que
llegue el momento en que queráis o no confirmar esta opción, como haréis con un
montón de cosas que os van a definir como personas.
Sin ese compromiso de acompañaros, no tiene sentido bautizar
un bebé. Sin esa apertura a que hagáis vuestro propio camino, seria una
imposición que nunca puede ser ofertar algo verdaderamente bueno.
Por lo tanto, ojalá vuestros mayores sepamos acompañaros,
haceros sentir en comunidad, en vuestro camino como personas, sabiendo que es
vuestro camino, el de gente libre, con derecho a discrepar y buscar otras
sendas, y la confianza de que vuestras opciones conduzcan a ser buenas
personas, que es donde queríamos confluir con vosotros.
¿FLAUTA O PELOTAS? QUIZAS OTRA COSA.
A Nene le gustaba mucho las pelotas. Siempre estaba dando
patadas a una pelota, cuando no a varias simultáneamente. Al menos eso pensaban
sus papas, su hermana Nena, abuelos, tíos, y demás familia. Tanta pasión
pelotera había trascendido a la familia, y todo el pueblo pensaba en Nene y
pensaba en pelotas.
Un día encontré a Nené sentado sobre una pelota, todos los
niños se habían ido y estaba solo, me pareció raro verle tan tranquilo, parecía
pensativo, … supuse que pensando en pelotas. Y me senté a su lado, esperando
que me contase como había jugado con la pelota esa mañana.
La sorpresa fue que me contó que estaba triste, ya que había
dicho a sus padres que quería una flauta, que había visto en la tele a un
flautista, y quería probarla. Sus papás le dijeron que no perdiera el tiempo
libre con “músicas”, que se le daba muy bien la pelota, y destacaba en varios
deportes peloteros.
Hablé con sus padres, estaban preocupados, le veían
distraído, no jugaba igual con sus pelotas, y querían que volviera a centrarse
en su esférico mundo. Les pregunte por su interés en la flauta, y se rieron
comentando que era una bobada. Les propuse que le permitieran explorar este
nuevo interés, que Nene es mucho más que sus pelotas, también que su flauta,
que puede vivir muchas experiencias, en diferentes cosas. Y que no era bueno
renunciar a nada, dejar ningún interés por crecer en él.
Me hicieron caso. Quién puede creer que ese momento dio pie
a que Nene sea hoy un brillante flautista en una importante orquesta, aunque
siempre se le han dado bien las pelotas y disfrutado con ellas.
Esta pequeña historia, nietos míos, parte de la etiqueta
que, de cada uno, siempre demasiado pronto, se hacen los demás. La familia es
el primer lugar donde se fabrica la etiqueta, que dice como eres, que se puede
esperar de ti y que no, tu valor y tu talento, tus defectos e intereses. Y es
verdad que la ficha se basa en la observación, en lo que ven, pero también en
lo que interpretan y proyectan.
Uno de las más perniciosas necesidades que solemos tener es
la de conocer a los demás, de demostrar que somo buenos en esto, que los
conocemos como si los hubiéramos parido. Cuanta condena y cuanto hemos perdido,
con esa mirada miope.
Nietos mío, revelaros en cuanto podáis, a vuestras fichas, y
a hacérsela a los demás. Negaros a aceptar que sois y que dejáis de ser.
Defender el derecho a cambiar, a ser mucho más y muy diferente, de lo que
puedan pensar otros. Me gustaría miraros con esos ojos que ven el fondo, apoyar
lo que de verdad os mueva, descubriros una y otra vez como nuevos, y dejarme
romper los esquemas, para no poneros horizontes ni marcos. Tenéis el encanto
que lo hace fácil, vuestra mirada, los besos y las lágrimas, las ilusiones y
enfados, … tesoros que no quisiera perder ni regatear.
COMO CONOCÍ A VUESTRA ABUELA
En estos días se cumplirán los cincuenta años de aquella
mañana en que mis padres nos llevaron a una excursión a un pueblo norteño de
Palencia, Velilla del Rio Carrión, que organizaba la Parroquia de San Lorenzo
de León.
El pueblo y los paisajes del entorno tenían los privilegios
de la montaña palentina, que ya hacia gozosa esta visita. Además, era el pueblo
natal de una de las personas santas que he tenido la suerte de conocer, el
Padre Severino, con quien teníamos la fortuna de contar en esta feliz escapada.
Con estas bellezas que veíamos con los ojos del cuerpo y del
alma, acudimos a un salón donde unos jóvenes de la parroquia iban a escenificar
un sainete, de nombre “Jesús que criada”.
Fueron momentos de sonrisas, e incluso carcajadas, viendo a
estos actores críos, pero sobre todo fue el momento en que conocí, encima de un
escenario, a vuestra abuela.
Recordando aquella muchacha, que tendría unos quince años, y
los efectos que causó en mí, con otros quince años en mi haber, solo puedo
agradecer como han sido estos cincuenta años. Pasaron dos años hasta que se fue
convirtiendo en mi mejor amiga, y otros dos más para que comenzara a embarcarse
conmigo en esta aventura de la que procedéis vosotros, mis nietines, pero aquel
día se inició este sueño cumplido.
Y recordando aquella preciosa niña, que coronaba esa belleza
del cuerpo y del alma que caracterizó aquel día, no doy crédito a que hoy esté
conmigo, apenas puedo creer que haya resistido tantas penosidades y calamidades
que lamentablemente le he regalado, y que algo tan luminoso aún permanezca con
alguien tan gris.
Así conocí´ a vuestra abuela, así lo agradezco, así ruego
que permanezca.
PERSONA MAYOR
Queridos nietos, vuestro abuelo hoy se hace una “PERSONA
MAYOR”.
Ya hace tiempo que vienen avisándole: ofertas para senior,
club de los 60, tarjetas doradas, …, pero con carácter general, los 65 son los
que te otorgan beneficios de “persona mayor” para entrar en muchos lugares, y
aunque violentados y aplazados, han sido mucho tiempo el referente para la
jubilación.
Y cuando, ya pensionista, pasas a ser “persona mayor”, se
reviste de cierta gravedad, como cosa seria eso del paso de los años, lastima
por quebrantos y decadencias que van proliferando, e incluso por la más
estricta gravedad, la que te atrae a la tierra, que hace más difícil moverse, y
más si te sobran kilos que es mala amalgama para sumar a los años.
Vuestro abuelo es consciente de que, en esta sociedad, el
paso del tiempo resta. El culto a lo joven y a lo nuevo, supone que los años
vayan restándote valor. Contra esto puedes luchar patéticamente por responder a
esa edad del espíritu, del ánimo, tratando de rejuvenecerte, de lograr o, al
menos, aparentar vitalidad y puesta al día, o puedes lamentar por las esquinas
este mundo desconsiderado y cruel con sus mayores.
Pero, ahora y siempre, lo que creo que hay que hacer es
vivir. Vivir cada momento, sus luces y sus sombras. Seguir dejando atrás
tesoros de vida y apuntándote a los que puedan llegar, atentos al presente para
no perder ninguno.
Y en esto, en lo de vivir y en lo de tesoros, vosotros tres
sois inmensos. Con vosotros vivir y atesorar verdadero valor, es tan fácil.
Aunque me desgastéis con vuestra vida trepidante e intensa,
y pongáis tan difícil atenderos y cuidaros, no hay duda de que sois una de las
mejores cosas por las que vivir, por las que dejarse la piel, aunque sea ya
arrugada, con una de las alegrías mayores de mi vida, la de oíros llamarme
“abuelo”.
12 DE OCTUBRE
En un día donde se celebra o se lamenta, que de todo hay,
los quinientos treinta aniversarios de uno de los momentos históricos más
importantes, nuestra familia celebra, con plena alegría, el primer año del más
pequeño de mis nietos. Es un día de fervor o pavor patrio, que de todo hay, que
apoyado en un pilar zaragozano nos habla de fe, de tradiciones y de legados,
amados o despreciados, que de todo hay.
Y en este día, cuando me sonríes, y cuanto derrochas este
don tan tuyo, y tocas mi alma con la magia de tu encanto, me reconcilias con el
mundo, con lo que, dentro de cada persona, que de todo hay, tenemos de humano
y, para los creyentes, de Dios.
Y todos ellos, y cualquiera de ellos, se igualan y se salvan
a la hora de ser tocados por esa magia.
Y tu hermana y tu primo, como otras muchas criaturas que aún
no hemos dañado mucho, comparten esta gracia. No viven nuestros
enfrentamientos, nuestras discordias, nuestros odios, nuestros culpables y
nuestras condenas.
Queridísimos nietos, si alguna vez tenéis delante estas
palabras de vuestro abuelo y tratáis de entenderlas, acogerlas dentro como las
que quieren ayudaros a sanear los daños que os hayamos causado, y superéis lo
que os confronta y aleja de otros. Ninguna de esas cosas, por valor que les dé
el mundo, las ideas y las creencias, vale más que un corazón que trata de hacer
el bien a los demás, … a todos los demás.
2023
REYES MAGOS
Este año los Reyes Magos dejaron en mi casa un mensaje que
decía:
"Sabemos que tus nietos se han portado bien este año, y
sobre todo que se quieren mucho, y que son muy queridos. Y esto es lo más
importante y lo que más alegría nos da.
Tenemos más dudas sobre padres, tíos, abuelos, que andáis
despistados haciendo lo que sabéis, y -sobre todo- lo que podéis. Pero tenéis
buena voluntad, y hay que perdonaros, ya que los queréis muchísimo.
Este año posiblemente no será más fácil, y no sabemos lo que
os aguarda, y tendréis que redoblar todo lo bueno que compartís, que es lo que
os une y os reúne, y superar los obstáculos y trabas que surjan entre vosotros.
Este deseo es nuestro mejor regalo para todos.
Agradecemos algunas pistas que nos habéis hecho llegar para
algunos regalos, aunque como han faltado algunas cartas, hemos tenido que
recurrir a algunas sorpresas, que esperamos os gusten (os dejamos tique regalo
en todas por si acaso).
Ojalá, cuando volvamos el año que viene, os encontremos a
todos bien. Cuidar mucho de ese oro, incienso y mirra, que son vuestros tres
chiquitines, ya que su felicidad es la mejor ofrenda diaria para el niño
Jesús."
Melchor Gaspar Baltasar
EL MIEDO (Primera parte)
No tenéis un abuelo valiente. Lo podríamos llamar prudencia,
con bastante condescendencia, pero sí que tenéis un abuelo dispuesto a
reconocerse y a mejorar, y hoy quería hablaros del miedo, ese sentimiento al
que os vais asomando cuando algo os amenaza y os asusta, y que mejor manera de
hacerlo que a través de una historia:
“Hace mucho tiempo y también hace un rato, en un país muy
lejano y en nuestra propia casa, había y hay una familia, en la que podría
haber mamás, papás, hijos e hijas, en la forma y número que os parezca bien.
Yo los conocía y los conozco, y ellos hablaban de las cosas
que pasaban, de los problemas que tenían, y era fácil ver sus miedos, como si
tuvieran una alarma en la cabeza que se pusiera a sonar y lucir.
Eran miedos de muchos tipos. Algunos, fruto de la
experiencia, llenos de prudencia, buscaban evitar daños y no correr riesgos, y
llegaban por el amor de unos con los otros. Otros eran hijos de prejuicios y
del temor a lo desconocido y a lo aventurado. Y que difícil era distinguir los
primeros de éstos.”
Para esta primera parte de la historia, os diría – nietos
míos – que no tengáis miedo, que sepáis que hay que correr riesgos, pero deben
merecer la pena. Ser temerarios, impulsivos, buscar sensaciones fuertes, puede
confundirse con valor, pero se parece más a una locura egoísta que hará sufrir
a los que nos quieren. El valor procede del amor, asume los riesgos por el bien
y la justicia, y el dolor que pueda causar tiene valor.
EL MIEDO (Segunda Parte)
Tenía pensado continuar con una segunda parte la historia
del miedo con los manejos de reyezuelos de nuestro mundo, para los que su
ambición y proyectos no reparan en los daños que cause, el terror que impongan,
pero hemos vivido una tragedia en una localidad española, Algeciras, sobre la
que debo recaer.
Han asesinado a un buen hombre llamado Diego. Y lo ha hecho
el odio religioso, el fanatismo de Yassine, un joven que imbuido de odio a los
infieles, creía en un Dios que le llevaba a matar al que creía enemigo.
Diego murió por ser cristiano, pero sobre todo murió por el
odio adueñado del corazón de un hombre, al servicio de oscuros intereses que
procuran los conflictos de nuestro mundo, en esta ocasión bajo el paraguas de
un supuesto Dios.
Os puede parecer que el dios de alguno es cruel, y cuando
tengáis ocasión de conocer la historia veréis el dolor que han causado las
religiones para la humanidad. Y los cristianos hemos protagonizado diversas
“cruzadas” donde por la gloria de nuestro Dios atacamos o nos defendimos de
“sus enemigos”. Y estas cruzadas no son tan antiguas como algunos pretenden. En
España tenemos muy cerca el daño que en nombre de Dios, de su supuesta moral,
condenaba a tantos y causaba exclusión y dolor.
Y en estos días, un líder de los cristianos ortodoxos rusos,
llamado Kirill, daba el apoyo divino al ejercito ruso en la guerra en Ucrania.
Cuantos manipulados y creyentes soldados rusos creerán que luchan y matan por
el Dios de los cristianos.
Y todo esto, a medida que crezcáis nietos míos, os llenara
de temor de estos dioses, de estas religiones, y de rechazo al daño que hacen,
al conflicto y la división que generan, y a la condena de los pretendidos
enemigos de dios, a los que perseguir. O por otra parte, de miedo por ser
perseguido y sufrir por tus creencias, en este mundo tan divinamente odioso.
Pero no tengáis miedo, crecer con la certeza de que el
verdadero Dios tiene que gustar de nuestro bien, del de todos, quiere que
apliquemos esa regla de oro de que “trates al otro como te gustaría que te
traten a ti”, que aparece en las partes más luminosas de todas las tradiciones
religiosas.
Vuestro abuelo es cristiano, pero no tanto como religión
como por acoger una buena nueva que presentó Jesús al mundo, seguro de que es
posible que le persigan o incluso le matén por ello, como ocurrió con Jesús y
ha pasado con tantos seguidores suyos, cuando han sido auténticos, pero también
seguro de que no puedo perseguir, imponer, condenar, y mucho menos matar, por
esta causa, y que cuando se ha realizado y se ha vencido a los enemigos, e
impuesta una fe y una moral, en verdad se ha, vergonzosa y cruelmente,
traicionado a Jesús.
EL MIEDO (Tercera parte)
Aunque aún sois muy pequeños, y tenéis la fortuna de no
haber conocido terribles males que nos acongojan y aterrorizan, quería
compartir unas palabras (y unos sentimientos) sobre estos males.
Cómo me alegro de que podáis vivir ajenos a ellos, y ojalá
permanecierais siempre a salvo, y sin temor.
"Si parpadeas, edificios que desaparecen,
nubes de polvo subiendo a los cielos,
se elevan gritos de desesperación,
clamando socorro, posesos de lacerante dolor.
Terrible y frágil la condición humana,
sucumbiendo ante enormes fuerzas intemporales,
o ante invisibles criaturas mortales.
Como no tener miedo,
un virus, una guerra, un terremoto, …
En lo peor, la mano de los hombres,
cuando actúa la codicia,
también con la incompetencia,
sobre todo con el odio.
En lo mejor, la mano de los hombres,
cuando actúa la entrega, la esperanza,
gigantes enfrentados a su pequeñez,
con la congoja ante el fracaso,
perseveran sin desaliento,
sujetándose las lágrimas.
Nos salvan cuando un niño vuelve a ver el sol.
Cuando sale de esas tinieblas,
veo a mis niños, en cada uno de ellos,
y doy gracias.
No tengáis miedo, haced los que podáis,
mirar fuera, salir a la intemperie,
juntar las vuestras a otras buenas manos,
sobran causas meritorias,
y mientras podamos … vivir."
MIEDO (cuarta parte)
Siempre hemos tenido guerras, muchas casi desconocidas y
olvidadas, consideradas lejanas y que no nos afectan más allá del rechazo y
pena ante sus escasas noticias. Pero hace un año comenzó una que sentimos
cercana y que ha llegado a afectarnos directa y cotidianamente.
Y en esta guerra, como en las otras, todos somos víctimas,
aunque no del mismo modo.
Triste la mente dominada por la ambición y el ansia de poder
y riqueza, o por la defensa de valores, ideas, patrias, mal entendidas, que
justifican la violencia.
Que terrible la cólera del ofendido, del agredido, del que
se ve obligado a defenderse mediante la agresión.
Y esa mayoría silenciosa, a veces entusiasta, otras
reprimida, siempre manipulada o cómplice, que es la carne de cañón que lucha
las batallas de ambiciosos y ofendidos.
Y vosotros, niños y niñas de este mundo, pequeños aprendices
en el teatro de las frustraciones, envidias, recelos, complejos, … con los que
podéis crecer y haceros victimas o verdugos, cara y cruz de la misma moneda.
Y vosotros, niños y niñas de este mundo, pequeños aprendices
en el teatro de las ilusiones, esperanzas, compasiones, empatías, … con las que
podéis crecer y haceros buenas personas, monedas sin cruces.
Con el tiempo vivido, propio de un abuelo, parece que, pese
a las bonitas palabras, poco se puede contra esas fuerzas que mueven el mundo,
alimentadas por el odio y el dolor, y solo cabe esperar ayudaros a conocer
buenas formas de vivir y actuar, que os impidan transformaros en los monstruos
del futuro. Pero existen alternativas, se dan en cada momento, y no cargan con
los pesados fardos de los errores y horrores pasados, ni son sus herederos. En
cada momento que os deis cuenta, plantearos desde donde vivís ese instante, y
como podría ser mejor, más justo, más bueno. Y si lo lográis una sola vez, ya
sabréis como se hace, ya solo es procurar aplicarlo en nuevas ocasiones, hasta
llegar a hacerlo cuando sea más difícil y haga daño. Si os hacéis practicantes
de estas alternativas, cambiará vuestra vida, vuestra expectativa, y la de todo
lo que os rodea. No sabréis donde os conduce, a lo que podéis llegar. Seréis
pequeños constructores de la paz y de la justicia.
No es fácil, yo intento ser practicante y muchas veces no lo
logro, pero merece la pena seguir intentándolo, y es realistamente lo que
podemos hacer.
,
MIEDO (final)
- La mascarilla, abuelo, la mascarilla.
Recién superado el tiempo de confinamiento por el Covid, mi
nieta me advirtió de que salíamos de casa y no llevaba la obligada mascarilla
puesta. A Dios gracias ella no tenía que llevarla, pero había captado
perfectamente, con poco más de año y medio, la importancia de que yo no la
olvidase.
Con estas letras concluyo cinco temerosos capítulos, y
curiosamente lo hago con lo que inspiró el primero, aunque no se recogió
expresamente en él, que surgió de la observación de como se iban relajando las
medidas de protección ante la pandemia, afrontado por unos como si hubiese sido
un mal sueño, y por otros como una pesadilla que seguía amenazándoles.
Sin duda, la pandemia del covid, además de otras graves
secuelas que muchas personas padecen, ha afectado a la forma de relacionarnos y
de vivir, especialmente de quienes permanecen en prevengan ante el triste
virus.
Y aunque hablamos de cuidar a los demás y de evitar
contagiarles, son solo una selecta minoría los que llevan mascarilla por
encontrarse con algún síntoma de enfermedad que pudiera contagiarse. La mayoría
la colocan para protegerse, para evitar que les contagien, y adoptan otra serie
de medidas destinadas a mantener la distancia, a considera al otro como una
posible amenaza y a aislarse ante ésta.
No cabe duda de que hay personas con riesgos especiales, que
hacen bien en cuidarse, pero lo triste es que no suele responder a una mera
prevención, sino a miedo, desconfianza y recelo. Va a costar volver a
relacionarse, a acercarse, a abrazarse, … y es tan necesario.
La situación actual, a falta de que todo pueda cambiar o
surgir nuevos riesgos, parece volver a lo que llamamos normalidad, similar a la
previa a la pandemia. Y eso es lo curioso, que antes de la pandemia no era raro
que personas vulnerables - y no tan vulnerables - enfermasen e incluso
fallecieran por enfermedades infecciosas, especialmente respiratorias. Curiosa
normalidad asumida.
La realidad es que siempre hemos estado, estamos y
estaremos, en riesgo. Que hacemos muy bien en mejorar la higiene y las medidas
de cuidado y protección, pero nunca tendremos certezas, nunca estaremos
seguros.
Y esto es lo que sería bueno conquistar, el sabernos
vulnerables y sin suelo firme en los pies, tratando de vivir cada momento con
toda la cabeza y el corazón, con responsabilidad, pero sin miedo, para evitar
sufrir las heridas que aún no tenemos. Y vivir con los demás, junto a los
demás, jugándosela sin temeridad.
Vosotros, mis nietos, espero que no os pase precio este
tiempo pandémico, ya que sois muy pequeños y lo oiréis contar en el futuro casi
como una historieta del abuelo, pero lo que vuestro abuelo sabe,
lamentablemente, es que sois tan vulnerables y sin suelo donde plantaros como
todos, y aunque espero que tengáis una muy larga y buena vida, como no controlo
nada, hago todo para que sea así, para cuidaros, y sobre todo para aprovechar
cada día, con todo el corazón y toda la cabeza, con vosotros, mientras pueda.
YO POR MIS NIETOS … MUERO (O MEJOR, DOY LA VIDA)
¡¡¡Yo por mi hija … MATO!!!
Esta expresión de una famosa madre televisiva responde a una
actitud que me preocupa.
Es posible que haya ocasiones en que necesitemos defender a
nuestros niños de una agresión, de una injusticia, de un acoso, … También habrá
ocasiones en que nos sintamos ofendidos por lo que nos dicen o hacen otros, en
relación con ellos. Y en estos casos, ante nuestra reacción agresiva, puede que
vean oportunidades de capear lo que hacen mal, culpando a otros contra quienes
lanzarnos, o puede que no nos confíen sus problemas, temiendo nuestra reacción,
no queriendo disgustarnos, y que se compliquen las cosas.
Nuestros niños verdaderamente necesitan nuestro apoyo,
nuestro interés, nuestra cercanía, nuestro compromiso y nuestra dedicación, que
permita puertas abiertas al dialogo, a la confianza de contar con nosotros para
todo lo que les preocupe o les afecte. Desde aquí, recibirán seguridad y que no
están solos, tanto para luchar contra cualquier agresión que sufran, como para
luchar contra cualquier problema que vivan o causen.
Con frecuencia puede ocurrir que nos digan algo malo de
nuestros niños, ante lo que podemos ofendernos y en su defensa buscar culpas y
causas, quitarle importancia, negar la mayor, … Especialmente grave cuando
afecta a nuestra relación con sus maestros y profesores, ya que, en lugar de
colaborar a ayudar a nuestro hijo, a su buena educación, nos lleva a cuestionar
su trabajo, a buscar culpas y culpables.
Lo cierto es que, si nuestros niños tienen problemas,
nosotros tenemos problemas, y si son otros el problema, ya no tenemos que
ocuparnos en estos. Negar los problemas de nuestros niños es más cómodo, solo
necesita una actitud agresiva y descalificadora, y vuelves a tu seguridad cada
día sin más. Por tu niño MATAS
Tratar da ayudar a nuestros niños cuando hay problemas,
significa aprovechar y apoyar todo lo que colabora a su formación, mirarlos de
frente, ocuparse más que preocuparse, y volver al cada día con compromiso y
dedicación. Nos vamos a dejar la vida en ello. Por tu niño MUERES (o mejor das
la vida).
A la larga, si no quieres ver el problema, los profesores
aguantan el curso procurando no alterarte, incluso cambias de colegio, van
pasando los años, y cuando quieras darte cuenta el problema es cada vez mayor,
y tendrás que sufrirlo, por que tu niño es tu responsabilidad, y te lo tendrás
que “comer con patatas”, como suele decirse.
Ojalá los que nos queremos ocupar en acompañar vuestro ir
adelante, nietos míos, sepamos discernir el tipo de apoyo que necesitáis, y
quienes son nuestros verdaderos aliados para ayudaros. Y que, creyendo que os
estamos protegiendo, no seamos vuestros peores enemigos.
PERSONAS DE LUZ
Queridos nietos, hoy quiero hablaros de una persona
especial, maestra de vuestras madres y vuestro tío, y muy querida de esta
familia, a la que siempre estaremos muy agradecidos. Ojalá encontréis personas
así en vuestras vidas, ojalá conozcáis … personas de luz. Así de bien la
definió ayer una de vuestras madres.
***********************
Personas de luz,
mediadoras entre nosotros y la verdad,
que abrigan el alma,
que dan vida, dan su vida,
sanean.
Vuestras madres, vuestro tío, cuando niños,
conocieron una persona de luz, … María Teresa.
Formó parte de quienes acompañaron su buen camino,
maestra de lo trascedente,
les dejó huella y legado.
A vuestros abuelos también marcó.
Gustamos de su cariño,
su entrega,
su vitalidad,
su entusiasmo.
La sentimos una de las mejores aliadas,
en la aventura de vida de nuestros hijos.
María Teresa, mujer de Dios,
partió a su encuentro,
pero nos quedó en nosotros,
y sigue creando fraternidad,
y un mundo mejor.
María Teresa, gracias por tu vida.
DESPEÑADOS
Queridos nietos, como tantas cosas que os cuento en “Un
abuelo”, aún sois muy pequeños para entender bien lo que toca hoy, aunque
lamentablemente en pocos años, siendo aún niños, es fácil que sabréis de que
hablo.
Os voy a contar una historia. La de dos muchachos que se
despeñaron, aunque lograron recuperarse de sus heridas, afortunadamente. Esta
historia comienza y termina en lo alto de un risco:
*******************************
“Un grupo de muchachos, muy alterados, corrían desde un
risco hacia la carretera, donde se escuchaban las sirenas de varios coches de
ambulancias y de un coche de policía. De forma confusa gritaban asustados,
tratando de comunicar a los sanitarios y policías cuando llegaron a su altura,
como dos compañeros se habían precipitado desde el barranco cercano, y temían
por ellos.
En pocos minutos los dos chicos estaban camino del hospital,
con diversas heridas. Y comenzaba una mañana en la que se fue dibujando dos
escenarios muy diferentes.
Ambos muchachos descansaban y se recuperaban en una
habitación del hospital, con sus padres. Pero en la de Abel, el primer
accidentado, el aire se fue llenando de angustia y de indignación. En la de
Cian, el segundo, reinaba el estupor y el desconcierto.
La policía había recogido testimonios entre los compañeros,
y ya tenían una primera composición de los hechos. A las familias de los chicos
también les habían llegado comentarios.
La madre de Abel, asomada a la ventana de la habitación,
había observado como se iba reuniendo gente cerca de la entrada del hospital,
con pancartas que se solidarizaban con el chico, y se preguntaba, reconociendo
a compañeros y profesores de su hijo, si estos hubieran podido hacer algo antes
del “accidente” por evitarlo, cuando incluso era muy posible que tuvieran
responsabilidad en lo ocurrido.
La madre de Cian, entre sollozos, se abrazaba al padre del
chico, negando la evidencia, por la que su hijo era acusado de provocar la
caída de Abel.
Cian era simpático, ingeniosos, y un líder natural, que
atraía hacia sí devociones, con buenos amigos entre sus compañeros, con los que
solía divertirse. Por el contrario, Abel era más bien tímido, era nuevo en el
colegio, y no le ponían fácil integrarse. Entre sus profesores generaba una
mezcla de preocupación y recriminación, abordada con los padres e incluso en
algún claustro, pero pendiente de informes y de valoraciones para actuar. Todos
veían la soledad de Abel, y la actitud que muchos compañeros, liderados por
Cian, tenían hacia él.
Aquel día, Cian y sus amigos siguieron a Abel que gustaba
acudir a un parque cercano, en lo alto de una colina que hacia hermoso
contemplar la ciudad. Estos chicos pensaban que Abel era un pringado, que daba
chance a divertirse y merecía las mofas y burlas. Y, por lo tanto, y solo para
pasar el rato, le fueron insultando, empujando, … hasta que tratando de huir de
ellos comenzó una loca carrera que termino con un mal paso, desprendido en el
barranco, cuando casi le alcanzaba Cian, que no pudo evitar resbalar y
acompañar a su compañero barranco abajo.
Los padres de Abel recibieron enseguida la visita de los
servicios sociales, de asociaciones contra el acoso escolar, de la dirección
del centro para manifestar que no habían podido hacer antes nada y que estaban
a su disposición ahora, de abogados para presentar demandas y denuncias, de
psicólogos para ayudar a recuperarse de este traumatismo, mientras se
recuperaba del menos grave, provocado en la caída, y de medios de comunicación
con ese interés “humano” en la historia de Abel.
Los padres de Cian recibieron enseguida la visita de la
policía, de la fiscalía de menores, de abogados para defensa legal, de la
dirección del centro para tratar de medidas disciplinarias, de otros padres
para pedir que no se involucrase a sus hijos, amigos de Cian en estas
travesuras, de psicólogos para tratar a acosadores. Y veían como el reproche y
la culpabilidad por una mala educación, había sustituido a la camaradería y
aprobación por la encantadora simpatía de su hijo.
Y sin ese barranco, sin esas caídas, nada de ello habría
pasado. Abel no habría dicho nada a sus padres, justificando los daños en su
ropa y su piel en una caída, o si lo hubiera comentado y sus padres vieran
oportuno intervenir y no considerarlo cosas de críos, se habría producido una
serie de incidentes con los padres de Cian y con el colegio, que según el
momento mediático en que nos encontrásemos tendría mejor acogida y
sensibilidad, pero que fácilmente habría sido escusado: “no fue en el centro”,
“no ocurrió nada grave”, “Abel también tenia culpa, era muy raro, les
provocaba”, y con conclusiones en forma de informes y seguimientos más formales
que eficaces. Lo que se llama “cubrir el expediente”.
Gracias a Dios, al no tener consecuencias mortales, este
caso no fue muy mediático, y pasada la curiosidad por dos niños (acosado y
acosador) que se despeñan, fue dejando paso a crímenes de género, agresiones
sexuales, etc. Y pasando unas semanas, con sus revuelos policiales, académicos
y vecinales, fue disolviéndose. Siempre hay que esperar que todo esto sirviese
para que Abel y Cian dieran pasos positivos para el buen crecer, empoderasen al
primero y generasen mayor empatía y consideración al segundo. Mucho va a tener
que ver con que cada parte asuma la realidad, actúe y se comprometa. Terrible
fracaso en otro caso.”
****************************
Peor que esta historia es cuando las victimas en lugar de un
accidente del que recuperarse, sufren hasta terminar con sus vidas, donde ya
nada se pueda hacer por evitarlo ni por ayudarlas. Todos tenemos algo que
hacer, tenemos que ocuparnos en nuestros entornos para dar la importancia
debida a cualquier síntoma, y abrir los ojos para no justificar ni minimizar el
acoso, y atender e integrar a las víctimas. Entre los niños, acosador y acosado
son victimas de quienes miran a otro lado, que permiten crecer así, por
comodidad, cobardía o inconsciencia.
Y en las familias, si no están muy dañadas por la
indiferencia, la negligencia o las numantinas e impresentables defensas de los
suyos, y saben querer a sus hijos, no dudemos que puede haber algo peor que
tener entre ellos una victima de acoso, … y es tener a un acosador.
Especialmente cuando la situación no ha concluido en terribles tragedias
irreversibles.
Nietos míos, no permitáis ser víctimas de acoso,
manifestaros, denunciarlo, buscar ayuda si ocurriese. Pero aún más, no seáis
acosadores, poneros siempre en el lugar del otro, respetar y acoger lo
diferente. Y si veis ocasiones de acoso, ser valientes, poneros del lado de la
víctima, aun a riesgo de padecer su suerte, y gritar al mundo de forma que no
pueda hacerse el sordo, clamar por la justicia. Eso sería propio de un
verdadero superhéroe.
SENTIDO COMÚN
Mis queridos “nietines”, en estos días asistimos a una
encrucijada que quiere aparecer como trascendente, en la que tratan de que
optemos a dos tipos muy diferentes de país.
Si recordáis cuando, rememorando a un insigne poeta, os
decía que “una de las dos Españas ha de helarte el corazón” (lo publiqué el 8
de diciembre de 2020), lamentablemente una vez más tenemos las dos Españas, y
quizás ambas nos helarán el corazón.
Mucha gente considera que la situación es muy grave, y que
si domina la “otra” España vamos a ir al desastre. Unos lo dicen por una
supuesta perdida de valores que seguiría destrozando el país. Otros por el
temor a retroceder décadas de forma terrible.
En medio de todo esto me ha llamado mucho la atención
aquellos que pretenden actuar con sentido común. Ya oiréis más de una vez que
el sentido común es el menos común de todos los sentidos, y lo que os quiero
contar parece confirmarlo.
Nuestro país, aunque vivimos momentos muy enconados y el
odio y la ofensa se manifiestan profusamente, no es como lo ven los que
supuestamente lo están haciendo progresar, ni tampoco como consideran los que
tratan de recuperar algo perdido. Aún no ha llegado a muchas cosas, y tampoco
hecha de menos tanto otras. Pero los que impulsan seguir adelante creen que
tienen toda la razón, y los que los frenan y retroceden actúan del mismo modo.
Todos actuando con el famoso “sentido común” por el “bien común” (otro concepto
confuso).
Lo que quiero que penséis, mis niños, a medida que podáis
hacerlo, es precisamente eso … que penséis, que tengáis espíritu crítico. Que
no os apuntéis a un bando creyendo que es el de los “buenos”, y que están en
posesión absoluta de la verdad. Que comprobéis la veracidad de las cosas, que
bebáis en distintas fuentes, analizar las razones e intenciones de lo que
afirman, y especialmente de lo que hacen.
Tener mucho cuidado con los que quieren imponer “una
verdad”, los que hablan del interés de todos como si no fueran muy diversos y
plurales nuestros intereses. Mirar sobre todo lo justo que os parezca como
actúan, lo considerado hacia las minorías, lo integrador. Cuanto dolor se ha
causado por el “bien común” mediante ese “sentido común”, que considera que
sabe lo que es normal y bueno, y condena a los que no responden a sus patrones.
Tener cuidado con los “adoctrinamientos” de uno y otro signo que pretendan
imponer ideas y valores.
Cuando tengáis estas palabras ante vuestros ojos, si tenéis
ese interés y os dicen algo, recordar que mucho más importante que las ideas y
los valores, son las personas, y tener seguro que acertaréis si buscáis apoyar
lo que les hace bien, lo que evita el sufrimiento, lo que dignifica, y
empezando por los más cercanos. Esto podría ser un verdadero “sentido común”.
Nietos míos, hace unos días nos dejó un buen amigo mío, en
ese viaje que todos hemos de hacer, y que llega al final de esta vida humana
donde residimos ahora. Ha sido muy pronto, y más cuando se aportaba tanto, se
valía tanto, … se va a echar de menos tanto.
Una vez más, y me pasa con demasiada frecuencia, me pesa no
haber estado más cerca, especialmente en los últimos tiempos tan duros que le
toco vivir a él y a sus seres queridos. Fue un privilegio conocerle y recuerdo,
con él y por él, muchísimos momentos luminosos, que ayudan al buen vivir.
Quiero hablaros hoy de él, que tenía un nombre “bíblico”,
uno de los grandes nombres de esa historia de salvación, el de “salvado de las
aguas”, y que le correspondía perfectamente, ya que nos ayudó a muchos a
navegar con su serenidad, con su discernimiento y orientación, con su erudición
y humildad, con su compromiso, constancia y fidelidad.
Para vuestro abuelo fue mediador de muchos momentos
especiales, y faro en algunas encrucijadas, y sin el que no sería el que soy.
Mi puerta a algunas de mis más fuertes convicciones y esperanzas, conocidas
primero a través de él, compartidas luego con él.
Toda una gracia, … cuanto agradecer, cuanto lamentar esta
partida, cuanto contar con su permanencia esencial en mi vida.
ABUELOS
En cualquier lugar, de un camino cualquiera, en cualesquiera
que sea el momento, había una viejecita que alimentaba con migas de pan a unas
palomas, que una y otra vez volaban asustadas por unos chiquillos y chiquillas
que allí jugaban.
La mujer, queriendo aliviar a las palomas de la persecución
infantil, les enseñó una piedrecitas coloreadas muy llamativas, que repartió
entre ellos.
Una de las chiquillas le preguntó si venía mucho por allí, y
cómo se llamaba, quién era. La vieja respondió que era la primera vez y que era
"una abuela", y les preguntó por sus abuelos y abuelas.
Enseguida, atropelladamente, muchos comenzaron a hablar de
sus abuelos, y alguno con tristeza relató que ya no tenía a alguno de ellos,
incluso había quien no tenía abuelos en absoluto, que fueron llamados a
acercarse más a la mujer, que les dijo que además de mirar con cariño si tenían
recuerdos de ellos, vieran si podrían tener abuelos adoptivos, gente que les
quería como quieren los abuelos.
La viejecita, después de dejarles contar cosas de sus
abuelos a los niños, logró que la escucharan para contarles algo que quería
decirles sobre los abuelos.
Les dijo que los abuelos y las abuelas no deben considerarse
por lo que han sido, sino por lo que son, que tienen el doble mérito de haber
creado una familia que crece, y una herencia y un testigo que ponen en sus
pequeñas manos, frente a las que tendrán que optar por continuar o no esta
historia, si quieren que termine en ellos o quieren vivir por y para los que
han de venir y continuarla, si les dejan.
Los abuelos andan más justos de energía, pero los nietos se
la renuevan con solo una sonrisa y un beso, así de fácil es ganarlos, no tienen
otro precio. Es cierto que tienen más manías, forjadas con los años, pero saben
algo más de la vida, aunque no tengan títulos, cargos ni prestigios que lo
abalen, y muchas ganas de trasmitirles esa vida, ese saber.
Ya se hacía tarde, y la viejecita les dijo que volvería por
allí otro día, que quería hablar con ellos no de cosas de abuelos, sino de
cosas de nietos.
LO DIFERENTE ... QUE NO LO ES
Me llamó mucho la atención que uno de vosotros, nietos mios,
cuando estaba cerca de cumplir los tres años, me comentara sobre una compañera
de guardería que no se salía de las figuras al colorearlas o que había hecho
una flor con plastilina. Observé que te caía bien esa niña. Un día de los que
te recogía a la salida de la “guarde” coincidí esperando con una madre, la de
esta niña, y así pude conocerla. Os distéis un gran abrazo para despediros. Me
sorprendió que nunca me había mencionado que aquella niña … era negra.
Me alegró que aquel detalle no te fuera importante. Me
alegró que la madre me comentara que su hija no paraba de hablar de ti. Seguro
que el color de la piel llama la atención de los niños, pero no más que si
tiene el pelo rizoso o liso, o si son más altos o bajos. Hay otras cosas
verdaderamente importantes: las que me contaba mi nieto.
Queridos nietos, mantener esa mirada que distingue la verdad
de las personas, que no cae en prejuicios impresentables que juzgan por el
color, la raza, la religión, la cultura, …
Corren tiempos de algo que se llama interculturalidad, de
enriquecernos y abrir nuestra mente y corazón a los diferentes, de construir
juntos una sociedad más universal y humana. Pero también tiempo de tener miedo
a lo distinto, creyendo que ponen en peligro nuestra cultura, nuestros valores.
Es verdad que no todo lo que aportan otras culturas es
bueno. Tampoco es verdad que todo lo que llamamos “nuestros valores” lo sea.
Hay que distinguir siempre entre lo justo, que nos dignifica a todos, pero
sabiendo que nunca lo será la exclusión ni el rechazo de otros, ni la
afirmación de superioridad moral ni de otros tipos. El que no logremos caminar
juntos hacia una cultura humana, es la causa de que surjan las ideas de que
“nuestra tierra” es “nuestra” y “para nosotros”, la defensa de “lo nuestro” especialmente
cuando somos privilegiados y no vivimos situaciones de indignidad que nos
llevan a tratar de salir de ellas mirando a tierras donde parecen estar a
salvo. Incluso en nuestro país, que somos privilegiados, muchos -especialmente
los jóvenes- tienen que buscar otras tierras mejores.
Igual que no pueden decidir los habitantes de un territorio
del estado, sobre el futuro de este, sino que debe ser decidido por todo el
estado, así podríamos considerar la Tierra como el estado común, y todos ser
iguales y necesarios para decidir sobre ella.
Cuando seáis mayores os hablaran de lo negativo de una
bondad cándida e ingenua, que no puede resolver bien estos problemas, ya que es
una utopía la pretensión de que no haya fronteras y que haya más igualdad. Es
verdad que no es fácil, pero podemos caminar en esa dirección o alejarnos de
ella. Y creedme, mis queridos nietos, luchar por utopías, que vuestros ideales
no sean cortos, que puedan ser inalcanzables, pero que permitan seguir
caminando por un mejor camino siempre. Así son los míos, y no se si he logrado
mejorar algo el camino, pero sigo empeñado en ello, no me he cansado ni
resignado.
LA FAMILIA
Hoy se cumplen cuatro años desde que, recién estrenada su
condición de bisabuela, nos dejó mi mamá, que solo pudo conocer a la mayor de
vosotros, mis “nietines”. Era la mujer del “bisa” que, aunque no os reconoce,
fácilmente sintoniza con vosotros y se hace cómplice de vuestros juegos.
Veréis a vuestra bisabuela en fotos, en esas fotos en las
que se ve el trascurso del tiempo y como nos va cambiando. Que alborozo cuando
reconocéis a vuestras madres niñas, incluso bebés. Hasta el abuelo no siempre
ha sido ese señor canoso y gordo que recuerda, los días que no me enfado, a
Papá Noel.
Cuanto quiero pensar que, pase lo que pase, de alguna
manera, tendremos un lugar para reencontramos todos. Pero lo que es cierto, es
que entre tanto, y de alguna manera también, permanecemos, al menos mientras
nos recuerdan y nos “viven”.
Por eso os hablo hoy de vuestra bisabuela. Por eso creceréis
recordando y reviviendo a esta familia, sus luces y sus sombras, … mejor sus
luces.
Seguir haciéndolo. Alguna vez os enseñaré alguna foto y os
hablaré de mis abuelos. No tengo recuerdos ni imágenes más atrás. Que suerte
que hoy podéis mantenerlos. Que bueno si queréis hacerlo. Que suerte que hoy
pueda comentaros muchas cosas y podáis tenerlas al alcance de vuestros ojos
cuando crezcáis. Ojalá os guste hacerlo y os sirva de alguna manera.
La Cigarra y la Hormiga
En algún momento puede que os hablen, queridos nietos, del
cuento de la cigarra y la hormiga, en el que se trata de como la laboriosidad y
previsión de la hormiga durante el verano, la permite afrontar con una buena
despensa el invierno, frente a la holganza cantarina de la cigarra, que la
enfrenta a un invierno mortal sin ninguna previsión.
Sin duda una buena lección, pero que creo podría ser mejor
si la hormiga consiguiera disfrutar del cántico y de la alegría de momentos
festivos (veranos), y la cigarra aprendiera a trabajar para lograr afrontar de
forma más responsable la vida y sus momentos más difíciles (inviernos).
Pero este cuento tiene un momento dramático cuando la
cigarra desesperada pide ayuda a la hormiga, que la enfrenta a las
consecuencias de su irresponsabilidad para que aprenda la lección. Quizás la
cigarra pudiera aprender la lección, pero no va a tener esa oportunidad, no va
a sobrevivir al invierno.
Nietos míos, ayudar al otro por que lo necesita, y no solo
cuando lo merece. El mérito del otro habla de su bondad y de justicia. La ayuda
incondicional habla de vuestra bondad y compasión.
No se vosotros, pero vuestro abuelo espera mucha más compasión
que justicia, ya que sus méritos no aconsejan otra cosa. Esto no es necesario
si eres totalmente virtuosos (no conozco quien resistiría esta valoración), y
no se da si eres muy soberbio.
LO VERDADERAMENTE GRAVE … LO TUYO.
En el despacho del alcalde sonó el teléfono, era una llamada
para quejarse de unos chavales que andaban jugando en las huertas y ocasionaban
daños.
El alcalde y el alguacil se acercaron a estas huertas, y
riñeron a estos chiquillos, pero éstos les indicaron que mucho más grave era lo
que hacía el grupo musical que ensayaba cerca de unos gallineros, y el estrés
de las gallinas provocaba escasa puesta de huevos. El alcalde recordó que
efectivamente había recibido quejas en este sentido.
Pasaron, pues, a ver a este grupo musical, comprobando que
eran unos críos, con música bastante sonora, y cuando empezaron a recriminarles
por ello, se encontraron con que les indicaban que lo que necesitaba su
atención estaba en el río, en una zona de baño que usaban para lavar las motos
otros chicos del pueblo, con la contaminación consecuente. También esta queja
había llegado a oídos del alcalde.
Pospusieron arreglar el problema del grupo musical también,
acuciados por la contaminación del rio. Personados allí, contemplaron hasta que
punto el agua bajaba turbia y aceitosa, con un montón de motos, sus aceites,
lubricantes y todo un rosario de suciedades varias, y pensaron que tenían que
actuar por la salubridad del pueblo. Pero los motoristas, además de escusar sus
acciones y restar importancia a sus efectos, les hablaron de que habían visto a
gente que estaba horadando en la zona inferior de la colina sobre el pueblo, y
que podía ser inminente que colapse y se derrumbase sobre el mismo. Tampoco era
del todo ajeno este problema al alcalde, que recordó haber oído algún
comentario.
Alarmado por la gravedad y urgencia del problema, se
acercaron a esta zona de la colina, colindante con las huertas, donde volvieron
a encontrar a los chicos que allí jugaban, y que vieron que también habían
horadado el terreno, jugando a abrir pequeñas cuevas. Como no estimaron un
riesgo inminente de derrumbe y se había hecho ya muy tarde, decidieron que
mañana tratarían de resolver mejor los problemas.
Esta historieta municipal sirve a vuestro abuelo para
hablaron de esos momentos en que alguno de vosotros necesita que le corrijan en
algo, abordar a fondo un problema, sin escusas, sin desviar la atención a otras
preocupaciones. Y como surgen las estrategias de escusar o negar lo que has
hecho y denunciar lo del otro, que es lo verdaderamente grave.
Y también, a que veáis que en el mundo adulto ocurre los
mismo que en vuestras trastadas infantiles. La culpa siempre es de otro. Lo
grave siempre es otra cosa. Y basta ver cuando abordan con un diligente
político cualquier problema, como en lugar de analizarlo a fondo, ver como
mejor tratarlo y darle solución, pasan a hablar de los problemas que causan
otros grupos políticos, que esos si que son importantes y merecen atención.
Ojalá, en todo lo que os afecte, nietos míos, sepáis
atenderlo bien, y responder de sus consecuencias y soluciones, sin buscar
escusas ni desviar el foco hacia otras cosas. Y que sepamos ayudaros, sin que
tratemos de justificaros, ni de dejar de ver la realidad sin escusas ni puesta
en énfasis de otros problemas para diluir los vuestros.
DESDE UN HOSPITAL
Te fuiste de aventura, entre princesa y pirata,
a combatir para estar más sana,
con tu entusiasmo y alegría
sorprendiste a los sanitarios encantados con tu magia.
Luego surgieron los nubarrones de complicaciones,
que parecían vencer a esa luz tan tuya,
pero fueron derrotadas,
y como valiente e intrépida campeona
tuvieron que rendirse los males
y se abrieron las puertas del hospital.
He visto tristeza, dolor, y abatimiento en tus ojitos.
Esos ojitos que, nada más abrirse, hace cuatro años,
me robaron el alma, se adueñaron de mí.
Y claro, el alma poseída se conmueve,
quisiera arrancarte de aquí,
plantarte de nuevo, en tus risas, en tu alboroto,
con esa pasión y fibra con que afectas todo.
Esos ojos luminosos que querían que viese los juegos
con los que llenabas las esperas.
Esos ojos mustios encamados,
vencidos por dolor o cansancio,
que ponían la noche en el corazón de tus padres.
Esa mirada presa tras una ventana de hospital,
que escaparía con tu inmensa fantasía.
No era la primera tristeza, ni el primer dolor,
pero era un dolor provocado por buscar un bien.
Ponerte mala para que estés mejor.
Los misterios de la medicina.
No era la primera tristeza, ni el primer dolor,
pero era un dolor enjaulado tras esos cristales de hospital.
Anhelando los cristales de casa,
soñando con jugar a cielo abierto,
con correr para escapar hasta del recuerdo.
Para que estos días sean como una pesadilla
y queden de ellos su bien pretendido,
que estés más sana, mejor.
PERSONAJES MITICOS
A los abuelos que aprendemos con nuestros nietos a saltar
como canguros, a escondernos tras una cortina una y otra vez, asomando sin
desaliento para sorprender, a asustarse con un mismo susto reiterado, a tratar
de poner un calcetín en una oreja, a comer manjares invisibles, a hacer de
montaña sobre la que trepar o con piernas que saben ser toboganes, o a entrar
en un cuento y vivirlo, alguna vez nos convoca algún Peter Pan para ir al mundo
de los míticos.
Os impresionaría este mundo donde habitan todos los
personajes de los cuentos, de las leyendas, incluso de la historia, cuando
traspasa el prosaico nivel de los hechos y se alumbra con sentimientos y
vivencias, de modo que reviven como mitos.
Como todos sirven a sus relatos, a lo que quieren legar con
ellos, aquí no hay míticos buenos ni malos, si buenas y malas historias,
Cuando llegue allí estaban reunidos discutiendo. Había
míticos que lamentaban como habían cogido su historia y, con el motivo de
corregir el relato en lo que tenía de malo, llegaban a desvirtuarla, modificar
su esencia y lo que pretendían expresar. Otros míticos entendían que
evidentemente en su historia había cosas que hoy, con razón, se consideraban
malos mensajes, que hacen daño y no deben aportarse, y por lo tanto asumían
cambios, aunque no tenían por qué alterar lo que de positivo fuera fundamento de
su mensaje. Y lo positivo también se encuentra en aspectos dolorosos, en las
cosas que salen mal, pero que apuntalan la resiliencia y afrontan los avatares
sombríos que lleguen.
Discutían los míticos sobre si eran adecuadas las
correcciones y cuanto suponían de daño a las historias, cuando los más pequeños
de ellos, el clásico y veterano Pulgarcito, y el marveliano Ant-Man, el hombre
hormiga, alzaron mucho la voz para que los oyeran hasta los más grandes,
incluso mayores que el Comerocas de la historia interminable.
Pulgarcito contó que su historia ya la habían “corregido”
varias veces, desde aquella inicial con unos papás que lo abandonan en el
bosque a su suerte, y que aquel mensaje de supervivencia, de resolución y de
independencia, se había diluido para evitar la crueldad que contaba.
El hombre hormiga añadió que los míticos actuales eran
héroes con superpoderes, donde lo importante eran los efectos especiales
cinematográficos, con un mensaje muy simple, donde en general prevalecen los
buenos sobre los malvados, y a pesar de ser tan llanos estaban plagados de
mensajes más inconscientes y reservados que respondían a la mentalidad del
momento, y que podían ser necesario revisar.
Así comenzó a debatirse sobre la procedencia de las
correcciones de los cuentos, leyendas y relatos, por sus protagonistas, y me
encargaron levantar acta de estas deliberaciones, que escribo para vosotros,
mis nietos, y todos aquellos que aun puedan visitar este lugar y les interese.
Ya os contaré lo que se plantee en las próximas reuniones.
BODAS DE ÓPALO
Queridos nietos, vuestra historia, como la mía, surgen de
historias previas, donde algunos hitos marcan y explican nuestros caminos.
Vuestras mamás y vuestro tío se insertan en esta historia
que comenzó, un día como hoy, hace cuarenta y tres años (en verdad cuarenta y
siete, si contamos los cuatro de preparativos para el momento “oficial” de
echar a andar decidido por vuestros abuelos).
Lo más importante, hasta que llegasteis vosotros, en este
camino de vuestros abuelos, surgió en los años ochenta, cuando aparecen vuestro
tío y luego vuestras mamás. Ellas vivieron sus propias historias, ya sea con
una aventura común con el papá o no, pero en los dos casos con un total
compromiso por vuestro bien, donde insertar a los papás, y que puede conjugarse
con una nueva historia con otra persona que hace crecer la familia, aportando
la suya.
Y llegáis vosotros, agrandando nuestros corazones, donde
confluimos todos, cómplices en acompañaros, para superar todos los retos y
dificultades.
Quiero dar las gracias por vuestra historia, que es donde
acaba la mía, y de alguna manera, donde prosigue. Quiero agradecer a todos los
que os quieren bien, y con aciertos y errores dan lo mejor por vosotros. Esto
es vuestra familia, no tiene que ser la mejor, pero sin duda, lo es. Así lo
siento yo, … la mejor familia que podéis tener, y creo que os debéis sentir muy
afortunados. Yo así me siento.
EL “SE ACABÓ” DE LAS MÍTICAS
(SEGUNDA REUNIÓN DE LOS PERSONAJES MÍTICOS)
Caperucito Rojo, Blanconieves, El bello durmiente, El
sirenito, … son personajes míticos necesarios que no existen. Aladina, La maga
de Oz, Harriet Potter, … también.
Con este comentario, que hizo Kala, la madre adoptiva de
Tarzán, gran defensora de la integración en igualdad de lo diferente, comenzó
la segunda reunión de los personajes míticos a la que fui invitado.
Caperucita, Blancanieves, la Bella Durmiente y algunas otras
míticas clásicas pusieron de relieve que uno de los males que tenían sus
historias radicaba en cómo se retrataba al género femenino, de forma que hasta
hace poco no se consideraba malo, era normal o incluso estaba bien, muchas
cosas que evidenciaban una visión de ellas como seres dependientes, desvalidos,
que proteger, … sometido a estereotipos y cánones estéticos y de
comportamiento, donde su ámbito era amoroso, doméstico y asistencial, con la suerte
de contar con la protección y condescendencia de corteses varones cazadores,
enanos o príncipes, que las salvan.
Grmhilde, la madrasta de Blancanieves, y Maléfica, el hada
malvada de la bella durmiente, protestaron por la otra visión tópica femenina
cuando se proyectan ladinas, seductoras, maquiavélicas, manipuladoras y
pervertidoras del varón.
Medusa recuerda el terrible castigo de su cabello de
serpientes y su mirar petrificante, hecho por Atenea, por su relación por la
fuerza con Poseidón, donde la victima sufre la venganza de la ofendida en lugar
del ofensor.
La Bella Durmiente recordó su primera versión, que se llamó
“Sol, Luna y Talia”, afortunadamente hoy casi olvidada, en la que el famoso
príncipe azul abuso de ella cuando la encontró inconsciente, con la que llegó a
tener hijos dormida, pero esto no importaba sino la maldad vengativa de la
primera esposa ofendida que resulta muerta, para dar paso a la “feliz” pareja,
impuesta a la Bella Durmiente, cuando uno de sus hijos accidentalmente hizo que
se desprendiese la astilla envenenada que la mantenía dormida.
Por la mujer llegó el pecado, clamó Eva, y cómo ha marcado
esto hasta nuestros días en el valor religioso, donde unas pocas
extraordinarias han sido referentes, o la redención divina de la madre de Dios,
pero lejos de una igualdad plena para las mujeres de por sí, que resulta más
dolorosa si se pretende que la injusticia y la exclusión se atribuyen a Dios.
En este punto, con los míticos varones entre avergonzados e
indignados, bastante incomodos y violentados, dieron las míticas por concluida
la reunión, emplazando a todos para en la siguiente llegar a algunas
conclusiones sobre estas denuncias.
Y yo os lo traslado a vosotros, mis nietos, esperando que en
la medida que vayáis creciendo podáis conocer lo que estos personajes nos
muestran desde la cuna, para aprender de sus historias a ser mejores.
EL MENOR, EL MÁS GRANDE.
(al menor de mis nietos)
Por esa sonrisa, por esa alegría irradiada,
ojos que enamoran, dulzura que enternece.
Verte corretear, balanceo de esos bracitos
arranca tantas sonrisas.
Verte bailar, con cualquier lejana melodía
pone alas en el corazón que quiere acompañarte.
Todas esas expresiones y gestos que nos lo dicen todo,
simulacros, bocetos, caricaturas de palabras,
de ese entrañable lenguaje, que desearía dominar.
Mi mas pequeña criatura, ultimo de mis nietos,
elegiste un día sostenido sobre un pilar
para venir al país que lo enaltece como su fiesta grande,
tan pequeño como la virgen celebrada.
Dos años hoy de aquel día grande,
tu, el menor, el más grande.
PERSONAJES MÍTICOS (Continuación)
De nuevo volvieron a reunirse los personajes míticos, y me
volvieron a invitar para tomar notas de sus deliberaciones. Querían volver a
tratar sobre el machismo en los cuentos, leyendas e historias que
protagonizaban. No es fácil que entendáis ahora mucho de lo que trataron,
nietos míos, pero quizás en algún momento más adelante podáis hacerlo. Qué
bueno sería que entonces no tuvieran tanto sentido y hubiese más justicia entre
hombres y mujeres.
Los personajes míticos en general, con relación a las niñas,
chicas y mujeres, consideraron que, tras miles de años con sus roles bien
definidos, en algunos lugares del mundo donde han ido avanzando culturas de
valoración de los derechos humanos, y donde las mujeres han ido abriendo camino
a una igualdad con el varón, hoy más formal que real aún, se ha transformado en
un asunto muy importante, que no se puede obviar, que debe resaltarse,
visibilizarse lo más posible.
No se trata de mujeres contra hombres, aunque hay que
desechar todo lo que suene a condescendencia del varón para hacer sitio a la
mujer, dado que no es real, y ha sido la mujer la que está ganando ese espacio,
y los varones o se resignan a empujones, o si son inteligentes se hacen a un
lado e intentan estar a su altura. No es machismo contra feminismo, sino la
oportunidad de superar el machismo mediante el feminismo, aunque no compensan
los siglos de los hombres, es la hora de las mujeres, y a muchos y muchas les
molestará, pero si los varones queremos ir con las mujeres en búsqueda de un
mundo mejor para todos, no hay otra opción real.
Es épica la lucha de las mujeres por su dignidad en muchos
lugares del mundo, y miope donde se les vaya dando protagonismo y adulándolas,
pero sin comprometer los cambios necesarios para una plena igualdad, que debe
suponer también reparación y compensación, para ayudar a que las oportunidades
avancen con justicia. Esto también es muy criticado para los defensores de una
justicia llana y de baremos de méritos sin más, como si llevásemos mucho tiempo
en este camino y llegado lejos, y esto solo está lejos … de la verdad.
Menos épica por sus resultados y sobre todo menos frecuente,
es la lucha de varones por hacerse lugar en igualdad en el mundo asistencial,
doméstico y abnegado, entrando en cocinas, limpiezas y sobre todo cuidados de
nuestros pequeños y, ya rizando el rizo, de nuestros mayores y enfermos. Aún
sigue considerándose algo para lo que las mujeres están más cualificadas, y
también algo infravalorado y sacrificado, y los varones se escabullen de buena
parte de estas ocupaciones de atención a los demás, para atender más sus
intereses y ambiciones.
Los personajes míticos consideraron que hay termómetros que
mide en los varones si estás contribuyendo a un mundo más justo con las
mujeres. El primero es el error de no considerarse machista, ya que casi es
imposible si has nacido y criado en este mundo. Hay que aspirar a ser un
machista en procesos de rehabilitación. Otro termómetro es que los cambios que
se producen no te perturban, no te incomodan, no te llevan a preocuparte y
ocuparte de otra forma en tomar la iniciativa y de dedicación hacia lo que te
rodea, y no cuestiona tus dedicaciones actuales, ya que si no ocurre esto
posiblemente estás muy lejos de esa justicia pretendida.
También hay termómetros para las mujeres, que miden la
implicación en no acomodarse en roles sufridos, de los que poder quejarse, pero
con sus gratificaciones, donde satisface tratar al varón como un inútil y
dependiente, y también suponen poner en crisis aspectos tópicos sustanciales de
la feminidad, especialmente en cuanto a estética y sensibilidad.
Y toda persona en relación con su contribución a la justicia
entre varones y mujeres, puede aplicarse una medida infalible, si mira no lo
que él piensa o siente, ni lo que se cree, sino si intenta percibir los efectos
de todo ello, como afectamos a la vida de los que nos rodean, y como esto
contribuye o no a esta justicia.
Finalmente, los personajes míticos concluyeron su reunión,
considerando que lo importante no radicaba en si era procedente modificar sus
historias para evitar el machismo, aunque podía ser adecuado, sino en
aprovecharlas de forma crítica, para abrir reflexiones, debates y diálogos
donde reconocer este problema, conocer como se produce y como actuar con mayor
justicia.
Este cuento va de amor, de quererse, está lleno de cariño.
De cariño por mi, por mis cosas.
De cariño por la familia, por sus cosas.
De cariño por los amigos, por sus cosas.
De cariño por los conocidos, por sus cosas.
De cariño por los desconocidos, por sus cosas.
De cariño por los rivales, por sus cosas.
De cariño por los enemigos, por sus cosas.
De cariño por el mundo, por sus cosas.
De cariño por lo cercano, por sus cosas.
De cariño por lo lejano, por sus cosas.
De cariño por lo propio, por sus cosas.
De cariño por lo ajeno, por sus cosas.
Ya veis que es un cuento "cariñoso".
Y aunque es cuento, quisiera ser realidad, por mucho que
hoy, con tanto odio, parezca imposible.
Erase una vez El Amor, que admite muchos nombres divinos y
cósmicos, energéticos e inmateriales, que está en todo y en todos, fuera y
dentro, en alegrías y en penas, y El Amor de aquella vez sigue siendo el de
hoy, desde siempre y por siempre.
Horrorizado por las consecuencias de ofensas y odio, que
violentan y asesinan, y el dolor causado ¿Qué puedo hacer?.
No odiar, no ser cómplice de ningún odio, no juzgar con
odio, no pensar con odio, empezando por uno mismo, quererte bien, y por los más
cercanos, comenzando por los que más te cuestan, Todo lo que luches en esto, lo
que logres, celébralo, y ante el fracaso, no pierdas tiempo, perdona,
perdónate, y vuelve a la lucha con más empeño y aprendizaje.
Colorín, colorado, este cuento no se ha acabado. No tiene
fin.
A CUALQUIER PRECIO
Nietos míos, en el país donde habéis nacido y estáis
creciendo vivimos tiempos de conflicto, al menos entre los que quieren
gobernarlo, y que se traslada a lo que piensa la gente que es bueno, o más bien
que es muy malo, con un aumento de agresividad e incluso de odio.
Tenemos un gobierno que ha conseguido formarse en unas
condiciones muy especiales, que muchos consideran muy malas. Tenemos una
oposición, que no ha logrado el gobierno, al ser rechazada por la mayoría de
los representantes elegidos en elecciones, pese a ser el partido más votado.
El gobierno se ve obligado a negociar con muchos grupos, que
le han permitido formarse, y a hacer cosas que hasta este momento rechazaba,
vistiéndolas de necesidad y de que van a lograr el consenso y el dialogo para
mejorar la convivencia. La oposición considera que estas decisiones van a hacer
mucho daño al país, y plantea una lucha total y permanente contra el gobierno,
hasta conseguir acabar con él.
Evidentemente la convivencia y el consenso general no están
en su mejor momento. Evidentemente la oposición constructiva tampoco.
Lo que, a juicio de vuestro abuelo, está de verdad en juego
es un viejo dilema moral: el fin justifica o no los medios que se usan para
alcanzarlo.
El gobierno considera un buen fin su simple existencia, el
evitar que otros que considera muy malos gobiernen, y también las muchas cosas
que quieren hacer para beneficiar a la gente, y el progreso que significan sus
planteamientos.
La oposición considera un buen fin acabar con este gobierno,
por la maldad de algunos apoyos que tiene, por los daños que está haciendo y
por lo bueno que seria para el país que gobernasen ellos.
No importa si pensamos que es verdad o no que sean, de unos
o de otros, buenos sus supuestos fines, basta que lo crean o lo pretendan
ellos. Tampoco importa si lo que de verdad buscan es su mera conveniencia,
basta que pretendan que les creamos.
Y además para lograr estos fines hacen buenos todos los
medios.
El gobierno no tiene escrúpulos para atender exigencias de
quienes le han permitido formarse, aunque estas fueran inaceptables hasta este
momento, y negocia, no buscando los mejores acuerdos para el país, sino los que
haga falta para mantener el poder. Para ello usa valores como la convivencia,
el dialogo, los derechos sociales y el progreso. Si lo consideran necesarios se
miente, se oculta y se manipula lo que haga falta.
La oposición tiene claro que es tan grave lo que el gobierno
está haciendo, que hay que impedirlo, parece que, a cualquier precio,
utilizando los sentimientos y valores patrióticos, que se alzan contra los
enemigos que quieren destruir el país, empezando contra su gobierno. No parece
importar el uso de la descalificación, de la crispación y del odio, que a su
juicio merece el gobierno, y también se miente, se oculta y se manipula lo que
haga falta.
Evidentemente el gobierno tiene derecho a gobernar, al
conseguir legalmente los apoyos necesarios. Evidentemente la oposición tiene
derecho a luchar contra las decisiones del gobierno con todas las medidas
legales que tenga a mano.
A vuestro abuelo le preocupa que unos y otros, puedan
justificar males por la buena causa que defienden. Es lo que hoy quería
contaros: que el fin no justifica los medios. Cuando algo que hagan unos u
otros esté mal, no podemos aceptarlo. Y como no es fácil saber que es bueno o
malo, mirar como afecta a la gente, si las hace daño, si genera valores
positivos que defender, o por desgracia genera exclusión y odio hacia los que
piensan de otra forma.
Ya os iré contando, nietos míos, como vuestro abuelo ve y
vive estos momentos, de como siempre, pero también como nunca, estamos
divididos mirando todo con el color con que nos identificamos, donde tenemos
posesión de la verdad absoluta y nada hay bueno al otro lado.
Como siempre ojalá mis comentarios os sirvan de algo cuando
podáis entender los tiempos que nos toca vivir ahora, o al menos intentarlo, y
con la esperanza de que no tengáis que sufrirlos ni en lo que ocurre en estos
días, ni en sus consecuencias.
UNA CONSTITUCIÓN SEGÚN CONVENGA
Hoy, nietos míos, se celebra el día de la Constitución, y
además de iniciar un puente de 5 días sin cole (invirtiendo lo de 5 días en
cole y 2 en casa de otras semanas), recordamos como hace 45 años los españoles
dijeron que sí a su ley de leyes, a su Constitución.
Hoy toca rollo político, como hace unos días con unas letras
que titulé “a cualquier precio”, y me gustaría que os ayude a acercaros, cómo
sea posible, a cuestiones que condicionaran la vida de todos, y de las que no
es bueno “pasar”.
En aquel 6 de diciembre de 1978 hacia tres meses que yo
había cumplido los 21 años (la mayoría de edad de entonces, luego la propia
Constitución la rebajó a los actuales 18 años). Fue mi primera oportunidad de
participar en una votación.
Por entonces tanto yo como muchos amigos míos, teníamos muy
claro que no nos gustaba el mundo donde vivíamos, y que queríamos cambiarlo por
algo mucho mejor. Por eso, la Constitución, que suponía cambios fundamentales
sin duda, máxime saliendo de una dictadura de cuarenta años, no me parecía
suficiente. Seguramente era muy radical y bastante ingenuo, pero no me
conformaba.
Pero aquella Constitución fue fruto de un consenso que ojalá
pudiéramos recuperar. Tuvo consideración para las minorías, para las
diferencias, y sirvió de marco para desarrollar un estado de derecho
homologable.
El mayor defecto de la Constitución es lo difícil que es
modificarla en lo que sea preciso, al requerir un apoyo muy amplio. Pero
también es su mayor virtud, la de precisar un amplio consenso para que no esté
al capricho de una simple y exigua mayoría.
Hoy, nuestra Constitución es usada cómo conviene a cada
cual, y sirve para todo y para todos. Quienes ayer defendían el marco
territorial definido por las autonomías, que presenta la Constitución, hoy
tratan de ver como encajar una nueva definición de algunos territorios, que no
sabemos que derroteros le espera. Quienes ayer se situaban fuera de la
Constitución, rechazando precisamente el modelo autonómico, hoy son los máximos
valedores de la misma. Uno y otros, según convenga, la usan para tirarse los trastos
a la cara.
El valor de la Constitución radica en que sirva a las
personas a las que afecta, y a la justicia y al bien común. No hay que
mitificarla, ni darle un valor absoluto, pero si que hay que recuperar un clima
de diálogo y consenso de todos y con todos, que pasa por aceptar la voluntad
popular, considerar y ponderar las diferencias y las minorías, y saber que
nadie está en posesión de la verdad absoluta. Solo se excluirían a sí mismos
éstos: los que creen que están en posesión de la verdad y desprecian lo que aportan
otros.
No se si algún día os interesarán estas palabras, ni si
podré entonces comentarlas con vosotros, pero me gusta pensar que ya sea para
compartirlas, ya para discutirlas, incluso para rechazarlas, os digan algo.
ABUELOOOOO
No sé el tipo de abuelo que soy, no sé cómo me ven mis
hijos, ni mis nietos, aunque sé algo de lo que no soy, algo de lo que no ven. Y
alguna cosa me gustaría ser, quisiera que lo vean … que le vamos a hacer.
Pero no por mis méritos, tengo el privilegio de cómo me
llamáis y me miráis, nietos míos, cuando aparezco ante vosotros. Ese entusiasmo
que os lleva a correr y venirme encima, y a los abrazos y besos.
Uno tras otro, al poco de poder caminar y balbucear alguna
palabra, me hacéis vivir estos momentos, al grito de “abueloooo”, precedido
algo antes del de “gueloooo”. Y lo hacéis posible con vuestros pequeños grandes
corazones, vuestra ilusión incondicional.
Y a mi me hacéis feliz, como nunca imaginé, me evocáis las
llamadas como “papá”, pero me llegan más rendido, con una mejor mirada al
afecto y a lo grande que sois vosotros, mis “pequeñines”.
Dicen que en pocos años esto pasará, y lo añoraré. Mientras
tanto lo vivo intensamente, y apuesto por encontrar siempre la forma para
seguir en vuestros corazones, en vuestras vidas. Estas letras forman parte de
este empeño.
ADVIENTO COJO
Un día, en un “cole” como el vuestro, niños y niñas, como
vosotros, corrían por sus largos pasillos gritando. Apenas se les entendían sus
gritos, pero se podía distinguir que hablaban del sentido de sus carreras, de
alguien que venía, que ya estaba llegando, y al que querían ver.
Todos querían ser los primeros en verle, y corrían
desaforados, empujándose, arrollando a lo que encontraban y a quienes tuvieran
la desgracia de estar en su camino. Algunas caídas había, pero se levantaban
enseguida y corrían todavía más deprisa para alcanzar a los demás.
Una niña tuvo la mala suerte de golpearse fuerte con una
esquina, el dolor y aún más el ver que no iba a poder alcanzar a los demás,
ocasionó un llanto agudo e inconsolable. En ese momento alguien la ayudo a
levantarse. Entonces ella reparó en la compañera que le ayudaba. Era una niña
que llevaba un bastón, para ayudarse a mantener el equilibrio en un andar lleno
de dificultades, con movimientos descontrolados. Era esa compañera de la que
todos al conocerla comentaban “anda raro”, y que no podía jugar como los demás
en el patio, y que tampoco le era fácil dibujar, hacer las manualidades,
escribir, … ya que las manos también las movía “raro”. Sin embargo, lo más
“raro” de ella, era su sonrisa, su capacidad de estar contenta con cualquier
cosa que le ocurriera, y de contagiarla a los que, por un momento, estaban
tristes o disgustados.
La marabunta infantil finalmente llegó a una clase, donde,
parece ser, pensaban que estaba a quien esperaban. Entraron a tropel, con esa
pugna de ser los primeros, y enseguida vieron que no había nadie. Qué
frustración, cundió enseguida el desaliento y se pusieron tristes, algunos
incluso enfadados. En ese desolador momento aparecieron por la puerta las dos
compañeras, la dolorida y la de los “andares raros” que la acompañaba, y se
dieron cuenta que había otra persona con ellas, que no conocían, aunque por su
tamaño era de su edad. No distinguieron si era niño o niña, por que era algo
especial, como luminoso que no permitía ver el color de su piel, ni de sus
ojos, ni como era su pelo. Todos se quedaron admirados, incluso las dos niñas
con las que llegó a la clase, que no habían reparado hasta ese momento en la
compañía.
Todos supieron su nombre: “Luz” – muy apropiado sin duda – y
vieron cómo se movía entre ellos y les tocaba con sus manos. Se sentaron a su
alrededor, sintiendo como sus corazones aún trepidantes de las carreras y
entristecidos por la decepción, se calmaban y parecían hacerse más grandes,
contentos. Sabían que efectivamente “había llegado” la causa de sus desaforadas
carreras.
Y Luz les comentó cómo rehuía a los que querían ser los
primeros, dispuestos a empujar y a lo que fuera necesario para lograrlo, cómo
sus predilectos eran los últimos, a los que les costaba caminar, los que tenían
problemas para aprender, los que necesitaban portarse mal para llamar la
atención, los que eran diferentes y se veían rechazados o excluidos en los
juegos, los que sentían rabia o frustración y lo descargaban con todo y con
todos, los que estaban solos o tristes. Por eso Luz había llegado con la compañera
que “andaba raro”, y gracias a ella estaba allí.
Precisamente, cuando los niños y las niñas tenían más
problemas para ver a Luz era cuando lograban ser los primeros, cuando se
sentían los más listos, cuando se imponían o dominaban a los demás, cuando se
consideraban superiores a otros. Luz les adelantó algo que iba a decir al mundo
cuando se hiciera mayor: “los últimos serán los primeros”.
Niñas y niños tenían la cara iluminada, con una gran
sonrisa, embelesados mirando a Luz y sintiendo, más que escuchando, lo que les
comunicaba. En un momento tuvieron la necesidad de mirar a los que tenía al
lado, de mirarse entre ellos, y vieron como en sus ojos estaban los ojos de
Luz, que Luz estaba en todos, y de forma especial en aquellos que a cada uno le
caían peor, o los que con cada uno se habían portado mal, o aquellos a los que
cada uno había hecho daño.
Así estaban cuando se dieron cuenta de que Luz se había ido.
Por un momento surgió un clamor de decepción, se fueron levantando y mirando
por donde podía estar, y resignando a que no lo veían.
Por la salida de la clase al recreo, fueron saliendo todos.
Algunos enseguida se pusieron a correr y jugar, otros estaban más reflexivos,
tratando de entender que había pasado. Algunos lo olvidaron enseguida, otros no
lo harían jamás, y fueron contándolo a sus familias, y a quien se les acercaba,
e incluso siguieron haciéndolo mientras crecieron, ya que les había cambiado la
vida.
En todo caso, todos, de vez en cuando, tenían un momento en
que recordaban su encuentro con Luz, y ese era un momento de alegría y paz.
Solo este necio mundo hacia que este sentimiento fuera efímero, que enseguida
volvieran a tratar de ser los primeros, frustrarse con los fracasos, y vivir la
insatisfacción y los vacíos de los éxitos.
No sé, nietos míos, si tendréis ocasión de conocer a Luz, yo
haré todo lo que esté en mi mano por que así sea, ya que sé que Luz puede
cambiarte la vida por una más plena y feliz, y puede ayudaros a distinguir lo
que de verdad importa, cuales son verdaderas ganancias, y que pérdidas llenan
más. En estos días se celebra el Adviento, que es como esas carreras para
llegar a ver a Luz, y es importante saber correr con los demás. Luego llegará
la Navidad, y en ese portal de Belén que tenéis en vuestras casas y en la de
vuestros abuelos, estará Luz.
La Navidad celebra la llegada de Luz al mundo, el que pueda
nacer en el corazón de cada uno, también en vuestros pequeños corazones. Y
saber que en la media que sois pequeños, que no podéis, para Luz sois grandes,
y lo podéis todo.
NAVIDAD
Nietos míos, hace unos días en una celebración navideña,
escuché a un amigo comentar sobre dos Navidades, y no quería dejar de
aprovechar el día de hoy, nochebuena, para hablaros de ellas. La primera es la
más conocida, también la más distorsionada, y hace que aprendamos como nació el
Hijo de Dios, es la Navidad de Dios al hombre, la de Jesús en Belén. Pero
también tenemos que aprender a nacer nosotros como hijos de Dios, la Navidad
del hombre a Dios, la nuestra.
Sois aún muy pequeños, pero ya os he visto celebraros unos a
otros, haceros reír, compartir un mundo fantástico donde todo es posible, por
eso os va a ser fácil aprender a nacer a algo nuevo, a un Dios que “es niño
como vosotros”, y al que le “dais el corazón”.
Es cierto que os enfadáis, que a veces os cuesta perdonar,
que os queréis el ombligo del mundo, caprichosos, celosos, hasta llegar a las
manos. También que los adultos, a veces, lo ponemos difícil, en eso del arte de
educar, que tiene que partir de que el que se educa sois vosotros, y más que
educar, nosotros acompañamos intentando ayudaros o, al menos, no perjudicaros.
Pero a pesar de esas sombras, y precisamente por ellas, que
son donde prende la luz que cambia los corazones, os quiero pedir que dejéis
que sea Navidad dentro de vosotros, será el mayor logro de vuestras vidas, la
mayor aventura, el objetivo de cada día, lo que os hará verdaderamente felices.
Hace 3 años, cuando aún no había nacido el menor de mis
nietos, publiqué estas notas en una atípica Navidad.
Hoy hemos recuperado el ruido y las luces consumistas que
ocultan la verdadera Navidad, aprovechando la necesidad de familia, amistad y
fiesta, de tantos, y pese a aquellos que dolores y pérdidas no les permiten
gozar las fiestas. La verdadera Navidad llenaría el corazon de ambos vacios.
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LA VERDADERA NAVIDAD
Es la primera noche buena que mi nieta va a recorrer
corriendo alocadamente, y la primera del gatear de mi nieto, y seguramente
oirán y leerán sobre ella y sobre estas fiestas “especiales” de la Navidad de
2020, como se oyen esas historias increíbles, que te cuentan tus mayores, de
grandes dificultades y penares.
Pero yo quería decirles hoy, y que ojalá puedan entenderlo
algún día, que es lo que significa de verdad la Navidad, que es algo que puede
ocurrir en medio de las situaciones más terribles y que no necesitan luces ni
colores para que surja.
Yo transito mi sesenta y tres noche buena, y ya no corro
tanto y casi me acerco más al gateo, pero vuelvo una vez más al “belén”, a ver
alumbrar un niño y a tener fe en él, que es una vida, no se queda en una
religión. A esa vida podemos volver siempre, a esa verdad, a esa luz y a ese
camino. Ese niño puede nacer en nosotros, podemos ser nosotros, esta noche como
todas las demás.
Normalmente en la Noche Buena se esconde el niño detrás de
otras luces, pero este año, tan especial, hay menos luces, más sombras, más
miedo, más necesidad de encontrarle, de que nos nazca el niño.
Si logras que te nazca, si dejas que ocurra, … será Navidad.
EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR
Ayer fuimos al cine vuestra abuela y yo. Hacía bastante
tiempo que teníamos ganas de ir al cine, nos gusta a los dos y con televisión y
plataformas y la comodidad de ver en casa las películas, además de no demasiado
tiempo libre, lo practicamos muy poco.
Fuimos a ver “el maestro que prometió el mar”, una película
que enfrenta la realidad actual de recuperar la memoria de lo que “depuró”
quienes vencieron en una terrible guerra entre españoles, hace casi noventa
años. Se asesinó a mucha buena gente, como lo fue Antoni Benaiges, el maestro
de esta historia. Se abolió o reprimió muchas cosas buenas, como fue su forma
de ejercer como maestro.
Recordé otra película, Poveda, que recoge la vida de Pedro
Poveda, sacerdote, que también daba a la educación la capacidad de
transformación social que tiene. También fue un innovador pedagógico, que
sintonizó con los retos de su tiempo, que situaba a los niños y las niñas como
protagonistas de su educación, tal como hacía Antoni Benaiges. Poveda fue
también asesinado víctima del odio, que también asesinó a mucha gente buena, y
dañó muchas cosas buenas.
Antoni tiene su legado, bendito sea Dios – pese a ser ateo-
a través de la Asociación Escuela Benaiges, que ha recuperado los valores
pedagógicos y humanos que aportaba este maestro.
Poveda tiene su legado, gracias a Dios, a través de la
Institución Teresiana, formada por cristianos seglares -entre los que están
vuestros abuelos- que tratan de continuar su obra en todo el mundo.
Dos hombres humanizadores, que desde distintas opciones
coincidían en lo fundamental, en el bien que hacían, y que fueron victimas del
odio de su tiempo. Ambos cuando se enfrentaron a los riesgos de tiempos
convulsos, se plantearon no tener miedo y vivir el momento presente.
Y hoy, queridos nietos, los tiempos son también convulsos, y
la espiral de odios ha crecido llenando de temor el corazón de muchos, y el mío
también. Hay miedo a lo que puedan hacer unos en donde tienen poder, hay miedo
a lo que puedan hacer otros si alcanzan el poder, hay miedo a lo que puedan
hacer unos y otros para alcanzar el poder. Y el miedo es la cuna donde prende
el odio, que viste de justicia y de valores la justificación de lo peor de cada
uno.
Como hicieron Benaiges y Poveda, estos tiempos hay que
afrontarlos viviendo cada momento presente, tratando de superar el miedo,
tratando de hacer el bien, colaborando con todo lo que creáis contribuya a
ello. Y sobre todo teniendo seguro que las personas están por encima de
ideales, patrias, religiones e ideologías, que cuando se defienden con odio
dejan de tener valor por lo que pasan a ser despreciables.
AMOR HONRADO
En las reuniones familiares de estas fechas navideñas habéis
visto que, al igual que vosotros estáis felices de veros y jugar juntos, y en
algún momento, por bobadas, discutís, esto también pasa con los mayores.
Vuestro mundo y el de los adultos comparten esto, y del mismo modo que los
adultos no pueden entender por qué os peleáis, vosotros tampoco lo tenéis fácil
con las peleas de los adultos. En ambos casos suele ser por algo que no merece
la pena.
Pero, en medio de comentarios y opiniones sobre la
actualidad, quería comentaros sobre algo emanado de la noticia de que el papa
Francisco había autorizado las bendiciones a las parejas que se encontraban en
situación “irregular” (homosexuales, divorciados, uniones de hecho, …). Para
unos un tímido paso de la Iglesia en la acogida de estas situaciones, para
otros una temeridad progresista que rechazan.
Y en estos días, si lamentablemente hubierais participado de
debates familiares (a Dios gracias aún estáis a salvo), os habrías encontrado
con una curiosa afirmación, al tratar sobre la homosexualidad: “la comprensión
hacia los que no tienen la culpa, al responder a causas hormonales o similar”.
Y sobre esto quería hablaros, para cuando pueda ser interesante para vosotros.
Evidentemente el problema está en asumir que lo que se
bendice, cuando se quiere esta bendición, es algo bueno. No cabe decir “los que
no tienen la culpa”, como si la homosexualidad fuese algo malo, en la que solo
se puede estar si no se puede evitar. La homosexualidad, como todas las
situaciones de opción sexual que puedan existir, puede ser buena o mala, como
la heterosexualidad, según como se viva. Es tan digna y legítima si tiene
causas hormonales, educativas, ambientales, o si responde a simple decisión
libre de la persona.
Lo que la iglesia hoy bendice, es el amor, el que sea verdad
una relación, la honradez con que se vive. Lo que nunca ha tenido valor, aunque
se haya sacramentado, son las uniones, por muy heterosexuales y normalizadas
que hayan sido, que parten de la conveniencia, de la imposición, del abuso, del
engaño. Ahí se encuentran los matrimonios por conveniencias económicas, por
acuerdos de familias y por apariencias, y no digamos los sustentados en la
mentira o en abusos.
En todas las parejas el compromiso con el amor es lo que
cuenta. Y para quienes valoren la bendición de la Iglesia, es justo que la
reciban. A muchos les sorprende que haya quienes valoren esta bendición,
negarla sería darles la razón, cerrar las puertas a hermanos y hermanas en
diversas situaciones, que esperan ser acogidos en lugar de ser condenados.
No sé lo que podréis ver a lo largo del tiempo, nietos míos,
pero poco a poco vamos pasando de querer manejar a Dios para que bendiga lo
ortodoxo, aunque pudiera ser falso, condenando como aberración o pecado todo lo
demás, a descubrir que lo que Dios bendice es el amor auténtico, la honradez a
la hora de formar pareja, sea del tipo que sea.
2024
DOLOR EN
NOCHEVIEJA
Hoy, primer
día del año 2024, en sus primeros minutos, mientras nos deseábamos lo mejor
para el nuevo año, ha fallecido mi consuegra, es decir la otra abuela de dos de
mis nietos, la mayor y el más pequeño.
En la pasada
noche buena estuvieron mis dos nietos con sus padres en casa de sus otros
abuelos, y nadie podía sospechar que tan pocos días después ocurriría esto. Es
cierto que tenía desde hace años una salud delicada, pero ha sido ese virus que
aun sigue acabando con la vida de algunos, lo que nos ha llevado, tras ingresar
en el hospital, a este duro momento.
Aún sois muy
pequeños, nietos míos, para entender bien lo que ha ocurrido. Quizás yo también
soy muy pequeño para hacerlo. Las personas somos criaturas desconcertadas con
la certeza de lo efímero que es todo, que somos nosotros.
El cielo, la
morada que nos espera, es la esperanza que se os ofrece para situar a quien ha
partido, para extrañarle con un horizonte en que volveremos a encontrarle. Sois
tan pequeños que conserváis aún creeros fantásticos, no habéis perdido la
intuición de poder tocar las estrellas.
Si crecéis
como hijos del Amor, y no os perdéis en los límites del escepticismo, ni
asfixiéis con la limitada razón vuestro gran corazón, iréis teniendo
experiencias que traen el cielo a nuestras vidas, encontraréis la sintonía que
permite la esperanza, y que tras las pérdidas que tengamos sirvan para hacernos
mejores, para llevar en nuestro corazón a los que partieron, y que, lo mejor de
ellos, permanezca en nuestras vidas.
Y vuestra
abuela ha partido en plena nochevieja, en plenas fiestas navideñas. Siempre es
duro, pero cuando ocurre en estas fechas supone una hipoteca para las próximas,
que ya no serán igual, y que supone que muchas personas vean las navidades como
un periodo doloroso, hasta lleguen a odiarlas.
Si en todo
momento este dolor trascurre en medio de un mundo que permanece ajeno, y sigue
en sus afanes y trajines, como si no pasase nada relevante, aún es más fuerte
que alrededor de nuestro dolor el mundo esté de festejos, de alegría exultante,
donde estás excluido.
Nietos míos,
ojalá siempre distingáis la verdadera navidad, donde nos nace Jesús, uno como
nosotros, que da su vida por nosotros, como prueba de que podemos fiarnos de
él, que puede ser nuestra verdad, nuestra luz y nuestro camino. Esta fiesta
nada la puede empañar, esta esperanza todo lo puede acompañar, esta luz puede
imponerse a nuestras sombras.
EL ESPIRITU DE LOS REYES MAGOS
Nietos míos, un nuevo día de Reyes Magos, un día de
excitación y expectación máximas, de apertura convulsa de paquetes, por las que
competís por averiguar que contienen. Una vez conocido lo que esconden los
coloreados envoltorios, la ilusión pasa al siguiente misterio empaquetado.
Algunas veces descubrís lo que esperabais, y lo exhibís con
entusiasmo. Otras, se trata de una sorpresa, que os emociona o en la que casi
no reparáis. Con todo, a medida que concluye la expectación, va creciendo la
excitación, y es difícil que no haya que intentar contenerla, antes de que
parezcáis unos locos diminutos.
Siempre me hacéis recordar a vuestras madres y vuestro tío,
cuando tenían vuestras edades, cuando aguardaban ante la puerta del salón,
cerrada con llave – para evitar tentaciones – consolados con un chocolate con
churros. Algunas veces esperando a que su madre, vuestra abuela, llegase de su
trabajo nocturno de enfermera, momento por el que no creo que haya nadie que
haya sido tan bien recibida y aclamada.
Somos una familia militante en la ilusión por los Reyes
Magos, mantenemos vivos los niños que hemos sido y aún somos, redactamos
nuestras cartas con sueños y esperanzas, nos sentimos afortunados de poder
compartir el espíritu de los Reyes Magos, por el que nuestros mejores regalos
somos nosotros mismos, los unos para los otros.
Incluso cuando ya adolescentes, vuestras madres creciendo
rompieron tantos cascarones, a veces destrozándolos, volvimos a encontrarnos
siempre con este espíritu. También cuando ya no vivían en casa, y retornábamos
todos a vivir plenamente este día.
No solo creemos que existe el espíritu de los Reyes Magos,
que se representa por tantos colaboradores en tantos lugares, sino que formamos
parte de él, se encarna en nosotros mismo. Por ello, hoy hemos sido y somos
niños y niñas esperando ante la puerta del salón, ante la magia de unos reyes,
que nos ha tocado y nos ha hecho cómplices de ilusión.
No sabemos lo que nos espera, y llegará el momento en que
será muy difícil recrear esta ilusión, ante perdidas y dolores que amenazan la
vida humana, pero tratar de que no maten al niño que sois, que somos, que no os
impidan encarnar el espíritu de los Reyes Magos, por que siempre os dará luz,
os calmará el daño y os mostrará aquella estrella hacia la que caminar.
YA 5 AÑOS
Hoy se cumplen mis 5 años como abuelo. Y algo de mi está en
esa edad, que maravilla.
Recupero una publicación sobre aquellos ojos negros de los
que sigo enamorado y me estrenaron como abuelo
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=612658156162115&id=389583228469610
Mañana llega tu primer cumpleaños, y mi estreno como abuelo,
y podremos hacer balance. En esta víspera de tal insigne acontecimiento he
querido enviarte unas letras en las que se plasman sensaciones de este primera
año con tu mirada.
TU MIRADA
Un año con tu mirada,
esos ojos ávidos que te taladran,
con los que soy cómplice de ese escudriño
que desmenuza todo, lo desnuda, lo destapa.
Traspasando las evidencias que esconden el valor,
viendo el por menor y lo intrínseco,
que da nuevas perspectivas, más calado,
abriendo los ojos del alma en los de la cara.
Mirar desde tí es mirar de nuevo,
descubrir tesoros ignorados,
pequeños detalles que hacen que todo torne maravilla,
observando lo que se esconde en lo obvio
Transformar en misterioso lo más manifiesto,
curiosidad que no mata al gato y le da alas,
con las que cuanto anhelo volar contigo,
aunque lo sepa imposible,
al menos seguir tu vuelo,
aprender de tu mirada,
mirar contigo.
EL PATINETE
Anoche, paseando a nuestra perrita, tuve la ocasión de
asistir a uno de esos espectáculos urbanos que la “buena educación” y cierta
“soberbia” nos brinda de vez en cuando.
Un señor no mucho más joven que yo, con la ventanilla bajada
de su vehículo y algunos acompañantes haciendo coros, increpaba a gritos a un
joven que avanzaba en su patinete eléctrico por el carril de su derecha,
haciéndole ver que no podía ir con el patinete por la calzada, que tenía que ir
a la acera. El joven le indicaba que no podía ir por la acera y que era ese
carril por el que tenía que circular obligadamente, y le señalaba un panel de
señales que así lo indicaba.
El cerril señor le negaba la razón y continuaba increpándole
mientras le adelantaba, prestando más atención a que el joven viera lo enfadado
que estaba y desistiera de continuar su camino. Así no debió de darse cuenta de
que entraba en zona peatonal y lo hacia a una velocidad inadecuada, ya que la
adecuada era la que llevaba el patinete y no permitía adelantarle.
Cuando pasaban a mi altura, tuve ocasión de cruzar la mirada
con el joven del patinete, mientras señalaba desconcertado el panel que
confirmaba que circulaba por donde debía. Pude decirle que tenía toda la razón,
y me devolvió una sonrisa, que parecía acompañar a la paciente resignación
enfrentada a la sinrazón, y agradecimiento al respaldo en mantenerse en su
camino.
Seguramente lo que este señor querría es que no existieran
estos patinetes, que son un auténtico peligro. Y es verdad que pocos señores y
señoras mayores se ven en patinete, y es fácil deducir un prejuicio hacia la
alocada juventud y esos peligrosos patinetes. Y seguro que habrá locos
patinetes circulando por ahí, como locas motos, locos coches y hasta locos
corredores. Pero si hubiera que eliminar todos los vehículos que constituyen un
peligro, no creo que pudiéramos ni ir andando a ningún lugar.
Quería, con esta anécdota, comentaros algo sobre lo que es
tener la razón, o creer que es así sin dejar espacio a ninguna duda. El señor
gritón seguro que creía que los patinetes no podían ir por allí, y también
seguro que defendía el bien común de evitar el mal de sus peligros. Pero se
equivocaba.
Y esto nos pasa a todos con facilidad. Opinamos sobre todo y
sobre todos sentenciando verdades absolutas, conocedores del bien verdadero y
combatiendo auténticos males. Pero podemos equivocarnos.
Como ayudar a evitar estos errores. Nietos míos, lo primero
es ponernos en el lugar del otro, tratar de entenderlo, conocer sus razones,
incluso cuando creamos que está actuando mal. Si el señor gritón hubiera
atendido la petición del joven de que mirase el panel de circulación, hubiera
comprobado que aparecía el patinete con la bici en ese carril.
Otra cosa es cuestionarse las ideas propias, revisarlas,
contrastarlas tratando de aprender sobre el asunto, y de hacerlo cuidando la
calidad de las fuentes, que entidad o institución las respalda, con qué rigor.
Y por último expresar las ideas con humildad, sabiendo que
pueden contener errores, abiertas al contraste y a la discrepancia, dejando la
vehemencia y la firmeza solo para aquellas cuestiones en que esté en juego la
dignidad de las personas, y aún en estas con ese reparo de que puedes dar la
vida por estas ideas pero no imponerlas a nadie.
En vuestras ideas de pequeños, que pueden ser grandes ideas,
ya os ocurre que creéis que tenéis razón, no aceptáis otras y queréis
imponerlas. Ojalá a medida que crezcáis, lo haga también esa actitud de quien
se cuestiona y se pone en lugar del otro.
Y entre tanto mirar en vuestro entorno, y cuando veáis a
adultos cargados de razón sobre cualquier tema, diciendo que tal cosa es mala o
que debería imponerse algo, sabed que muchas veces el que más bocea, el más
ofendido, no tiene más razón.
A veces tengo dudas de que es lo que pretendo con estos
mensajes, dirigidos a mis nietos, desde la total ignorancia del valor que
puedan tener, en su día, para ellos.
Quiero agradecer a quienes aprecian mis letras, que ayudan a
mi ingenuidad para creer que puedan tener algún sentido, y animan las musas que
hablan a mi oído, o al menos a que piense que esto es posible.
Queridos nietos, quiero dar mis razones,
de donde parten letras pretenciosas,
bocetos de legados de valor incierto,
brotando de arrugada mirada
volcada al espejo de ojos tiernos,
recién estrenados asomando al mundo,
que no puedo evitar que me atrapen,
que hagan surgir alas y sueños,
en los que enriquecer una pobre vida,
la de un abuelo que, con sus sombras y luces,
anhela que, de alguna manera,
sea por valor o por rechazo,
os ayude a pensar, a confrontar,
a llenar de sentido profundo
una vida más plena.
MENTIRAS Y VERDADES
Las mentiras surgen a edades muy tempranas, entre los
recursos humanos para conseguir cosas, evitar problemas o mejorar nuestra
imagen.
“Ya me lavé las manos”, “solo he comido una”, mamá o papá
“me dejan hacerlo”, “yo no lo hice”, “lo hice yo solo”, … Son ejemplos que os
resultarán familiares, nietos míos. Para ser justos, el más pequeño de vosotros
aún no está muy iniciado en estas artes, y es un pedacito de pan ingenuo.
Conseguir que no os sirváis de estos recursos es educaros, y
solo va a conseguirse si este propósito lo hacéis vuestro, permitiendo una
lucha para toda la vida que, aunque en ocasiones fracase, merecerá la pena dar.
Una parte esencial vendrá de revisar los objetivos por los
que mentimos, ya que hacer el mal para conseguir algo malo, además de hacer
daño a otros, os hará mucho a vosotros, aunque en ese momento no lo penséis.
Otra parte, también importante, es la de entender que el fin
no justifica los medios. Esto es más difícil de entender, ya que tampoco es
virtud esa franqueza absoluta que no repara en daños, cuando no los busca.
Y que veis en vuestros mayores, en vuestro abuelo. Ojala no
fuesen testimonios que reeditan vuestra experiencia, pero con más graves
consecuencias. Así nos oiréis acusar de mentir a otros, mientras en otros
momentos nos veis hacerlo a nosotros, en un mal ejemplo que no puede serviros.
Pero, a medida que vais creciendo, sería bueno que vayáis
conociendo lo que vale la “verdad”, sin confundirla con no tener filtros, en
los que “nuestra verdad” es un arma contra todo y contra todos. La verdad
construye, nuestra verdad no siempre.
Ser sincero se confunde con golpear a todos con “nuestra
verdad”, pero si actuamos desde el amor, podremos distinguir “la verdad” y como
aplicarla.
No es fácil entender esto, y todos cada día tenemos ocasión
de aprender. Por una parte tienes seguro que la mentira no merece la pena, que
lo que logras con ella, aunque parece bueno, no lo es, y que -como sabéis
cuando os descubren- nos avergüenza, y cuando no, vivimos con el temor de que
nos “pillen”, la mentira nos ata y nos pesa, y por eso quiero recordar lo que
hace dos mil años dijo el Jesús nacido en Belén “la verdad os hará libres”.
LA CHARCA
En una charca se encontraba una rana. Escuchaba sus croares,
que parecían una llamada, y en efecto les dio respuesta un pequeño renacuajo,
con su vivaracha cola.
Me pareció que la rana estaba agobiada, había llegado a la
charca tras conocer otras muchas, considerando que aquella era la idónea para
sus renacuajos, pero ya no estaba tan segura de su decisión.
En esa charca había otras ranas y renacuajos, pero no
entendía muchas cosas que pasaban en ella, que se limitaban a rutinas anodinas.
Rana y renacuajo eran muy creativos y fantásticos, apresados en una charca
donde no fluía el agua. El renacuajo a veces se desanimaba, y veía a la rana
lamentarse.
Un viejo lagarto, amigo de la rana, viendo sus
preocupaciones, le comentó sobre la charca, y sus habitantes, de cosas que la
rana no apreciaba, bajo la pesadumbre que vivía. El lagarto conocía muchas
charcas, y era verdad que podía merecer la pena mudarse a otras mejores, pero
en todas había luces y sombras, y no era difícil acertar con la mejor por lo
que ofrecían. Lo que si era seguro es que siempre se puede hacer mejor lo que
se vive, según cómo lo hiciera.
La rana trataba de evitar que el renacuajo viera sus
disgustos con la charca, y darle más valor a lo que tenía de bueno. No sabía si
seguiría en esa charca o buscaría otra charca mejor, pero ahora sabía que lo
bueno lo encuentras si lo buscas, pero también si lo afirmas sobre lo demás en
lo que vives.
Aunque hay cosas muy difíciles de iluminar, con mucha
frecuencia, la luz que encuentras es la que das, y depende más todo de como lo
vives, que de lo que toca vivir.
ASUMIR RESPONSABILIDADES …
En un mundo ideal, un alumno se habría acercado a la
profesora, tras haber roto un muñeco que usaban en clase, con éste en sus
manos, y habría reconocido que lo había roto, y explicado como al enfadarse con
otro compañero, golpeo al muñeco que cayó y se desprendió su brazo y uno de sus
ojos. El niño pidió perdón y lamentó lo ocurrido. Sus padres, cuando fueron
informados, afrontaron los gastos de su arreglo y hablaron con su hijo de la
necesidad de tener más cuidado y no enfadarse con violencia. También valoraron
que lo hubiera reconocido, se hubiera responsabilizado sin escusas del daño.
Acordaron que parte de su propina iría para pagar este gasto.
En otro mundo, menos ideal, sería la profesora la que
encontraría roto al muñeco, y los alumnos se habrían apresurado a insistir en
que no habían sido ellos, los que lo rompieron. Algunos habrían dicho que
vieron a tal o cual niño con el muñeco, incluso con acusaciones más concretas
sobre presuntos culpables, ante las que estos -aparte de negarlo todo-
recordaban hechos parecidos en los que otros niños y otras niñas habían roto
algo, como si así fuese menos grave lo sucedido. Si se llegase a probar la culpa
de alguien, sus padres al enterarse, además de defender a su hijo o hija,
expresarían que fueron otros los que los provocaron, o que el muñeco no tenía
la calidad mínima para resistir la manipulación del alumnado, o que había sido
descuido de la profesora, y le harían llegar al presunto culpable, que no había
tenido importancia, que no tenía responsabilidad sobre ello, o como mínimo que
otros eran más culpables.
Parecería que el primero, en el mundo ideal, era el
maltratado, el castigado, el que sufría lo que había pasado, mientras el
segundo, menos ideal, salía bien librado, no tenía que lamentar nada y sus
padres le defendían. Pero nietos míos, no se cuando lo lograreis entender, o
siquiera si llegareis a entenderlo algún día, pero yo deseo para vosotros la
suerte del maltratado, el bien querido por sus padres y en el que crecerá una
persona responsable y auténtica. Parecerá envidiable la suerte del segundo, pero
sus padres lejos de quererle bien van por el camino más cómodo, el que no les
supone tener que afrontar problemas que pueda causar su hijo o hija,
considerando todo como cosas de chiquillos y quitándoles hierro, enseñando a no
reconocer la responsabilidad y a excusarse ante lo que no hagan bien.
Pero es difícil aprender esta lección, ya que, en el mundo
de los adultos, al más alto nivel, vemos como no se reconoce lo mal hecho, se
buscan excusas y formulas para no asumir responsabilidad, se reprochan a otros
lo que hayan hecho mal, como si así fuese menos grave lo que he hecho yo, y se
recurre a la mentira para eludir culpas y echarlas a otros. Aparte de lo que
signifique el daño directo que hacen estas personas tan importantes, no es
menor el que se desarrolla en la mentalidad que se traslada a los niños y a las
niñas de este momento, y de cuales son las lecciones que aplican en lo que
viven.
Anoche, una de vuestras madres, nietines míos, me llamó
acongojada por la mala noticia que otra mamá, muy querida por ella, le había
dado: que su hijo de 5 años tenia una enfermedad seria, de las que comprometen
la salud durante demasiado tiempo, y hay que combatir con fuerza.
La enfermedad de uno de vosotros, pequeñines, en la medida
que sea grave, es tan inadmisible que rompe todos los esquemas, y se te caen
todos los pilares con los que afrontas la fragilidad del ser humano.
En ocasiones, es el propio enfermito el que se hecha a las
espaldas el reto a su felicidad y nos da lecciones de cómo levantarse y de cómo
volver a sonreír.
Sabiendo que estáis expuestos, y lo poco que valoramos la
salud hasta que la perdéis, querría agradecer veros así, y permanecer así toda
vuestra infancia y juventud, y que sea solo la lógica de mi salud decadente, la
que lo complique un poco.
Cuantas preocupaciones, enfados, ofensas, tristezas, no
resisten si se confrontan a lo que de verdad importa, las pocas casas
trascedentes, por la que merece la pena vivir.
IGUALDAD
Ayer se quiso dar especial visibilidad a la lucha de la
mujer por la igualdad. Y vuestro abuelo tiene especial interés en que entendáis
lo que esto significa, y lleguéis a vivir en esta lucha, en la que parece que
hemos avanzado mucho, y máxime si comparamos con culturas que llegan a cotas
inimaginables contra la mujer, pero aún en realidad estamos muy lejos de que
sea real para la inmensa mayoría de las mujeres.
Y este interés no deja de partir de un reconocimiento, que
bien le pesa a vuestro abuelo, que es el de ser machista, pero consciente de
ello y de las injusticias que supone.
No se lo que os depararán los próximos años, hasta que
lleguéis a tomar cierta consciencia de esta realidad. Ya ahora os he visto
salir del cole con dibujos o manualidades celebrativos, y también asumir roles
de mamá, princesa o bailarina, y por otra parte de bebé, motorista, conductor o
superhéroe, típicos y tópicos, con momentos de interacción esperanzadores donde
todo es posible.
Algunos obstáculos para avanzar en igualdad pueden parecer
contradictorios, y por eso son los mayores enemigos para lograrla. Así tenemos
el eludir la necesidad de avanzar en la igualdad con argumentos que defiendan
que no es bueno ni machismo ni feminismo, con una idílica afirmación de que no
somos rivales sino compañeros. Y en términos de igualdad si que se cumple
inexorablemente que estás con ella a fondo, o contra ella.
Otra sutileza, que pone palos en las ruedas, es la de situar
a la mujer en un pedestal, para evitar elegantemente el afrontar la igualdad. Y
también están de moda postulados que rozan lo grotesco, que frivolizan sobre
ser hombre o mujer, o lo dejan a una opción libre que puede ejercerse según el
interés personal.
La que parece más razonable, pero también dificulta alcanzar
la verdadera igualdad, es la de afirmar que lo justo es que prevalezca el
mérito y la capacidad, sea el género que sea, sin tener en cuenta que no existe
una igualdad de oportunidades real, que comienza desde los roles y esquemas
domésticos y familiares, donde lo que se ha avanzado en empoderamiento de la
mujer, dista mucho de ser correspondido por la asunción de dedicación a los
cuidados y a la familia por los varones, aún muy tímida y subsidiaria. Las
paridades y discriminaciones positivas solo son un pequeño intento de compensar
una eternidad de injusticias, y de visibilizar a las mujeres en ámbitos con
déficit, en tanto llega una auténtica igualdad de oportunidades.
Ojalá vuestra generación consiguiera vivir unos
planteamientos justos frente a la familia, los cuidados, lo doméstico, y lo
profesional, lo social y el liderazgo.
AL ENCUENTRO
TODO VA A TERMINAR BIEN
Cuando os veo correteando, entre risas divertidas y llantos
peleones, nietos míos, me pregunto que mundo os estamos dejando, que mundo os
espera.
No es fácil ser optimista, ni estar muy satisfecho con
nuestro legado, en medio de tantas noticias que encogen el alma y ennegrecen el
porvenir. Pero vuestros mayores, papás, mamás, abuelos, abuelas, tíos, tías, y
demás familia y amigos, tratamos de que os vaya bien, que seáis felices, al
menos que estéis lo más contentos posibles y lo menos posible padeciendo. No se
que tal lo estamos haciendo, ya que no es fácil buscar vuestro bien y que
coincida siempre con que estéis contentos, y en ocasiones, os parecerá que
muchas, vuestro bien se esconde tras lágrimas, frustraciones y pérdidas.
En un dialogo cinematográfico escuche en una ocasión la
afirmación que me impresionó, que expresaba que “todo va a terminar bien, y que
si no era así era porque aún no había terminado”. Y de eso quería hablaros hoy.
Y quería hacerlo en estas fechas de Pascua, en la que los
cristianos celebramos la buena nueva de que el amor lo vence todo. A veces lo
ves de forma palpable, exultante. Otras parece que se queda en un eslogan
bonito pero incumplido. Incluso puede llegar a ser lacerante y ofensivo, ante
quien ha sufrido pérdidas terribles, al que se le ha hecho de noche la vida,
sin posible esperanza ni sentido.
Pero, por difícil que sea verlo, es real si piensas que no
todo termina ni cómo, ni cuando nos parece. Que existe algo que trasciende todo
y a todos. Y ese algo termina bien.
Ojalá experimentéis esta convicción, ojalá os ayude a dar
sentido a lo que os toque vivir, y al menos a hacerlo con esperanza.
ORFANDAD
Vuestro abuelo, “nietines” míos, ya es un huérfano. Se nos
ha ido el “bisa” y hace casi cinco años lo hizo la “bisa”, que solo conoció a
la mayor de vosotros.
No es lo mismo la orfandad temprana de un niño o de un
joven, que la que llega a los sesenta y seis años, pero siempre te deja
expuesto a cierta intemperie, sin esa casa donde naciste, sin ese techo.
Y te das cuenta que ahora eres la casa y el techo de otros,
y pones todo el empeño en acogerles. Ojalá pueda hacerlo mucho tiempo, y
hacerlo bien.
Desde que yo nací, mis padres han tenido una fortuna
inmensa, que pido para mí, la de ser ellos los primeros en partir, la de no
haber perdido a nadie de los que tenían bajo su techo. Encarecidamente lo pido,
ser yo el primero en partir.
¿DÓNDE ESTÁ EL "BISA"?
Con el fallecimiento de vuestro bisabuelo nos encontramos
que cuando habéis ido pasando por su casa nos preguntáis “¿dónde esta el
“bisa”?. Y aquí surgen las apelaciones a un cielo y a que ya está con la
“bisa”, y que de alguna manera sigue con nosotros.
Mi nieta mayor, al acostarse, da un beso a unas fotos, donde
está con su bisabuelo y su bisabuela. El más pequeño de mis nietos mira por la
ventaja buscando al bisa que le dicen está en el cielo. Y el mediano pregunta
con frecuencia cuando van a verle.
No es fácil explicar donde está el bisa, no es fácil
explicárnoslo. Y a la vez es muy sencillo.
Hace dos mil años que un hombre dijo que nos preparaba
morada con él, donde no habría dolor ni muerte, donde seríamos todo lo bueno
que somos, todo lo de Dios que somos. Y se trata de fiarte de ese hombre.
Así el bisa se habría reencontrado con la bisa. Así nos
estarían esperando, ya que es un viaje que todos haremos.
Y si aquel hombre no era de fiar, o lo que nos han contado
de él no era cierto. Ya no habría nada de Dios en nosotros, ya no habría Dios.
Vuestro abuelo siente y cree que hay Dios en él, en cada uno
de nosotros. Por eso trata de ser lo mejor posible, y que los demás puedan
recibir algo de ese Dios.
No se trata de ser creyente, como si fuese una manera de
asegurarnos la salvación eterna. Muchos que así creen hacen daño, no reconocen
a Dios en ellos, ni lo testimonian. Esta fe no sirve. La que sirve es la que te
ayuda a reconocer a Dios en ti, la que te hace mejor.
La alternativa, ciegos para esa luz, puede ser un sindiós,
un sinsentido, que se lleva lo mejor posible tratando de no pensar mucho en
ello, y las pérdidas son desesperanzadas. Gracias a Dios, mucha gente con un
gran Dios interior, aunque no creen en él, hacen mucho bien, y tienen vidas con
sentido y plenitud. Es una de las grandezas del hombre, cuando es instrumento
de Dios y del bien, aunque no lo sepa..
Quisiera para vosotros, nietos míos, que lograseis ser
instrumentos de Dios, ojala con la consciencia que da la fe, pero por encima de
todo haciendo el bien propio de estos instrumentos.
LUCHA DE LOBOS
La famosa historia de los dos lobos que luchan en el
interior de cada uno, uno bueno y otro malo, y de como vencerá aquel que
alimentemos, sirve a vuestro abuelo para hablaros de vuestros lobos, que más o
menos son los míos también.
Sois muy pequeños, pero ya con luces y sombras, ya con esa
lucha entre lobos. Los que os queremos tratamos de ayudaros a alimentar al lobo
bueno, pero no es fácil, y cometemos errores, aún cuando queremos hacerlo bien.
Cuando ponemos la lupa en vuestras fortalezas, aplaudimos
vuestro buen hacer, potenciamos solidaridad, generosidad, empatía y
fraternidad, sin duda estamos alimentando al lobo bueno. En la medida que no lo
hacemos le quitamos fuerza.
Cuando queremos quitar hierro a vuestras sombras,
considerarlas cosas de chiquillos, o miramos a otro lado, podemos ayudar a que
baje la guarda el lobo bueno, a minusvalorar los daños del lobo malo, y que
este prevalezca.
Cuando os juzgamos y condenamos, creemos conoceros y sabemos
que se espera de vosotros, y nos quedamos con todo aquello que refrenda nuestro
juicio, que confirma nuestro diagnóstico, y máxime si lo hacemos delante de
vosotros, sin duda alimentamos el lobo malo, dejamos morir de inanición vuestra
autoestima, alentamos lo esperado.
Cuando, frente a lo que os toca vivir, os transmitimos
insatisfacción, os hacemos sentir nuestra frustración por lo que nos gustaría
fuese de otro modo, creyendo que lo importante es lo que pasa, lo que hacen
unos u otros con vosotros, y no os enseñamos que lo importante es cómo lo
vives, a adaptaros y aprovechar todo lo bueno, ya que normalmente no vais a
tener control sobre lo que ocurre, y solo en como vivirlo. En este caso también
debilitamos al lobo bueno.
Lo más difícil es reconocernos, revisarnos a ver que lobo
alimentamos, con la mejor intención, o llenos de razón. Y ayuda mucho
desconfiar de nuestro proceder, los mayores errores vienen de quien cree tener
más razón, dejar de mirar lo que otros tendrían que hacer y como afecta a
vuestra educación, y en como sois o dejáis de ser, para asegurarnos de que
alimentamos el lobo bueno.
Ojalá vayamos acertando a alimentar al que os va a hacer
mejores y más felices. Ojalá vuestro abuelo vaya mejorando en esto.
ODIO
Peinando canas, y pocas, corres el riesgo de que proyectes
tu decadencia en lo que te rodea, en este momento que te toca vivir. Igual que
uno conoció momentos mejores, cree recordar, como mejores para todos, otros
tiempos.
No se si ya tenéis oído, y menos como lo veis, esa sensación
generalizada de vivir tiempos donde el odio y el conflicto nos están llevando
al miedo o a una belicosa beligerancia, donde no cabe el respeto al otro, a sus
ideas, y menos el diálogo y el encuentro.
No es nada nuevo, pero no por eso deja de ser muy
preocupante. Si pudiera os contagiaría de un virus bondadoso que es el gusto
por conocer la historia, por el conocimiento de los hechos, buscando la mayor
objetividad posible, y por que sobre ellos tuvierais una interpretación, una
visión, que intente distinguir lo que ha servido para bien de la humanidad,
para continuar esas sendas, y lo que la ha dañado, para evitar éstas.
No es fácil, ya que la historia está llena de hechos
gloriosos, para unos, que fueron terribles, para otros. De justificaciones del
dolor, en nombre de dioses, patrias y reyes, y de valores que algunos añoran y
otros temen. De imposiciones en nombre de la verdad, de represión a lo
diferente, de moralidades excluyentes, de hipocresía cobarde, de miedo a la
libertad. Y sin olvidar que la historia es femenina, pero está llena de
testosterona, y casi siempre contada desde, por y para los varones.
Curiosamente, se nos ha ido una generación, la que comenzó
el siglo pasado, venerada por sus valores, por sus sacrificios, por sus
sufrimientos, y por como hicieron progresar nuestro país. Y todo eso es verdad,
pero también que fue la generación que vivió el odio mas extremo, que justificó
lo injustificable por sus ideales, y murió y mató fratricidamente, y donde
algunos aplicaron la mayor represión para imponer sus ideas e intereses.
También se nos está marchando una generación, la que vino
tras esos odios, que vivió la imposición de unos valores, pero logró progresar,
y poco a poco parecía salir de un largo túnel. Pero el odio no se marchó, llegó
en forma de terror, de muertes absurdas por causas que no podían justificarlas.
La generación de vuestro abuelo, formamos familia en épocas
de transición. Parecía que la reconciliación era posible, que podíamos ser
“libres sin ira”, y que por fin nuestro país podría homologarse a esa Europa a
la que envidiábamos por una parte, y por otra tradicionalmente dábamos la
espalda casi siempre. El terror continuó demasiado tiempo, y conocimos como
otro terror, que llegaba de fuera, nos metía de golpe en el odio internacional,
en el que sufren culturas, religiones e ideologías, exportado a todo el mundo.
Y ahora, que parece haber quedado atrás el terror patrio,
aunque continúe y crezca el internacional, brota el odio generosamente, al
punto de que muchos temen opinar, y otros lo hagan con tal agresividad e
imposición, que den miedo o inciten al conflicto.
Y, nietos míos, que podemos hacer frente a este mundo, donde
se ofende, se insulta y se agrede tanto, donde cada uno da crédito a sus
cuentos y desconfía paranoicamente de lo que se oponga a ellos.
La respuesta, tal como lo ve vuestro abuelo, está en la
educación, en la “buena educación”, en la autocrítica, y en una cultura del
encuentro, donde luchemos por el respeto mutuo. Y de esto, como hay mucho que
tratar, lo haremos otro día.
FELICIDADES BISA
Hoy hace 98 años mi abuelo registró el nacimiento de un hijo
suyo, aunque en realidad había ocurrido un 3 de junio de 1926 (Corpus Christi).
Este niño con el tiempo sería mi padre y vuestro bisabuelo, nietos míos.
En estos días le habéis visto y oído en videos cantar
cumpleaños feliz (han sido durante unos años sus principales ocasiones como
buen cantante que siempre fue), y como os han explicado el que ya no está con
nosotros, pero ha ido a un lugar estupendo, y de alguna manera está aunque no
se le vea, habláis sin entenderlo muy bien de eso que oís. Curiosamente, al
hablar de que ya no está, el más pequeño de vosotros, quizás el que solo
entiende que se ha ido, ha recogido en su carita un penar, y sus ojos durante
un momento se han vuelto tristes.
Hoy solo quiero haceros llegar la felicitación que ha hecho
al bisa vuestro tío, al que tanto queréis y sofocáis, y que siempre ha tenido
una relación especial con el bisa:
"Felicidades abuelo, que hoy estas en nuestras mentes y
corazones de tú familia.
Con tus seres queridos en el cielo celebramos tú cumpleaños
y desde allí protégenos de todo lo malo. Aquí te echamos de menos pero seguro
que eres feliz.
Reunido con tus padres, hermanos y amigos, estáis juntos
para celebrar la fiesta, felices. Tú cantando rancheras y tocando la
guitarra."
GRADUACIÓN RENACUAJOS
He tenido la fortuna de poder dirigir unas palabras en la
fiesta de fin de primer ciclo de educación infantil del menor de mis nietos. El
texto mejoró mucho con las aportaciones de su madre, pero quería aquí y ahora
plasmar lo primero que me surgió, tras proponerme preparar estas letras para
tan importante evento:
"Ese musical timbre alegre, precede al feliz instante
de unos pasitos que anuncian una sonrisa asomando por la puerta de Renacuajos.
Siempre con esa custodia de quienes ponen todo para esas
horas que hacen crecer lo mejor de esas niñas y de esos niños, dejando huella
imperecedera en lo que son, en lo que serán, y agradecimiento de las familias,
confiadas en lo más importante que pueden confiar.
Y como todo lo bueno tiene final, llegan los últimos días de
“renacuajos”, y algo tan importante se debe celebrar.
La primera “graduación”, la de mejores notas, la más feliz,
aunque también la menos consciente, es una gran fiesta, que, aunque esconde una
despedida, está llena de haberos tenido con todo vuestro encanto y magia, con
tantos acoger lágrimas que devienen en risas, con todos esos trajines
agotadores, y admirables encierros con estas fierecillas.
Niños y niñas, algo de Renacuajos lo llevaréis siempre, algo
vuestro quedará en Renacuajos."
FELIZ CUMPLEAÑOS
Hoy cumple años una de mis hijas, una de vuestras madres,
nietos míos. Os hablo de ella.
En su nombre conjuga dos mundos relevantes, donde hemos
plantado raíces nuestra cultura, el “Hannah” hebreo, y el “Paulus” latino,
mezcla de fuentes bíblicas y romanas. Y su significado es entrañable,
comenzando por el “bendecida por Dios” para llegar a “humilde”, y que no es esa
“gracia pequeña” que puede parecer, como una vida que no es tan simpática como
debiera, con todos sus reveses y dificultades, sino de bendiciones de las que
no presumir, cualidades luminosas, creativas, embelesantes, que parecen pequeñas
en medio de infortunios que se crecen, cuando no lo merecen.
Esa magnífica bendición que son mi nieta mayor y el menor de
mis nietos, a pesar de las lágrimas preocupadas ante los males que les
amenacen, del sueño acumulado por noches insomnes, de resignados nuevos cauces
para una vida, donde ya no hay lugar para muchas cosas perdidas, de sensaciones
de tener en su casa de herrera, esplendida forjadora educativa de tantos niños
y niñas, ese “tenedor de palo” de padres superados por lo difícil que es,
cuando lo que forjas está siempre tan dentro de tu corazón.
Cuando la veo, lo que encuentro es un montón de motivos para
dar gracias a Dios. Gracias por que llegaste a la vida de tu madre y de la mía,
aportando mucha paz, apuntando ya esa magia de tu encanto, y la alegría payasa
y divertida. Gracias por que creciste bien, con ese punto de orgullo retador y
de coherencia y responsabilidad. Gracias por que luchaste por tus sueños, y
aunque no fueron pocas las trabas, perseveraste, y ahora lo vives, y tienes que
seguir luchando ante las nuevas peripecias que llegan. Gracias por formar una
familia, añadirnos un hijo a la nuestra, con el que uniste tu vida, y luego dos
nietos, que son mucho más de lo que nadie puede merecer, que podrían justificar
el universo solo por que puedan mirarlo con sus ojos.
Y hoy, que se hacen años de su llegada, la pediría que se
mirase bien, que se sintiera bendita, que se cuidara mucho, cuidando a los
suyos, y pido a Dios que podamos seguir recibiendo su gracia, que no es pequeña
como ella la ve, solo que no quiere presumir. Que presuma de felicidad, de
disfrutar cada luz de su vida, y que las sombras solo sean lugares de tránsito,
desde donde saltar a nuevos soles.
Así piensa, siente, vive y es ... este abuelo
Es difícil entender el método de algunos padres que piensan
que los hijos los tenemos hasta los 18 ó los 21 y después se tienen que ir.
Yo pienso diferente y respeto al que no piense igual que yo.
Quiero que mis hijos vengan a buscar de comer y se lleven
hasta el papel de baño cuando tengan 22 años.
Quiero que se detengan a cenar cuando haga su comida
favorita con su familia, si la tienen, a los 34 años.
Quiero que vengan a almorzar los domingos en familia y
prepararles viandas para llevar cuando se enfermen a la edad que sea.
Quiero estar para ellos siempre que me necesiten y quieran
hablar, tomarse un café y arreglar el mundo....
Quiero ver sus ojos brillar cuando estén abriendo sus
regalos que querían para Navidad a los 40 años o cuando llegue con un cupcake y
una velita para cantarle feliz cumpleaños.
Quiero que sepan que estoy a una llamada y que mi casa esta
siempre abierta para ellos y toda su descendencia.
Serán y seguirán siendo para siempre mis amados hijos, no es
una tarea temporal. Amaré y acompañaré a mis hijos hasta que no esté más en
este mundo.
UNA BODA
Cuando la espléndida puerta catedralicia pulcra dejo
entrever la silueta de la novia y de su padre, la emoción del novio se había
contagiado a todos los presentes.
Allí estaba casi toda la familia, faltaban una extensión
londinense que había vivido otra espléndida entrada, la de llegar a la vida la
más pequeña de nuestras criaturas, vuestro primo. queridos nietos míos. Una
feliz llegada tras ponérselo difícil a los padres, por si no tenían ya claro
que la maternidad y la paternidad es cosa seria.
Motivos para festejar, aquí y allá, compartidos en la
distancia.
Quería plasmar unas letras, por si tenéis a bien echarlas un
vistazo algún día, nietines. Vuestros trajines y juegos, quizás lo recordéis
como uno de esos días especiales que apetecía que durasen para siempre. Para
vuestro abuelo también fue así. Testigo de una celebración que priorizaba lo
que significaba para los novios, su verdad tan profunda y destacada, y como
apreciaban a familiares y amigos presentes, con momentos muy emotivos. Una
pareja que se quieren tanto y tan bien, que nos quieren a todos así.
Cuando comentaron que todo iría bien por que se les daba muy
bien hacer el tonto, tenían tanta razón: cuanto sabiduría y vida reflejada en
alegría y buen humor. Sin duda no siempre será fácil, pero cargarse las pilas
así, y buscar la salida hacia estas luces, será la mejor fórmula para ir
adelante.
Amen para estos novios. Queréis tanto como se os quiere. Lo
hacéis fácil.
DANA
En estos días, queridos nietos, nos asomamos a una ventana
(a través de los medios de comunicación, de las redes sociales y de lo
compartido con los que nos rodean) donde contemplamos con desolación la
destrucción, las muertes y el dolor que han sufrido en algunas zonas de este
país, especialmente en Valencia.
Valencia es una tierra que aprecio de forma especial, me
acogió durante 14 años de mi vida, desde adolescente a ya padre con mi primer
hijo, que fueron los de formación y puesta en marcha de mi proyecto vital. Allí
tengo familia, hermanos y sobrinos, y amigos de grato recuerdo con los que
compartí momentos extraordinarios. Afortunadamente no conozco pérdidas
personales, aunque si daños y la gran afectación que sufren.
Posiblemente pasaría en muchos otros lugares, donde salga lo
mejor del ser humano, pero siempre admiré en valencia ese emprendimiento
cooperativo, aprecio por la música y el arte, por asociarse estimando las
bondades de hacer cosas juntos, de confianza y cierta informalidad, que hace
más libre de convencionalismo, aunque desde la rigidez formal de las gentes del
norte, pueda parecer que falta seriedad y compromiso, pero que distingue donde
merece la pena hacerlo.
Las fallas son consustanciales a muchos valencianos, con
unas agrupaciones llenas de vida y con las que están implicados a fondo, para
concluir con ese absurdo – cuando lo vemos desde otras mentalidades – de
destruir con fuego todo ese trabajo, ese arte, en aras de purificación, de
superar todo lo de malo que existe y apostar por un nuevo renacer.
Ha sido este pueblo, y también mucha gente de otros lugares,
que, ante la tragedia de un desastre histórico, se ha implicado en echar una
mano, en superar la desgracia y apostar por un nuevo renacer.
Quería dejaros esta reflexión, mis nietos, por si algún día
en el futuro os hablan de este drama, llamado Dana, y que oigáis sobre esta
gente magnífica, aunque también os cuenten de aquellos que, por negligencia,
incapacidad, interés u otros viles motivos, han contribuido a la desgracia,
cuando les correspondía ser los que la aliviaran en primera línea. Y de otros
que aprovechan todo para capitanear la indignación esperando dañar a sus
rivales políticos y captar votos.
EL PRIMER DÍA DEL RESTO DE NUESTRA
VIDA
Al despertar, cada día, nos
situamos en esa realidad: es el primer momento del resto de nuestra vida. No
sabemos mucho más, ni la cantidad ni la calidad de vida que nos espera, solo
tenemos la pista del punto de partida, el cómo estamos en ese momento, el que
disfrutamos o nos aqueja, pero sea como sea que nos encontremos, la
incertidumbre o la ignorancia es total.
Vosotros, mis nietines, también
amanecéis así, pero no sois consciente de ello, ya que tenéis un conocimiento
superior, que perderéis con los años, el de la inmediatez, el jugaros todo –
nunca mejor dicho – en cada momento.
Vivir así cada momento, sin
hipotecarlo a las dificultades, adversidades, ambiciones, sueños, proyectos,
recelos y temores, buscadores de vida futura que pueden machacar la presente, y
muchas veces con escaso mérito para tales daños.
Por eso, vosotros, pequeñines,
formáis parte de lo mejor de mi presente, de mi cada día, vivido sin hipotecas.
Y dedicaros lo que pueda y lo que necesitéis de mi tiempo y energías, es de lo
mejor y más vivo que tengo.
Hoy he comenzado el primer momento
del resto de mi vida, junto con vosotros. Y hoy forma parte de esos días en que
te enfrentas a un reto, de esos que pueden cambiarte la vida, ojalá sepa
vivirlo bien. Tengo en vuestra abuela especialmente, en toda la familia, y en
los amigos, un magnifico soporte para lograrlo. Y en vosotros toda la ilusión y
energía que ponéis en la vida, en mi vida, aunque a veces venga envuelto en el
ruidosos jaleo, en el intenso follón que montáis. Bendito lío, benditos niños,
cuidaros y que os cuiden mucho, que el resto de vuestra vida poco a poco os
lleve a crecer bien, y que yo lo vea o me sintáis presente de algún modo.
SALVADORES
Las primeras luces cotidianas
golpean mi ventana.
Con un suspiro profundo
el corazón rebosa,
asfixiado por su dureza.
Enfoco la jornada
con velas desplegadas,
que transitan esperanzadas
por sendas animadas.
Y algunas veces,
tras un timbre histérico,
se os abre la puerta,
criaturas intensas,
locos juguetones,
que me sacan de mí,
y me enternecen,
me conquistan,
me sanan,
me salvan.
NOS LLEGÓ EL BIEN
Hace algo más de dos mil años llegó para todos, lo creas o
no, el “Bien”. Lo hizo en tierras donde hoy reina el fanatismo, el miedo y el
odio, que engendran dolor y muerte en dimensiones inhumanas. También es
frustrante que tras la llegada del “Bien”, en nombre de éste, se haya causado
tanto dolor a lo largo de la historia.
Pero pese al empeño que ponemos en devenir malignamente esta
realidad, lo cierto es que muchas personas han sido conquistadas por este
“Bien” y lo regalan cada día en sus vidas.
Hoy quiero contar una historia desconocida que ocurrió en
aquel momento. Es la historia de tres seres alados que, atraídos por esta
noticia, quisieron conocer el Bien. Fijaros que son tres, como vosotros, nietos
míos.
Se trata de una luciérnaga de potente iluminar, que
trasformaba la noche en día en su entorno. También había un gran mirlo, que
pese al tamaño no cesaba de revolotear inquieto. Y, por último, un pequeño
Estornino, que tan pronto se posaba observador reparando en todo, como sus alas
entraban en frenesí aéreo.
María, aquella mujer por la que nos llegó el Bien, estaba
molesta con estos tres revoltosos, que solo querían verle. La luciérnaga
deslumbraba su cara, el mirlo se abalanzaba con demasiado empeño, y el
estornino lo inquietaba al ser casi imposible ver donde estaba.
Pero muy pronto, la sonrisa del “Bien”, puso en evidencia
que lo que Luciérnaga, Mirlo y Estornino querían era reconocerlo y agradecerlo.
Y que aportaban lo mejor de ellos mismos para ponerlo a sus pies. La fantasía
de la Luciérnaga, criatura mágica llena de luz. La gracia del Mirlo, con su
afán juguetón. El encanto del Estornino, con una lucidez impropia de tan
pequeña criatura.
Y así, además del oro, el incienso y la mirra, en aquel
portal de Belén, llegaron la fantasía, la gracia y el encanto.
2025
Un abuelo
2025 – SER FELICES.
Ya estrenamos el año 2025, vosotros os vais a meter en el
sexto, el quinto y el cuarto de vuestros años, verdadera escalera de color de
un trienio magnífico en el que habéis aparecido por este mundo.
Todos queremos que sea mejor que el 2024, pero seguramente
tendrá herencias de éste, con luces y sombras, hasta que un deseable mejor 2026
nos cambie el calendario.
Este año para el abuelo es de expectación y reto, nunca
vividos, para luchar cada amanecer gratuito, en el que la posibilidad de
teneros cerca es el mejor aliciente.
Para vosotros pido que seáis felices. Parece mucho pedir,
sin duda lo es, pero en esto no se puede hacer rebajas. Poner todo de vuestra
parte con este objetivo.
Y hay un truco para la felicidad, que es la bondad. No es
posible ser verdaderamente feliz si no se es bueno. Puedes tener
satisfacciones, puedes alcanzar sueños, que es magnífico, pero las sombras en
tu corazón cercenan la felicidad.
Por eso os pido que intentéis ser buenos. Yo se que lo sois,
que tenéis una empatía acrisolada, sobradamente probada, que es el sentimiento
y la experiencia que mejor representa la bondad.
Pero hay trabajo, esa necesidad de salirse con la suya, de
ser el primero, de llamar la atención, de manejar el cotarro, los celos, la
apropiación de lo que no es tuyo, alguna mano ligera, alguna histeria
victimista, alguna triste frustración, … Esto y mucho más es lo que hay que
moler y madurar, para lograr probar en algún momento la verdadera felicidad,
que se obtiene de como actúas y de que te importa.
Vuestros padres y abuelos, además de mucha otra gente,
quieren ayudaros acompañando este proceso, aunque a veces nos despistemos y
molestemos más que otra cosa. Nuestra intervención ha de ser solo la necesaria
para ayudar a lograr que os percatéis de las sombras y las llenéis de luz. No
necesitáis nuestros juicios ni condenas, nuestras razones, por buenas que sean,
emanadas de un presunto conocimiento y de vuestro devenir, pero que
estereotipadas, se centran y acrecientan las sombras, cuando deberían ser las
luces las que destacasen.
Para nosotros es fundamental primar lo bueno de cada uno,
que no quiere decir mirar a otro lado en los problemas, ya que es muy
importante, y se paga muy caro el restar importancia, el justificar, el no dar
crédito y buscar culpas y culpables ajenos. Estas sombras no tratadas crecerán
con vosotros y os harán muy infelices.
La bondad en este mundo parece algo débil y cursi, y parece
que os sitúa como ovejas en medio de lobos, además de que los hijos de las
sombras suelen ser más astutos que los hijos de la luz. Pero en la medida que
amuebléis con amor vuestra vida, hagáis de ello una fortaleza que resiste todo,
y una lucidez que desprecia las argucias, estaréis más cerca de la verdadera
felicidad.
3 DE ABRIL DE 2025 ·
RESISTENCIA A LA FRUSTRACIÓN
Mis queridísimos nietos, con más frecuencia de la que os
gustaría algo no sale como querríais, algo que os gusta no lo podéis tener,
algo que deseáis se frustra, y llegan límites necesarios que alteran vuestros
planes, o como consecuencia de alguna conducta os veis privados de cosas.
Y así nos pasa a todos. También a los adultos, y con ellos a
vuestro abuelo. A veces sufres frustraciones, las cosas no salen como esperas,
y vives cosas que no deseas, que sufres.
Y aquí surge algo muy importante: “la resistencia a la
frustración” y también una palabra muy de moda hoy: “la resiliencia”.
En estos tiempos los padres y las madres que tienen un
empeño educativo, y que saben querer a sus hijos (cosa difícil que nada tiene
que ver con satisfacerles en todo, ni con protegerlos y defenderlos a ultranza
y si con poner límites y que aprendan a enfrentarse a las consecuencias de sus
actos) se enfrentan al objetivo de que sean felices (no poca pretensión en nada
relacionada con que todo les vaya bien), e intentan que estéis contentos y
disfrutéis de muchas cosas que merecen la pena, a la vez que sufren vuestras
reacciones a las frustraciones.
Os parecerá que lo que os frustra y os enrabieta es malo,
pero cuando ocurre desde el saber querer busca vuestro auténtico bien.
Tenéis mucho que aprender en resistencia a la frustración, y
si lográis madurarla, os ayudará mucho a distinguir el valor de las cosas, y a
sufrir lo justo. Y si aprendéis a adaptaros frente a la adversidad, y
recuperaros de ésta, sabréis que es lo que esconde esa palabra de moda, la
resiliencia.
Ojalá sepamos ayudaros a madurar en resistencia a la
frustración y en resiliencia.
Ojalá logre vuestro abuelo vivir las frustraciones y ser
resiliente.
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